Tortas de comadres: Historias familiares al calor del horno

Tortas de comadres: Historias familiares al calor del horno

En febrero y marzo, según sea año alto o bajo, la ciudad se inunda de aromas de carnaval. Albaca fresca, flores y el dulce olor de las tortas recién horneadas, son algunos de los elementos que van dejando su fragancia en el aire.

Mercedes Bluske Moscoso Jesus Vargas Villena

Mercedes Bluske Moscoso y Jesús Vargas Villena

En esta época, el pan, un alimento básico que forma parte de nuestra vida cotidiana, pasa a ser un símbolo de amistad inquebrantable y arraigada tradición.

Decenas de familias pasan los días horneando las populares tortas de compadres y comadres, dando vida no sólo a una inquebrantable tradición tarijeña, sino a aquellas pequeñas tradiciones familiares que fueron creciendo al calor del horno, gracias a este oficio que fue heredado de padres a hijos y de hijos a nietos.

Cada rincón del mercado y cada puesto de venta en el que encontramos aquel pan dulce al que denominamos torta de compadres, encierra una historia familiar digna de contar.

Tal es el caso de Ana María Aguilera, una mujer cuyo puesto ubicado en el Mercado Central ofrece una amplia variedad de bollería y, por supuestos, las tradicionales tortas.

Rodeada de panes y con una tímida sonrisa, Ana María empieza a contar su historia. “Heredé este oficio de mis abuelos, que eran quienes hacían los panes, masitas y rosquetes frente a la casa del Moto Méndez”.

La familia proveniente de San Lorenzo hizo del horno y la masa su medio de vida. Ana María fue quien decidió continuar con el oficio de sus abuelos y hace más de 20 años que hornea las tortas para la época de carnaval.

Hornear es recordar su infancia junto a sus abuelos en su San Lorenzo natal. “Yo los ayudaba a preparar la masa y las tortas”, recuerda, mientras se traslada mentalmente a aquel lugar en el que tuvo una infancia feliz.

Ana María lleva más de 20 años en el oficio y espera que su familia continúe con su labor, así como lo hizo ella.

Su secreto para lograr que la torta de comadres salga esponjosa y suave, es amasar con cariño y usando ingrediente de calidad. “Todo lo que hago es casero, no uso bromato ni mejoradores”, dice con orgullo, segura de que su receta no tiene igual.

“No sé quién quedará después de mí, pero a mi me gusta hacer lo que hago”, dice respecto al incierto futuro del negocio. Sin embargo, pese a lo que el tiempo decida, ella disfruta cada segundo que pasa en la cocina preparando cada una de sus recetas.

Sus abuelos, Martín Aguilera y María de Aguilera, sin duda alguna contemplan desde donde se encuentren los pasos que siguió su nieta en el negocio, incorporando nuevos sabores, pero sobretodo manteniendo vivo el negocio familiar y la tradición tarijeña de compadres y comadres.

Celia, la dulce mujer tras las tortas

Ana María y Celia tienen mucho en común, no sólo pasan el día frente al horno, sino que sus puestos de venta están uno frente al otro y sus horas de sueño son limitadas. “Me levanto a las 3 de la mañana todos los días”, cuenta la mujer de casi 70 años, pero cuya tersa piel no refleja su edad.

El trabajo del panadero es sacrificado pero ella lo hace casi de forma automática, pues tras de haber pasado más de 50 años frente al horno, tiene una rutina bien implementada.

Cómoda, en el patio de su casa, que hace las veces de fábrica y donde tiene un gigantesco horno en el que caben alrededor de 15 latas, Celia Armeya Hoyos, empieza a rememorar los orígenes de su vida en el mundo de la panadería.

Celia junto a los productos que elabora con su receta casera.

Ella aprendió todos los secretos que esconden las masas de su madre, quien la hizo parte del mundo de la cocina desde muy temprana edad. Ya desde aquel entonces, cuando ella era sólo una niña, la venta de tortas de comadres era esperada durante las festividades.

Las semanas de carnaval el trabajo se centra casi de manera exclusiva en las tortas, ya que los clientes saben que su pan dulce es suave y fresco y esperan poder adquirirlo en el Mercado Central.

“Tiene que cocer lento, ese es el secreto”, cuenta Celia casi en un susurro, como si temiera que alguien más la escuchara. El trabajo al pie del horno, que empieza a las 3 de la mañana, no se puede apurar, ya que cada tongada de tortas tarda casi una hora en cocer, y Celia es tajante con aquella norma.

“Es cansador, me duelen los pies por estar de pie amasando”, dice mientras toma una profunda bocanada de aire. Sin embargo, Celia cuenta con varias manos de ayuda, que van metiendo y sacando las latas del horno, mientras otras continúan amasando y creando originales diseños sobre las tortas, algo característico del “pan” de comadres. Sus hijos e hijas son sus principales ayudantes; poco a poco van aprendiendo el oficio para en el futuro, poder seguir los pasos de su madre.

La canela y el anís son los sabores que predominan en las tortas de comadres; ese mismo aroma rápidamente va inundando el patio conforme los panes empiezan a dorarse al calor del fuego. Es un olor tan particular, que quienes pasan por la puerta de la casa, no pueden evitar echar un vistazo a lo que sucede en el interior del patio.

Las latas que aguardan por entrar al horno de Celia.

El trabajo de los días previos a las fiestas es evidente, pues Celia hornea aproximadamente tres quintales de tortas en sólo 2 días, para mantener el pan fresco y esponjoso.

Aunque el Mercado Central y el Campesino son sus principales puntos de venta, la mujer contó que tiene algunas clientas que le piden entre 50 y 100 tortas las semanas de carnaval para enviarlos a Cochabamba, ciudad en la que gracias a los residentes tarijeños, fue creciendo la fiesta de comadres, principalmente.

Celia, como tantas otras mujeres tarijeñas, es heredera de un oficio que se transformó en una tradición familiar, que fue creciendo con los años y que promete pasar de generación en generación.

El vínculo entre los dos matrimonios más virales de Tarija

El vínculo entre los dos matrimonios más virales de Tarija

Las celebraciones quedarán en el recuerdo de las parejas, de los invitados y de la ciudadanía

Jesus Vargas Villena

Jesús Vargas Villena

(Verdadcontinta-febrero/2018) La boda de Alberto Condori y Marilin Vides finalmente fue realizada en la ciudad de Oruro. En una primera instancia, la invitación que se hizo viral en las redes sociales de internet, indicaba que la fiesta sería el 27 de enero en la Casa Hacienda de Coimata.

La cancelación del evento en Tarija, afectó a una pareja de recién casados que se aprestaba para uno de sus primeros trabajos como socios y especialmente, como esposos.

Ellos son Walter Garnica Eguivar y Siolith Mozonbite, cuyo matrimonio también se hizo viral en las redes sociales de internet, después de que su fecha de enlace coincidiera, el pasado 19 de enero, con el paro cívico de Tarija.

Las fotos de Siolith saliendo del salón de belleza rumbo a la iglesia Catedral con su vestido de novia a pie y de la pareja en una motocicleta tras la boda, dieron vuelta las redes sociales.

Esta particular pareja tiene un restaurante en el barrio Aeropuerto llamado La Patrona; “Sí, sí… el nombre es dedicado a ella”, acepta “Waltico” en entrevista con Verdad con Tinta. Una de las especialidades de este restaurante es el chancho a la cruz.

La pareja había sido contratada para la fiesta de Alberto y Marilin, con el encargo de hacer 28 chanchos a la cruz.

“Por el cambio de lugar, se hizo más difícil y lo cortamos”, reveló el hombre, que por motivos laborales no tuvo luna de miel, aunque sí un matrimonio inolvidable.

Al parecer el chancho a la cruz de Waltico y Siolith es el preferido de Alberto y Marilin.

El matrimonio

“Inolvidable”, así lo describe Waltico aquel día en el que decidió formalizar su relación con Siolith, con quien ya convivía más de 11 años, además de tener dos hijos: Walter Antonio de 9 y Mia de 2.

“La fecha estaba prevista hace mucho, pero coincidió con el paro cívico, ambos estábamos de acuerdo con la medida, incluso soy dirigente cívico”, recordó sobre aquella jornada, “pero no podíamos postergarla, porque ya estaba todo pagado”.

Ambos bien trajeados llevaban consigo la bandera rojiblanco. La fiesta estaba programada en la cabaña El Taco en la zona de San Jerónimo. “Podíamos ir a pie sin ningún problema, pero la cola del vestido era muy larga, por lo que se complicaba mucho para ella”, relató.

Al salir de la iglesia, un hombre se acercó y se ofreció a prestarles su motocicleta. “No lo conocíamos, pero dijo que no se hacía lío en prestarnos, diciéndonos que cuando terminara el paro, iría a recogerla”, y así fue. “Nos fuimos en la moto con una bandera grande de Tarija”.

“Fue una acción muy desprendida, inmediatamente lo invité a la boda”. Al caer la tarde, el particular invitado apareció junto a su esposa para recoger la moto, pero se quedó en el festejo, surgiendo una nueva amistad.

Otros que tuvieron que caminar bastante; fueron los integrantes de la banda estelar Zona Pública de Oruro, a quienes la flota los dejó en Tomatitas. “De ahí se vinieron con sus equipos a pie hasta El Taco”.

Waltico conoció a Siolith, cuando él se fue a estudiar hace 11 años para chef a Perú. En este país se especializó en la realización de platos exóticos, conociendo ahí, a una bachiller a quien se llevó para siempre a vivir al lugar que él describe como el paraíso: Tarija.

Alberto y Marilin; Waltico y Siolith, las bodas más virales de Tarija.
Tarija quiere posicionarse como el destino de verano

Tarija quiere posicionarse como el destino de verano

Los discursos entre empresarios, instituciones y autoridades coinciden, pero todavía queda un largo camino por recorrer

Mercedes Bluske Moscoso Jesus Vargas Villena

Mercedes Bluske y Jesús Vargas Villena

(Verdadcontinta-febrero/2018) “Puede que a muchos no les guste, pero el turismo nocturno podría funcionar muy bien en Tarija si se apuesta en esa dirección”, refirió el joven empresario, Carlos Lazcano Avilés, quien administra la discoteca Feel.

Lazcano toma el ejemplo de otras ciudades que “de la nada”, gracias a este tipo de turismo surgieron económicamente, tal el caso de Las Vegas en el Estado de Nevada en Estados Unidos.

Foto de foodandtravel.mx

“Es una ciudad que está en medio del desierto y que no tiene nada, entonces, comenzaron con los casinos y la diversión nocturna”, el resultado salta con luces a la vista.

Como este empresario, hay otros jóvenes que pretenden apostar por el turismo de la diversión, atrayendo primero a la población juvenil  de todas las latitudes del país, teniendo la idea fija de convertir a Tarija en el “destino del verano”.

“Que se convierta en la Villa Carlos Paz de Bolivia”, dice entre risas un joven que trabaja en la organización Happiness.

La pequeña ciudad de Villa Carlos Paz en la provincia de Córdoba, se convirtió en uno de los principales atractivos turísticos del verano en  Argentina, superando incluso a Mar del Plata, gracias a las diversas presentaciones de teatro, shows de vedettes, discotecas y bares entre otros.

Salta es otra ciudad que apuesta por este tipo de turismo, tratando de quitarle la etiqueta a Carlos Paz, que además de las ofertas previamente anunciadas,  le aumenta las tradicionales peñas folklóricas.

La apuesta de esta ciudad argentina, tuvo resultados casi inmediatos moviendo más de 1 millón de turistas cada fin de semana en la época alta del 2017, según reportó el periódico El Tribuno.

Los jóvenes empresarios tarijeños  apuestan por este tipo de turismo, como una forma de generar mayor movimiento económico.  De conseguir más apoyo institucional, Tarija podría consolidarse como el principal destino del verano, empezando la época alta a fin de año y culminando con el carnaval.

“Hay gente que no le gusta que nos etiqueten a los tarijeños como guitarreros, amigueros y fiesteros; pero eso llama mucho la atención de los turistas que vienen”, analizó Lazcano.

Según esta explicación, la “chispa” del tarijeño es la que atrae a cientos de turistas que se van pasando la voz sobre las bondades de sus pobladores.

En base a este análisis, los turistas al ser atraídos por las diferentes fiestas que ofertan en Tarija, posteriormente,  hacen otros recorridos que benefician al turismo, creando un importante motor económico.

“Rara es la persona que viene solo por la Ruta del Vino, pero después de llegar por un paquete de alguna fiesta, obviamente querrá conocer o ir a un restaurante, es algo que termina por beneficiar a todos”, acotó.

En el mismo sentido, Mario Kisen Cassal, promotor de la productora Tarija Vip y que está a la cabeza de la organización del carnaval Euforia, resaltó que para este 2018, están invirtiendo más de  un millón de bolivianos, donde habrá fiestas con grupos internacionales.

“Este rubro es netamente privado, pero abre las puertas y brinda oportunidades de trabajo a muchas personas, por otra parte, el turismo se incrementa en la ciudad”, explicó a elPeriódico, César Castellanos Chamas, otro de los jóvenes empresarios que trabaja en la organización de Euforia.

Lazcano acotó que fiestas tradicionales, si bien atraen turistas, no tienen el mismo alcance que este tipo de eventos, por lo que es importante que las instituciones empiecen a prestarles más atención y especialmente “apoyar”.

El apoyo  no solo debe ir desde el tema impositivo, sino también, en leyes que a veces van en contra del empresariado que se dedica a este rubro.

Una de esas normas es la prohibición con los horarios a los centros de diversión nocturna, cuyo permiso es hasta las 3.00 de la madrugada. “Incluso, en lugar de dar mayor seguridad, puedes generar todo lo contrario, porque las personas salen a esa hora, buscando donde continuar, yendo a sitios clandestinos”, relató un trabajador de una discoteca local, que pidió mantener en reserva su nombre.

La organización del Carnaval Euforia de Tarija, en la conferencia de prensa para anunciar sus actividades.

Instituciones

Más allá de los constantes discursos sobre las apuestas por el turismo, pocos son los avances desde el sector público a favor de esta industria.

Tanto la Alcaldía como la Gobernación,  pregonan la promoción de las principales actividades tradicionales o festividades a lo largo del año, pero poco se hace para que el privado tenga las mejores herramientas con el fin de invertir en esta área.

Los cobros impositivos a nivel nacional, los impuestos municipales, los permisos y otras trabas burocráticas, hacen que el inversor en turismo termine por irse a otra ciudad.

“Se están trabajando leyes que favorezcan en un mejor sentido al privado, porque sabemos todo lo que están generando”, admitió el concejal Valmoré Donoso Zambrana, quien antes de llegar a ese cargo, estuvo en esa movida, al administrar una discoteca en la ciudad.

“Es difícil administrar este tipo de negocios, lo sé por experiencia propia cuando estuve a la cabeza de Nemos, por eso reconozco el esfuerzo que hacen estos jóvenes empresarios”, dijo el concejal, que acotó que la conversión de Tarija en un destino turístico, debe irse trabajando de a poco.

Según el concejal, uno de los avances se dio con el sector hotelero, al que se le benefició con un pago más cómodo en cuanto al tema impositivo.

Respecto a otras trabas burocráticas, además de leyes que dan una serie de prohibiciones al empresariado, dijo que están buscando las formas para ser más flexibles en ese sentido.

En tanto, los jóvenes empresarios aseguran que invertir en este campo no está dando el rédito  esperado, pues los gastos cada vez son más altos.

“Así es difícil invertir, hay mucho riesgo y poca ganancia; sin embargo, uno quiere seguir apostando por esto”, confesó Lazcano.

Mientras tanto, otras ciudades como Cochabamba, Santa Cruz y Sucre, comienzan a dar más facilidades a los empresarios para promocionar este tipo de turismo, tratando de ganarse la etiqueta del destino de verano, aunque Tarija tiene tres grandes ventajas: el clima, el valle  y su gente.

Las ciudades que compiten con Tarija

Te presentamos las principales competidoras de Tarija en cuanto al turismo de verano, todas con mayores facilidades para los empresarios en el tema impositivo, de restricciones y logística.

Sucre

La antigua capital, más allá del turismo histórico y el paleontológico, vio por medio de jóvenes empresarios privados,  el boom económico que generan las fiestas en verano, especialmente en fin de año.

Una serie de paquetes empezaron a ofertarse con precios módicos, incluso algunos más baratos que la ciudad de Tarija, esta situación por las facilidades que se tienen con el tema burocrático e impositivo.

Sin embargo, uno de los puntos que juega en contra de la promoción del verano en Sucre, es el clima, pues rara vez su termómetro llega a los 30º,  y generalmente en época de verano llueve constantemente, bajando de golpe la temperatura.

Entre las ventajas que tiene Sucre sobre Tarija,  están las facilidades  en las vías de acceso, tanto aéreas como terrestres, con mejores conexiones aéreas, como rutas en buenas condiciones.

Una de las fiestas de la organización Dimension, que llevó a cabo una de las fiestas de Ano Nuevo más grandes en la capital del país.

Cochabamba

La capital del valle es una de las que mejor explota el turismo gastronómico por la cantidad de platos tradicionales que oferta a precios económicos, pero al igual que Tarija, diferentes productoras comienzan a explotar el turismo nocturno y juvenil, especialmente en verano.

La época fuerte en Cochabamba es la del carnaval, con actividades características de este municipio que tienen alcance nacional como el Corso de Corsos, donde participan las mejores comparsas de todo el país.

Sin embargo, sus promotores también apuestan por fiestas que en Tarija han dado grandes resultados como de las comadres.

Diferentes empresas y productoras organizan cientos de fiestas de comadres en el jueves tradicional, imitando la celebración tarijeña con buenos resultados en lo económico, gracias a las facilidades que existen desde la municipalidad para este tipo de inversiones.

Las ventajas que tiene Cochabamba por encima de Tarija está en las conexiones que tiene tanto en vía aérea como terrestre, además que le doblega en número de empresas de transporte, como un acceso directo en la zona troncal del país.

Una de las grandes desventajas que tiene es el clima, que en época de verano no logra superar los 30º, además de una fuerte inestabilidad con lluvias, que hacen descender bruscamente la temperatura.

Fiesta de comadres en Cochabamba, una de las ciudades en la que esta tradición tarijeña toma más fuerza.

Santa Cruz de la Sierra

Esta ciudad logró potenciar su turismo  no solo en una temporada, sino todo el año. Sin embargo, en verano, especialmente fin de año, las empresas tarijeñas lograron captar a gran parte de su público juvenil ofertando diferentes paquetes.

Ante esta situación, las diferentes productoras cruceñas, empezaron a contrarrestar la fuga de jóvenes en verano con atractivos paquetes que ofrecen actividades en el interior de este departamento, en localidades con fuerte potencial turístico como Samaipata.

Santa Cruz tiene grandes ventajas en cuanto a conexiones nacionales e internacionales, ya sea vía terrestre o aérea por encima de todos sus competidores. Su clima también favorece al verano que oscila por encima de 30º.

La época más fuerte es en carnaval, cuya festividad es considerada como la Fiesta Grande de Santa Cruz, con actividades casi todos los días entre enero y febrero.

Pocas son las desventajas, pero sus parajes no logran tener el potencial de la campiña tarijeña.

Fiestas de carnaval en Santa Cruz.

 

 

Edgar Quiroga: Una romántica intuición por invertir en Tarija

Edgar Quiroga: Una romántica intuición por invertir en Tarija

Condominios Mirador pretende romper esquemas en el campo de la construcción en Tarija y en Bolivia

Jesus Vargas Villena

Jesús Vargas Villena

(Verdadcontinta/febrero2018) Nacido en Cochabamba, criado en New York y enamorado de Tarija, así es el empresario Edgar Fernando Quiroga Gongora. El hombre se presenta con una particular chamarra verde de la Selección Boliviana de Fútbol y pide un café, muy al estilo norteamericano, en uno de los locales ubicados en la plaza principal, para empezar la entrevista.

“Antes no me gustaba para nada el fútbol como a la mayoría de los chicos que se crían en los Estados Unidos”, cuenta Edgar  con un marcado acento estadounidense, al darse cuenta que el periodista se fija en el escudo que llevaba en el pecho.

Relata que su deporte favorito era el fútbol americano o football, hasta que volvió de visita en su adolescencia a su ciudad de origen, Cochabamba, donde cambió totalmente su visión. “Vi como jugaban al futbolín y me encantó, de ahí empecé a practicar el fútbol”. Posteriormente, le tocó vivir el tiempo dorado de la Selección Boliviana con Marco Etcheverry, Milton Melgar, Marco Antonio Sandy, Carlos Truco, entre otros, que lo convirtieron en un fanático de este deporte, pero especialmente de La Verde, a la cual vio debutar en el estadio de Chicago en el Mundial de 1994, cuando enfrentó a la selección alemana. “Fue algo único e inolvidable”.

Tras su primera visita al país a sus 14 años,  en la que conoció a sus familiares,  se había hecho la promesa de que volvería a Bolivia para invertir. “Fueron años maravillosos, donde uno conoce sus raíces y se siente orgulloso de ellas”.

El empresario, Edgar Fernando Quiroga, en entrevista con el equipo de Verdad con Tinta.

Sus padres decidieron criarlo a él y a  hermanos en New York. En primera instancia era probar suerte un año en aquel país y después retornar a Bolivia, “pero cuando nos escucharon decir palabras en inglés con apenas dos años, decidieron que nos quedemos”. Así, su familia decidió invertir sus ahorros e instaurarse definitivamente en la “capital del mundo”.

A sus 48 años, Edgar trabaja en Fidelity National Financial, una de las empresas más grandes de servicios hipotecarios, diversificados comerciales y residenciales de Estados Unidos.

Sin embargo, cree que es tiempo de empezar a invertir en su país como se había propuesto en la adolescencia.

Volvió a Bolivia a invertir y obviamente su primer destino fue su tierra, su llajta, Cochabamba, pero algo pasó. “Cuando le conté a un amigo lo que quería hacer, me dijo que el futuro estaba en Pando o en Tarija”.

No la pensó mucho. Recuerda que se fue al aeropuerto Jorge Wilstermann sin destino definido. “La idea era ver el itinerario de vuelos y a la primera ciudad que haya vuelo, ya sea Cobija o Tarija, lo tomaba”, pero en ese ínterin pasó algo; de repente,  vio una publicidad de vinos. “A mí me encanta el vino, así que no lo pensé más, compré pasaje en el primer vuelo que había a Tarija”.

Al llegar al aeropuerto Oriel Lea Plaza se encontró con otro preludio. “Mientras esperaba por mis maletas, nuevamente veo ese anuncio de los vinos que me encantó”, agrega extasiado.

Se tomó el taxi, llegó a un hotel en la zona central y de ahí, se fue a tomar un café a un local de la plaza principal. “Mientras tomaba mi café ahí en la vereda, me dije: qué es esto”, cuenta todavía impresionado.

Era la primera vez que estaba en la ciudad de Tarija y para él, era como estar dentro de una película romántica. “No sé qué tiene esta ciudad, pero es algo mágico, así llegué sin conocer a nadie, pero creí que debía invertir aquí, aunque quizá por ello entre en conflicto con gente de mi ciudad natal”, dice con una picaresca sonrisa.

Edgar visita con frecuencia aquél café que hizo que se sintiera como en una novela.

Rápidamente, pudo hacer amistades en la ciudad, quienes le empezaron a hacer conocer las bondades de esta capital. “Acá todos saben de vino, me encantó eso”. Sin lugar a dudas, es su trago favorito.

La ciudad, la comida, la bebida y especialmente  su gente, terminaron por convencer a Edgar de invertir en esta ciudad, donde determinó instalándose en el negocio inmobiliario.

Volvió a Estados Unidos y ahí convenció a su socio norteamericano Jay Riordon, de que le acompañe a Bolivia y así lo trajo a Tarija. “Con él pasó lo mismo, se sentó por primera vez en el café de la plaza y me preguntó: ‘qué es esto’”, recuerda risueño.  Ambos concordaron en que esta capital es “una joya que nadie ve”.

Ambos como propietarios de la empresa E.J Vista decidieron  emplazar sus inversiones en el área inmobiliaria, determinando empezar con el proyecto de Condominios Mirador en la zona de Miraflores, donde compraron los primeros terrenos.

“Son 20 departamentos de lujo con acabado y tecnología americana”, resalta la gerente de operaciones de esta empresa, la tarijeña, Marcela Soliz Ichazo.

“Lo que nosotros queremos es invertir en Tarija generando empleos acá y que otra gente pueda venir y conocer lo que nosotros vimos”, acota Edgar.

Sobre estos condominios, resaltó que serán con tecnología y materiales de calidad, “si te digo todo lo que tendrán nos pueden copiar”, dice entre risas mientras toma otro sorbo de café.

Adelantó que, por ejemplo, tendrán duchas inteligentes que ahorran agua y energía, además que serán espacios donde el verde, en un estilo ambientalista, resalte con todas las comodidades como los mejores edificios en Estados Unidos.

“Espero que esto sea un gran inicio”, dice Edgar, quien tras pasar su antojo de comerse una empanada tarijeña, se despide para tomarse un taxi con destino al aeropuerto y volver a Norteamérica para seguir con sus negocios. A su vuelta, espera tener ya los primeros clientes y el proyecto consolidado.

 

Condominios Mirador, la inversión que E.J. Vista está emplazando en Tarija.

 

Manos endiabladas que dan vida a la cultura boliviana

Manos endiabladas que dan vida a la cultura boliviana

            

La marca tarijeña Diabla, logró traducir la cultura boliviana en moda a través de sofisticados diseños que incorporan los elementos más tradicionales de la artesanía nacional. Con el tejido ancestral como su bandera, y la mitología e imaginario boliviano como su fuente de inspiración, cada pieza cuenta una historia única e irrepetible.

Mercedes Bluske Moscoso

Mercedes Bluske Moscoso

(VerdadconTinta-febrero2018) Más allá de lo comercial y de su innegable éxito en las pasarelas más importantes del país, Diabla es una marca cuyo principio es revalorizar los elementos que hacen a la identidad del país y que están en peligro de desaparecer.

“Ya no hay manos que quieran trabajar en el aguayo”, lamenta Pamela Gallardo Moreno, una de las diseñadoras que dio vida a Diabla. Y es que ya son pocos los hombres y mujeres que pasan el día frente al telar creando coloridos paños, porque no es rentable.

“En el país no se valora”, agrega Julia Beatriz Navajas, quien también es diseñadora y propietaria de la marca, haciendo hincapié en que los tejidos y artesanías son altamente cotizados en el extranjero, pero no en Bolivia.

Sin embargo, con un toque de coquetería y creatividad, las manos endiablas de más de 20 artesanos que trabajan en el taller, lograron transformar el aguayo, las macuquinas y el macramé, en prendas y accesorios únicos, reivindicando no sólo la labor de los artesanos, sino la cultura boliviana.

Cada pieza de joyería pasa por  aproximadamente cuatro manos. Unas que diseñan, otras que bordan la base con hilo de seda, las que agregan la pedrería y finalmente, las que cierran los collares para darles un terminado de alta calidad.  La clave de su éxito no sólo radica en los creativos diseños, sino en el amor que cada mano transmite.

Los collares de la marca tarijeña son cotizados en el mercado nacional y tuvieron gran aceptación en las ferias en las que participaron en el Europa.

Sonia  Mamani Limachi  fue una de las primeras artesanas en unirse a Diabla. Para ella, formar parte de este proyecto, fue reconectarse con sus orígenes y con su kasani natal, un pequeño pueblo en la frontera con Perú.

Con pollera turquesa, blusa blanca, trenzas y una impactante sonrisa, Sonia se dispone a hablar no sólo de su trabajo, sino de su vida.

Soni, como le dicen con cariño Pamela y Julia,  es una de las muchas mujeres que tuvo que migrar del campo a la ciudad en busca de un futuro mejor. Con sólo 18 años, y con una pequeña bebé entre sus brazos, la joven mujer llegó a Tarija con la esperanza de mejores días.

Aunque durante más de 20 años se dedicó a trabajar en casas,  desde hace casi 4 años, el bordado de los coloridos diseños de la marca tarijeña es su medio de sustento. “Vuelvo a revivir, siento que estoy de nuevo en mi casa, con mis papás” dice con un dejo de nostalgia.

Su niñez transcurrió al frente de un telar, viendo a su madre y a su abuela tejer paños de lana de oveja y alpaca, y aprendiendo aquel saber ancestral. “Hacíamos desde el trasquilado de la oveja”, agrega.

“Mi abuela nos pegaba en la mano con la rueca si no hacíamos bien”, cuenta entre risas a modo de anécdota, resaltando la importancia que tenía el saber tejer aguayo en aquel entonces.

Para Sonia, Diabla tiene un valor intangible. Es el puente que la reconecta con sus afectos. “Me siento cerca de mi mamá y de mi abuela”.

Sonia en la tienda de Diabla, junto a las piezas que borda con amor.

Como una jugada del destino o una conspiración del universo, Sonia volvió a trabajar como artesana a pesar que hace 20 años decidió abandonar su casa, porque de las artesanías no podría vivir. Su familia, de igual manera, no pudo hacer de la artesanía un medio de vida, por lo que buscaron otros rubros, aunque su madre y su abuela continuaron tejiendo para la familia.

Diabla, de a poco, va enalteciendo la labor de las manos que tejen y bordan,  reivindica la esencia de la cultura boliviana y le devuelve a las familias artesanas la esperanza de vivir de su trabajo.

Para Sonia, la satisfacción de crear arte con sus manos, no tiene igual. “Veo en Facebook lo que yo hago y me emociono”, continúa, “veo que la gente valora mi trabajo, porque no es fácil hacer”.

El proyecto que empezó en un pequeño cuarto en el que Pamela y Julia diseñaban y bordaban los collares, se ha convertido en un verdadero proyecto de empoderamiento de mujeres, a través de mano de obra bien remunerada.

Aquellos collares que en un principio tomaban casi 3 meses por pieza, ahora están terminados en 5 días, generando empleos y ayudando a que el aguayo y los demás elementos de la cultura boliviana, no pierdan su milenario legado cultural y ancestral.

 

Politización paraliza proyectos productivos

Politización paraliza proyectos productivos

Mercedes Bluske Moscoso Jesus Vargas Villena

Mercedes Bluske Moscoso y Jesús Vargas Villena

(Verdadcontinta-diciembre2017) Mientras más instituciones y organismos estén en manos del sector público, más poder concentran los gobernantes, una visión que debe cambiar para fomentar el desarrollo

“Mientras lo público siga administrando las principales instituciones, lo político siempre estará por encima de lo técnico”, dijo en una anterior oportunidad a Verdad con Tinta, el ingeniero tarijeño Jaime Villena Morales, de amplia experiencia en el mantenimiento de presas en el Estado de Texas, Estados Unidos.

Ejemplos existen al por mayor en Tarija, con obras mal realizadas, caminos a medio concluir y baja calidad en servicios, entre otros, reflejando que siempre que se impulsó lo público, primó el interés político partidario.

En ese sentido, surgió la Agencia de Desarrollo como una iniciativa del sector privado para crear alianzas estratégicas con el sector público.

Sin embargo, estas alianzas son imposibles sin un marco jurídico que permita consolidar dichas acciones.

“No es posible realizar una agenda de trabajo, sino se plantea una base jurídica que permita dar seguridad a las alianzas estratégicas, tanto públicas como privadas”,  aseguró el delegado de la Agencia de Desarrollo, Oscar Farfán Mealla.

Farfán Mealla recibe al equipo de Verdad con Tinta en su oficina ubicada en un antiguo edificio de la avenida La Paz.

Experiencia y juventud es la fórmula que utilizan en esta dependencia donde se van generando políticas de desarrollo.

Oscar Farfán es ingeniero químico que estudió en la Universidad de La Plata, Argentina. Este profesional de 64 años es un destacado empresario del rubro de la exportación de castaña.

Fue miembro de directorios de diferentes empresas, entre las que se destacan Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB), y la que fuera Corporación Andina de Fomento (CAF) entre los años 1983 y 1990. Fue director nacional de exportaciones Impex en 1990.

También se desempeñó como ministro de Industria y Comercio en 1985, y de Desarrollo Económico en el año 2002. Experiencia hay de sobra.

Este empresario fue designado por el gobernador, Adrián Oliva Alcázar, para cumplir con el acuerdo pactado con el sector empresarial de crear una política conjunta de desarrollo.

El hombre no tiene una sola arruga, ni siquiera cuando sonríe, pero su pelo blanco habla de su experiencia. Junto a él, se sienta  una de las consultoras, Mariana Durán Calabi, quien rápidamente abre su computadora portatil.

Previa la entrevista, la simpática joven empieza a lanzar datos para demostrar el por qué son necesarias estas leyes. Farfán la mira orgulloso, en eso ingresa tímidamente a dejar también algunos datos, otro de los consultores, Enrique Borda Peñarrieta, quien es un par de años mayor que Mariana. Al momento de salir, Enrique es retenido por la voz de su jefe.

“Acompáñanos por favor”, le dice Oscar Farfán. Por ende, cierra la puerta y se acomoda en un asiento, abriendo también su computadora personal.

“Hace un año y medio que formamos este equipo”, dice Farfán, después de beber un sorbo de agua, destacando que esta agencia es un pedido de los empresarios tanto como de los productores. No es una dependencia política, como trataron quizá de tildarla, según aclara.

Lo cierto es que la mezcla entre experiencia y juventud, le ha dado resultados a esta agencia que presentó sus estudios de la realidad productiva departamental, de las potencialidades existentes, como de las debilidades del Departamento.

Incluso, encontraron utilidad a proyectos bastante cuestionados de la anterior gestión de Lino Condori Aramayo, como las presas de agua en diferentes zonas del departamento, para utilizarlas netamente en el sector productivo. Pero una vez más, se necesita el marco jurídico.

“Los políticos creen que el desarrollo depende única y exclusivamente de ellos”, continúa Farfán, “mientras que los privados van por la cola adaptándose”.

“Los únicos países en los que no existe esta legislación es en Cuba, La Guayanas y Bolivia”, asegura el delegado.

Cuba porque es un gobierno socialista unitario, por lo que la figura del empresariado privado no aparece. Las Guayanas, porque tienen un estado primitivo de organización y Bolivia, que tampoco incorpora este tipo de políticas, porque mientras más espacios copa el sector público, más poder tienen sus gobernantes.

“Es un golazo”, agrega Mariana para graficar el desarrollo que podría tenerse con estas alianzas estratégicas, tanto para el productor como para el empresario local.

“La mezquindad política es lo más grave”, refiere Farfán con respecto al empantanamiento de los proyectos de ley que puedan dar pie a estas alianzas estratégicas.

Por un lado está la Asamblea, que al ser un proyecto de ley que viene de una agencia dependiente de la Gobernación, sin mayor análisis lo estaría prácticamente desechado por el solo hecho de ser propuesto por un sector políticamente contrario, cuando en realidad esta iniciativa surge del sector productivo.

Pero también llama la atención que de la misma Gobernación no exista la presión mediática, como sí la hay para exigir la aprobación de determinadas leyes, como el caso de los fideicomisos, créditos u otros proyectos de ley.

“Ese es el camino”, fue la respuesta breve del secretario de Planificación, Karim Leytón Alé, ante la consulta de cómo califica los proyectos presentados por esta agencia.

Lo cierto es que mientras los servicios públicos sigan en manos del sector político, denuncias por mala atención, calidad y especialmente de corrupción seguirán surgiendo, pero claro, las autoridades,  seguirán teniendo mayor poder.

El ejemplo de Santa Cruz

Regiones pequeñas como Tarija y sus pequeños emporios en el Gran Chaco, han desarrollado políticas a nombre de la autonomía que cambiaron el centralismo de La Paz, a un poder altamente burocrático, como a la concentración de recursos en el sector público.

A más dependencia del sector público, más concentración de poder. Así lo han entendido los diferentes políticos que han ocupado los cargos públicos en los 11 municipios del departamento como en la misma Gobernación.

El claro ejemplo es la mala administración de los millonarios recursos que ingresaron y que siguen llegando, pero en menor cantidad, por las regalías de hidrocarburos.

Más de 4 mil millones no son palpables en los diferentes municipios, donde la economía está estancada.

La paralización de la Gobernación se refleja inmediatamente en la parálisis económica, situación que no ocurre en Santa Cruz, por ejemplo, donde ocurre todo lo contrario.

Más del 60% de la economía cruceña depende del sector productivo, por ende, la parálisis de la Gobernación o cualquier entidad pública, no deriva en un estancamiento económico.

El departamento de Santa Cruz es la región económica más dinámica e importante de Bolivia porque su base productiva es diversificada y su solidez radica en su orientación al mercado, habiendo demostrado que el modelo productivo cruceño purifica en sí tres cualidades importantes: es económicamente viable, ambientalmente sostenible además de ser socialmente inclusivo, según la visión del economista, Gary Rodríguez.

Según datos del Instituto Nacional de Estadística (INE), el Producto Interno Bruto (PIB) nominal de la región en la gestión 2016 bordeó los 10.000 millones de dólares con un crecimiento real de su PIB del 6,6% muy por encima del 4,3% nacional.

Santa Cruz siempre supera a Bolivia en cuanto a crecimiento.

La región no solo destaca por ser la primera aportante al PIB nacional con el 29%, sino que detenta el 28% de la base empresarial boliviana, sumando 88.000 empresas registradas en el 2016, según datos de  Fundempresa.

Aporta a la soberanía alimentaria con más del 70% de los alimentos que consumen los bolivianos y, de lejos, es el principal impulsor del PIB agropecuario de Bolivia con más del 40%.

Es líder indiscutido dentro de las agroexportaciones del país enviando al mundo cerca de 3 millones de toneladas por 1.500 millones de dólares en promedio, cada año.

Destaca también como la principal plaza recaudadora de impuestos internos y tributos aduaneros.

Empresas públicas, corrupción y deficiencias

Las instituciones en manos del poder político tienen una historia similar entre sí: corrupción y malos manejos.

Empresas como Servicios Eléctricos de Tarija (Setar), el Servicio Departamental de Caminos (Sedeca) y hasta las cooperativas como los casos de Cosett o Cosaalt, han reflejado una mala administración en casi todas sus gestiones con la repartición de cargos a cambio de favores políticos que pesaron sobre el criterio técnico. Los resultados son por demás conocidos.

Un claro ejemplo se da con la Cooperativa de Servicios de Agua y Alcantarillado de Tarija (Cosaalt),  que desde los años 90 está a cargo del manejo de las lagunas de oxidación de San Luis, mismas que a la fecha, están desprendiendo malos olores, pero lo peor, contaminando el río Guadalquivir.

En una inspección por un grupo de profesionales, constataron que el proyecto es bueno, pero su administración a lo largo de estos años fue deficiente. Se desconoce qué hicieron con los más de Bs 2 millones que mediante aportes de los usuarios iban para las tareas de mantenimiento.

Cada gestión se culpa entre sí. El resultado, está en las lagunas colapsadas.

“El problema no está en qué tipo de planta de tratamiento de aguas residuales se haga, sino en quién la administre”, dijo anteriormente el ingeniero Jaime Villena, sobre la intención de emplazar una nueva estructura para dar fin a este problema que afronta la ciudad de Tarija.

El problema es que la administración pública, no se enmarca específicamente en  temas técnicos, dejando pasar detalles que a la larga pueden ser fundamentales.

Por eso que surge la necesidad de hacer alianzas públicas-privadas, donde servicios que son de carácter público, sean administrados por los privados, pero sin que estos dejen de pertenecer a la comunidad, teniendo una regulación por parte del Estado.

“Con este tipo de alianzas, es imposible que se dé esos tipos de situaciones, pues el empresario no permitirá perder recursos”, acota la asesora de la Agencia para el Desarrollo, Mariana Calabi.