Sama perdió 70% de la capacidad esponjosa para reproducir agua

Sama perdió 70% de la capacidad esponjosa para reproducir agua

La Fundación Rincón de la Victoria inició una campaña para recuperar la Reserva de Sama y proteger las fuentes de agua

Mercedes Bluske Moscoso Jesus Vargas Villena

Mercedes Bluske y Jesús Vargas Villena 

(Verdadcontinta-octubre/2017) Jovial como siempre, Virginio Lema Trigo, invita a los periodistas de Verdad con Tinta y de Tarija en Cien al lugar donde más cómodo está para entablar cualquier conversación: la biblioteca de la casa.

Un lugar de ensueño, con el característico olor a papel antiguo, guarda un archivo familiar único en Tarija, donde está la historia de esta ciudad, del país y del continente. Libros para todos los gustos y periódicos de todas las épocas que precisamente, marcaron época.

Mientras los periodistas aprovechan cada segundo para apreciar las obras de su predilección, el hombre de 47 años, prepara tranquilo su mate.

Si bien el lugar, la hospitalidad del dueño de casa con sus anécdotas y hasta las interrupciones de su simpática perrita llamada Julieta, el tema a tratar es un tanto delicado, siendo ahí que cambia el semblante de Virginio.

“En un año podemos quedarnos sin agua si no hacemos nada”, así de graves son sus declaraciones y es por eso que está inmerso en una campaña con su fundación para recuperar Sama.

El presidente de la Fundación Rincón de la Victoria, Virginio Lema Trigo, recibe al equipo de Verdad con Tinta en uno de sus lugares favoritos, la biblioteca de su casa.

Lema se sienta en un antiguo sillón semi rojizo, que habría pertenecido singularmente al expresidente de la República, Víctor Paz Estenssoro (1907-2001+), en un lugar donde más allá de los libros, cada objeto parece tener su historia y un valor inigualable.

“Se ha quemado una cantidad de biodiversidad tan exquisita, que nos llevará a recuperar todo en unos 30 años”, revela Lema, tras hacer un breve análisis de lo que hubiese dejado el último incendio de agosto en la Reserva de Sama.

Pero no es solo el incendio lo que ha generado una pérdida en las fuentes de agua en toda esta zona.

“Se estima que se ha perdido aproximadamente el 70% de la capacidad esponjosa de la reserva para producir agua”, acota.

“Se han quemado los bichitos, los morochitos, una biodiversidad que habita estos pastizales”, revela.  El pasto es una esponja, que detiene el agua del río.

¿Cuál es la capacidad esponjosa?

La biodiversidad genera esa capacidad de retención del agua, creando fuentes subterráneas naturales, es por este motivo que es tan importante plantar especies nativas en la zona y no de otro tipo.

Hasta los pastizales juegan un rol determinante en el lugar, manteniendo la biodiversidad y sirviendo como esponjas para retener el agua, que es de una calidad máxima o “majestuosa”, como dice Virginio, tras tomar un sorbo de la bombilla de mate.

“Sin agua, no tienes carne, no tienes nada, no se está tomando conciencia de lo que está pasando”, acota.

Según esta fundación, el problema del agua, no es solo de las instituciones, sino de todos los ciudadanos.

Por este motivo, está iniciando una serie de iniciativas con el fin, no solo de generar recursos que den la oportunidad de crear un vivero en el corazón de la reserva, sino que también, pueda generarse una conciencia ciudadana.

La Fundación Rincón de la Victoria consolidó en este sentido una serie de alianzas estratégicas con instituciones como con organizaciones ciudadanas para este fin.

Al ser consultado del porqué decide emprender toda esta campaña, rápidamente fijó la mirada en el pasado, quizás en los momentos más risueños: en su niñez.

“Mi hermano nació ahí, mi abuela nació también en el Rincón de la Victoria, ahí pasé gran parte de mi niñez”, cuenta con un tono sereno, más dulce.

Por su mirada pasaban una serie de travesuras, de escondites, de risas, un sitio que para él debe mantenerse intacto, no solo en su memoria, sino en su presente, compartiendo en el lugar con sus hijos.

Recuerda que el Rincón de la Victoria perteneció años atrás a su bisabuela, Candelaria Donoso Echazu.

Volviendo al tema, refiere que es necesario accionar de inmediato en lo que él denomina la “fábrica de agua”.

En el centro de la reserva, la fundación está invirtiendo en poner un centro de investigación, además que ahí también pretende realizar un vivero con especies nativas.

La toma de agua que abastece a la ciudad de Tarija cambia el curso del río de La Victoria, dejando solo piedra por donde debía seguir su cauce.

Volviendo a sus recuerdos, pero ya de adolescente, se acuerda que alguna vez enamoró a orillas del río Guadalquivir, “ahí fue mi primera ‘empanadeada”, refiriéndose al acto de agarrarse de las manos con su primer enamorada.

Este recuerdo se viene en base a los discursos que se escuchan cotidianamente de salvar al Guadalquivir, pero Lema, dice que esta acción no debe ser efectuada solo en la parte que cruza por la ciudad, sino desde que empieza.

Uno de los problemas que el mismo equipo de Verdad con Tinta pudo confirmar, es que por las tomas de agua colocadas en el Rincón de la Victoria, se terminó por matar el afluente en esta zona.

“Vos ves una riada que llega tremendamente, pero al día siguiente encuentras pura piedra”, cuenta, sobre la situación del río de La Victoria.

Toda la parte posterior a las tomas está seca, pues el agua se desvía para trasladarla a la planta de la Cooperativa de Servicio de Agua y Alcantarillado de Tarija (Cosaalt).

“Se debería dejar pasar un 10% del caudal al río, porque sino estamos matando toda la biodiversidad que le da al agua su riqueza natural”, dijo.

“Sin bosques no hay agua”, recalcó de memoria, del mensaje que espera quede en cada una de las mentes de los ciudadanos del país.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *