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Las comadres y una historia que inició más allá de la confraternización

La festividad previa al carnaval, tuvo un comienzo de subsistencia relacionado directamente con la maternidad .

Detrás del tejido de cada canasta que es entregada hoy en la festividad de Comadres en Tarija no solo hay una tradición, sino una historia de subsistencia que se remonta casi tres siglos atrás, en lo que en ese entonces era el área rural.

Sí, las primeras noticias referidas a esta celebración en Tarija se remontan hacia 1690, cuando eran realizadas por los cronistas jesuitas que en ese entonces estaban asentados en la región sur del continente, según explica el investigador e historiador Miguel Molina Gareca.

“Los cronistas jesuitas ya mencionaban la fiesta de las mujeres, que justamente era en los días previos del carnaval”, indica en un contacto telefónico con Verdad con Tinta.

Molina Gareca es uno de los contados historiadores que aportan actualmente en el campo de la investigación en Bolivia, quien resalta con trabajos como Tarija…Apuntes históricos,  Bosquejo Histórico del Periodismo Impreso y Radial en Tarija, Historias de la Academia Boliviana de la Historia, Cantos Viejos atizados en Vidas Nuevas, De un Tiempo Feliz, entre los principales.

Justamente, Molina refiere que la festividad de las comadres en Tarija, si bien no es propia, pues existen antecedentes en diferentes regiones,  tuvo diferentes etapas que le fueron dando un toque único y singular. El evento fue tan enriquecedor que incluso se volvió un suceso de reivindicación de un género, que luego se empezó a imitar en otras latitudes.

La celebración de comadres es realizada en diferentes ciudades, pero la de Tarija tiene un matiz único, con un origen desconocido y que la hace más emocional.

Pero volvemos a la era colonial, cuando todavía la región tarijeña se encontraba como límite de los enfrentamientos entre los indígenas que llegaban del Chaco y las tropas realistas, lo que ponía en riesgo constante a las familias que vivían en el área rural, cuyas propiedades eran saqueadas.

“Esta fiesta de las mujeres estaba ubicada en el área rural, no en la ciudad de Tarija ¿por qué se justificaba esto?, porque básicamente, el riesgo de quedar sin madre en esta zona era más alto”, cuenta el historiador.

El fin de esta actividad era que la maternidad subsista más allá de su misma existencia como madre. En otras palabras, la mujer elegía a una comadre para que se hiciese cargo de sus hijos, en caso de que ella muriese.

“Las madres debían tener la mayor creatividad posible para que la salvaguarda se mantenga más allá de su propia existencia y por eso crean estas alianzas, de hacer comadres efectivas”.

El investigador determina el inicio de esta tradición en el área rural del valle central de Tarija como una “estrategia de subsistencia”.

Además de los ataques y asedios, también se sufría de temporadas de sequía y enfermedades, que daban una corta esperanza de vida.

Sobre el contenido de la tradicional canasta que es entregada en esta festividad, responde que  no hay una declaración “clara”, pero se tiene conocimiento por diferentes voces, que era generalmente fruta de la temporada, “básicamente es una fiesta que tiene la filosofía de subsistencia”.

Los primeros antecedentes de esta celebración en la ciudad de Tarija se dan con una publicación del periódico “El Pensamiento” del año 1896, que trata de una manera displicente a esta festividad, haciendo énfasis que es del área rural, dejando bien marcada la separación social.

Por ese entonces, el hombre del campo y el de la ciudad estaban bien diferenciados dentro del rango social. Algo similar ocurriría con la procesión de los chunchos en la festividad de San Roque, que tampoco tenía el aval de la sociedad tarijeña en sus inicios, según marcan los editoriales de los periódicos de la época. 

Con el pasar de los años, la ciudad fue creciendo y gran parte de las familias del área rural se convirtieron en citadinas.

Sin embargo, tuvo que pasar un siglo más para que la celebración termine por asentarse en la ciudad de Tarija. Fue hasta 1980 cuando las mujeres de la ciudad  retomaron esta actividad, reivindicando dicha tradición.

Ya en 1982, se tiene el antecedente del primer grupo de comadres que sale a celebrar por las principales calles de la ciudad de Tarija.

Molina recordó que entre el 60 a 70% de la población de la ciudad de Tarija de ese entonces provenía de familias del área rural, lo que posibilitó que esta festividad termine por consolidarse en esta capital.

La celebración de comadres pasó a ser de subsistencia a una fiesta de sentimiento conjugado, es decir,  el nombramiento de una “hermana afectiva”.    

¿Y los compadres?

No existen mayores antecedentes. Se cree que los hombres también eran designados justamente por ese sentimiento de afectividad y subsistencia.

Un registro de un periódico “Antoniano”, hace referencia  que la celebración de comadres y compadres era realizada el mismo día, pero posteriormente se dividieron por una semana.  La fiesta de las mujeres se mantuvo un jueves antes de carnavales.

“Recuerdo que antes era una celebración muy modesta. Cuando era niño, no había en la ciudad de Tarija esta manifestación ni por si acaso, me acuerdo que mi mamá entregaba una canasta donde llevaban uva o durazno, la fruta de la temporada”, agrega el historiador al hurgar un poco de los retazos de su memoria de aquel rinconcito feliz.

La celebración fue agregándole más elementos a la canasta, como los banderines, las tortas, las serpentinas entre otros. La fiesta se hizo tan grande que empezó a ser de exportación.

Dejó de ser una actividad de una  clase social para convertirse en una reivindicación de un género.

Si bien la fiesta de comadres se celebra en diferentes lugares del mundo desde antaño, las manifestaciones propias que se dan en Tarija, fueron dignas de imitar para reivindicar a todas las mujeres.

Jesus Vargas Villena
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