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Violencia y trata de personas, escenarios naturalizados en el imaginario tarijeño

La mayoría de los casos de violencia y desapariciones no son denunciados ante las instancias correspondientes porque los afectados y sus familiares no consideran que sean víctimas un delito

Denuncialo, hay una ley, andá la fiscalía, ponele fin a la violencia, mándame una foto de la placa del taxi, mándame un mensaje cuando llegues a casa, pedí una orden de restricción, no andes sola de noche, no camines por calles obscuras, ponele llave a tu puerta. Todas estas frases pertenecen al vocabulario cotidiano femenino. Violencia y Trata se escriben con ‘M’ de mujer, pues más del 90% de ambos delitos, tiene como víctima al género femenino.

La vida cotidiana pareciera una lucha constante por la supervivencia. Y no, quienes repiten las palabras o frases del párrafo anterior no están locas, su vida está ordenada por los números, ellos la limitan y la describen y no es precisamente un cuento de hadas. 7 feminicidios en 5 días. 292 denuncias de violencia en 5 meses. 500 desapariciones en un año.

Para Peki Rubín de Celis, directora del Equipo de Comunicación Alternativa con Mujeres- Ecam- la violencia se ha institucionalizado en el departamento, especialmente la violencia de pareja; aunque la violencia sexual también es un foco que alarma, con 292 denuncias en lo que va de 2019.

En Tarija cada día se realizan 8 denuncias de violencia de género, pero detrás de cada caso denunciado, hay uno que no llega a instancias policiales, lo cual indica que la cifra podría duplicarse llegando a 16 denuncias por día.

Las víctimas oscilan entre los 9 y 18 años y el 99% son mujeres. Hablar de violencia es hablar sobre violencia hacia la mujer. Sus casos corresponden a abuso sexual, violación, tentativa de violación, estupro, corrupción y rapto de mujeres.  

El feminicidio, el acto de violencia entrama contra las mujeres por su condición de mujer, es otro tipo de violencia en alza en el país, con 85 casos registrados en el primer cuatrimestre de 2019 y 7 casos en la última semana. Es el país con más feminicidios en Sudamérica. Si, Bolivia, en este caso, encabeza los rankings que ningún país debería liderar.

De acuerdo a las cifras del Instituto Nacional de Estadísticas, el 52% de las mujeres solteras de 15 años en adelante, fueron víctimas de algún tipo de violencia según el informe de 2016.

Por su parte, el estudio realizado por el Plan Nacional de Prevención del Embarazo en Adolescencia, determina que el 25% de las mujeres en Bolivia ya son madres antes de cumplir los 19 años, posicionándose como el país con más embarazos adolescentes en la región latinoamericana.

De la mano de esta realidad, tres de cada cuatro embarazos en mujeres menores de 19 años son no deseados; alrededor del 17%  de éstos, son fruto de la violencia sexual.

Aunque la violencia física, sexual y emocional son los tipos más comunes de violencia, también existe la violencia verbal, económica, religiosa y cultural. Entre enero y mayo de 2016, la Fuerza Especial de Lucha contra el Crimen Recibió 15.556 de diferentes tipos de violencia,. Pese al elevado número de denuncias, las autoridades aseguran que existe un número igual o mayor, de casos que no llegan a las instancias pertinentes, porque la situación está naturalizada por parte de la víctima tanto como del agresor.

La información, la educación, la sensibilización y la implementación de políticas públicas, son acciones necesarias para revertir el escenario de violencia que marca al imaginario social boliviano de los últimos años.

  • Trata y tráfico, un camino del que pocos logran regresar

La trata y tráfico de personas es otro de los delitos en constante aumento en Bolivia como  en el departamento.

En 2010 se registraron 335 casos de trata de personas en la Fuerza Especial de Lucha contra el Crimen; en 2014 la cifra aumentó a 552 denuncias. Por su parte, entre enero y agoto de 2018 el Ministerio Público reportó 265 casos de trata y tráfico de personas, de los cuales 14 pertenecían a la ciudad de Tarija.

Al igual que en el caso anterior, muchas desapariciones no son denunciadas por falta de conocimiento o por simple naturalización. Muchos consideran que las desapariciones son una especie de ruleta rusa, en la que algunos simplemente no tienen la suerte de volver.

Ante la realidad de las cifras, Plan Internacional puso en marcha el  proyecto de Prevención y Autoprotección frente a la Trata y Tráfico de niños, niñas y adolescentes en el Sur del país, el cual será implementado en alianza con Mujeres en Acción en los municipios de Padcaya, El Puente, Yunchará y Camargo.

Se trata de una prueba piloto que empezó en febrero y que durará hasta diciembre, y que busca romper con la naturalización de la violencia y el tráfico de personas a través de capacitaciones en unidades educativas y en las comunidades.

“En el caso de niños y adolescentes, lo que se busca es poder capacitarlos y sensibilizarlos en los mecanismos de autoprotección contra la trata y tráfico”, explicó la encargada del proyecto, Gabriela Roxana Alvis Gonzales. La educación es la mejor forma de prevención.

Respecto a los maestros, Alviz enfatizó en que ellos también son capacitados para que sepan actuar y tengan respuesta inmediata ante un caso de trata. Los tipos de trata y las formas de captación son temáticas abordadas en la capacitación, pues aunque la explotación sexual y laboral son las formas de trata más conocidas, en realidad existen 14 finalidades.

Las formas de captación son otro aspecto a abordar, pues si bien las más comunes son ofertas de empleo, abordaje personal, contacto por redes sociales y agencias de empleo; todas seguidas de un secuestro, existen muchas otras.

Como las víctimas son contactadas por un empleo o con la promesa de padrinazgo para viajar a otra ciudad, las familias no llegan a denunciar el delito, porque asumen que están trabajando y no pueden contactarlos. Esto hace que la prevención sea una labor de suma importancia cuando se habla de trata y tráfico.

“La gente generalmente no denuncia, porque no sabe que están ante un tipo de trata”, dice Gabriela desde el otro lado de la línea telefónica, con un dejo de angustia en la voz.

Padcaya, El Puente, Yunchará y Camargo, son puntos de acción clave dentro de esta prueba piloto que podría ampliarse por 3 años más, pues todos son ruta de paso hacia diferentes ciudades o países. Tal vez Padcaya sea el municipio más afectado por esta realidad, al ser una ruta obligatoria para el paso a Argentina y Paraguay.

De hecho, tras un foro realizado por el proyecto en el lugar, los asistentes aseguraron que en el municipio existe la trata de personas, pero que la mayoría de los casos no son denunciados por desconocimiento.

“Cuando llegamos a presentar el proyecto en los cuatro municipios, la población decía de forma unánime que no existía la trata, pero hoy en día ya identifican que la trata es una realidad en sus comunidades”, aseguró la encargada del proyecto.

Dada la realidad, Padcaya será el primer municipio en elaborar un proyecto de ley contra la violencia sexual y trata de personas, con apoyo de Plan Internacional. “Esperamos que la ley pueda ser aprobada aproximadamente en octubre”, dijo al respecto Alvis.

El dato.- Para la legislación boliviana, la desaparición no está tipificada como delito. Solo entra en el ámbito penal cuando se produce una “desaparición forzada”. En tanto, ello no se demuestre, es solo un reporte de ausencia de persona.

Redacción Central
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