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Apakani, un proyecto para pequeños con pasos de gigante

Crear mejores ciudadanos es la premisa de esta organización

Como un águila. Así ve Geovanni Pacheco Fiorilo a este proyecto educativo despegar.

Pacheco es gerente de la Sociedad Educativa del Sur, un proyecto que pretende dar un salto de calidad en la formación estudiantil.

Apakani es el nombre de uno de los proyectos estrellas que apoya la Sociedad Educativa del Sur, cuyo nombre está en guaraní y significa “águila”.

¿Por qué una águila? “Un águila vive 80 años aproximadamente, a los 40 años siente que sus garras le fallan, su pico largo y puntiagudo se curva apuntando contra su pecho y es ahí que debe tomar una difícil decisión”, cuenta el director con emoción.

Entonces, el águila solo tiene dos alternativas: morir o enfrentar su doloroso proceso de renovación, el que dure 150 días.

El representante legal de Apakani, Geovanni Pacheco Fiorilo.

Este proceso consiste en volar hacia lo alto de una montaña y quedarse ahí en un nido cercano a un paredón, en donde no tenga necesidad de volar. Después, al encontrarse en el lugar, el águila comienza a golpear con su pico en la pared hasta conseguir arrancarlo, esperando entonces hasta el crecimiento de uno nuevo con el que desprenderá una a una sus uñas y talones.

Cuando los nuevos talones comienzan a nacer, empezará a desplumar sus viejas plumas. Después de 5 meses sale para el famoso vuelo de renovación que le dará ¡40 años más de vida! “Eso es lo que hicimos con este proyecto renovarnos”, cierra la explicación del porqué del nombre.

Y justamente en guaraní como un sentido de identidad con la región. El concepto del proyecto es renovar en la labor educativa, que esta sea integral, en el sentido de que no solo esté orientada a la educación instructiva,  sino también a la formativa.

“Formamos mejores ciudadanos”, es el slogan que utiliza Apakani para mostrar el trabajo que realiza.

Pacheco se acomoda en su despacho, se pone los lentes y saca una serie de documentos que muestran la importancia de la educación formativa.

El ejemplo más sencillo para  dar cuenta de la importancia de la educación formativa se da con lo que se ve a diario en las calles.

La falta de cumplimiento con las normas de tránsito, los insultos y las soluciones de problemas a los golpes, muestran la falta de valores en gran parte de los ciudadanos.

“La educación formativa tiene que ver con los valores, con la ética, con el altruismo”, dice Pacheco al mostrar los resultados que tuvieron en esa dirección países como Japón, Finlandia o Nueva Zelanda que tienen un mayor nivel de calidad de vida. “En esos países la educación formativa es una política de Estado”, acota.

El equipo de trabajo de Apacani After School.

En Apakani reciben niños de 2 a 8 años, justamente en el proceso formativo más importante. Los niños de 2 a 3 años reciben una estimulación temprana, de 4 a 5 años tienen educación temprana y de 6 a 8 años la formativa.

“Para que alguien llegue a ser exitoso en el futuro, se necesita el complemento de la educación formativa”, asegura el gerente.

Los primeros responsables de la educación formativa son los padres, con la transmisión de valores morales,  pero estos no siempre pueden estar todo el día con los niños en la casa, especialmente por el tema laboral.

Es por eso, que Apakani, cubre esas horas con la educación formativa utilizando dos programas que ya tuvieron resultados en otros países: Educación para Compartir y Aprendiendo a Convivir.

El primero, es Educación para Compartir que tuvo importantes resultados en México. Esta es una organización internacional sin fines de lucro, que forma “mejores ciudadanos” desde la niñez a través del poder del juego.

Para este fin, llegaron capacitadores a la ciudad de Tarija para trabajar con los niños como con los mismos instructores de Apakani.

“Fue impresionante ver las actividades que hacían por medio del juego que nos enseñaban lecciones de vida”, dice Pacheco sin lograr disimular la emoción de lo que vio, resaltando  el sentido lúdico de los capacitadores.

Todavía lo tiene en su mente aquel partido de baloncesto en el  que vio a los niños jugar con los capacitadores. En el primer tiempo, los capacitadores dieron la orden a los integrantes de uno de los equipos que solo utilizaran una mano y al otro, solo una pierna.

En el segundo tiempo cambiaron los roles. “Con este tipo de actividades, te das cuenta de lo importantes que somos todas las personas, no importa las diferencias que tengamos, aprendes a respetar a todos por igual desde pequeño”, dice de esta experiencia que le tocó presenciar, misma que lo convenció de los resultados del programa.


“Para que alguien llegue a ser exitoso en el futuro, se necesita el complemento de la educación formativa”.




El segundo programa es Aprendiendo a Convivir de España. Este proyecto pretende ser una intervención innovadora y preventiva que favorece el óptimo desarrollo de conductas “prosociales” en menores de tres a siete años.

Al lado de Pacheco se encuentra uno de los miembros de la parte administrativa de Apakani, Edward Farfán Ruiz, quien también con los documentos en mano, muestra los resultados de estos programas internacionales.  

A través de la inclusión de contenidos, tales como normas, sentimientos y emociones, empatía, habilidades de comunicación, habilidades de interacción personal, asertividad o resolución de conflictos, entre otros, favorece el aprendizaje de la competencia social a la vez que se reducen los problemas de conducta, según resume este programa.

Los programas implementados pretenden crear mejores ciudadanos.

A largo plazo, este tipo de formación garantiza la prevención del comportamiento antisocial, según los parámetros de este programa. Para este fin, también llegaron capacitadores internacionales a la ciudad de Tarija.

Las instalaciones de Apakani se encuentran ubicadas al interior del colegio Hermano Felipe Palazón.

Los niños que ingresen a este centro, no necesariamente deben estar  inscritos en algún colegio específico, pues la administración actúa de forma independiente.

Pacheco se levanta de su oficina y conduce al equipo de prensa de Verdad con Tinta a las instalaciones de Apakani en el primer piso, conforme va caminando, va dejando el saco atrás y se muestra más ansioso, como un niño que está listo para ponerse el overol.

Abajo espera el equipo de trabajo de Apakani, conformado por licenciadas en educación, quienes fueron capacitadas para el cuidado y la formación de los niños.

Ellas entre bromas y sonrisas, se alistan para la foto oficial, mientras hacen pasar a los niños a una de las aulas.

“Acá los ayudamos a realizar sus tareas”, dice una de las formadoras. Los prácticos o tareas que los niños se llevan a casa, pueden ser realizados en este centro de formación.

 “No se las hacemos, ojo, pero sí les ayudamos a que puedan resolverlas”, acota, siendo otra de las ventajas de aquellos padres que decidan encargar a esta organización a sus niños, pues los mismos, además de formarse, ¡terminarán sus tareas a tiempo!

El personal está convencido que Apakani After School se convierte en la mejor opción después del colegio para los niños, consolidando así la educación integral.

Un lindo espacio para interactuar, pero especialmente para crear mejores ciudadanos.

Jesus Vargas Villena
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