Manos endiabladas que dan vida a la cultura boliviana

Manos endiabladas que dan vida a la cultura boliviana

            

La marca tarijeña Diabla, logró traducir la cultura boliviana en moda a través de sofisticados diseños que incorporan los elementos más tradicionales de la artesanía nacional. Con el tejido ancestral como su bandera, y la mitología e imaginario boliviano como su fuente de inspiración, cada pieza cuenta una historia única e irrepetible.

Mercedes Bluske Moscoso

Mercedes Bluske Moscoso

(VerdadconTinta-febrero2018) Más allá de lo comercial y de su innegable éxito en las pasarelas más importantes del país, Diabla es una marca cuyo principio es revalorizar los elementos que hacen a la identidad del país y que están en peligro de desaparecer.

“Ya no hay manos que quieran trabajar en el aguayo”, lamenta Pamela Gallardo Moreno, una de las diseñadoras que dio vida a Diabla. Y es que ya son pocos los hombres y mujeres que pasan el día frente al telar creando coloridos paños, porque no es rentable.

“En el país no se valora”, agrega Julia Beatriz Navajas, quien también es diseñadora y propietaria de la marca, haciendo hincapié en que los tejidos y artesanías son altamente cotizados en el extranjero, pero no en Bolivia.

Sin embargo, con un toque de coquetería y creatividad, las manos endiablas de más de 20 artesanos que trabajan en el taller, lograron transformar el aguayo, las macuquinas y el macramé, en prendas y accesorios únicos, reivindicando no sólo la labor de los artesanos, sino la cultura boliviana.

Cada pieza de joyería pasa por  aproximadamente cuatro manos. Unas que diseñan, otras que bordan la base con hilo de seda, las que agregan la pedrería y finalmente, las que cierran los collares para darles un terminado de alta calidad.  La clave de su éxito no sólo radica en los creativos diseños, sino en el amor que cada mano transmite.

Los collares de la marca tarijeña son cotizados en el mercado nacional y tuvieron gran aceptación en las ferias en las que participaron en el Europa.

Sonia  Mamani Limachi  fue una de las primeras artesanas en unirse a Diabla. Para ella, formar parte de este proyecto, fue reconectarse con sus orígenes y con su kasani natal, un pequeño pueblo en la frontera con Perú.

Con pollera turquesa, blusa blanca, trenzas y una impactante sonrisa, Sonia se dispone a hablar no sólo de su trabajo, sino de su vida.

Soni, como le dicen con cariño Pamela y Julia,  es una de las muchas mujeres que tuvo que migrar del campo a la ciudad en busca de un futuro mejor. Con sólo 18 años, y con una pequeña bebé entre sus brazos, la joven mujer llegó a Tarija con la esperanza de mejores días.

Aunque durante más de 20 años se dedicó a trabajar en casas,  desde hace casi 4 años, el bordado de los coloridos diseños de la marca tarijeña es su medio de sustento. “Vuelvo a revivir, siento que estoy de nuevo en mi casa, con mis papás” dice con un dejo de nostalgia.

Su niñez transcurrió al frente de un telar, viendo a su madre y a su abuela tejer paños de lana de oveja y alpaca, y aprendiendo aquel saber ancestral. “Hacíamos desde el trasquilado de la oveja”, agrega.

“Mi abuela nos pegaba en la mano con la rueca si no hacíamos bien”, cuenta entre risas a modo de anécdota, resaltando la importancia que tenía el saber tejer aguayo en aquel entonces.

Para Sonia, Diabla tiene un valor intangible. Es el puente que la reconecta con sus afectos. “Me siento cerca de mi mamá y de mi abuela”.

Sonia en la tienda de Diabla, junto a las piezas que borda con amor.

Como una jugada del destino o una conspiración del universo, Sonia volvió a trabajar como artesana a pesar que hace 20 años decidió abandonar su casa, porque de las artesanías no podría vivir. Su familia, de igual manera, no pudo hacer de la artesanía un medio de vida, por lo que buscaron otros rubros, aunque su madre y su abuela continuaron tejiendo para la familia.

Diabla, de a poco, va enalteciendo la labor de las manos que tejen y bordan,  reivindica la esencia de la cultura boliviana y le devuelve a las familias artesanas la esperanza de vivir de su trabajo.

Para Sonia, la satisfacción de crear arte con sus manos, no tiene igual. “Veo en Facebook lo que yo hago y me emociono”, continúa, “veo que la gente valora mi trabajo, porque no es fácil hacer”.

El proyecto que empezó en un pequeño cuarto en el que Pamela y Julia diseñaban y bordaban los collares, se ha convertido en un verdadero proyecto de empoderamiento de mujeres, a través de mano de obra bien remunerada.

Aquellos collares que en un principio tomaban casi 3 meses por pieza, ahora están terminados en 5 días, generando empleos y ayudando a que el aguayo y los demás elementos de la cultura boliviana, no pierdan su milenario legado cultural y ancestral.

 

La mal amada

Mercedes Bluske Moscoso

Mercedes Bluske Moscoso

Son las 6 de la mañana y Rocío ya se levantó de la cama para ir al colegio.

Con el pelo aún mojado se para frente al espejo, agarra la toalla y desempaña el vidrio para poder ver su rostro. Rocío sonríe mientras las gotas que resbalan de su larga cabellera van mojando la camisa de su uniforme, sin que a ella parezca importarle.

Rocío se pasa un poco de vaselina por los labios sosteniendo su propia mirada en el espejo, aun sabiendo que la humedad que le aporta se desvanecerá cuando tome el desayuno  que preparó su madre, pero no le importa; le gusta sentir los labios húmedos y es capaz de repetir la maniobra ochenta veces en un solo día.

  • ¡Me voy al cole!, grita Rocío con la alegría y seguridad que la caracterizan, anunciando a sus padres su partida.
  • Nos vemos al medio día, responde su madre mientras sale de la cocina para darle un beso en la mejilla.

Rocío camina, pero no camina sola. Camina acompañada por la mirada expectante de Joaquín, quien la espera en la esquina para cortejarla hasta la escuela.

  • “Tu falda está muy corta”, dice el joven a modo de saludo
  • “A mí me gusta así”, responde Rocío, quien hasta ese entonces no se había puesto a pensar si el largo de su falda, que apenas dejaba ver su rodilla, era el adecuado o no.

Rocío caminaba en silencio. El comentario de su acompañante le había quitado las ganas de hablar y había logrado borrar la sonrisa que llevaba pintada en los labios y que destellaba acompañada del brillo que siempre tenía puesto

Joaquín no era su novio, pero quería serlo. Era unos años mayor y todas las chicas del colegio estaban locas por él. Ella se sentía afortunada de que se hubiera fijado en ella, aunque a veces sus comentarios la contrariaban y su actitud posesiva la inquietaba.

“Es por que le gustas”, le dicen sus amigas mientras miran al muchacho alejarse por el pasillo del colegio, para dirigirse a su curso.

“Contigo es diferente, por lo menos hace el esfuerzo de no ponerse celoso, aunque algunas veces no puede resistir”, agrega enfática otra compañera.

 

Son las 6 de la mañana y, como siempre, Rocío ya se levantó de la cama. Con el paño de la toalla limpia el vidrio empañado repitiendo su ritual diario. Rocío ya no sonríe. En su rostro hay 50 gramos de maquillaje utilizado para revocar imperfecciones que no existen en su rostro, pero que desde hace un tiempo alguien las creó imaginariamente para ella. Agarra el delineador y traza una línea negra en sus parpados. El brillo natural de sus labios fue reemplazado por un rosa intenso, un tono que está de moda esa temporada.

  • “Adiós”, grita su madre al sentir los pasos de Rocío hacia la puerta. El sonido de la puerta golpeándose es la única respuesta que recibe.

Joaquín, quien ahora es su novio, la espera en la esquina como todos los días. Joaquín es un chico celoso y controlador; le gusta saber dónde está su novia, con quien, que hace, como viste y también pretende disponer de su aspecto físico.

  • Ese es el color que quería ver en tu boca, me encanta cómo te queda. El siguiente paso es cambiar esas camisas que parecen bolsas de papas, por algo más ceñido. Ya es hora que empieces a mostrar esas curvas que me encantan. Mi novia tiene que ser la chica más linda de todas.

Joaquín refuerza sus palabras tomando las manos de Rocío con fuerza y llevándolas hacia sus labios, para besarlas mientras repite: “por eso te amo”.

Una frase cruel acompañada de un gesto fríamente calculado, con el único fin de convencerla de que para amarla, es necesario poseerla.

  • “No me gusta la nueva tú”, le dice Ismael en el patio del colegio, en uno de los pocos momentos en los que Joaquín la deja a solas. “Ya no eres la misma con todo ese maquillaje escondiéndote y con esos nervios que te producen sus miradas y que no puedes esconder de mí, aunque te afanes por esconderlos de los demás”.
  • “Me cela porque me quiere, porque soy importante para él”, contesta Rocío intentando creer sus palabras, pero sin la convicción suficiente como para convencer a alguien que no sea ella misma.
  • “De los celos no puede salir nada bueno. No eres de su propiedad”, responde Ismael mientras la ve partir.

Rocío se aleja de Ismael sin decir nada, no porque se haya aburrido de conversar con él, sino porque la mirada lejana y fría de Joaquín lo dice todo y prefiere evitar un mal rato poniendo en evidencia que su amigo tiene razón. Su novio no la ama, la domina. Y si la ama, menuda forma tiene de demostrarlo.

 

Son las 6 de la mañana y Rocío está frente al espejo como casi todos los días a la misma hora. Con el agua aun cayendo por su cuerpo toma la toalla y desempaña en vidrio.

Rocío llora. Rocío llora ríos, no lágrimas. Ya no ve el rostro dulce y alegre que tenía hasta hace 6 meses atrás. Rocío ya no puede sostener su propia mirada en el espejo porque aunque su reflejo sigue siendo el mismo, ella ya no se ve con los mismos ojos.

Rocío  sale del baño con la ropa interior y la camisa mal abrochada encima. Los ríos corren por sus mejillas hasta llegar a los pucheros de sus labios, mientras con paso lento se acerca a su madre y la abraza sorprendiéndola de espaldas.

  • “¿Por fin me vas a decir qué pasa?”, pregunta su madre, aunque lo hace por mero formalismo. Ella sabe a qué se debe el cambio de actitud de Rocío y siempre lo supo, pero su hija estaba muy embobada y muy cegada como para admitirlo y darle la razón.

Aunque le llevó meses reconocerlo, el problema no era que estaba enamorada, el problema era que estaba siendo mal amada.

La realidad

Las jóvenes que crecen con la idea de que el amor es sacrificio, son más propensas a seguir en relaciones violentas. Un estudio realizado en Bolivia por diferentes instituciones que agrupa la Coordinadora de la Mujer, refleja la siguiente realidad:

– El 30 %  de los jóvenes cree que una mujer debe perdonar todo a su pareja, incluso las faltas graves.

–  un 43 % cree que los insultos son inevitables en una pelea de pareja.

-El 21 % de los jóvenes piensa que las mujeres deben vestirse como sus parejas quieren.

– El 60 % de las mujeres víctimas de violencia en Bolivia están entre los 12 a 25 años y muchas de ellas no son conscientes de que son víctimas.

El “jucumari” en el imaginario boliviano

El “jucumari” en el imaginario boliviano

Mercedes Bluske Moscoso Jesus Vargas Villena

Mercedes Bluske y Jesús Vargas Villena

(Verdadcontinta-septiembre 2017) Existen decenas de referencias e historias inspiradas en el oso andino, aunque su mitología está fuertemente arraigada a la cultura andina, este animal permaneció alejado  del imaginario de las primeras civilizaciones que habitaron el territorio nacional.

¿Por qué el oso andino no aparece en la cultura?, es la gran incógnita que intentó resolver durante un tiempo la bióloga Ximena Vélez-Liendo, quien dedicó su trabajo a la preservación de esta especie.

Las vasijas, los cántaros y los vasos ceremoniales hechos por los habitantes de las culturas incaicas e inclusive preincaicas, tenían característicos diseños con formas simétricas y otras con elementos copiados de la naturaleza, como animales.

“Si vas a cualquier museo, puedes encontrar figuras de animales: jaguares, pumas, serpientes, murciélagos, pero no encuentras al oso”, aseguró Ximena, quien explicó que en los restos arqueológicos de aquellas culturas que habitaron en Bolivia, no aparece el oso, pese a que el animal ya habitaba en la zona desde hace  miles de años.

De acuerdo a un estudio realizado por la bióloga Susanna Paisley, la ausencia de los osos en la cultura se debe a que éstos eran considerados dioses por las culturas preincaicas que, al ser colonizadas, fueron prohibidas de venerarlos y  de realizar cualquier tipo de representación en la que pudieran aparecer.

De acuerdo a Paisley, esta podría ser la razón por la que el oso no fue encontrado en restos arqueológicos de aquellas civilizaciones.

Sin embargo, contrariando aquella teoría de Paisley, existe un mito que data de la época incaica que asegura que los incas habían construido muros defensivos en la zona para frenar los ataques de los guaraníes.

Los incas creían que el jucumari se les aparecía para alertarles mediante gritos, que los indios guaraníes se acercaban para realizar un asalto.

Por su parte, la cosmovisión andina, especialmente de la cultura aimara, también podría explicar la ausencia de un animal tan grande como el oso, dentro de las expresiones culturales de la época.

El oso andino no sólo vive en los bosques, sino en las danzas e historias populares del país.

Para las culturas andinas la “Pachamama” tenía un rol muy importante dentro de su cosmovisión. Su presencia en el cosmos se realizaba a través de tres instancias: el “kaypacha”, como el presente; el “ukupacha”, como el pasado y el “jananpacha” como el futuro. La correspondencia psicoanalítica sería: consciente, subconsciente y supra consciente.

El jananpacha es la tierra de arriba, lo superior, el cielo, es el ámbito del sol, la luna y las estrellas. Kaypacha es la tierra del medio, donde habita temporalmente la Pachamama que pasa por los tres planos. Por último, el “Ukupacha” corresponde a las profundidades de la tierra, el inframundo.

En aimara el oso andino es denominado ukumari que, según los expertos, etimológicamente significa “ser de las profundidades”.

De acuerdo a esta cosmovisión, aunque los tres “pachas” forman parte de un todo, no se pueden mezclar sus elementos entre sí, porque se rompería la armonía y el equilibrio.

De esta forma, como el oso aparentemente pertenecía al ukupacha, no podía ser representado a través de dibujos o vasijas en el kaypacha.

Según Velez-Liendo, los primeros registros del jucumari dentro de la cultura boliviana, serían de la época de la colonización.

El jucumari y la diablada

El jucumari juega un papel importante dentro de la diablada, la danza que simboliza la lucha del bien contra el mal.

El jucumari es el mediador de la pelea entre los ángeles y los diablos, tomándose la libertad de realizar travesuras de todo tipo y alegrar a la gente. El oso andino representa la fertilidad y es quien abre paso a los bailarines entre la multitud, invitando a los espectadores a bailar.

Para Ximena, la presencia del oso en la danza de la diablada tiene origen en la fuerte representación andina de la misma. A su vez, la presencia del animal se relaciona con el Ukupacha, también conocido como Alax Pacha en aimara, ya que el jucumari sale del inframundo, de la profundidad de las minas,  para hacer sus travesuras durante los días de la fiesta.

Según el potosino, Juan José Toro Montoya, quien es Premio Nacional de Historia del Periodismo, el oso andino fue incluido en las últimas décadas  en la diablada desde los años 70, como una referencia al minero que sale del socavón cubierto de minerales.

“Los personajes fueron agregados recientemente, fruto de la estilización de la danza”, aseguró el historiador, quien además agregó que en un principio, la danza estaba integrada únicamente por los diablos, el arcángel Gabriel y la China Supay, “no aparecía ni el cóndor”, que en la actualidad es uno de los principales símbolos de esta danza tradicional.

“El jucumari te va a robar”

Sin duda alguna una de las leyendas más conocidas del jucumari, es aquella que relatan los abuelos a los nietos, asegurando que el oso roba a hombres y mujeres para llevarlos a su cueva con el fin de tener hijos con ellos.

En el caso de las mujeres, el jucumari las embarazará y en el caso de los hombres, ellos serán quienes preñen a la osa.

Aquella leyenda es tan fuerte, que trasciende fronteras. En los cinco países donde habita esta especie, los habitantes repiten a viva voz “cuidado con el oso, porque te va a robar”.

En Bolivia, Colombia, Ecuador, Perú y Venezuela, el mito está fuertemente instalado en el imaginario social, especialmente en las poblaciones rurales que son las más cercanas al hábitat del jucumari.

La experta Ximena Vélez- Liendo, asegura que esta historia está muy enraizada, sobre todo, en pueblitos en los que la gente nunca ha salido a otro país.

La bióloga Ximena Vélez-
Liendo con el equipo de Verdad con Tinta.

“En cierta forma se cree que hay alguna conexión con la colonia, cuando llegaron los españoles, porque en España pasa lo mismo con los osos pardos”, explicó la bióloga respecto a que en ese país europeo, se cree que estos animales roban a las mujeres.

A modo anecdótico, Ximena contó al equipo de Verdad con Tinta que el día que se votó para aprobar el proyecto de ley que busca proteger al jucumari, nombrándolo patrimonio natural, una de las diputadas votó en contra, argumentando que el oso “roba a hombres y mujeres”.

Si bien el proyecto de ley fue aprobado con nueve votos contra uno, esta historia refleja la fuerza que tiene la leyenda del jucumari en el país.

Lejos de lo anecdótico, la historia de “El Hijo del Oso”, según la tesis de la bióloga Susanna Paisley, es uno de los elementos vitales de la cultura andina. Según esta historia, tras nacer el hijo del oso con el hombre o la mujer, este es mitad humano y mitad animal.

El hijo ayuda a escapar a su padre humano de la cueva para llevarlo a la aldea. Generalmente, el oso termina siendo asesinado por los aldeanos.

Por su parte, el hijo debe lidiar con sus instintos animales y generalmente sufre la amenaza de ser atacado por el pueblo, pero siempre termina convirtiéndose en el héroe de la historia, tras realizar alguna labor digna del perdón de los aldeanos.

Según Paisley, entre los relatos más antiguos de esta historia, se encuentra el escrito por Fray Reynaldo de Lizarraga en Cochabamba, Bolivia en 1590. “Por Cochabamba hay osos muy grandes que persiguen a las mujeres; cuando ellas los ven, no prestan resistencia alguna”, dice el fragmento.

Gloria Ardaya Salinas: “El gobierno gobierna para sus partidarios, pero no para el país en su conjunto”

Gloria Ardaya Salinas: “El gobierno gobierna para sus partidarios, pero no para el país en su conjunto”

Mercedes Bluske Moscoso Jesus Vargas Villena

Mercedes Bluske Moscoso y Jesús Vargas Villena

(VerdadconTinta-agosto2017) La socióloga sobreviviente de la masacre de la calle Harrington, compartió con Verdad con Tinta su visión sobre la forma de hacer política en el país, y la ausencia de un verdadero debate político.

Hablar pausado, voz cálida y fortaleza de mente y espíritu, son características que fácilmente se le pueden atribuir a Gloria Ardaya Salinas. A 36 años de su captura, tortura y exilio; con una visión más compleja y madura de la realidad, expone su visión sobre la política boliviana durante su breve visita a Tarija.

“La gente ya sólo confía en sí misma”, dice tras varios minutos de conversación, en los que su pausado hablar transmite paz, pese a la complejidad de los temas que aborda.

La Bolivia de hoy y la de los años setenta u ochenta, son tan parecidas en algunas cosas y tan disímiles en algunas. Lo sabe ella, que vivió en ambos tiempo. Los actores sociales son distintos, pero las políticas públicas se dejan llevar por la misma inercia de antes. Quiere que la nuevas generaciones lo sepan.

A diferencia de hoy, hace 30 o 40 años, según explica, cuando alguien tenía un problema acudía de forma inmediata a su sindicato, partido u organización, porque todos ellos pensaban en el bien de Bolivia. “Ahora, esas pequeñas organización sólo piensan en su interés particular, no en lo que le conviene a Bolivia”.

Sin embargo, esta particularidad va más allá de las pequeñas organizaciones. A gran escala sucede lo mismo, en los distintos niveles del poder.

“El Gobierno gobierna para sus partidarios”, continua Ardaya,  “pero no para el país en su conjunto. Ni para las regiones”.

De esta forma, la política actual se basa en el partidismo, sin que las autoridades tomen conciencia de que más allá de ser de oficialismo u oposición, hay algo superior a los partidos y que agrupa a todos los ciudadanos en su conjunto. Todos son bolivianos. Todos tienen, o deberían tener, los mismos derechos.

“Eso es lo que debería pensar un buen gobierno”. Sin embargo, para Gloria Ardaya Salinas, esto no sucede en la práctica. Todo gira en torno al partidismo, si una determinada ciudad vota en contra del Gobierno, éste de una manera u otra, simula que la región opositora no existe, no es parte de Bolivia.

Algo similar se deja ver en los Gobiernos departamentales o en los municipios. La política por encima del ciudadano.

Gloria Ardaya, aunque activa en la vida política del país a través de charlas y sus libros, no milita en ningún partido político.

Un “debate” de descalificación

Otro déficit que ha vivido la política nacional en los últimos 10 años, es la ausencia de un verdadero debate político. “Ha habido un debate ideológico antes que político” agrega con la misma voz pausada.

Para la socióloga, este debate se basa en la descalificación de las personas, de los políticos y de los grupos sociales. Neoliberalista, agente de la CIA, derechista, anti- indigenista, son algunas de las “etiquetas” utilizadas para descalificar a los interlocutores y así cortar el debate.

Un ejemplo de la descalificación a la que se refiere Ardaya, es el caso del  vicepresidente Alvaro García Linera, quien calificó como “ambientalistas coloniales” a quienes se oponen a la carretera que se pretende construir en el territorio del TIPNIS.

“Esto se ha agudizado más porque en el país se ha tratado de enterrar al sistema de partidos políticos”, dijo Ardaya, quien además insistió en que una democracia sin partidos, no es una democracia de calidad.

Al desacreditar a los interlocutores, es imposible continuar con un debate verdadero y vital, como por ejemplo la matriz productiva del país, la cual se sigue basando en la explotación de recursos naturales. “Siempre estamos a coyunturas intrascendentes sin mirar el mediano y  el largo plazo para el país y sobretodo, sin mirar lo que queremos”.

Esta realidad se caracteriza por la presencia de un Estado, pero con la ausencia de los ciudadanos, en medio de un adormecimiento colectivo, el ciudadano no sabe lo que quiere para el país.

“Estamos viviendo en un estado donde por el exceso de recursos económicos el Estado tiene una presencia muy fuerte en contra de la sociedad”.

En la carrera por descalificar personas y ganar fuerzas, para Ardaya, las organizaciones sociales han sido compradas o sobornadas para no haya un espíritu crítico desde la sociedad. “Tenemos un estado muy fuerte que está aplastando a la sociedad”, concluyó.

De esta forma, los ciudadanos, entendidos como personas que exigen derechos, se convierten en meros consumidores, gente que cambia sus principios por un cargo o una prebenda, según la visión de la socióloga.

El final de un ciclo en la política se aproxima, dependerá de los ciudadanos el despertar, exigir derechos y planificar el cauce que tomará el país en el futuro.

“Ovocontrol”, la estrategia paceña contra las palomas

“Ovocontrol”, la estrategia paceña contra las palomas

La basura y el control de las plagas son parte de los principales problemas que afronta la Alcaldía paceña.

Mercedes Bluske Moscoso Jesus Vargas Villena

 Mercedes Bluske Moscoso/ Jesús Vargas Villena

(Verdad con Tinta 28 de junio de 2017)

“Las palomas ganaron la batalla en La Paz”, reconoció una periodista paceña sobre este tema, quien asegura que pese a los intentos de la Alcaldía por exterminarlas, no tuvo el éxito esperado por dos factores; uno el rechazo social por esta medida y otro la fácil reproducción de las mismas, dijo en su análisis, quien pidió reserva en su nombre.

Cuando la Alcaldía paceña intentó hacer una campaña masiva para exterminar a las palomas de la plaza Pedro Domingo Murillo, hubo un fuerte rechazo social en defensa de estas aves.

La solución: “Ovocontrol”, un anticonceptivo con el que los funcionarios municipales alimentan a las aves.

Los anticonceptivos que reparte la Alcaldía paceña evitan la fertilización de al menos 200 huevos.

Las palomas son portadoras de 30 enfermedades, explicó a Verdad con Tinta en contacto telefónico, la encargada de comunicación de la Unidad de Atención Integral de Animales de la

Alcaldía de La Paz, Miriam Chiara.

La plaza Murillo, principal centro político del país, uno de los lugares de mayor aglomeración de estas aves. Crédito: Google imágenes

Las primeras pruebas piloto de la campaña de “OvoControl” para evitar la reproducción de palomas logró que al menos 200 huevos queden infértiles. De 1.700, el número de aves en la plaza Murillo se estabilizó a 1.500.

“El resultado empieza a verse a largo plazo”, explica Chiara, quien acota que este anticonceptivo se da como el maíz, el cual es colocado en lugares estratégicos de la ciudad, especialmente la plaza Murillo y la iglesia San Francisco en la zona central.

El OvoControl es un alimento, presentado en grageas, que tiene anticonceptivos para crear infertilidad en los huevos de las palomas.

El anticonceptivo tiene la apariencia de granos de arroz. Está diseñado solo para aves y no afecta a otro tipo de animales. No lastima a las palomas y es un método de control de plagas usado en todo el mundo.

Las campañas iniciaron el año 2014 y el número de palomas en estos centros de concentración fue reduciéndose gradualmente.

El objetivo es minimizar la población de estas aves en la zona central. La Alcaldía de La Paz estima que existen unas 300 mil palomas en esta ciudad.

El ovocontrol fue una estrategia fallida. Foto crédito: La Razón

 

Conciencia

Otra de las estrategias iniciadas por la Alcaldía de La Paz es el trabajo de concientización, especialmente con los menores de edad. “Es un poco complicado”, reconoce Chiara, respecto al trabajo de socialización en áreas donde estas aves se aglomeran, siendo un atractivo para los niños.

Desde esta unidad están elaborando talleres de concientización en las diferentes unidades educativas de la ciudad. “Estamos realizando la sensibilización sobre las enfermedades que traen estas aves”, acotó.

La funcionaria municipal reconoció que existen grupos de personas que se niegan a entender la problemática y siguen dando alimento a estos animales, pese a las prohibiciones existentes.

Los comerciantes siguen ofreciendo maíz a las familias en lugares como la plaza Murillo, en el paseo de San Francisco o El Prado.

Pero estas personas, no sólo no comprenden la problemática con los animales, sino también con la basura; sin embargo, Chiara notó un cambio.

Asegura que existe un grupo de ciudadanos que empiezan a tomar conciencia de los peligros de la contaminación que puedan generar este tipo de aves.

26 hectáreas de parque, pero sin predio de estacionamiento

26 hectáreas de parque, pero sin predio de estacionamiento

En medio de plantas, lagunas y trabajadores que dedican su tiempo a terminar los jardines y a hacer el mantenimiento diario, el Parque Urbano abrió sus puertas al equipo de Verdad con Tinta para recorrer su extensa instalación.

Mercedes Bluske Moscoso Jesus Vargas Villena

Mercedes Bluske y Jesús Vargas Villena

(Verdadcontinta-Junio 23/2017) El avance es notorio, aunque aún faltan detalles en los jardines y en otros lugares del parque. El director de este centro ecológico, Luis Morales Tintilay, espera que la veterinaria esté completamente equipada para el 4 de julio, fecha en la que piensan abrir sus puertas al público, aunque el centro de cuarentena aún tendrá que esperar para ser construido.

Si bien las instalaciones fueron diseñadas para recibir un significativo número de visitantes, el diseño del parque no contempló un área de estacionamiento para las cientos de personas que acudirán al parque, especialmente los fines de semana.

Los alrededores harán las veces de área de parqueo, corriendo el riesgo de congestionar aún más las vías aledañas, con experiencias muy conocidas en los centros de aglomeración de la ciudad de Tarija, en una muestra clara de la falta de planificación.

Por su parte, el parque sólo tiene 6 baños cerca a la puerta de ingreso, tres para hombres y tres para mujeres. Ante el amplio número de personas que visitarán el lugar, Morales explicó que prevén instalar baños portátiles en diferentes partes del predio.

El complejo está compuesto por 26 hectáreas, aunque actualmente sólo están habilitadas alrededor de 15 hectáreas, las que pertenecen a la parte de exhibición de animales. El resto del predio será trabajado a futuro, y construirán sendas ecológicas entre otros atractivos turísticos.

Las cuatro lagunas artificiales que forman parte del diseño, están habitadas por peces carpa, pero, actualmente sólo 3 de ellas están habilitadas. Una de las lagunas alberga una isla de monos, similar a la que ostentaba en sus años mozos el zoológico Oscar Alfaro. La isla tiene alrededor de 500 metros cuadrados.

El Parque Urbano es hogar de 10 especies y aproximadamente 63 animales, 59 que fueron trasladados del antiguo parque zoológico y otros que fueron rescatados en el último tiempo, siendo llevados al nuevo centro.

6 jaguares, 18 monos, 2 pumas, 3 parabas, 5 loros, 2 chanchos de monte, un sicurí, 20 tortugas y 5 cóndores, son los animales que se exhiben en el nuevo zoo de Tarija. La mayoría fueron rescatados de cautiverio, aunque otros nacieron ya en el antiguo zoológico.

Al margen de los animales, el mirador con forma de castillo es otro de los atractivos para los visitantes.

 

Infografía. Te mostramos la distribución de los ambientes del Parque Urbano.