Docente de la UCB centra su tesis doctoral en el Guadalquivir

Docente de la UCB centra su tesis doctoral en el Guadalquivir

El presente y el futuro de las sociedades dependen del agua, una problemática que pese a las fuertes secuelas que deja, no es estudiada a fondo en el país.

Jesus Vargas Villena

Jesús Vargas Villena

(Verdadcontina-febrero 2018) El agua es tema diario de debate en el país, ya sea por las sequías, la contaminación  o por las inundaciones, causando estragos en diferentes regiones, donde Tarija no es la excepción.

El ingeniero Esteban Villena Martínez, es quien precisamente escogió hacer su tesis doctoral con la Universidad Politécnica de Valencia, España sobre la cuenca alta del Guadalquivir, en el valle central de Tarija.

Villena Martínez es docente de la Universidad Católica Boliviana (UCB), en la unidad académica de Tarija, pudiendo desde este centro de estudios, centrar su trabajo en la tesis que proyecta, cuyo tutor, es nada menos que el director de la Escuela Politécnica Superior de Alcoi, de la Universidad Politécnica de Valencia, Juan Ignacio Torregrosa López.

El director de la Escuela Politécnica Superior de Alcoi, de la Universidad Politécnica de Valencia, Juan Ignacio Torregrosa López, junto al docente de la UCB, Esteban Villena Martínez, en una entrevista en el programa En Tu Cara de Luis de Fuentes.

El académico español se trasladó hasta Tarija para seguir de cerca el avance del trabajo de Villena Martínez, situación que fue aprovechada por la UCB, para que el doctor en Ciencias Químicas, pueda dar conferencias en las unidades académicas de La Paz y Tarija.

“En La Paz,  los nevados están desapareciendo y nadie sabe por qué, en Tarija hay problemas con los recursos hídricos, pero se actúa sin tener un estudio o una investigación a fondo de cuál es la real situación”, explicó el académico español, tras hacer un breve análisis de ambas ciudades y conversar con sus autoridades.

El río Guadalquivir de Tarija.

En todo el país, no existen estudios científicos a profundidad sobre el tema hídrico, razón por la que pasan catástrofes como las vividas recientemente con las inundaciones en diferentes municipios.

“No hay estudios sobre los suelos, de las zonas de inundaciones, o que nos digan  dónde no es aconsejable construir viviendas, y las consecuencias saltan a la vista”, reconoce el docente tarijeño.

La sequía y la falta de agua para el consumo humano forman parte también de los problemas diarios en los diferentes municipios bolivianos.

La crisis más fuerte la vivió recientemente el año 2016 la ciudad de La Paz. “Estas situaciones se dan porque no sabemos cuánto tenemos de recursos hídricos y cómo manejarlos de una forma sostenible”, acotó el español en su visita a la ciudad de Tarija.

Tarija es otra de las capitales que constantemente sufre por problemas de abastecimiento de agua, aunque desde la Alcaldía, aseguran que este problema es del pasado, los académicos ven con preocupación, la falta de planes a largo plazo y especialmente, la carencia de proyectos de investigación.

Es este uno de los motivos que incentivó a Esteban a investigar la cuenca alta del Guadalquivir.

“Lo que buscamos es obtener datos actuales sobre la cantidad de recursos disponibles y cómo programarlos a futuro, para tener así un adecuado manejo, en eso estoy”, cuenta antes de ir a marcar tarjeta para ingresar a su trabajo.

“Estoy haciendo el estado del arte, viendo qué modelos utilizar para planificar el balance hídrico y generar información técnica”, acotó sobre la primera parte de su tesis.

Este trabajo ya es de conocimiento de las principales instituciones, tanto departamentales como municipales. “Nos reunimos junto con Torregrosa, con las autoridades encargadas de esta área”.

El fin, es que los resultados de estos estudios, sirvan a las instituciones locales a tener un manejo adecuado del recursos hídrico con conocimiento certero de cuál es su situación.

Con el apoyo de la UCB, Villena trabaja junto a estudiantes de las carreras de Ingeniería Civil e Ingeniería Ambiental.

Un estudiante por ejemplo, está realizando mapas de caracterización de suelos y otros dos jóvenes, harán un protocolo.

Esteban está en el primer año de trabajo de su tesis, de los cuatro que debe cumplir, tiempo en el que pretende terminar un informe completo de la situación del principal afluente del valle central de Tarija.

Capacitaciones a profesionales en recursos hídricos

El Ingeniero Esteban Villena está realizando su Doctorado en la Universidad Politécnica de Valencia, España.

Académicos de la UCB, vieron que por la problemática, el tema del agua tiene que ser una necesidad de las instituciones y universidades; sin embargo, identificaron que una de las falencias, es la falta de capacitación a los profesionales en dicha área.

Por este motivo,  es que inició un plan de capacitación a los docentes, siendo organizada la primera maestría a fines del 2015 y principios del 2016, con la Universidad Politécnica de Valencia, España.

En esta primera experiencia, fueron capacitados unos 30 profesionales entre docentes y profesionales que se desenvuelven en temáticas ligadas  al agua en las ciudades de La Paz y Tarija.

Aprovechando de estas capacitaciones, Esteban Villena Martínez, consiguió acceder a un doctorado en esta misma casa de estudios superiores, teniendo la ventaja de seguir trabajando como docente en Tarija y que su objeto de estudio, esté en su lugar de origen, pudiendo aportar científicamente  a su tierra.

Red Skull, de la historieta a la vida real

Red Skull, de la historieta a la vida real

Cara roja, ojeras negras y nariz sin cartílago. Aunque se hace llamar Red Skull, no se trata del famoso personaje de Marvel

Mercedes Bluske Moscoso Jesus Vargas Villena

Mercedes Bluske Moscoso y Jesús Vargas Villena

(Verdadcontinta-febrero/2018) Red Skull o cráneo rojo, es el venezolano que invirtió aproximadamente 35 mil dólares, para transformar su rostro en el famoso personaje de las historietas de súper héroes. Con un predominante  tatuaje rojo en el rostro, implantes metálicos en las cejas y múltiples cirugías; externamente,  poco queda del hombre que nació bajo el nombre de Henry Rodríguez.

Rompiendo con estereotipos sociales, él logró ser feliz haciendo lo que realmente le gusta. “Creo que es admirable cuando una persona hace lo que quiere, pero sin lastimar a nadie”, explica.

Él, al igual que la mayoría de las personas con tatuajes, tiene una mente muy abierta y respeta las decisiones que cada individuo toma respecto a su cuerpo, aunque el respeto no siempre sea un camino de ida y vuelta.  Dado que son un grupo de personas fácil de “etiquetar”, Rodríguez considera que deben tener una conducta intachable para demostrar lo contrario.

Henry Rodríguez, quien se hace llamar Red Skull.

A los 14 años, cuando se hizo el primer tatuaje, cuando se hizo un tribal en la pierna derecha, no se imaginó que años después, tendría que lidiar una dura batalla contra la aceptación social y laboral, por el simple hecho de llevar tinta en la piel.

“Somos un blanco”, reconoce Red Skull, quien acumula una serie de anécdotas de personas que lo juzgaron o intentaron ser agresivos con él, solo por su apariencia física.  “En los aeropuertos la gente te mira y te sientes juzgado”, agrega.

Para él, la sociedad vive una doble moral basada en la apariencia.  “Hay cosas peores que un tatuaje y la gente las hace y nadie los juzga por que no los ven”.

Sin embargo, el artista asegura que poco a poco los “tatuadores”,  fueron abriéndose camino, logrando sus familias, tanto como la sociedad, los fuera respetando como profesionales del arte. “Eso se ganó con bastante sacrificio, no de la noche a la mañana”, reconoce.

En su cuerpo se pueden observar grandes piezas de tatuajes, como la de su rostro. De repente, una mancha sin forma en su brazo llama la atención de los periodistas, que la miran sin disimulo. “Me quiero poner el brazo negro, pero no puedo terminar de tatuarlo”, explica Red Skull, mientras estira el brazo para que se aprecie mejor el tatuaje.

El proceso de transformación del rostro del venezolano Henry Rodríguez.

Paradójicamente el hombre de los tatuajes, no soporta el dolor de la agujas en su piel, por lo que cada pieza conlleva un gran sacrificio, por más que le guste el resultado final.  “Aunque no lo crean soy cobarde para tatuarme”, dice con una ligera sonrisa en el rostro. “Esto es todo lo que aguanté para ponerme el brazo negro”.

Red Skull tuvo que soportar dolores más grandes que  de las agujas tatuando su piel, pues se sometió a más de 20 intervenciones quirúrgicas para transformar su rostro, pese a tener solo 39 años de vida. Más de 12 implantes  han empleado para lograr la mejor caracterización del personaje, pigmentó sus ojos, luego cortó y adhirió a su cráneo las orejas.

Aunque lograr todo lo que soñó le produce una gran satisfacción, para él nada se compara con la satisfacción de ser padre, demostrando así que pese a sus alteraciones físicas, Henry es una persona como cualquier otra.

Su amor por su hijo, también lo lleva tatuado en la piel. Estirando el brazo, muestra un tatuaje con ondas de sonido, como las que se dibujan cuando grabamos un audio. “Este es un nuevo tipo de tatuaje que estamos trabajando con una empresa rumana”, cuenta mientras explica que con una aplicación, al pasar el teléfono celular por las ondas, reproduce el audio.

“El tatuaje dice papi te amo, con la voz de mi hijo”, cuenta mientras se acaricia el brazo con la mano.

Henry espera que esta nueva propuesta de tatuajes que hablan, pronto pueda llegar a Latinoamérica.

 Red Skull en Tarija

Su llegada a la capital tarijeña  se dio gracias a las gestiones realizadas por la organización del evento Tarija Tattoo Fest.

Un grupo de jóvenes apostó por hacer de los tatuajes un arte y su forma de vida, además de tratar de introducir al resto de la sociedad a su mundo de expresión artística, para romper poco a poco los mitos y  tabúes que asechan tanto a los tatuadores, como a quienes optan por llevar un diseño indeleble en el cuerpo.

“A mi me impresiona que este sea el segundo año del evento”, dice el iniciar la charla Red Skull, el invitado especial del evento, quien aparte de ser una atracción en sí, está realizando tatuajes, como el resto de los participantes.

“Veo no solo muy buena organización, sino también muy buen nivel artístico en el tattoo, asegura el hombre que se convirtió en un personaje conocido a nivel internacional.

Red Skull en la segunda versión de este festival dedicado a las transformaciones corporales en Tarija.

Desde su punto vista, pese a ser el segundo año de la convención, los organizadores tuvieron una visión muy futurista y no duda que pueda ser uno de los festivales del tatuaje más fuertes de Bolivia en los próximos 5 años.

“Yo creo que Tarija Tattoo Fest no tiene nada que envidiarles a las grandes expos a nivel internacional”, continúa, “lo principal es la constancia y la responsabilidad”.

Cráneo Rojo

Henry Rodríguez llevó su cuerpo al extremo para parecerse físicamente al personaje de Marvel, Cráneo Rojo o Red Skull.

Cráneo Rojo o Red Skull, también llamado Calavera Roja o Cara Roja es el nombre de tres supervillanos de Marvel Comics, principal enemigo del Capitán América, otros superhéroes y los Estados Unidos en general.

Los primeros dos Cráneo Rojo son agentes nazis y el tercero es un comunista. El Cráneo Rojo fue presentado por primera vez en Capitán América #3 en 1941. En 1965, durante la Era de Plata de los cómics, el personaje fue representado en Tales of Suspense #65, a pesar de que la siguiente edición es reconocida como la primera aparición moderna del Red Skull original. El tercer Red Skull es mejor conocido como el causante de la muerte de los padres de Peter Parker.

 

Cabellos que regalan vida

Cabellos que regalan vida

Gracias a las pelucas los pacientes de cáncer reciben una dosis de alegría y autoestima en medio de la adversidad

Mercedes Bluske Moscoso

Mercedes Bluske Moscoso

(Verdadcontinta-febrero/2018) Ondulado, lacio, claro, oscuro o pelirrojo, cada tipo de cabello es único y hermoso, pese a que el estilo no siempre es del agrado de sus dueños.

Pocos seres humanos están dispuestos a regalar una parte suya, a un total desconocido, incluso a costa de su apariencia física. Andrea Darwich  Rocha pertenece a ese pequeño nicho de personas que sin importar quien sea el beneficiario, o el impacto que  tenga en su apariencia, quiere ayudar.

Es una tibia mañana de febrero de 2013 y Andrea sale de su casa como todas las jornadas, pero aquel día, no es un día cualquiera. Todas las miradas de quienes la conocen, la persiguen.  La larga cabellera que la caracteriza está reducida a una corta melena que apenas le llega al mentón.

¿Estará bien? ¿Tendrá problemas? ¿Estará siguiendo alguna tendencia? Son las preguntas que la joven puede leer en los ojos de quienes la observan. Sin embargo, no se trata de una moda, ni de una medida extrema en señal de protesta, menos aún de problemas personales.

Detrás  de su  cambio de look hay lágrimas, dolor y la esperanza de una sonrisa para una persona que sufre.

Andrea Darwich Rocha, una de las jóvenes que dona cabello.

“La primera vez que doné fue en febrero de 2013 aproximadamente”, cuenta Andrea, mientras hace una pausa para remover recuerdos del pasado.

“Era expresamente para una amiga de mi hermana que estaba con cáncer”, agrega, casi de forma inmediata.

Andrea junto a su hermana, Laura Darwich Rocha, no dudaron en hacer algo para tratar de aliviar el dolor y atenuar los cambios que estaba generando el tratamiento en el cuerpo de su amiga. El más notorio, la caída de cabello.

Ambas, con un tono y forma similar de cabello,  lo cortaron y mandaron a tejer una peluca, que lamentable nunca llegó a su destinataria. “Ella falleció antes de que pudiéramos entregársela”, dice Andrea con voz pausada.

Sin embargo, no pasó mucho tiempo sin que la peluca estuviera regalando sonrisas. Unos meses después, las hermanas se enteraron  que una persona había perdido su cabello a causa del tratamiento.

Andrea no se quedó de brazos cruzados al enterarse de la situación y no dudaron ponerse en contacto con la mujer, para donarle aquella peluca que no había podido ser estrenada. Pues aunque pocas veces reflexionemos sobre el impacto que tiene la cabellera en la vida de una persona, esta es una fuente de autoestima y confianza, más aún para aquellas que se encuentran  vulnerables.

Cual melena de Sansón, la peluca tuvo un efecto instantáneo en aquella mujer, llenándola de fuerza interna, autoestima y borrando, al menos durante el tiempo que la llevaba puesta, las marcas físicas que estaba dejando la enfermedad. Aquella peluca no solo había puesto cabello, sino que había plantado una sonrisa en medio del desierto del dolor.

“Ha sido muy lindo porque ella no nos conocía y nosotros a ella tampoco”, continúa la joven de 28 años, “ella nos mandaba fotos todos los días y estaba muy agradecida”.

La mujer logró superar la enfermedad y no dudó en regalar una sonrisa a alguien más, pasando la peluca a otra enferma y alargando la cadena de sonrisas.

Andrea Darwich en conversación con Verdad con Tinta.

“Actualmente no sabemos quién tiene la peluca, pero sabemos que sigue pasando de mano en mano”, dice Andrea.

Aquella experiencia fue tan gratificante y sanadora para las propias hermanas, que decidieron hacerse crecer el pelo solo para volverlo a donar, pese a que el cabello corto no es su look favorito.

“Me cuesta tener el pelo tan corto”, reconoce Andrea, “pero el sacrificio vale la pena”, asegura.

Andrea se prepara ahora para donar por tercera vez, haciendo crecer su lacia cabellera para que a fin de año, ésta pueda aliviar el dolor de alguien más.

Así, una parte suya seguirá viviendo en el cuerpo de alguien más.

Intenzzo: cortes gratuitos para donantes

El cabello debe ser entregado en trenzas.

 La propietaria del salón de belleza Intenzzo, Mariana Sueldos, decidió ayudar y facilitar la donación de cabello, garantizando que este llegue a los beneficiarios. Para ellos  se puso en contacto con una organización de la ciudad de La Paz que recoge cabello de donantes en todo el país, teje pelucas y posteriormente las entrega a quienes lo solicitan.

“Ahora tengo 35 trenzas”, dice Mariana sacando cada una de ellas de una bolsa donde las conserva.

La organización Voluntarios contra el Cáncer de la ciudad de La Paz, coordina con diferentes peluquerías a nivel nacional, para realizar cortes gratuitos y recolectar el pelo.

Si bien, las pelucas no son un requisito indispensable en los tratamientos contra el cáncer, este elemento tiene un alto valor emocional, especialmente en los niños. “A veces para ellos el verse sin pelo ante el espejo puede ser un recordatorio de que poseen alguna enfermedad, pues no se ven similares a los demás niños”, cuenta una enfermera. Con las pelucas, los niños como pacientes adultos con cáncer, recuperan la sonrisa y por ende, las ganas de luchar.

“Incluso hay hombres que donan”, cuenta mientras busca las fotos de los donantes en su teléfono celular. En la pantalla se ve a tres hombres con una larga trenza, mostrando que para donar, solo hay que tener la voluntad de hacerlo.

Características que debe tener el cabello del donante

-Largo de cabello mínimo 20 cm

-Que no tenga ningún tratamiento químico

-Seco

-Trenzado

Con 4 a 5 donaciones se puede elaborar una peluca.

Las pelucas son para todos los niños y jóvenes del país que se comuniquen con la Asociación de Voluntarios Contra el Cáncer Infantil (AVCCI).

Comadres, la tradición que migró del campo a la ciudad

Comadres, la tradición que migró del campo a la ciudad

Mercedes Bluske Moscoso Jesus Vargas Villena

Mercedes Bluske Moscoso y Jesús Vargas Villena

(Verdadcontinta-febrero2018) La fiesta es, sin duda alguna, una de las fiestas más esperadas por hombres y mujeres, dentro del calendario festivo de Tarija.

Así como en la actualidad la fiesta se va expandiendo desde Tarija hacia el resto del país, hace muchos años la comadres tenía gran fuerza en el área rural, y poco a poco fue creciendo en la ciudad.

En aquel entonces, comadres y compadres se celebraba como parte del ciclo de la cosecha. Los campesinos, agradecidos por las bondades de la madre tierra, elegían un compadre o comadre, al cual le regalaban una canasta con los mejores frutos de su tierra, como símbolo de su amistad y su deseo de prosperidad para esa persona. Además a aquella colorida canasta con productos naturales, agregaban una torta e incluso animales.

“Los animales los pintaban para marcarlos, para saber qué familia había regalado al animal, porque los regalaban vivos”, explicó el historiador Elías Vacaflor Dorakis.

Poco a poco, la tradición fue haciéndose más popular en la ciudad, debido a la migración que se dio del área rural a los centros urbanos.

El un principio los festejos se realizaban en casas particulares. Los diferentes grupos de comadres se organizaban y realizaban divertidos festejos, con intercambio de tortas, música, cohetillos y bebidas.

Pero todo cambió cuando un singular grupo de comadres, decidió llevar la fiesta a la calle. Con canastas al hombro y al son del erke y la caña, el grupo invadió las calles contagiando alegría a todos los que se cruzaban por su camino. Desde aquel lejano 1982, en el que salieron a bailar por mero impulso, las comadres de El Molino no dejaron de bailar todos los años.

Posteriormente, en 1986, nació el grupo de las comadres de San Roque, quienes se reunieron por primera vez en el domicilio de Ciro Pablo Palacios Aparicio, más conocido como el Cumpa “Payenta”, según explicó el historiador Elias Vacaflor Dorakis.

Las comadres de San Roque decidieron salir a bailar rumbo a la Plaza Principal y posteriormente regresar al domicilio en el que se encontraban reunidas. Y así lo hicieron las 14 mujeres.

Uno de los grupos de comadres pioneras en salir a bailar a las calles.

Año tras año, más grupos de comadres su unieron a la nueva propuesta. Ya no se trataba de un solo grupo que bailaba por las calles de forma espontánea, sino que ahora, miles de mujeres organizadas con semanas de antelación y ,con poleras o colores que las y identificaran, formaban parte de la celebración.

Con los años, lo que empezó como un simple baile entre amigas se convirtió en una tradición. Finalmente, el 11 de febrero de 1994, en la gestión del entonces prefecto Oscar Zamora Medinacelli, se llevó a cabo la primera “Entrada de Comadres” en la plaza Luis de Fuentes y Vargas.

En la actualidad, más de 8.000 comadres participan en el la entrada realizada el jueves de la festividad. Dado el elevado número de bailarinas, el corso de comadres se realiza en la avenida Integración, porque sobrepasó la capacidad de la plaza Luis de Fuentes y Vargas, lugar en el que se realizaba antaño.

Los que sin duda alguna jamás cambiará, es el entusiasmo y alegría con el que las mujeres salen a bailar aquel día.

Recuadro. Lista de las comadres de El Molino. El grupo de mujeres pioneras en salir a bailar el jueves de comadres.

Comadres de El Molino:

  1. Estela Esper Valenzuela
  2. Carmen Julia Vargas Flores
  3. Mercedes Magnus Ibáñez
  4. Zaida Montero Cortez de Puca
  5. Rosario Romero Arancibia
  6. Ana María Vargas Flores
  7. Margarita Vargas Flores
  8. Bertha Valenzuela de Esper
  9. Sara Esper Durán
  10. Isabel Magnus Ibáñez
  11. Gladys Esper Durán
  12. Diosmira Magnus Ibáñez
  13. Mary Vargas Flores
  14. Julia Avendaño
  15. Cristina Bazán Smith
  16. Gloria Bazán Smith
  17. Yolanda Mendoza Sánchez
  18. Janeth Esper Valenzuela
  19. Norma Cortez Orellano
  20. Maudeth Mendoza Sánchez

 

recuadro 2.- Comadres de San Roque

  1. Emma Monzón Villarroel
  2. María del Rosario Vacaflor Lahore
  3. Gloria Gamarra Orellana
  4. Orlanda Benítez de Zenteno
  5. María Valenzuela Aparicio
  6. María López Iriarte
  7. Emérita Díaz Cardozo
  8. Lía Rengifo Paz
  9. Zoila Flores de Arandia
  10. Elsa Núñez Aparicio
  11. María Salomé Cabezas Pizarro
  12. Lucia Mogro Sandoval
  13. Pilar Baldivieso Mogro
  14. Isabel Gandarillas Martínez

 

Jóvenes apuestan por el periodismo tarijeño

Jóvenes apuestan por el periodismo tarijeño

A través de cursos y talleres, buscan generar espacios de formación para jóvenes periodistas.

Una Tarija en la que haya una oferta de capacitación y aprendizaje constante, es el sueño de éstos jóvenes. El primer paso son los talleres y cursos con profesionales locales, para posteriormente poder abrir espacios con la participación de periodistas y comunicadores nacionales e internacionales.

El Taller de Redacción de Noticias y Titulación Creativa, que empezará el 17 de febrero y cuya duración será de un mes, tiene el propósito de mostrar distintos conceptos teóricos sobre el género de la noticia, pero sobretodo trabajar con conceptos prácticos y proponer un estilo de redacción de noticias diferente.

“La creatividad y la objetividad no tienen porqué estar peleadas”, expresó Mercedes Bluske Moscoso, una de las periodistas que dictará el taller, a la hora de referirse al enfoque de la redacción.

Para ella, al margen de una redacción prolija, es importante tener un ojo crítico para saber dónde está la noticia. “El sentido crítico es lo que marca la diferencia, por eso pese a que muchos periodistas acuden a los mismos eventos, sólo unos cuantos logran una nota de impacto social”, aseguró.

Por su parte, Jesús Vargas Villena, otro de los profesionales que será parte del staff del taller, expresó que buscan reforzar el sentido de responsabilidad social que deben tener los periodistas a la hora de escribir. “Deben saber que escriben para ciudadanos, no para instituciones”, explicó a la hora de hacer énfasis en que el taller abordará las diferencias entre una noticia y una nota de prensa.

A la propuesta, se suman otros jóvenes comunicadores, como Eduardo Ávila Sánchez, uno de los fundadores de la revista digital Tarija en 100, quién dará una clase sobre periodismo en medios digitales. Además el profesional compartirá su experiencia en la redacción en su revista, cuyo formato de 100 palabras exige creatividad y precisión a la hora de seleccionar los datos para una nota.

El propósito del curso, más allá de la teoría y de la práctica, es compartir experiencias enriquecedoras, que hacen que maestros y alumnos crezcan a la par a nivel profesional.

“Escribir, escribir y escribir”, fueron las palabras de Jesús y Mercedes, ganadores del premio Eduardo Abaroa 2017, cuando les preguntaron cuál es el secreto para convertirse en un buen periodista.

“Queremos que las personas que participen del taller se equivoquen, y que se equivoquen mucho, pero siempre con el propósito de mejorar”, expresó la joven periodista. “El error nos acerca cada vez más al éxito si somos receptivos”, agregó Vargas Villena

Los talleres serán impartidos los jueves de 19:00 a 20:30 y los sábados de 11:00 a 12:30, en el Centro Boliviano Americano, gracias a una alianza interinstitucional.

Para mayor información sobre las inscripciones, escribir a info@verdadcontinta.com
Tortas de comadres: Historias familiares al calor del horno

Tortas de comadres: Historias familiares al calor del horno

En febrero y marzo, según sea año alto o bajo, la ciudad se inunda de aromas de carnaval. Albaca fresca, flores y el dulce olor de las tortas recién horneadas, son algunos de los elementos que van dejando su fragancia en el aire.

Mercedes Bluske Moscoso Jesus Vargas Villena

Mercedes Bluske Moscoso y Jesús Vargas Villena

En esta época, el pan, un alimento básico que forma parte de nuestra vida cotidiana, pasa a ser un símbolo de amistad inquebrantable y arraigada tradición.

Decenas de familias pasan los días horneando las populares tortas de compadres y comadres, dando vida no sólo a una inquebrantable tradición tarijeña, sino a aquellas pequeñas tradiciones familiares que fueron creciendo al calor del horno, gracias a este oficio que fue heredado de padres a hijos y de hijos a nietos.

Cada rincón del mercado y cada puesto de venta en el que encontramos aquel pan dulce al que denominamos torta de compadres, encierra una historia familiar digna de contar.

Tal es el caso de Ana María Aguilera, una mujer cuyo puesto ubicado en el Mercado Central ofrece una amplia variedad de bollería y, por supuestos, las tradicionales tortas.

Rodeada de panes y con una tímida sonrisa, Ana María empieza a contar su historia. “Heredé este oficio de mis abuelos, que eran quienes hacían los panes, masitas y rosquetes frente a la casa del Moto Méndez”.

La familia proveniente de San Lorenzo hizo del horno y la masa su medio de vida. Ana María fue quien decidió continuar con el oficio de sus abuelos y hace más de 20 años que hornea las tortas para la época de carnaval.

Hornear es recordar su infancia junto a sus abuelos en su San Lorenzo natal. “Yo los ayudaba a preparar la masa y las tortas”, recuerda, mientras se traslada mentalmente a aquel lugar en el que tuvo una infancia feliz.

Ana María lleva más de 20 años en el oficio y espera que su familia continúe con su labor, así como lo hizo ella.

Su secreto para lograr que la torta de comadres salga esponjosa y suave, es amasar con cariño y usando ingrediente de calidad. “Todo lo que hago es casero, no uso bromato ni mejoradores”, dice con orgullo, segura de que su receta no tiene igual.

“No sé quién quedará después de mí, pero a mi me gusta hacer lo que hago”, dice respecto al incierto futuro del negocio. Sin embargo, pese a lo que el tiempo decida, ella disfruta cada segundo que pasa en la cocina preparando cada una de sus recetas.

Sus abuelos, Martín Aguilera y María de Aguilera, sin duda alguna contemplan desde donde se encuentren los pasos que siguió su nieta en el negocio, incorporando nuevos sabores, pero sobretodo manteniendo vivo el negocio familiar y la tradición tarijeña de compadres y comadres.

Celia, la dulce mujer tras las tortas

Ana María y Celia tienen mucho en común, no sólo pasan el día frente al horno, sino que sus puestos de venta están uno frente al otro y sus horas de sueño son limitadas. “Me levanto a las 3 de la mañana todos los días”, cuenta la mujer de casi 70 años, pero cuya tersa piel no refleja su edad.

El trabajo del panadero es sacrificado pero ella lo hace casi de forma automática, pues tras de haber pasado más de 50 años frente al horno, tiene una rutina bien implementada.

Cómoda, en el patio de su casa, que hace las veces de fábrica y donde tiene un gigantesco horno en el que caben alrededor de 15 latas, Celia Armeya Hoyos, empieza a rememorar los orígenes de su vida en el mundo de la panadería.

Celia junto a los productos que elabora con su receta casera.

Ella aprendió todos los secretos que esconden las masas de su madre, quien la hizo parte del mundo de la cocina desde muy temprana edad. Ya desde aquel entonces, cuando ella era sólo una niña, la venta de tortas de comadres era esperada durante las festividades.

Las semanas de carnaval el trabajo se centra casi de manera exclusiva en las tortas, ya que los clientes saben que su pan dulce es suave y fresco y esperan poder adquirirlo en el Mercado Central.

“Tiene que cocer lento, ese es el secreto”, cuenta Celia casi en un susurro, como si temiera que alguien más la escuchara. El trabajo al pie del horno, que empieza a las 3 de la mañana, no se puede apurar, ya que cada tongada de tortas tarda casi una hora en cocer, y Celia es tajante con aquella norma.

“Es cansador, me duelen los pies por estar de pie amasando”, dice mientras toma una profunda bocanada de aire. Sin embargo, Celia cuenta con varias manos de ayuda, que van metiendo y sacando las latas del horno, mientras otras continúan amasando y creando originales diseños sobre las tortas, algo característico del “pan” de comadres. Sus hijos e hijas son sus principales ayudantes; poco a poco van aprendiendo el oficio para en el futuro, poder seguir los pasos de su madre.

La canela y el anís son los sabores que predominan en las tortas de comadres; ese mismo aroma rápidamente va inundando el patio conforme los panes empiezan a dorarse al calor del fuego. Es un olor tan particular, que quienes pasan por la puerta de la casa, no pueden evitar echar un vistazo a lo que sucede en el interior del patio.

Las latas que aguardan por entrar al horno de Celia.

El trabajo de los días previos a las fiestas es evidente, pues Celia hornea aproximadamente tres quintales de tortas en sólo 2 días, para mantener el pan fresco y esponjoso.

Aunque el Mercado Central y el Campesino son sus principales puntos de venta, la mujer contó que tiene algunas clientas que le piden entre 50 y 100 tortas las semanas de carnaval para enviarlos a Cochabamba, ciudad en la que gracias a los residentes tarijeños, fue creciendo la fiesta de comadres, principalmente.

Celia, como tantas otras mujeres tarijeñas, es heredera de un oficio que se transformó en una tradición familiar, que fue creciendo con los años y que promete pasar de generación en generación.