Trump separa a niños de sus padres

Veronica Ormachea Gutierrez

Verónica Ormachea

¿Cómo puede sentirse un niño de tres años que es separado de sus padres por unos guardias fronterizos armados en una noche oscura, en un lugar desconocido, donde no entiende el idioma, y luego es llevado a un centro de detención donde es encerrado en una jaula gigante junto a otros menores donde todos, aterrorizados y confundidos, lloran por sus padres?

En dichos centros también se encuentran bebés de meses que deben ser alimentados por sus madres.

Esto es considerado tortura, según el derecho estadounidense e internacional, y es una clara violación a los Derechos Humanos.

Trump ha estado aplicando la política de “tolerancia cero” con los hijos de los inmigrantes indocumentados que cruzan la frontera a Estados Unidos. Entre abril y mayo pasados, separaron cerca de 2.300. Dicho hecho abominable no ocurrió cuando Obama ni Bush.

Estos, al cruzar la frontera, así como otros, son perseguidos con perros, carros policía y helicópteros, para luego ser apresados y procesados.

La “tolerancia cero”, se aplica a quien trate de ingresar a Estados Unidos de forma ilegal y sin haber solicitado asilo. Es detenido, se le inicia un proceso penal como un delincuente, aunque no lo sea ni tenga antecedentes penales. Y como los menores de edad no pueden ser encarcelados, los separan de los padres. Luego un juez decide si son deportados o no.

Ante el repudio mundial, Trump revirtió dicha política en días pasados. Cerca de 500 niños han sido devueltos a sus padres. El daño, sin embargo, esta hecho.

Esta ha sido la peor cara que ha presentado Trump. Es racista y xenófobo. Hace poco dijo:

“¿Por que tenemos a toda esa gente de esos países de mierda llegando aquí?” Se refería a Haití, El Salvador y a las naciones africanas. Dijo que era más conveniente recibir inmigrantes de Noruega. A estos, no les interesa inmigrar porque tienen una mejor calidad de vida que los estadounidenses.

¿Cual ha sido el fin de esto? Probablemente separar a las familias para que -ante el sufrimiento de todos sus miembros-, los padres desistan y acepten ser reenviados de inmediato a su país.

También para presionar a los demócratas para que suscriban una ley de migración más severa y acepten construir el muro en la frontera con México, para lo cual se requeriría U$ 25.000 millones. Un absurdo.

Laura Bush publicó un articulo en el Washington Post que dice que lo ocurrido es “cruel e inmoral”. Lo comparó al hecho cuando Estados Unidos, durante la Segunda Guerra, internó

a japoneses en campos. Según ella, fue “uno de los episodios mas vergonzosos en la historia de Estados Unidos”.

Cuando la Segunda Guerra, Estados Unidos internó en campos de concentración a cerca de 120.000 personas entre italianos y alemanes, pero en su mayoría japoneses, muchos de los cuales contaban con la ciudadanía estadounidense.

“La tolerancia cero”, nos recuerda cuando los nazis, antes de enviar a las madres judías a las cámaras de gas, arrancaban de sus brazos a sus hijos. Los niños blancos, rubios y de ojos claros, eran secuestrados por la SS y entregados en adopción a familias alemanas como si fueran arios.

 

El tema inmigratorio es complejo. Según el Centro de Estudios de Migración, el número de indocumentados en EEUU el 2016 era de 10.8 millones. A diario miles de ilegales cruzan la frontera entre México y EEUU. La mayoría son centroamericanos que buscan una mejor vida que la que tienen en su país, pero ni ellos ni nadie merece aquél trato condenable.

Los increíbles 2

Erich Conzelmann

Conzelmann Castellanos

Antes de empezar la película, Pixar nos regala un cortometraje “Bao” que es una especie de tamalito o empanadita China que cobra vida, francamente entrañable, espléndida y que cuenta la historia de una emigrante afincada en Canadá, que vive en soledad después de que su hijo se emancipara. La mujer revive la maternidad gracias a Bao (imperdible). Fantástica previa, muy emotiva que nos prepara para la experiencia visual que es la secuela de los Increíbles.

Los Increíbles 2 empieza justo en el momento donde se quedó la primera,- (esta secuela se hizo esperar 14 años)- con la aparición del villano “El Subterráneo”. Toda la familia vestida con las llamativas mallas rojas lo enfrenta en una secuencia de acción formidable, donde cada miembro hace un despliegue de sus habilidades especiales, aflorando emociones.

Desde allí las pausas son como las que tienen las montañas rusas, lo suficiente como para tomar aliento. Es que los Increíbles 2 es simultáneamente un placer para los ojos, sobre la cultura pop y una astuta crítica a ésta, aunque es una entregada en la forma del clásico villano, quien carga contra la intermediación de las pantallas como un sustituto pobre para la experiencia vital sin filtros.

No es necesario decir quién gana aquí, pero es refrescante ver una secuela cinematográfica que se cuestiona su propia existencia e incluso se deleita en ello.

Los roles han cambiado: Helen, “Elastic Girl” tiene más protagonismo que Bob, “Mr. Increíble”, que se presenta como un padre modelo, en el que pasa por extraño que ella salga a trabajar (a salvar la ciudad Municiberg) y él se quede en casita a cuidar a los hijos.

Y dentro de este contexto, es lógico que Jack -Jack, el bebé, gane su espacio. Al fin y al cabo, es el personaje “nuevo”, y lo innovador son sus múltiples poderes (se contaron 17 hasta ahora), en muchas partes se roba la película, ya que sus escenas son todas muy graciosas.

Violeta es una adolescente, con problemas de adolescente, que empieza el maravilloso proceso de emancipación llamado también en nuestro coloquial castellano “Edad del burro”. Dash, el varón, tiene 10 años. Y es el que menor protagonismo posee.

La música, la estética la animación son impecables como ya nos tiene acostumbrada Pixar, los personajes son coloridos, maravillosos, vivos, llenos de sentimientos que les brinda tridimensionalidad y empatía con los espectadores, no importando si estos últimos son adultos o niños.

Una curiosidad es que tras el estreno algunas personas se quejaron de que la película provoca ataques epilépticos, Disney tomó cartas en el asunto y colocó avisos afuera de las salas de cine avisando que: “Los Increíbles 2 contiene una secuencia con luces intermitentes que podría afectar a los clientes que son susceptibles a la epilepsia fotosensible”.

Si es que no es el caso, ¡solo queda disfrutarla!

Puntaje: 8/10

Impresiones 3D, una herramienta para la medicina de cuerpo y alma

Impresiones 3D, una herramienta para la medicina de cuerpo y alma

Dos jóvenes bolivianos trabajaron en el diseño de prótesis de mano y pierna

Mercedes Bluske Moscoso Jesus Vargas Villena

Mercedes Bluske y Jesús Vargas Villena

(Verdadcontinta-julio/2018) Los avances de la ciencia y la medicina fueron de significativa importancia para mejorar la calidad de vida de las personas, pero ¿Para qué tipo de personas?

La tecnología y la salud generalmente tienen una despiadada cara mercantilista, olvidando su rostro humano, haciendo que su uso y sus beneficios estén reservados a quienes poseen la capacidad económica para adquirirlos, ante la eminente ausencia del Estado.

Mientras tanto, para gran parte de los médicos, laboratorios y empresas, la medicina se devela cual tesoros de la Atlántida, para otros, es la fibra que despierta el lado más humano del hombre, buscando hacer de esta profesión una fuente de bondad o de alicientes para el cuerpo y el alma de quienes más lo necesitan.

Alejandro Bluske Orsini dio vida al proyecto Miracle, o Milagro, por su nombre en español, con el fin de crear prótesis que sean accesibles a los sectores más desfavorecidos de la sociedad.

Con su aspecto punk, lentes de aumento de marco grueso, un sinfín de tatuajes en el brazo derecho y con la tecnología 3D como su principal aliada, Bluske desarrolló prototipos que están siendo probados con éxito en diferentes ciudades del país, en personas que perdieron la mano, parte del ante brazo o el pie; o que nacieron con alguna malformación en estas extremidades.

“El problema es que las prótesis comunes son caras o no se consiguen”, cuenta sobre los periplos que deben atravesar quienes las necesitan.

Precisamente esa necesidad, fue la que lo motivó a estudiar alternativas técnicamente funcionales y económicamente viables para todo tipo de personas, sin importar su nivel socioeconómico.

Alejandro Bluske, en entrevista con Verdad con Tinta.

La visión que tiene Alejandro sobre la medicina, se entrelaza de forma curiosa con la de su abuelo, Iván Rundolph Bluske Castellanos, quien siendo estudiante de la Carrera de Medicina descubrió la anestesia general que se usa para las cirugías, mediante el uso de la novocaína intravenosa.

Bluske Castellanos nunca vendió la patente de la anestesia a ningún laboratorio para evitar que el comprador, al tener el monopolio, lo convirtiera en un medicamento de alto costo. Lo que el médico tarijeño pretendía, era que sus descubrimientos beneficiaran a la mayor cantidad de personas, sin importar su nivel económico.

Alejandro, dando sus primeros pasos en la medicina de investigación con la impresión de prótesis, contempla la misma visión social que caracterizó a su abuelo en el ejercicio de su profesión, y hasta finales de año, tras probar los prototipos iniciales, espera tener un diseño final.

Con 21 años, es uno de los pioneros en trabajar con esta técnica en Bolivia junto con su colega y amigo Fernando Gallardo, quien realiza la programación digital de cada una de las piezas que, como en un proceso de metamorfosis, pasarán de ser vectores de computación, a convertirse en pequeños módulos plásticos que se acoplarán a la máquina del cuerpo.

“Usamos filamentos de PLA o ABS, que son dos tipos de plásticos”, explica Bluske mientras sostiene a la mano artificial entre las suyas, dejando ver en su muñeca una pulsera de Green Day, una de las bandas de punk pop norteamericanas más conocidas.

Acaricia la pieza y la examina exhaustivamente mientras continúa: “para las piernas usamos ABS mezclado con fibra de carbono, porque necesita más resistencia”.

De acuerdo al tipo de prótesis, el equipo utiliza diferentes materiales para la impresión, velando siempre por la resistencia y eficiencia de cada una de ellas. Uno de los beneficios de las materias primas utilizadas, es que no producen alergias, por lo que los pacientes los pueden usar sin que les produzca alteraciones en la piel.

Otras piezas, como tubos de apoyo o uniones, están hechas con aluminio o metal, para que sean más sólidas; mientras que el cableado que une los dedos con las otras partes de la prótesis, está hecho en unos casos con hilo acerado y cubierto en plástico, o simplemente hilo de pescar.

Dadas las características de los materiales, los costos de producción son considerablemente menores al de una prótesis común, lo que nos devuelve a los principios sociales del proyecto.

Mientras el costo de una pieza oscila entre los Bs 1000 y Bs 2.000, la tecnología 3D ofrece un producto con las mismas características y funciones, por alrededor de Bs 300, haciendo que aún en las familias de escasos recursos, el dinero no sea una limitante para mejorar su calidad de vida.

“Para nosotros no significa nada hacer esto, pero para una persona que ha perdido una parte de su cuerpo, es darle una nueva oportunidad. Es liberarla de la carga que tenía”, resalta.

La responsabilidad que cargan en sus hombros los jóvenes es incalculable, pues no solo se trata del compromiso asumido con la salud y en la calidad de vida de las personas que usan o usarán sus prótesis; es una pesada mochila que carga los sueños, la ilusión y la esperanza de cada uno de los pacientes que aspiran a poder llevar una vida diferente.

“Es una mezcla de sensaciones”, dice Alejandro bajando la mirada y observando nuevamente el implante terminado sobre la mesa de su casa.

Las prótesis mecánicas son solo una batalla dentro de una gran cruzada, pues los jóvenes de Miracle, esperan tener listo un prototipo electrónico hasta finales de 2018.

A diferencia de las mecánicas, las prótesis electrónicas trabajan con sensores de pulsos musculares que reconocen el movimiento, haciendo que la mano se mueva abriéndose y cerrándose, con la fuerza restante de los músculos que aún posee la persona.

Ya sea mecánica o electrónica, cada prótesis es única y hecha a medida, por lo que cada una lleva un código que la identifica al que le corresponde una ficha técnica. Así, en caso de tener que fabricar nuevamente alguna parte, con esta identificación, los muchachos pueden saber con exactitud de qué prótesis se trata, a quien pertenece y cuáles son sus dimensiones.

El material también permite que cada prótesis sea casi una obra de arte, pues estas pueden ser fabricadas de un color simulando el de la piel, o de diferentes colores, permitiendo que sobretodo cuando se trata de niños, estos puedan volar con su imaginación con una mano verde, como la de Hulk, o una roja con azul, como la de el Hombre Araña.

Un material bondadoso

Una de las principales características del plástico con el que realizan las impresiones 3D de éstas prótesis, es que es biodegradable, haciendo que al convertirse en deshecho, no contamine el medioambiente debido a que se degrada fácilmente en el agua y el óxido de carbono.

El PLA es un termoplástico que se obtiene del almidón de maíz, yuca o caña de azúcar. El filamento de plástico es un orificio de la impresora donde se calienta, para luego ser esparcido por un pico que deja un trazo de plástico, siguiendo el patrón de la pieza diseñada digitalmente en formato 3D.

Con el programa de diseño abierto en la computadora, el joven estudiante de medicina explica que la máquina superpone una capa de plástico sobre otra, en un proceso aditivo, hasta formar la parte, que puede ser rellena o ahuecada.

“Nosotros las hacemos rellenas, sólidas, para que sean resistentes”, agrega.

Como cada una de las piezas, el proyecto es sólido y aspira a completar su cruzada entrando en el mercado de las prótesis, con impacto prioritario en los sectores más vulnerables de la sociedad.

La prótesis en día antes de ser entregada.

La impresión 3D…

La impresión 3D es un grupo de tecnologías de fabricación por adición donde un objeto tridimensional es creado mediante la superposición de capas sucesivas de material.​

Las impresoras 3D son por lo general más rápidas, más baratas y más fáciles de usar que otras tecnologías de fabricación por adición, aunque como cualquier proceso industrial, estarán sometidas a un compromiso entre su precio de adquisición y la tolerancia en las medidas de los objetos producidos.

Las impresoras 3D ofrecen a los desarrolladores del producto la capacidad para imprimir partes y montajes hechos de diferentes materiales con diferentes propiedades físicas como mecánicas, a menudo con un simple proceso de ensamble.

Las ventas de estos equipos aumentaron a nivel mundial desde el año 2003.

La pareja que abrió el camino industrial en Tarija

La pareja que abrió el camino industrial en Tarija

Una jugosa celebración fue realizada en las calles de la ciudad en el día inaugural de la primera planta embotelladora

Jesus Vargas Villena

Jesús Vargas Villena

(Verdadcontinta-julio/2018)El matrimonio Eid-Torchio, llegó a Tarija hace más de 40 años y vio en aquel pueblo de los 70, algo que otros no miraban, un potencial económico importante para la industria.

“Gracias a Dios estuvieron tan locos de venir e invertir”, dice con una tímida sonrisa, Yazmín Cassal Eid, actual jefa de marketing y publicidad de la empresa.

Yazmín se sienta en una amplia oficina, donde aparecen las botellas de diferentes años, las que marcaron la historia de la empresa como de la región. El contraste en la misma oficina, lo marcan los innovadores detalles que ella misma pone en su escritorio cubierto por dos gigantescas pantallas de diseño, y un mouse adornado con figuras abstractas.

De fondo, se escucha un sonido de la embotelladora. En eso, Yazmín invita a tomar una taza de té, mientras saca los datos y ve orgullosa las imágenes de todo lo generado estos 40 años en la ciudad, a la que ella considera una “gran familia”.

La joven con el pelo recogido hacia atrás, escondiendo sus simpáticos rulos con una chamarra roja de La Cascada que ostenta las principales marcas de esta industria como Queen Cola, recalca la importancia de generar una reciprocidad entre todos los trabajadores.

Yazmin, la responsable de marketing y comunicación.

La planta de La Cascada cumplió 40 años de trabajo continuo en la ciudad de Tarija. Su inicio se remonta al 21 de mayo de 1978, cuando el matrimonio Eid-Torchio decidió apostar por la industria en esta región.

La pareja proveniente de La Paz llegó a Tarija de vacaciones y vio un mundo de oportunidades en el pequeño poblado. “Él vio que para obtener cualquier cosa, tenías que hacerte traer de la Argentina”, cuenta la joven comunicadora.

Para comprar una botella de agua, refresco o cualquier otro producto, una persona debía hacerse traer con antelación, pues las encomiendas tardaban como mínimo entre 4 a 5 meses en llegar.

Al notar esta situación, la pareja de empresarios que en ese entonces ya era propietaria de La Cascada que tenía una planta industrial en La Paz, decidió comprar un terreno en un área despoblada de Tarija, en la zona de Morros Blancos.

“Para la gente era lejísimos, porque el límite de la ciudad no pasaba de lo que es ahora la rotonda de Moto Méndez…imagínate”, dice sonriente Yazmín, con más confianza.

Los pobladores de ese entonces, pensaban que el proyecto era simplemente una locura. “En la actualidad se quejan que a Tarija la marginan, pero en ese entonces, ni la mencionaban”, dice para contextualizar un poco.

El pequeño poblado, no tenía por esa época la menor importancia para los gobiernos de turno, menos para el empresariado.

El día de la inauguración de la planta industrial de La Cascada, no fue una fecha cualquiera, todo el poblado estuvo movilizado, fue un motivo de festejo.

Para la ocasión, organizaron un gran desfile para dar la bienvenida a la nueva industria.

Aquel 21 de mayo de 1978, una caravana salió con los camiones de la empresa desde la zona de Morros Blancos hasta la plaza principal, la misma fue seguida por un grupo de motociclistas, cuyos integrantes no dejaban de tocar sus bocinas.

La caravana que partió desde la fábrica.

Los trabajadores lucían orgullosos sus overoles con el logo de la empresa.

La Cascada en Tarija inició con 36 trabajadores, 30 repartidores y 6 administrativos.

Pasada la caravana con los camiones, las motocicletas y las carrozas con mozas chapacas rodeadas de botellas de gaseosas, las actividades se concentraron en el entonces patio prefectural, que en la actualidad es el coliseo Luis Parra, donde hubo presentaciones de danza, canto, entre otros.

Con el pasar de los años, La Cascada dio su primer producto estrella surgido en Tarija, La Chapaquita, que fue la singular gaseosa en botella pequeña de menos de un litro a precio accesible, la que empezaron a distribuirse en todo el país.

“El nombre viene por el buen resultado que se tuvo en Tarija con este producto, por lo que comenzaron a llamarla Chapaquita”, cuenta.

Esta industria tiene en la actualidad una planilla de 500 trabajadores, con distribuidoras en Bermejo, Villa Montes y Yacuiba. Sin embargo, los trabajos indirectos redoblan las mil fuentes.

La planta de Tarija es una de las siete que tiene la empresa a nivel nacional, con productos que son encontrados en cualquier parte del país, siendo una de las industrias más importantes.

Mientras Yazmín, nos entrega un casco amarillo para dar un paseo por las instalaciones de la planta industrial, destaca que esta fábrica, no solo tiene el producto como resultado, sino que está presente en la comunidad con sus diferentes actividades.

“La Cascada se caracterizó por apoyar eventos deportivos, culturales o benéficos, es parte de nuestra política”, destaca. Al caminar por esta planta, la joven saluda uno por uno a los trabajadores al hacer la visita, en tanto, cientos de botellas van pasando como maletines por las máquinas rodantes.

“Al ser una empresa familiar, nos importa mucho la conexión con las personas”, dice al reforzar la política empresarial.

Yazmín, una comunicadora de 28 años, no vivió en aquellos tiempos, pero es consciente de la historia que está detrás de esta empresa, en la que actualmente se encarga del tema visual.

“Somos la segunda generación y la idea es que la tercera siga con estas mismas políticas de desarrollo empresarial, pero sobretodo humano”, acoto, al agregar que gran parte de los obreros, son hijos de aquellos que iniciaron el proyecto del matrimonio Eid-Torchio.

La planta se mantiene en la zona de Morros Blancos, pero el lugar ya no es el mismo, está poblado y otras industrias se instalaron en los alrededores.

La fábrica en aquel entonces.

El jugoso resultado se basa en la consolidación de la marca en el plano local, nacional, pero especialmente, en el desarrollo integral de la empresa con la sociedad.

“Las dueñas de las tiendas aman a sus vendedores”, dice sonriente un administrativo, al contar que hasta pueden recibir reclamos si cambian de trabajadores.

Aquel proyecto del 70, en aquel pequeño poblado dio sus frutos y abre hoy una gama de oportunidades en la región.

Pázaro, un canto a nuestro paso por la vida

Pázaro, un canto a nuestro paso por la vida

Base andina con sonidos electrónicos, esa es la fusión que logró la artista tarijeña Estef Ocampo, con su primer sencillo.

Mercedes Bluske Moscoso

Mercedes Bluske Moscoso

(Verdadcontinta-julio/2018) Tras meses de arduo trabajo, lo que comenzó como un sueño, se vuelve realidad con la grabación del primer sencillo de Estefanía Ocampo.

“Mi plan fue ir a Cochabamba y grabar un par de temas, y todo se dio”, cuenta la cantante sobre la experiencia. Gracias a la colaboración del productor Alejandro Torrez, el proyecto se materializó tras una semana de arduo trabajo en la Llajta.

El tema, creado con base de charango, lleva una melodía electrónica que le da un toque de frescura, logrando la fusión que Estef esperaba obtener.

La letra de autoría de la intérprete, fue escrita hace aproximadamente 4 meses. Por lo que podemos deducir, habla sobre el dolor y el amor que vivimos a lo largo de nuestro vuelo por la vida. Ocampo no acostumbra a hablar sobre la temática de sus canciones, pues busca que quienes las escuchen, vivan sus propias emociones y encuentren su propio significado a cada una de las palabras y sonidos.

“Tiene mucho significado para mí, tiene una letra de algo muy personal y místico. Es difícil de explicar”, se limitó a decir.

Estef en el estudio de grabación.

De lo que no cabe duda, es que Pázaro no dejará indiferente a quienes la escuchen; pues la voz y estilo de Ocampo traen a la memoria a artistas de la talla de la cantautora argentina Soledad Pstorutti y la mexicana Natalia Lafurcade, pero con el singular sello de la tarijeña.

La grabación fue desafiante. “Yo grabé casi todos los instrumentos por tema de costos, porque si no, tienes que contratar músicos de estudio”, contó Ocampo, quien destacó el apoyo del músico Edwin Rivera Aguilar, quien grabó junto con ella los instrumentos de viento.

Por su parte, Álvaro Espinoza, le facilitó los instrumentos con los que grabaron, ya que estos deben cumplir con ciertas características para usarlos en el estudio.

Con Pázaro ya disponible en todas las plataformas digitales, como Deezer, Spotify, Youtube, Google Play y Amazon, así como en una radio chilena, la cantante aspira a continuar grabando sus temas hasta tener material suficiente para lanzar su primer disco.

“Es mi reto para este año”, dice con convicción, pues asegura que para conocer su estilo, se necesita más de un par de temas.

Ocampo reveló a Verdad con Tinta que tiene un segundo tema grabado y espera lanzarlo en los próximos meses, entre agosto y septiembre, cuando termine de promocionar Pázaro.

Como parte de la promoción del sencillo, es posible que Ocampo se presente en La Paz, ciudad en la que formaría parte de los festejos por el 16 de julio, día en que se dio el primer grito libertario de América Latina, en 1809.

Otras ciudades del eje troncal, como Santa Cruz y Cochabamba están en la mira. En Tarija, su tierra, espera tener la misma oportunidad.

El repertorio de lo que a futuro sería su disco, es variado. “Tengo una cueca, que se llama ‘Cueca a mi Manera’, y una samba, que se llama ‘Samba Para vos’”.

Tras cada una de estas canciones hay una curiosa historia y Verdad con Tinta te contará cada una de ellas, cuando llegue el momento.

Un sueño tocado con la mano

Un sueño tocado con la mano

De pronto, el destino de dos estudiantes de la Carrera de Medicina se conecta con el de un niño; a los tres, la vida está por cambiarles

Mercedes Bluske Moscoso Jesus Vargas Villena

Mercedes Bluske y Jesús Vargas Villena

(Verdadcontinta-julio/2018) Gonzalo, de 13 años, sale de su casa abrazado de su tío y con la mano izquierda dentro del bolsillo del pantalón. Está nervioso y se le nota en la actitud.

Aquel niño al que todos describen como inquieto y juguetón, está envuelto en un manto de timidez y ansiedad porque en tan solo minutos, la vida que hasta ahora conocía, podría cambiar por completo.

“Cómo está”, dice mientras estrecha la mano de Alejandro, con su mano derecha. La izquierda permanece en el bolsillo, a buen recaudo, y su mirada está puesta en el piso la mayor parte del tiempo.

Mientras Alejandro Bluske, un estudiante de la Carrera de Medicina que lo auscultará ingresa a su vivienda ubicada en el barrio Abaroa, Gonzalo no puede evitar apartar su mirada del suelo, para reposarla con curiosidad sobre el maletín que lleva el futuro médico.

“En esta casa, en este momento, vamos a hacer historia”, dice uno de los presentes en el patio de este domicilio, mientras los tíos, primos y la madre de Gonzalo, se sientan alrededor de la mesa que está a la intemperie, para ser testigos de aquel especial momento.

Y la historia tiene esa curiosa forma de ser escrita mientras nadie la ve, en los lugares menos pensados.

Y sí, aquel momento era historia. Se escribía un pequeño fragmento en la historia de la medicina moderna, sustentado en el hecho de que aquella pequeña ciudad de Bolivia estaba recibiendo su primer prótesis hecha con impresora 3D, y una de las pocas en el país.

Alejandro, uno de los proyectistas, prueba la mano a Gonzalo de 13 años.

Gonzalo Jesús nació con una malformación en la mano. Su palma no se desarrolló totalmente, al igual que sus dedos, los que se quedaron como pequeños muñones de carne que no superan el medio centímetro.

“Solo tiene la mitad de la palma”, dice Eulalia, su madre, mientras observa cómo el joven estudiante de 21 años, calza el implante que se sujeta en la muñeca de Gonzalo.

El ansiado día ha llegado. El destino permitió que Alejandro y Gonzalo se junten para iniciar un largo camino que les cambie por completo la vida.

Es un domingo invernal, aunque los rayos de sol disimulan el leve viento frío que pasa por la ciudad de Tarija. Una mesa, bancas y sillas, esperan al joven estudiante de Medicina y sus acompañantes. Alrededor, los familiares ansiosos observan todo el procedimiento.

Alejandro saca su pequeño bolsón y de ahí, sale la mano impresa en 3D a la medida del pequeño Gonzalo.

El joven pone todos los elementos a su disposición y le coloca la prótesis al menor, mientras un impaciente silencio invade a todos los presentes.

Dentro de ese bolso hay dos pequeñas pelotas de goma, el joven las saca y le pide a Gonzalo que trate de agarrarlas con su prótesis.

Primer intento…no pasa nada. El rostro de Gonzalo refleja lo mismo que el de sus familiares: un poco de desazón. “Tranquilo”, le dice Alejandro al explicarle que debe mover los músculos de su muñón para apretar la pequeña pelota.

Segundo intento…nada. Vuelve con fuerza el silencio a todos los presentes.

Tercer intento…se empiezan a mover los dedos, pero la pelota resbala, por lo que el futuro médico decide ajustar la tensión en los hilos que activan los dedos de la prótesis.

Cuarto intento…sujeta la pelota y salta la primera lágrima de emoción de Eulalia Valverde, la madre.

Gonzalo es incentivado por todos sus familiares a sujetarla una y otra vez, realizando la misma maniobra con la segunda pelota. Conforme pasan los minutos, el niño le toma confianza y ya las sujeta de diferentes ángulos.

Gonzalo aprendiendo a usar la prótesis.

Como logre sujetar la pelota, podrá hacerlo con vasos o cualquier otro objeto. Su vida empieza a dar un giro de 180 grados y, entre su tos, a causa del causa del resfrío que lo aqueja, trata de ocultar la emoción por vergüenza a los extraños.

Quienes no contienen la emoción son los familiares, la madre, el tío, los primos, hasta el pequeño hermanito de tres años, con un remolino de emociones mezcladas entre risas y lágrimas.

“Es una emoción grande”, responde Eulalia al equipo de Verdad con Tinta, segundos antes de romper en un llanto de emoción.

El padre no pudo ser testigo del mágico momento, porque pese a ser un domingo, debe trabajar como taxista para cooperar con la mantención del hogar.

¿Estás feliz?, le pregunta una de las visitantes a Gonzalo… “Sí”, responde tímidamente el niño.

La madre cuenta que una de las aficiones de Gonzalo es precisamente la bicicleta, al contar que diariamente va a una cercana “bicicletería”, para ayudar al propietario en diferentes tareas.

Él ya maneja bicicleta, según cuenta la madre, pero con la mano ortopédica, esta tarea será más sencilla, al igual que las labores que desempeña en la bicicletería.

“Es hiperactivo, hace de todo, no se limita con nada, ahora nomás que está resfriado que lo ven así”, agrega Eulalia, ya sonriente, mientras sostiene entre sus brazos a Lucas, el menor de sus 5 hijos.

La familia vive un domingo singular, único, podría decirse, en el que todos se juntan alrededor de Gonzalo para ver los avances de sus movimiento al recibir esta prótesis, que se convierte en una nueva oportunidad.

Encuentro con el destino

Todo está escrito…por lo menos eso dicen los creyentes, y entre los familiares de Gonzalo, piensan que una mano desde arriba fue amoldando este encuentro.

Alejandro y Fernando Gallardo, ambos estudiantes de Medicina en la Universidad Privada del Valle en Cochabamba (Univalle), trabajan en la implementación de prótesis impresas en 3D, mismas que bajarían notablemente el costo para aquellas personas que las necesiten.

Sin embargo, para hacer las pruebas necesarias, ellos requieren personas que necesiten las mismas y se presten para usarlas experimentalmente.

“Ambos salen beneficiados”, dice el padre de Alejandro, Rodolfo Bluske.

Ante esta necesidad, los jóvenes abrieron una página en Facebook con el nombre del proyecto, “Miracle”, donde hicieron los anuncios buscando personas que puedan prestarse a probar estas prótesis.

Familiares y allegados de ellos compartieron también las publicaciones, y precisamente uno de los tíos de Gonzalito, rápidamente tomó nota para contactarse con los innovadores bolivianos.

El tío del niño, Fabián Gómez, consiguió hablar con Alejandro a través de las redes sociales, haciendo que el proyecto inicie su rumbo.

“Es increíble lo que uno puede lograr si usa bien las redes”, resalta Fabián.

Mediante mensajes se fueron contactando y enviando las especificaciones que pedían los estudiantes. Los innovadores empezaron a trabajar la mano en 3D en base a esas medidas.

Conforme el proyecto avanzaba, el niño mediante su tío, les envió un video agradeciéndoles por su labor.

Alejando y Gonzala, dando los últimos ajustes.

“Fue emocionante verlo por primera vez”, cuenta Alejandro, tras recordar esas primeras imágenes.

Pero el destino tenía preparado el encuentro que se dio el pasado domingo en ese barrio de sinuosas y estrechas calles de la ciudad de Tarija, donde está la casa de Gonzalo.

Cuando se da el encuentro, el tío le da unas palmadas en la espalda a Gonzalo, como una muestra de su cariño.

El hombre que hizo el contacto trabaja como taxista al igual que el padre de Gonzalo.

Para la madre del menor, este hombre es más que un amigo, en realidad es uno más de esta numerosa familia, como un ángel caído del cielo.

Con este primer encuentro, Gonzalo deberá probar la mano ortopédica y pasar toda la información a los jóvenes, de forma que ellos vayan tomando nota para concluir hasta fin de año, una definitiva, incluso si el menor quiere, con el color de su piel.

“Puedes escoger el color que desees”, le dice Alejandro, al indicarle que no es obligatorio que sea un tono de piel, puede ser de el color que él quiera.

“Lo que pueden hacer las redes”, dice una vez más Fabián, al momento de la despedida, tras ejercer el rol de cupido. Aunque no flechó precisamente a una pareja de enamorados, sí flecó al destino.

Esta historia no termina acá, al contrario, inicia sus primeros trazos, pues la misma puede cambiar el curso de cientos de vidas en Bolivia.