Contradicciones entre Gobernación y profesores desafinan en la Sinfónica

Contradicciones entre Gobernación y profesores desafinan en la Sinfónica

Mientras para unos  la Orquesta Sinfónica está por buen camino y muestra estabilidad, para otros,  el programa está al borde del abismo.

Mercedes Bluske Moscoso Jesus Vargas Villena

Mercedes Bluske y Jesús Vargas Villena

(Verdadcontinta-enero/2018) Dos percepciones diferentes y una realidad incierta, es lo que reflejan las múltiples contradicciones entre la versión oficial con el relato de los profesores del  Programa Departamental de Capacitación Musical a Niños, Niñas y Adolescentes, dependiente de la Secretaría de Desarrollo Humano de la Gobernación, más conocido como: Orquesta Sinfónica.

El principal problema es el retraso en el pago de los salarios y la constante interrupción de las clases, denunciada por parte de los profesores y de los propios padres de los alumnos.

Mientras que los maestros aseguran que estuvieron impagos durante casi 6 meses en la gestión 2017, Ramiro Espinoza Aramayo, asesor general de la Secretaría de Desarrollo Humano, afirma que los sueldos tuvieron un retraso de un par de meses, netamente por temas administrativos.

“Como todo consultor, tienen que esperar a que salga la autorización de la Asamblea, lo que impide que la renovación sea inmediata”, explicó Juan Carlos Román, jefe de la Unidad de Educación de la Gobernación.

Según expresó, Ramiro Espinoza Aramayo, asesor general de la Secretaría de Desarrollo Humano, la Sinfónica es una “prioridad” para el gobernador.

Los contratos de los profesores son elaborados como consultores en línea o directos, según explicaron ambas partes involucradas. Al tener esta modalidad, los contratos tienen un periodo de duración de aproximadamente 3 meses.

Al finalizar el contrato,  los profesores deben esperar la renovación del mismo, pero esta no es inmediata, puede pasar hasta un mes sin que los contratos sean renovados. Durante ese mes impago, los profesores continúan trabajando.

Los funcionarios de la Gobernación argumentan que antes de contratarlos, “se les pregunta si están dispuestos a trabajar así”. Aparentemente, los maestros trabajan bajo su propio riesgo. Sin seguro de salud ni aguinaldo, como suelen ser este tipo de contratos.

Los retrasos llaman la atención de docentes y profesores, porque la orquesta tenía un presupuesto asignado de aproximadamente Bs 362.000, que estaban destinados a cubrir su salario, el alquiler de la casa en la que imparten las clases, entre otros. “No sabemos dónde va el presupuesto”, declaraban en una nota del año pasado.

Otra de las contradicciones radica en el número de alumnos. Mientras la Gobernación asegura que la orquesta tiene más de 100 integrantes, una de las profesoras dijo al equipo de Verdad con Tinta que la gestión 2017 la cerraron con apenas 35 alumnos, razón por la que ni siquiera tienen el número de músicos suficientes para llevar el nombre de  orquesta sinfónica.

Por su parte, mientras unos aseguran que los profesores cambian de forma constante y que no queda ni uno solo de los que dieron vida a la sinfónica en el 2012, otros afirman que solo dos renunciaron de los fundadores.

Humberto Martínez y Luis Do Amaral fueron los maestros que renunciaron, quienes fueron reemplazados por la joven Valentina Janco y Aurora Mamani.

Según declaró Juan Carlos Román, Saúl Colque, Juan Carlos Martínez, Pedro Farfán y Laurent Astruc,  fueron los profesores que dieron vida a la orquesta y continúan en ella.

Según Juan Carlos Román, todos los gastos de la Orquesta Sinfónica son cubiertos.

Laurent Astruc, quien tuvo la idea original y fue el primer director de la Sinfónica, habría renunciado, pero hace un par de meses volvió a ocupar su puesto de director tras la salida de Luis Do Amaral.

Aunque la Gobernación afirma que la orquesta no ha muerto, y no morirá, lo cierto es que los profesores aún no tienen contratos.

“Los contratos todos los años salen entre febrero y marzo, porque no tenemos asignado el presupuesto”, expresó Ramiro Espinoza, quien aclaró que la situación es normal.

Lo cierto es que el conflicto lleva  años y es una nota que desentona dentro de la sinfónica.

 

Orquesta Sinfónica de Tarija lucha por consolidarse y sobrevivir

Orquesta Sinfónica de Tarija lucha por consolidarse y sobrevivir

 

Mercedes Bluske Moscoso Jesus Vargas Villena

Mercedes Bluske Moscoso y Jesús Vargas Villena

La falta de pago a los profesores y los contratos temporales obligan a los maestros a buscar otras fuentes de trabajo, produciendo interrupciones en el programa

(Verdadcontinta-enero/2018) Desde su creación en el año 2012, durante la gestión del gobernador Lino Condori Aramayo, los altibajos fueron una constante dentro de la Orquesta Sinfónica de Tarija.

Antecedentes

En el año 2013, un año después de su creación, el grupo de talentosos jóvenes sorprendió al país, obteniendo el primer lugar en  el Concurso Nacional de Orquestas Juveniles de Bolivia Música para Crecer.

El sabor dulce de los éxitos duró poco tiempo. El 2014, en la época preelectoral, los problemas financieros se agudizaron y aquel grupo de pioneros quedó desintegrado casi completamente.

En 2015, cuando un nuevo grupo de estudiantes empezaba a consolidarse, el fantasma de la economía volvió para asechar.

Los contratos no eran renovados, por lo que los maestros dejaron de cobrar durante más de cuatro meses. Ante esta situación, los pocos profesores que quedaban del grupo original, formado en 2012, se vieron obligados a renunciar. Fruto de la renuncia, los alumnos que ya se habían encariñado con sus maestros también fueron abandonando la orquesta poco a poco.

En septiembre de 2015, los padres de familia se movilizaron pidiendo al gobernador Adrián Oliva Alcázar, que firmara la renovación de contratos, para que sus hijos pudieran continuar con sus estudios y Tarija siga gozando de una orquesta infanto-juvenil.

Un par de días después, fueron los propios estudiantes los que, acompañados de sus maestros, decidieron protestar frente al edificio de la Gobernación,  haciendo lo que mejor saben: música. Aproximadamente 60 estudiantes se sentaron bloqueando la calle de cara a la Gobernación, ofreciendo un concierto callejero en forma de protesta ante la falta de pago a los maestros.

Los siguientes años transcurrieron de la misma forma, con renuncias, contratos sin renovar, discontinuidad en las clases y una constante lucha por seguir enseñando a tocar un instrumento con pasión, a jóvenes y niños.

Actualidad

Pasaron casi 4 años desde que empezaron los problemas económicos que impiden el progreso de la Orquesta Sinfónica de Tarija. El dulce sabor de triunfo que tuvieron en sus primeros años de vida, parece un recuerdo lejano.

El caos, las renuncias y las protestas, a estas alturas del partido se convirtieron en cotidianidad.

“No hay contrataciones fijas, por lo que las clases son muy discontinuas”, asegura Valentina Janco Aguirre, quien, según la Gobernación, es la directora de la orquesta. Sin embargo, Janco confirmó al equipo de Verdad con Tinta que su contrato no fue renovado, por lo que no cumple dicho rol.

De los profesores que dieron inicio a la orquesta en el lejano 2012, ya no queda ninguno. La falta de pagos hace que tanto el staff como los alumnos se renueven constantemente, impidiendo el crecimiento de la sinfónica,

“Actualmente se cuenta con un equipo de  7 profesores y debería ser para 120 alumnos, pero el lugar en el que estamos no es muy apto, así que no entran más de 50 niños”, asegura Valentina.

Valentina Janco Aguirre empezó a dar clases en septiembre de el año pasado y estudia música desde sus 12 años.

Las orquestas sinfónicas suelen tener más de 80 músicos que tocan instrumentos de viento madera, viento metal, percusión y cuerdas. Sin embargo, la Orquesta Sinfónica de Tarija, si es que es correcto denominarla de esa forma, llega apenas a los 35 integrantes.

“No hay un progreso, la orquesta nunca va  a poder crecer técnica ni musicalmente”, lamenta la joven música de 22 años, quien empezó a dar clases en la orquesta en septiembre de 2017. La experiencia y el tiempo le enseñaron que con tantos cambios de alumnos y maestros, es imposible hacer crecer a la orquesta, porque este tipo de grupos requieren de un trabajo continuo  a largo plazo, algo imposible de realizar con contratos de 3 meses.

Los contratos de los profesores son de 3 meses y cuando se vencen, tardan hasta un mes en renovarlos. Durante ese mes, los maestros no cobran, pero continúan asistiendo a clases para no perjudicar a sus alumnos. “Ese mes impago ya no lo recuperamos”, explica Janco, quien es profesora de instrumentos de viento, siendo el violín su especialidad.

“En mi caso no tengo problema, porque lo hago porque me gusta, pero hay profesores que tienen una familia que mantener y tienen que renunciar si no les pagan”.

El amor y entrega de los músicos sostuvo el proyecto a lo largo de estos años, permitiendo a Tarija decir con orgullo, que es una ciudad con cultura y música;  con una Orquesta Sinfónica Departamental. Pero el sueño de los músicos y de los ciudadanos que anhelan una Tarija cultural, está al borde del colapso.

“El amor que le tenemos hizo que se sostenga durante tanto tiempo, pero ha llegado un punto en que ha cansado”, concluyó Valentina.

DATOS

La orquesta sinfónica es una agrupación o conjunto musical de gran tamaño que cuenta con diversas familias de instrumentos musicales, como el viento madera, viento metal, percusión y cuerda.
Una orquesta sinfónica tiene, generalmente, más de ochenta músicos en su lista. Sólo en determinados casos llega a tener más de cien, pero el número de músicos empleados en una interpretación particular puede variar según la obra que va a ser ejecutada.
El término orquesta se deriva de un término latino que se usaba para nombrar a la zona frente al escenario destinada al coro y significa: lugar para bailar.
Foto 2.- Este es el orden en el que se deben ubicar los instrumentos que intervienen en una orquesta.

PARA  QUE LO SEPAS…

La orquesta de cámara o sinfónica típica consta de cuatro grupos proporcionales de instrumentos musicales similares, por lo general aparecen en las partituras en el siguiente orden y con el siguiente número de músicos en cada instrumento.:
Viento madera: 1 flautín, 2 flautas, 2 oboes, 1 corno inglés, 2 clarinetes y 2 fagots. Ocasionalmente también se incluyen 1 clarinete bajo o 1 contrafagot y saxofones
Viento metal: de 2 a 5 trompetas, de 2 a 6 trompas, 2 o 3 trombones tenores y 1 o 2 bajos. Ocasionalmente, 1 tuba.
Percusión: varía dependiendo de la obra que se interprete, pudiendo encontrar timbales y caja.
Cuerdas: 40 violines, de 8 a 12 violas o más, de 8 a 12 chelos o más y de 5 a 8 contrabajos o más. Ocasionalmente también se incluyen arpa y piano.

A 41 años del primer reencuentro de promociones

A 41 años del primer reencuentro de promociones

La profesora Mabel León, quien fue su tutora de curso, jugó un papel importante en impulsar esta tradición en sus estudiantes y se reunió siempre con ellas.

Mercedes Bluske Moscoso Jesus Vargas Villena

Mercedes Bluske Moscoso y Jesús Vargas Villena

(Verdadcontinta-diciembre 28/2017) El aula, los pupitres, las radio-novelas y el teatro fueron ingredientes suficientes para forjar una amistad única y perdurable en el tiempo.

Así, la promoción del paralelo B, a 41 años del primer reencuentro de promociones, las estudiantes del Liceo Tarija, continúan esta tradición, haciendo honor a los años compartidos en su juventud.

El escenario para la entrevista era perfecto. El Castillo Azul, no solo es una de las construcciones arquitectónicas más emblemáticas de la ciudad, sino que fue el lugar donde realizaron el primer reencuentro de promoción, aquel 28 de diciembre de 1976.

Beatriz Vaca Sanjinéz, Martha Humerez Ruiz y María del Carmen Castillo, se disponen a compartir con el equipo de Verdad Con Tinta, sus más preciados recuerdos, así como los inicios de esta tradición, que con el pasar de los años, llegó a ocupar un lugar predilecto dentro del calendario festivo de los tarijeños, bajo el nombre de: “día de reencuentros”.

“Es importante que sepan porqué decidimos hacerlo el 28”, dice Martha, con una sonrisa en el rostro. Su moño bien peinado y su prolijidad al vestir, corroboran lo que reflejan las fotos de su juventud, una mujer simple, de rostro dulce y muy buena moza.

Aquel diciembre de 1976, Martha y sus compañeras estaban buscando una fecha para reunirse después de la graduación y los años siguientes. El gran dilema radicaba en que algunas de sus amigas se irían a estudiar a otras ciudades o países y en aquellas reuniones, el objetivo era volver a estar todas juntas.

La profesora Mabel León, quien fue su tutora de curso, jugó un papel importante en impulsar esta tradición en sus estudiantes y se reunió siempre con ellas.

Buscando una fecha en la que todas estuvieran de vacaciones, las estudiantes se debatían entre reunirse a finales del año viejo o a principios del año nuevo. Finalmente, acordaron que el día de su reunión, sería el 28 de diciembre de cada año.

“El 28 también es el Día de los Inocentes, pero era la fecha que estaba al medio de dos actividades importantes como familiares, Nochebuena y Año Nuevo, por eso se fijó ese día”, asegura Mabel.

“Pensamos que a partir de esa fecha, unas iban a estudiar afuera y otras nos quedábamos en Tarija, pero teníamos que encontrarnos por lo menos una vez al año y la gente vuelve  a su casa para las fiestas”, agrega María del Carmen, más conocida como Jovita entre sus amigas.

Los recuerdos, travesuras y las picardías compartidas en el aula, trascendieron el tiempo y el espacio, siendo revividos año tras año por las ahora señoras de la Promo 76, generando las mismas carcajadas de hace 41 años.

El teatro era una de las actividades favoritas de las alumnas. La profesora Mabel león siempre las incentivaba a realizar actividades nuevas.

“En nuestro primer reencuentro, cuando llegamos al castillo, gracias a la generosidad de la familia Rengel, nos invitaron a todas un vaso de limonada, pero resulta que era con sal”, cuenta Beatriz entre carcajadas, a quien sus amigas bautizaron cariñosamente como Cacha,  y a quien reconocen como su líder y presidente vitalicia.

Jovita, Cacha y Martha, permanecieron con el rostro sonriente a lo largo de la entrevista. Mirar hacia atrás y recordar su época colegial  como su trayectoria como amigas, es motivo suficiente para ser felices.

Las carcajadas, fueron una constante a lo largo de la conversación con el equipo de Verdad con Tinta.

“María del Carmen era el alma de las travesuras del colegio, ella nos ha mantenido todos los años  durante nuestras reuniones, con la misma picardía”, dice Cacha.

Aunque cada una de las 36 compañeras tiene una personalidad particular, todas se complementan y enriquecen su amistad.

Dentro de las personas que recuerdan y que las acompañaron durante su formación, destacan la profesora Maritza Navajas, el hermano Manuel Fariñas y, por su puesto, su querida tutora, Mabel León.

“Tampoco podemos olvidarnos de doña Abelina y  don León Rengel, que no solo nos han dejado hacer aquí nuestras reuniones por más de 25 años, sino que fueron nuestros segundos papás”, asegura Jovita, con una expresión de gratitud en la mirada.

Para la promoción 76, la tradición no era solo reunirse anualmente, sino que los reencuentros debían ser en el Castillo Azul.

“Durante 25 años, prácticamente todos nuestros reencuentros fueron aquí, en muy pocas ocasiones los hicimos en otro lado”, explica Beatriz.

La confianza y complicidad con la familia Rengel, es obvia, pues, pese a que los dueños de casa no están en la ciudad, las puertas de su casa fueron abiertas para realizar la entrevista en el living, aportando así un sentido más especial a la nota.

41 años después des primer reencuentro, miles de jóvenes, siguiendo los pasos de este grupo de amigas, esperan con ansias el 28, para volver a encontrarse con sus amigos y compañeros de curso para ponerse al día de lo transcurrido en el año.

El año pasado la promo 76 cumplió 40 años de su primer reencuentro.

Cacha destaca que hoy en día, el reencuentro es una excusa más para el consumo de bebidas alcohólicas. “Nosotras cenamos, tomamos algo, charlamos y reímos hasta cansarnos”.

Sin embargo, lejos del fin noble de reunirse y mantener viva la amistad, las generaciones más jóvenes aprovechan el 28 de diciembre para beber en exceso. No es extraño ver a grupos de jóvenes ebrios por las calles de la ciudad.

“Durante algunos años dejamos de reunirnos, porque como ya somos abuelas, muchas nos quedábamos con nuestros nietos, para que nuestros hijos puedan ir a sus reencuentros”, cuenta Cacha.

La pausa de los reencuentros no duró mucho. El fallecimiento de una de sus amigas y compañera de promoción, fue un golpe muy duro para todas y decidieron no perder más tiempo, para reanudar su tradición de los 28.

Como todos, la Promo 76 espera con ansias reunirse para revivir sus aventuras y compartir más historias.  Gracias a estas 36 mujeres, Tarija goza de otra tradición que hace que esta tierra sea única y llena de encanto.

 

 

Aldeas Infantiles S.O.S: El regalo de la unidad

Aldeas Infantiles S.O.S: El regalo de la unidad

 

La institución trabaja en resaltar que el mejor lugar para el desarrollo y el crecimiento de un niño, es la familia

Mercedes Bluske Moscoso y Jesús Vargas Villena

(Verdadcontinta-diciembre/2017)El poder del marketing hizo que la Navidad se convirtiera en la fiesta más consumista del año. Regalos, bebidas y comida en abundancia, son parte de las características de la Navidad del siglo XXI.

Sin embargo, existen lugares en los que la esencia de esta celebración permanece intacta, recordándonos que aquella noche debe primar el amor, la unidad y la familia.

Aldeas Infantiles es una de aquellas pequeñas burbujas a las que el consumismo aún no pudo penetrar.

“Bienvenida, es un gusto conocerte”  dice a modo de bienvenida Patricia Serrano, gerente de Aldeas Infantiles en la regional de Tarija, a la periodista de Verdad con Tinta.

No son necesarias más que un par de palabras, para descubrir el carisma y la dulzura que caracterizan a la joven mujer, atributos que se traducen en una melodiosa y calmada voz.

“La Navidad es una época en la que revives los momentos en familia y de felicidad, pero lamentablemente, no todos los niños tienen ese tipo de recuerdos”, comenta Patricia a modo de introducirnos a la realidad que viven muchos niños en el país.

Para miles de niños, la Navidad, y su infancia en general, lejos de estar marcada por amor y recuerdos en familia, es una etapa llena de tristeza, dolor y violencia.

Para Patricia Serrano, gerente de Aldeas Infantiles en Tarija, dejar una huella positiva en la infancia de los niños es su mayor anhelo y satisfacción.

Las situaciones adversas hacen que más de un millón de niños estén en riesgo de no ser protegidos por sus padres en Bolivia. La  situación en el departamento de Tarija no es muy diferente; aproximadamente 53.000 niños afrontan aquella misma realidad: el riesgo del abandono, desintegración familiar y orfandad.

Los factores que inciden son múltiples de acuerdo a un estudio realizado por Aldeas Infantiles, la Universidad Católica y la Universidad de Bruselas.

La violencia intrafamiliar, el alcoholismo, las relaciones difíciles entre padrastros e hijastros en las familias reconstituidas y el embarazo adolescente, entre otros, son parte de las causas que ponen en riesgo la permanencia de estos niños en su hogar.

Muchos de estos menores, corren el riesgo de pasar la Nochebuena en las calles, en un centro de acogida o en un orfanato, pero no donde deberían estar, con una familia que los ame y los proteja.

“Recuerdo el testimonio de una madre”, dice Patricia mientras repasa en su memoria las miles de historias que albergan las paredes de la institución. “Era Navidad y ella hace poco había sido víctima de violencia. Su marido se encontraba en la cárcel porque casi la había matado a golpes, y su familia la había sacado de la casa”, relata Patricia recordando las palabras de aquella mujer.

De repente, hace una pausa en su relato, tomando  unos segundos para respirar y continuar con la historia, o tal vez a modo de cobrar fuerzas para hacerlo.

“Yo no tenía nada que ofrecer a mis hijos. Mientras veía la compra y la felicidad del entorno, yo me encontraba bajo un puente con mis hijos, debatiéndome entre quitarles la vida y suicidarme, o no”, habían sido las palabras de aquella madre, que pocos días después llegó a las instalaciones de Aldeas Infantiles en busca de ayuda para ella como sus pequeños.

Lejos de los dolorosos recuerdos de la Nochebuena bajo un puente y de los golpes que tuvo que soportar, y que casi le cuestan la vida,   esa mujer fue reinsertada a la sociedad junto con sus hijos. Se dedica actualmente a ayudar a otras víctimas de violencia, así como a denunciar las agresiones a mujeres y niños.

La Navidad para esa familia tiene un antes y un después. La vida, para ellos, es un antes y un después.

Pese a los trabajos de prevención para evitar que los niños terminen siendo desprotegidos por sus familias, hay situaciones que son inevitables. “Los juzgados nos derivan casos de niños y niñas que no son adoptables por el número de hermanitos, que a veces son 5 o 6 y priorizan a la familia S.O.S.”, cuenta Patricia respecto a otro tipo de ayuda que promueven desde Aldeas.

Aldeas Infantiles desarrolló el programa Familia S.O.S., en el  que las madres son formadas durante dos años y medio aproximadamente en el desarrollo integral de niños como de jóvenes.

Posteriormente,  forman una familia con los niños que no pueden ser adoptados o que no tienen un hogar.

Las madres S.O.S son mujeres que deciden que su vocación es dar amor a los niños.

“Su madre SOS vive  con ellos y es su madre por siempre, como la madre de cualquiera de nosotros”, asegura Patricia, haciendo hincapié en que  forman una verdadera familia.

La Navidad es una época llena de gratitud y amor en las familias que se forman gracias a esta modalidad.

“Los hijos regresan a su casa con sus esposas y con sus bebés para pasar las fiestas con su madre S.O.S. y sus hermanos. Aquella mesa que empezó con 5 personas, ahora se multiplicó y hay 15 comensales”.

“Una de nuestras madres S.O.S. tiene 22 hijos.”, cuenta entre risas Patricia, dejando perpleja a la periodista.

Aunque muchos de sus 22 hijos ya se casaron y formaron su propia familia, como es normal, las fiestas de fin de año siempre son motivo de reunir a todos alrededor de la mesa.

Durante la semana previa a la Navidad, todas las Familias S.O.S se reúnen para trenzar, compartir un refrigerio y revivir las tradiciones. “Cada familia prepara algo para compartir con los demás”, cuenta Patricia.

Los niños de las familias S.O.S, disfrutando de las tradiciones de la época.

Con la emoción transformada en lágrimas que intenta contener en sus ojos, Patricia dice: “En esta época te das cuenta que estos pequeños luchadores no agradecen un juguete, ropa o una casa, ellos hacen agradecimientos de vida profundos. Agradecen el tener una familia y amor, algo de lo que carecieron por mucho tiempo”.

“Son cosas que te generan muchas emociones y te hacen ver la vida de forma diferente”.

El aire que se respira en Aldeas, contagia el espíritu de ayuda al prójimo, de dar sin esperar nada a cambio, de dejar una huella en la vida de alguien más.

“Existen casi un millón de niños en toda Bolivia y 53.000 en el departamento de Tarija, que están en riesgo de no poder ejercer su derecho a ser protegidos”

Campaña de tarjetas navideñas

La campaña navideña de este año denominada: Detalles que dejan huella, se remonta a las historias de los niños y niñas que pasaron por Aldeas en estos 27 años de trabajo en Tarija y 40 años en Bolivia.

La característica de las tarjetas y los regalos, son pequeñas huellas de manos y pies, que dan forma a los árboles navideños, ángeles, muñecos de nieve y otros objetos representativos de la Navidad.

Mediante esta campaña, la institución busca recaudar fondos que les permitirán realizar su trabajo durante el 2018, cambiando la realidad de aproximadamente 800 niños de manera directa y de 1200 de forma indirecta.

Haciendo referencia a la temática de la campaña de este año, la gerente de Aldeas Infantiles, Patricia Serrano, explicó que con la compra de las tarjetas, “podemos dejar una huella, haciendo que la infancia de los niños sea diferente”.

A través de la compra de las tarjetas navideñas de Aldeas Infantiles, es posible ayudar a cambiar la realidad de los niños que están en situaciones de riesgo.

 

 

 

 

Hogares donde la familia es el mejor regalo

Hogares donde la familia es el mejor regalo

El verdadero espíritu navideño no está en los regalos ni en los fuegos artificiales

Mercedes Bluske Moscoso Jesus Vargas Villena

Mercedes Bluske Moscoso y Jesús Vargas Villena

(Verdadcontinta-diciembre/2017) Un hombre tirado en el suelo con una botella al lado, a su frente una mujer llora, mientras un niño mira el pesebre, abraza su oso de peluche y reza ¿Dónde está  el Niño Jesús? Pregunta el padre Alejandro Fiorina.

La respuesta es obvia, el periodista señala al pequeño niño de cerámica que se encuentra al medio del pesebre armado, pero el sacerdote responde negativamente.

“Ese chico hincado con su peluche, es el Niño Jesús”, responde el religioso, quien ideó este particular nacimiento que está ubicado en el patio principal del hogar La Colmena Santa Rita.

La verdadera esencia de la Navidad está en la familia, “en el amor”, explica el religioso al indicar que este pesebre todavía no está concluido, pero tiene un mensaje claro.

Por encima de los juguetes que pueda tener aquel niño, como el peluche o el pequeño camión marca Tonka que aparece al lado, su felicidad depende de sus padres, quienes conforme se ve en esta representación, pasan por un mal momento a causa del alcoholismo que termina por degradar a la familia.

En hogares como La Colmena, hay personas que no esperan juguetes u otros objetos de valor para celebrar la Navidad, ellos solo necesitan un abrazo o un perdón para sonreír.

En la mayoría de los hogares de acogida de la ciudad de Tarija, la familia toma un valor predominante, quedando atrás el interés por lo material, aunque un regalo nunca cae mal.

“No faltan hogares de acogida, lo que faltan son familias”, dice el religioso al indicar que pese a que se abran más centros de este tipo en las ciudades, siempre hay gente que va a necesitar de un cobijo.

“Hacen falta familias que abran las puertas de sus hogares para la gente de la calle, si no tienen esas posibilidades, pueden hacerlo con un almuerzo o cualquier ayuda”, dijo el religioso.

“Un apoyo, un consejo o el escuchar, son regalos que cientos de personas necesitan”, ahí está el verdadero significado de la Navidad, aseguró.

El nacimiento es tan real, que quienes ingresan distraídos, piensan que son personas de carne y hueso.

Instituciones

Sin embargo, los fuegos artificiales, los juguetes y otros artículos se imponen en esta época. Incluso cuando alguien cuestiona aquello, surge de inmediato la respuesta más común: Esta es la esencia de la Navidad.

La confusión está clara y al comercio le conviene, incluso las instituciones públicas usan el pretexto navideño para gastar recursos de forma innecesaria, como en la compra de los costosos fuegos artificiales, usando el argumento de fomentar “la esencia de la Navidad”.

Los hogares de acogida recibieron este segundo semestre poco apoyo de las instituciones departamentales. Con algunos todavía tienen deudas que arrastran desde septiembre, pero los recursos para juegos de luces y actos costosos en nombre de la Navidad, nunca faltan.

Unos cinco hogares de acogida reciben un presupuesto mensual por el Servicio Departamental de Gestión Social (Sedeges) dependiente de la Gobernación; pero no todas las cuotas fueron pagadas.

Con este presupuesto, los hogares cubren en parte  el presupuesto para la alimentación.

Las becas alimentarias son de Bs 12 por persona. “No alcanza para mucho, pero no deja de ser una ayuda”, dijo una persona con una sonrisa que denotaba resignación.

Los Bs 12 son para la comida de cada una de las personas que conforman estos hogares, con ese dinero,  tendría que conseguirse el alimento, pero  también necesitan un té y una cena, artículos de limpieza para las personas que albergan y material de limpieza para el mantenimiento de las instalaciones, algo que no está previsto en un presupuesto que sufrió serios ajustes, especialmente en el área social.

 

Una celebración en familia

“Somos una familia”, recalca el padre italiano, Alejandro Fiorina, sobre las más de 70 personas que conviven en el hogar de acogida La Colmena Santa Rita, donde la Navidad le da un tono especial al lugar, cuyos integrantes se preparan para la ocasión.

En un recorrido por este sitio, puede verse en la cocina a los integrantes preparando la comida, más atrás,  también en otro de los ambientes,  van preparando los panetones, unos para vender, otros para donar.

El trabajo en equipo es una de las características en estos centros, donde se promulga la fe y especialmente,  la solidaridad con los demás.

La cocina del hogar La Colmena Santa Rita, donde se denota el trabajo en equipo o en familia.
75 corazones habitando en una colmena

75 corazones habitando en una colmena

Más allá de compartir la Nochebuena con una picana en el comedor, los integrantes de este hogar hacen un singular recorrido por las calles de la ciudad

Mercedes Bluske Moscoso Jesus Vargas Villena

Mercedes Bluske Moscoso y Jesús Vargas Villena

(Verdadcontinta-diciembre/2017) La Navidad para ellos es un nuevo inicio; una oportunidad, un cambio necesario promovido por la fe, así lo ven las personas que radican en el hogar La Colmena Santa Rita, ubicado en la zona de San Mateo, en las afueras de la ciudad.

Tiene una vista privilegiada gracias a un mirador construido en medio de uno de los patios. Por un lado, se ve el acelerado crecimiento de la ciudad de Tarija con asentamientos que van abriéndose calles, y convirtiéndose en barrios, por el otro, resalta el verde que todavía preserva la comunidad de San Mateo con sus sembradíos como parajes naturales.

Al lado se encuentra la parroquia que toma otra dimensión con todas las nubes negruzcas que van tapando el fuerte sol de la tarde.

Hay cuatro huecos rectangulares en lo más alto de la parroquia. El párroco y director de este hogar, Alejandro Fiorina, dice que estos espacios significan que todavía falta por edificar. “Una iglesia siempre está en construcción y no me refiero precisamente a lo material”, explica a modo de enseñanza.

El interior de la parroquia, la cual es cuidada y mantenida por quienes habitan en La Colmena.

Al bajar de este mirador, aparece un mural con una representación de la parábola de Jesús, del buen samaritano, pero contextualizada a estos tiempos,  “es la versión moderna”, dice Alejandro con una sonrisa picaresca.

Ahí se ve la tradicional imagen del buen samaritano, pero en lugar de usar un caballo, tiene una motocicleta.

El trabajo fue realizado por una persona que alguna vez estuvo en la cárcel y luego se rehabilitó en este lugar, dejando el sello de su aprendizaje.

También es visible un monumento de piedra de la Virgen María, de igual forma realizado por otro hombre que se rehabilitó en este lugar, dejando su obra en agradecimiento.

El sitio está lleno de simbolismos, la obra en sí es fruto del esfuerzo de cientos de voluntarios que lograron erigir este recinto, mediante el visto bueno de la Iglesia que donó los terrenos.

En dicho hogar, están personas que se internaron por problemas con el alcoholismo, la drogadicción, por trastornos,  por temas judiciales o de abandono, no importa el motivo, para el religioso todos son iguales y merecen una oportunidad.

El centro es completo, existen talleres para carpintería, cocina, metalurgia, sastrería, teatro y además tienen una huerta que está produciendo…y por si fuera poco, una granja de conejos que están a la venta.

“Si quieres estar conmigo, toma tu cruz y sígueme”, dice un monumento de metal en la puerta de ingreso, que representa a un chapaco con su crucifijo en la mano. “Este monumento también la hizo alguien que pasó por acá”.

Las muestras de cariño son incontables en el sitio, incluso la comunidad vecina que en un principio rechazaba este proyecto hace unos 11 años, se siente identificada con el mismo, apoyando en lo que puede y asistiendo a las misas en la parroquia.

Al padre Alejandro, le ayudan en la administración los mismos hombres que alguna vez tocaron la puerta por algún problema de alcoholismo o drogadicción, quienes ahora están rehabilitados y se encargan de mantener vivo e lugar, encontrando la luz, pero especialmente, teniendo un objetivo claro en su vida, de cooperar a los que más lo necesitan.

Por sus pasillos hay hombres que se los ve mejorados, desinhibidos, unos jugando al futbolín, otros recibiendo la visita de sus familiares, o charlando entre sí, pero la mayoría, trabajando en alguna de las diferentes actividades existentes en el lugar.

También puede encontrarse algún hombre sentado en el pasillo llorando, quizá de arrepentimiento, no se sabe, pero rápidamente el padre le da un espaldarazo y le lanza un chiste para animarlo.

Navidad

Empezó diciembre con la elaboración de los panetones que ya tienen marca propia, La Colmena Santa Rita, mismos que son realizados por los mismos internos de este centro. El olor a pan dulce es más fuerte al momento de aproximarse al almacén. “Llévese este es para usted”, dice el padre al periodista.

Los panetones son hechos los internos del hogar.

Pese a la necesidad por conseguir recursos, en este lugar, sus integrantes hacen lo posible por hacer sentir al visitante como en casa, invitando un café o en este caso, regalando un panetón.

Para Nochebuena, el padre Alejandro relata que consiguen un Papá Noel, con el que salen por  diferentes barrios de la ciudad, con panetones y otros presentes para la gente de la calle.

Personas que llegaron a ese hogar en busca de ayuda, salen ahora a las calles a dar apoyo a quienes más lo necesitan. “Siempre hay alguien para ser querido”, dice el religioso.

Hogar

“Cuidado cuando vayas por ahí”, no falta quien recomienda al conocer que uno irá a este hogar, pero al pasear por sus patios, talleres y pasillos, el visitante recibe  saludos y bendiciones, una costumbre casi desaparecida en las calles de la ciudad.

El padre de 57 años, acompaña al periodista hasta la puerta, invitando a que no sea la única visita, “que sean más”.

El sacerdote esta vez no viste una túnica, sino una camisa colorada a cuadros por el intenso calor veraniego de Tarija. “Este clima me gusta”, dice sonriente el hombre nacido en Bérgamo, Italia. Alejandro se despide con un fuerte abrazo, característico de un hombre de gran corazón.

La particular parroquia de San Mateo

Atrás está la parroquia,  donde aparece un monumento y no es un santo precisamente, sino el personaje animado de Pinocho.

“Él nos enseña lo mentirosos que llegamos a ser los hombres”, explica el padre, quien además señala la larga nariz del personaje, de la que están colgadas otras narices moldeadas de cerámica.

“Son nuestras narices dice sonriente, la mía está ahí”, apunta el párroco al indicar que junto a los internos de este centro se las moldearon en sus rostros con cerámica.

En el exterior de sus torres fue colocada una gran estrella de Belén, mientras en el ingreso hay una estatua del santo del lugar, San Mateo. “Es hermosa”, resalta el padre al señalarla.

Al ingresar a la parroquia existe un pequeño espacio para los santos y arriba, dibujada la mano de Dios. “Es importante que la gente comprenda que ningún santo está por encima del Señor”.

Entre los santos aparece el retrato de uno de sus amigos. “Él siempre ayudó al hogar, un gran amigo, un santo”, dice con nostalgia.

En el atrio está un pequeño pero original nacimiento navideño, donde puede verse un camino que va hacia el Niño Jesús, en  él están escritos los valores de la vida como: Esperanza, sonrisa, responsabilidad, cariño, gozo, felicidad, unión, recuperación, armonía y familia, todo custodiado por dos ángeles.

Del techo bajan los nombres de los jóvenes que recientemente hicieron ahí su confirmación. También destaca un arbolito seco, del que cuelgan tarjetas motivacionales de los jóvenes que efectuaron su comunión.

Por el atrio, sobresale la cruz de vidrio por donde entra “la luz del Señor”, un sitio único, que  inspira al visitante, renovando su aire; su ser.

 

El nacimiento es tan real, que quienes ingresan distraídos, piensan que son personas de carne y hueso.