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Basura, una lucha del hombre contra el hombre

Es el hombre el que la genera y es el nombre el que la tiene que limpiar. En medio de una carrera del hombre contra el hombre, la basura se lleva el oro de la pesadilla medioambiental

La basura no suele ser fuente de inspiración para los escritores, pero para este reportaje, decidimos inspirarnos en la historia de Rob Greenfield, un defensor del medio ambiente que en 2016 decidió demostrar cuánta basura produce un estadounidense promedio cada día.

Para lograr su cometido, Rob decidió salir a la calle con bolsas de basura amarradas por todo su cuerpo, mostrando cuánta basura había logrado acumular a los largo de dos semanas. Aunque el americano promedio genera hasta 2 kilos de basura al día, En 15 días Rob  llegó a generar 22 kilos. El resultado de su experimento fue visualmente impactante y las imágenes recorrieron el mundo hasta llegar a nuestra redacción.

Frente al teclado, un sinfín de preguntas inundaron nuestra mente respecto a lo que sucede con la basura en nuestra realidad local. ¿Cuánta basura podemos generar al día? ¿Qué pasa con los deshechos una vez que los dejamos en el basurero? ¿Existe el reciclaje en Tarija? La lista fue larga, pero estas fueron algunos de los disparadores que intentamos abarcar.

La ciudad de Tarija produce alrededor de 175 toneladas de basura por día.

Así, la redacción de Verdad con Tinta decidió hacer su propio experimento durante un fin de semana y ver cuánta basura inorgánica generaba una persona. Para el final del segundo día, habíamos logrado colectar 0,87 kilogramos y 1,20 kg respectivamente, entre residuos plásticos, papel, cartón y aluminio.

Las bolsas plásticas, papeles y botellas, habían obtenido el oro en medio de una competencia del hombre contra el hombre, el la que la basura tenía todas las de ganar.

Desde nuestra lógica todo resultaba simple. Si el hombre es quien la limpia y el medio ambiente el que paga los platos rotos, ¿porqué no evitar generar residuos? Pronto el consumismo nos dio una bofetada a través de góndolas de supermercados repletas de productos embolsados, y  hasta doblemente embolsados y la industria de lo “desechable” llegó para reforzar la idea a través de platos plásticos, vasos plásticos y bombillas regadas por doquier.

Datos del Banco Mundial revelan que una persona promedio en Bolivia genera de 0,50 a 0,99 kilogramos de basura al día, lo que equivale a 361 kilogramos al año. Bolivia está dentro de la media de generadores de basura, frente a países como Estados Unidos y Canadá, con 2 kilos diarios por persona.

Según Richard Bravo, director de la Entidad Municipal de Aseo de Tarija- Emat- la ciudad de Tarija produce alrededor de 175 toneladas de basura por día, pero durante fin de año, por las fiestas, la cifra puede llegar a aumentar a 200 toneladas por día.

Tomar conciencia sobre la generación de basura llevó a que la viéramos en todas partes y a que la clasificáramos mentalmente. En medio del putrefacto olor de la impotencia, los lugares de mayor producción de basura  fueron saltando a la vista.

Los mercados y los patios de comidas de los centros de entretenimiento de la ciudad, son una fuente inagotable de basura, especialmente de residuos plásticos. Bolsas plásticas, platos plásticos y cubiertos plásticos, son parte de una pesadilla medioambiental en nombre de la comodidad de lo descartable.

Lo siguiente fue saber qué pasa luego de que despedimos a la basura en el portal de casa, como si se tratara de un mal novio al que no se quiere volver a ver. Las 11 hectáreas de Pampa Galana fueron la respuesta la pregunta.

En medio de la llanura, pequeñas montañas de residuos sin seleccionar, se erigen como un monumento a la inmundicia, pese a que muchos centros educativos, edificios, oficinas y familias, se toman la molestia de separar los residuos para que sean reciclados.

Una planta industrializadora necesita aproximadamente 2 hectáreas de terreno para tratar la basura, un botadero de relleno sanitario necesita alrededor de 15 hectáreas para una ciudad de las características y dimensiones de Tarija.

Pese a lo sombrío del panorama, se espera que hasta abril pueda empezar el funcionamiento de la cinta separadora que permitirá reciclar la basura, abriendo la posibilidad del compostaje y de la creación de postes para viñas, entre otros, a través de la separación de materiales como el plástico y el metal. Otros residuos que se separen, como el papel, podrían ser vendidos a industriar recicladoras.

La separación de residuos podría prolongar un tanto la vida del botadero que funciona desde 1995 y al que le quedan un par de años de utilidad, en el mejor de los casos.

Pese a esto, los estudios para un nuevo botadero o para la implementación de una planta industrializadora deben continuar ante una muerte lenta, pero inminente, de Pampa Galana.

  • Tarija hace una apuesta medioambiental con el compostaje

El viernes se firmó un convenio con el Japón, a través del cual se dotará de equipamiento para el compostaje, lo cual ayudará a tratar los residuos orgánicos. “Los residuos orgánicos ya no entrarán al vertedero, se convertirán en compost, en abono”, explicó Richard Bravo, quien ejerce como director de Emat desde hace tres semanas aproximadamente.

Se espera que este abono sea vendido a los sectores agrícolas de la ciudad.

Redacción Central
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