El peligro de los alimentos procesados en la salud

El peligro de los alimentos procesados en la salud

Golosinas, helados, caramelos, refrescos y sodas multicolores puedes esconder un grave peligro, especialmente en los niños

Mercedes Bluske Moscoso Jesus Vargas Villena

Mercedes Bluske y Jesús Vargas Villena

(Verdadcontinta-noviembre/2017) Parecen deliciosos y a la mayoría de las personas les encantan, tienen una gama  de sabores y apariencias.

Pero los alimentos procesados, los que se elaboran mediante procesos químicos y utilizando únicamente ingredientes artificiales y refinados, son extremadamente peligrosos para la salud y, especialmente,  para los diabéticos, explica en una de sus conferencias, Karla Revollo Escobar.

Revollo en una de las conferencias.

Revollo llenó uno de los salones del hotel Los Ceibos, donde dio a conocer los peligros de los alimentos procesados, indicando que lo mejor es comer productos naturales, o sea, provenientes de la tierra, sin mayor proceso.

La información está a la mano de cualquier persona, pero Revollo, lamenta que las grandes industrias tratan de confundir al ciudadano, tapando la existente o desviando la atención del público.

“Realmente pasa por informarnos,  textual, no sabemos lo que comemos y textual, no sabemos lo que estamos dando de comer a nuestros hijos”, dice Revollo, sobre esta realidad que se vive en el país.

Verdad con Tinta buscó diferentes factores que  hacen perjudiciales a los alimentos procesados, aquí presentamos ocho de ellos, extraídos de la revista Diabetes y Dietas:

  1. Exceso de azúcar y fructuosa

 

Los comestibles procesados, como los dulces y los edulcorantes no naturales, puede ser el jarabe de maíz, por ejemplo, con alto contenido de fructuosa, son los productos que mayor cantidad de azúcares introducen en el cuerpo. El azúcar es una caloría vacía, pues no aporta nutriente alguno y solo da energía.

 

Además, el azúcar causa: resistencia del organismo a la insulina, índices altos de triglicéridos, incremento del colesterol, mayor presencia de grasa en la cavidad abdominal y en el hígado. Todo ello se vincula con enfermedades cardiovasculares, cáncer, diabetes y obesidad.

 

  1. Provocan deseos de comer más

 

Los alimentos procesados se elaboran para competir en un mercado abarrotado de productos deliciosos, por lo que cada vez  se crean más comidas que resultan tan apetecibles o gratificantes al gusto.

 

Científicamente  está demostrado que estos productos crean sensaciones que causan anhelos de comer más de lo necesario, originando así problemas de salud.

 

  1. Generan adicción

 

En ocasiones los deseos de comerlos se pueden volver casi incontrolables y es que, al igual que el tabaco o las drogas, la comida procesada crea adicción.

 

Esto ocurre porque al ingerirla el cerebro es controlado por las dopaminas que libera el cuerpo, al tiempo que se estimulan las mismas áreas de las sensaciones cerebrales que son afectadas por drogas adictivas y perjudiciales como la cocaína.

 

  1. Contienen numerosos ingredientes químicos

 

Cuando se miran las etiquetas de un producto procesado, suelen existir ingredientes que apenas se reconocen o que son sustancias químicas que no favorecen al organismo.

 

Generalmente, estos comestibles incluyen:

 

–          Saborizantes: le otorgan sabores o acentúan los que tiene.

 

–          Texturizantes: garantizan las texturas deseables de los productos.

 

–          Conservantes: para que duren mayor tiempo sin echarse a perder.

 

–          Colorantes: para darle un color llamativo o para que sea apetecible.

 

Igualmente, pueden tener más de 10 ingredientes químicos utilizados en la elaboración que no se encuentran en su etiqueta.

 

  1. Alto contenido de carbohidratos refinados

 

Existen dos tipos de carbohidratos: los complejos más beneficiosos para la salud, y los refinados, abundantes en los alimentos procesados.

 

Los segundos son digeridos muy rápido, lo que causa un incremento repentino de la glucosa en sangre y de la insulina.

Horas después, cuando vuelven a bajar los picos de glucemia,  provocan deseos de comerlos de nuevo.

 

  1. Bajo contenido en nutrientes

 

Todos los alimentos no procesados químicamente aportan muchos más minerales y vitaminas al organismo que aquellos elaborados.

 

Generalmente,  se les agrega a los productos procesados nutrientes artificiales para compensar los perdidos durante el proceso de elaboración, pero estos no son un sustituto adecuado, pues en variadas ocasiones el cuerpo no los absorbe bien y se desechan.

 

  1. 7. Abundantes grasas dañinas

 

Las grasas trans o hidrogenadas, muy presentes en los productos procesados, contienen un exceso de ácidos grasos omega-6, que causan la inflamación y oxidación del cuerpo.

 

A veces se emplean para la elaboración de estos productos diversos aceites de semillas, pero estos también se producen químicamente.

 

Consumir estos aceites y grasas tiene un gran impacto sobre el padecimiento de infartos y enfermedades cardíacas.

 

  1. Mínimas cantidades de fibra

 

Los alimentos cuando se procesan pierden la mayor parte de su fibra.

La fibra, en especial la soluble, hace sentir satisfechos con menos calorías. Además, ayuda con el  estreñimiento y  las bacterias del intestino beneficiosas para la digestión y la salud.

¡Cuidado con el naranja!

Cuidado con los alimentos de color naranja o amarillo.

Los colores amarillo y naranja suelen ser bastante atractivos en los alimentos, siendo inevitables para el antojo.

“Las mamás, cuánto sabemos que los productos de color amarillo o anaranjado tienen tartracina”, pregunta Revollo.

La tartracina es un químico  fuerte que da ese colorante a los productos.

La periodista especializada en el área de la salud refiere que existen estudios comprobados que muestran la relación directa de este químico con alergias, asma,  hiperactividad y déficit de atención en los niños.

“Para colmo, tú le das todo eso a los niños y encima los riñes, los castigas o los auto medicas que es peor”, refirió con respecto a la actitud de la mayoría de las madres cuando notan en sus hijos el déficit de atención.

“A no, porque te dijeron que tiene déficit de atención”, ironiza sobre la idiosincrasia, que piensa que actúa bien, pero sin darse cuenta le hacen un daño al niño.

 

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