“Los Leños sabor chapaco”, un pedacito de Tarija en la llajta

“Los Leños sabor chapaco”, un pedacito de Tarija en la llajta

Vinos, alojas, rosquetes, mermeladas artesanales, hojarascas, pepitas de leche y hasta Karpil puede encontrarse en este particular restaurante, donde flamea la rojiblanco, ubicado en la zona norte de Cochabamba

Mercedes Bluske Moscoso Jesus Vargas Villena

Mercedes Bluske y Jesús Vargas Villena

(Verdadcontinta-octubre/2017) El tarijeño es querendón de su tierra y cuando está afuera la añora constantemente, es por eso que los amantes de la gastronomía regional terminan por abrir restaurantes en sus ciudades de residencia, los hay en Cochabamba, La Paz, Santa Cruz, Sucre u otra capital del país e incluso en la Argentina, sitios que son llamados “embajadas” por los residentes chapacos.

Quizá entre estos lugares característicos queda en la memoria del boliviano, el restaurante del Gringo Limón en La Paz, local que era administrado por José Antonio Lema, quien además de los tradicionales platos tarijeños, le ponía su propio sazón, pero especialmente su humor.

“Le ponemos siempre ají rojo, amarillo y verde”, decía al finalizar cualquier plato con estos productos en una señal de unidad entre los bolivianos.

El negocio del “Gringo Limón” fue tan conocido y exitoso que llegó hasta la televisión nacional y de ahí, empezaron a surgir otro tipo de restaurantes de residentes tarijeños en diferentes puntos del país; cada uno con habilidades culinarias en la gastronomía tradicional.

Entre las nuevas generaciones de estos embajadores, aparece Manuel Figueroa Velasco, un joven de 33 años que decidió emprender un restaurante que junte lo más tradicional de Tarija en un solo lugar.

“Los Leños Sabor Chapaco”, es el nombre del restaurante, donde según él, se convierte en un pedacito de Tarija en la llajta.

Este emprendedor, es un amante de todo lo que tenga que ver con su “pago”. Para una entrevista en cadena nacional, no saca sus mejores sacos o zapatos de charol, sino que busca la camiseta del club de sus amores, Ciclón o una camisa tradicional de chapaco.

Manuel Figueroa con la bandera tarijeña y su emprendimiento que va dejando huella en suelo cochabambino.

Manuel, quien es conocido por sus amigos tarijeños y cochabambinos como “Churco”, ya trabajaba esta idea en su mente desde que ingresó el año 2003 a estudiar Ingeniería de Alimentos en la Universidad Mayor de San Simón; sin embargo, al salir profesional, su trabajo lo llevó con diferentes empresas a operar en el campo, hasta que se dio un cambio radical que le dio un giro a su vida, volviendo así a establecerse en la ciudad.

Alicia le cambió la viva. Su pequeña bebé hizo que dejara su trabajo en el campo para volver a la ciudad y emprender un negocio propio.

Sí; gracias a esa niña de cabellos dorados que ahora tiene cuatro años, decidió hacer realidad el sueño que tenía cuando era un universitario.

Compró un local en la zona norte de Cochabamba, mismo que ya tenía el nombre de Los Leños, donde vendían carnes ahumadas.

Al nombre original, le aumentó un toque singular, “sabor chapaco”.

Además de hacer los platos tradicionales, le puso al sitio las buenas características del tarijeño; poco a poco, fue tomando personalidad y alma propia.

Platos tradicionales como la arvejada, los picantes, el chancho a la olla, los guisos, el saici, la ranga, el chancho a la cruz son ofrecidos junto a una botella de aloja, una jarra de agua de pelón, los tradicionales vasos de combinados y el infaltable vino tarijeño, tanto de las principales marcas industriales como el “patero” del valle central.

Pero no solo son los platos regionales los que ofrecen en este sitio, también figura la repostería típica como son las empanadas blanqueadas, los pastelitos, los rosquetes, las hojarascas, los ancucos y las pepitas de leche.

Una imagen con algunos de los productos tradicionales que se ofertan en el local.

Otra particularidad de este restaurante, es que promociona productos de industrias tarijeñas como mermeladas, ajíes, sales ahumadas o refrescos, donde incluso puede encontrarse el refresco Karpil.

Junto a toda esta gama de sabor, el tema cultural no queda atrás; en este sitio, realizan guitarreadas, partidas de truco y para contextualizar una tarde tarijeña, después de comer, uno puede sentarse a conversar, tomando un mate caliente antes de la siesta.

“Una vez, una señora incluso se puso a llorar cuando vio uno de estos productos, porque le recordaba mucho a Tarija y se emocionó aún más cuando vio el mate, diciéndome que tenía recuerdos de hace años cuando viajó a nuestra ciudad”, cuenta Manuel en contacto telefónico con el equipo de Verdad con Tinta, de fondo, es inevitable escuchar el ruido de las voces acompañadas por dos guitarras.

“Bazar chapaco” se lee en la parte frontal del restaurante, donde están colocados: vinos, rosquetes, frascos de mermeladas y jueguitos tradicionales como las bolitas o canicas y el trompo; siendo un lugar que no solo llama la atención de los tarijeños, sino que empieza a convertirse en un referente turístico de Cochabamba.

“Un chapaco nace donde quiere”, “Cuando un chapaco muere se va al infierno ¿Pa’ qué va ir al cielo si ya ha viviu en Tarija?”, son los letreros que aparecen en uno de los muros.

La particularidad de este restaurante, es que no solo aglutina la comida regional, sino también la repostería, algo que incluso no se ve en la misma capital tarijeña.

“Sería interesante que en Tarija realicen una iniciativa de estas, donde se aglutine todo lo tradicional, porque eso llama la atención del turista, creo que nos falta un poco trabajar en eso”, admitió Figueroa.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *