Federico Morón, la ciudadanía vista por un gato negro

Federico Morón, la ciudadanía vista por un gato negro

Llegó a la“chapaquistanía, como llama a Tarija, para dar una charla en el Domo Nacional, un encuentro entre plataformas de diferentes ciudades del país en el que se dieron capacitaciones,y en el que se trabajó en una agenda ciudadana

Mercedes Bluske Moscoso Jesus Vargas Villena

Mercedes Bluske y Jesús Vargas Villena

(Verdadcontinta-octubre/2018) “Ciudadano y loquito”, ante la apatía por los títulos y etiquetas, así es como se describe Federico Morón Encinas, el joven que decidió ejercer su ciudadanía, a través de la educación ciudadana.

Su característica máscara negra lo acompaña a todos lados, y la entrevista con Verdad con Tinta no es la excepción. El personaje de el Gato Negro es parte de su personalidad, y tal vez su alter ego; una versión extrovertida de él mismo, pues confiesa que fue tímido desde pequeño.

-“¿No te hace calor?”, preguntan los periodistas sobre la máscara.

– “Ya ni la siento”, responde Morón entre risas.

 Ya de adulto, adoptó la máscara en la presentación de su primer libro, por la extrema timidez que tenía y el pánico escénico de enfrentarse a un público.  Con la máscara encontró la solución, adoptando el personaje del Gato Negro, que se crea sus propios espacios, como por ejemplo el espacio que tiene en radio El Deber todos los sábados, donde lleva a la mesa temas ciudadanos.

Fede Morón Encinas en entrevistas con Verdad con Tinta

Es risueño, creativo y nunca desaprovecha una oportunidad para encajar una pizca de humor. “La revista debería llamarse Verdad con Tinto, si son de ‘chapacolandia’”, dijo en un anterior encuentro en la ciudad de Santa Cruz, dejando ver que la creatividad no tiene tregua en su cabeza.

Pero su labor no solo es contagiar humor o despertar creatividad, como buen publicista que es, aunque reconoce que “odia” la publicidad, porque generalmente tiene “mucha mierda por detrás”.

Como publicista que es “sin tesis”… aclara, busca realizar trabajos creativos en sus laboratorios, pero pudiendo darse el lujo de decir con quién trabajar y con quién no, pues no quiere mentir a los clientes con alguna campaña, ni a él mismo, contradiciendo sus valores.

Su fin máximo en la vida es despertar la ciudadanía en los bolivianos para construir un país mejor. Obviamente, la creatividad y el humor son herramientas que nunca deja de lado para cumplir con su objetivo.

El año 2002 empezó a trabajar en educación ciudadana de forma activa junto al Centro de Estudios para el Desarrollo y Regional, más conocido como Cedure. Es activista, aunque no le gusta usar ese término, porque considera, aunque parezca irónico, que aleja a los ciudadanos del activismo.

“Piensan que es una pega, que alguien nos está pagando por ser activista, cuando en realidad no somos más que ciudadanos que hacemos nuestra parte”, explica.

Motivado por ver más ciudadanos en acción, Federico, junto a José Antonio Prado, dieron vida a la Revolución Jigote; una campaña de educación creada con el fin de elevar el nivel de cultura ciudadana e incidir en la gestión pública.

La campaña que empezó con mucho entusiasmo, pero con poco financiamiento; aunque lo segundo nunca fue un impedimento para lograr sus objetivos.

“Nos dimos cuenta que la falta de difusión y financiamiento nos hizo hacer cosas diferentes, con plata, o sin plata”, continúa mientras da un sorbo a su café, “el ejercicio creativo ha sido muy fuerte”, asegura.

Federico asegura que pone en práctica el ejercicio de su ciudadanía todos los días.

‘Estamos a Tiempo mi Pejerrey’, es una de la campañas de la Revolución, a través de la cual buscan promover la recuperación de especies nativas, enseñar la relación con el cambio climático y la importancia de la biodiversidad, entre otros.

Anecdóticamente, Fede, como le dicen quienes lo conocen, cuenta que el nombre de la campaña surgió inspirado en Tarija. “Conocí a dos amigos chapacos que eran hermanos y cariñosamente se decían: ‘te quiero mi pejerrey’”, cuenta el joven de la máscara negra mientras deja escapar una carcajada. Morón confiesa que siempre sintió admiración por la capacidad de los tarijeños para querer, así como la conexión que tienen con sus ríos y sus árboles.

Pero más allá de lo anecdótico, gracias a esta campaña de arborización urbana lograron no solo reforestar varios barrios de la ciudad, sino que también crearon el vivero Jigote, un espacio al que Federico considera como uno de los  más representativos del trabajo de la sociedad civil en su conjunto.

 “Salimos a recolectar semillas de árboles que estaban en flor, con niños, jóvenes y grandes”. Hoy por hoy el vivero Jigote tiene plantines que pueden ser llevados a diferentes zonas de la ciudad de Santa Cruz.

Voluntarios trabajando en el vivero Jigote. Foto crédito: Revolución Jigote

El ejercicio de su ciudadanía lo llevó a ser parte de movimientos ciudadanos, aunque reconoce que no siempre hubo efervescencia en el país en este sentido. Pero la figura fue cambiando en los últimos tiempos.

“La cantidad de estupideces que se ha mandado este gobierno, le hizo muy bien al empoderamiento ciudadano”, dice Morón sin pelos en la lengua, haciendo mención al surgimiento de movimientos como el 21F, que buscan defender el voto del referendo de febrero de 2016.

Y aunque los esfuerzos son válidos, reconoce que las plataformas ciudadanas aún no funcionan “como reloj suizo”, porque estuvieron dormidas durante mucho tiempo.

“También hay mucho político ‘chanta’ que quiere aprovecharse de ellas”, agrega. Pero más allá de las deficiencias, resalta el valor de una ciudadanía que ya está activada, pero más importante aún, que se está empoderando.

“Estamos en un momento donde no hay participación, donde no hay transparencia, donde hay mucha corrupción; estamos en un momento épico de círculos viciosos”. Para Federico, esto puede continuar,  como puede que sea el momento preciso para hacer un punto de quiebre mediante el empoderamiento ciudadano.

El desafío es encontrar la forma en que la ciudadanía se “enganche” y participe en los movimientos ciudadanos, a través de lo lúdico y de lo sencillo, con acciones con las que muchos se sientan identificados y puedan hacerlas. “El miedo se contagia, pero el coraje también”, dice con determinación.

Ríos de Pie es una de las plataformas ciudadanas que surge para impulsar la inteligencia colectiva y la no violencia como herramientas para incidir en las políticas públicas, a través de la creación de una agenda ciudadana y del control social.

Ríos de pie trabaja creando cerebro y músculo ciudadano.

“Miren mi polera, ¿ven algo torcido?”, pregunta Fede a los periodistas. Efectivamente, las letras de Ríos de Pie,como el diseño, tienen cierta inclinación, pero se debe a un error de diseño, sino que refleja que llegará el día en que los ríos recuperen su lugar y se enderecen. Y sí, todo en él tiene un significado, nada es casual.

El nombre del movimiento ciudadano surge inspirado en el Canto del Hombre a la Selva, de Raúl Otero Reiche(1906-1976+), que concluye con la frase: “yo soy un río de pie”. Pero también hace alusión a Genoveva Ríos(1879-?), que representa la juventud recuperando lo que nos pertenece.

Con la potencia de los ríos que corren de pie, el movimiento busca traducir información de fondo en conceptos fáciles y asimilables especialmente por los millenials -nacidos entre 1980 y 2002-; una generación que representa más del 40% del padrón electoral, pero que generalmente está poco informada sobre la realidad del país.

“Queremos usar la lucha estratégica no violenta para hacer incidencia en políticas públicas”, continúa, “es un cerebro y músculo ciudadano lo que intentamos hacer”.

Entre sus proyectos sociales, sus libros, su participación en la radio, su trabajo y su “desorganización”, como él recalca, tiene un pequeño motor de un año que lo impulsa a diario a pelear por días mejores para el futuro de ese pequeño ‘cunumi’ al  que tanto ama.

Libros de sus estados

El Gato Negro prepara su tercerlibro como resultado de la respuesta que tuvo de los anteriores tres ¿Pero de qué escribió para que le fuese tan bien?

De sus estados de Facebook… Así es, Federico Morónhizo tres libros que muestran los diferentes estados de Facebook que marcaron un rumbo en su vida y en la de cientos de personas.

Sus estados de Facebook plasmados en libros muestran cómo el debate en las redes sociales empieza a incidir en la realidad boliviana.

Facebook es una herramienta que utiliza con frecuencia para hacer denuncias  sobre casos de corrupción, como el de la adquisición irregular de las bandas de tela para los concejales de Santa Cruz. “Me pregunté en Facebook cuánto se gastó para esas telitas, por lo que busqué en el Sicoes (Sistema de Contrataciones Estatales) y me encontré que cada bandita costó algo de Bs 1400, de ahí empezaron a salir más revelaciones sobre este caso”, cuenta orgulloso, pues esa pequeña denuncia, dio pie a que los mismos medios de comunicación investiguen.

La radio

Fede también es uno de los personajes del programa Asuntos Pendientes de Radio El Deber, donde dice, tiene la oportunidad de cuestionar de frente a diferentes autoridades sobre temáticas ciudadanas.

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