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Videojuegos, la frontera entre la fantasía y la realidad

Hay miles de jóvenes y adolescentes que inspirados en lo que sucede dentro de la pantalla de los juegos, deciden incorporar algunos elementos físicos de los personajes a su vida cotidiana

Millones de jóvenes alrededor del mundo apuestan por los videojuegos como una forma de entretenimiento y, por qué no, como una forma de ganarse la vida. Aunque para muchos los videojuegos son inofensivos, hay quienes opinan que aquel baño de fantasía, distorsiona los parámetros de realidad.

Adrián Cossio juega videojuegos desde que tiene seis años. Para él, los “gamers” o personas que juegan videojuegos, se convirtieron en una linda comunidad global que promueve la inclusión y el intercambio cultural, ya que en cuestión de minutos y con un solo click, pueden estar jugando con personas de cualquier parte del mundo.

“A mí me abrieron mucho la mente”, dice respecto a los juegos en línea, “incluso me motivaron a aprender inglés”, asegura.

Y es que los juegos en línea tienen eso, permiten que personas de los lugares más recónditos del mundo se encuentren en una plataforma virtual para  perseguir el mismo objetivo.

Pese a que los videojuegos llevan décadas en el mercado global, para Adrián aún existe un tabú en la sociedad respecto a ellos y a la violencia que generan, o no.

Titulares como “Mata a su amigo por ganarle en un videojuego” o “Mata a su hermano por vender la consola de videojuegos”, son lo que ponen en tela de juicio la positividad de estos en la vida de los niños y jóvenes quienes, ante la violencia presenciada en lo virtual, podrían  llegar a naturalizarla en la vida real.

“Incluso en las noticias dicen que los videojuegos te hacen violento, pero no es verdad”, continúa, “es un hobbie sano si es con moderación, como todo”, asegura.

Adrián cuenta que el pasar sus tardes en aquel mundo virtual, lo ayudó a superar “varios” momentos malos que pasó cuando era más joven, por lo que para él, los juegos tuvieron un impacto positivo, al margen de que lo distraían.

Adrián Cossio en entrevista con Verdad con Tinta

La psicóloga Laura Inés Rivera Betancourt, quien actualmente realiza un doctorado en Adicción al Teléfono Móvil y Ansiedad, coincide en que los videojuegos no son buenos ni malos, sino que depende de cómo se los utilice.

“Nuestra generación creció en un mundo sándwich, nuestros papás no nacieron con la tecnología y en muchos casos no han sabido enseñarnos su uso”, explica la experta.

Para ella, no se trata de eliminar los teléfonos celulares o videojuegos de la vida de los jóvenes, sino que conforme se los vayan dando, debe haber un acompañamiento para orientarlos hacia un uso positivo.

“Parte de la responsabilidad de los padres es la supervisión, pero sin vulnerar su privacidad, sino enseñándoles”, asegura.

La popularidad de los videojuegos alcanzó un nivel tal, que incluso existe una plataforma llamada ‘Twitch’, que es una especie de Youtube pero de videojuegos, en la que diferentes usuarios pasan transmisiones en vivio de sus partidas de diferentes videojuegos. Hoy en día este tipo de transmisiones también se convirtieron en una fuente de ingresos para los gamers, ya que gran parte  de los videos están patrocinados.

“El usuario con transmisiones más populares en Twitch  gana actualmente un millón de dólares al mes”, cuenta admirado Adrián.

El trabajo es tan simple como filmarse mientras juegan los videojuegos y compartir algunos consejos y comentarios con quienes los están viendo jugar en vivo.

Este tipo de alternativas aún son poco factibles en Bolivia, pues no existen oficinas de Youtube ni de Twitch en el país, además que la conexión a internet varía mucho dependiendo las ciudades, zonas o distritos.

Estos nuevos modelos de trabajo y de interacción con los videojuegos, según la psicóloga Laura Rivera, deben ir acompañados de buenas prácticas de salud mental y física.

La psicóloga Laura Inés Rivera

 Para ella, mientras tengan en claro que  los videojuegos son un trabajo o un espacio de diversión, pero encuentren gratificación en otras actividades u otros lugares que no sean frente a una pantalla, no hay indicios de que la salud mental esté siendo afectada.

  • La vida como espejo de los videojuegos

Hay miles de jóvenes y adolescentes que inspirados en lo que sucede dentro de la pantalla de los videojuegos, deciden incorporar algunos elementos físicos de los personajes a su vida cotidiana, como si la vida se tratara de un espejo en el que buscan reflejar la ficción de los videojuegos.

Cabelleras de colores, vestimenta ruda y maquillaje de fantasía son parte de los elementos que se ven en las calles, principalmente en Europa y Estados Unidos. Los padres suelen alarmarse al ver estos cambios en sus hijos y los transeúntes no dejan de sorprenderse.

Para Rivera este fenómeno es normal, especialmente en las etapas de conformación de la identidad.

“Cuando son adolescentes no está del todo mal, porque estamos tratando de conformar la identidad y eso lo haces a través de identificaciones que vas tomando de tu vida. Ellos se identifican con los videojuegos”, asegura.

En 2018,  la Organización Mundial de la Salud (OMS) incorporó el uso abusivo de los videojuegos como un desorden de comportamiento en su Clasificación Internacional de Enfermedades.

Sin embargo, la profesional explica que el joven debe llegar a un equilibrio en el que incorpore algunas cosas y descarte otras con el paso del tiempo.

“Si la persona tiene conductas demasiado repetitivas como vestirse a través del videojuego, o solo querer hacer eso, retrayéndose al extremo, puede que esté desarrollando un comportamiento abusivo y adictivo”, dice respecto a las señales que se deben tener en cuenta para establecer los límites entre lo que es un hobbie al que les gusta dedicar tiempo, y un problema de adicción.

Cabe aclarar que el jugar videojuegos no es eventualmente nocivo. Es decir, que el hecho de jugar videojuegos no significa que a futuro desarrollarás una adicción o algún otro problema de salud mental.

  • Una forma de socializar y aprender

Luis Ángel Kuncar Villena, un flaco y joven introvertido,  espera que sea sábado para reunirse con sus compañeros de curso, no precisamente para hacer las tareas, sino para competir entre ellos con los  videojuegos.

Este grupo de adolescentes  sabe más de historia que una gran parte de los millennials. Y es que según estudios, millones de millennials conocen poco o nada de eventos históricos locales o mundiales.

Jugadores en medio de una fiesta.

No es el caso de las nuevas generaciones que son más apegadas a los videojuegos, que mediante los mismos, van conociendo etapas que marcaron en el pasado, por ejemplo Assassin’s Creed, es una serie de  historietas, libros, y cortos de ficción histórica.

El Renacimiento o la Revolución Francesa,  son parte de los eventos históricos en los que son desarrolladas diferentes series de estos videojuegos. “Primero te muestran una sistemática para que te sintonices, de ahí un pequeño tutorial, en base a la historia te van enseñando cómo va desarrollándose el juego”, explica.

La mayoría de los jugadores que se reúnen para la ocasión, salen muy poco a fiestas y su modo de socialización es más complejo al lado de aquellos que suelen tener personalidades extrovertidas.

Este tipo de juegos, ayuda a los participantes a contextualizarse en diferentes episodios históricos, pero especialmente, a encontrar una nueva forma de socializar.

Redacción Central
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