Conéctate

Reportajes

Salud mental en tiempos del coronavirus

En medio de la pandemia y el aislamiento de la cuarentena, las emociones se disparan generando respuestas que en circunstancias normales, no tendrían lugar. El miedo y la ansiedad, pueden convertirse en sentimientos recurrentes.

Eran las 20:00 del 11 de marzo, cuando el ministro de Salud, Aníbal Cruz Senzano, anunciaba al país la confirmación del primer caso de coronavirus COVID-19 en el territorio nacional.

Lo que sucedería en las siguientes horas, sería digno de una ficción de Hollywood o del capítulo de algún libro de Stephen King.

Mientras el ministro hablaba al país, del otro lado de la pantalla, las góndolas de alcohol en gel, papel higiénico y desinfectantes se vaciaban. Al mismo tiempo, los precios de algunos insumos subían, al igual que aumentaba la desesperación de la gente.

En las siguientes horas, una de las primeras pacientes diagnosticadas con el virus pasaría un viacrucis dentro de una ambulancia, haciendo estaciones de hospital en hospital por Santa Cruz sin poder ser ingresada pese a su estado, a causa de bloqueos vecinales y, peor aún, ante la negativa de algunos centros  de salud para recibirla.

En pocas horas, una enfermedad más letal e inhumana que el virus había logrado apoderarse de gran parte del país. Era el miedo.

“Fue una respuesta emocional de miedo, pero también de desinformación e ignorancia”, dice al respecto la psicóloga y especialista en neuropsicología y biopsicología, Laura Inés Rivera Betancourt, quien también es voluntaria en Clubes de Ciencia Bolivia.

Pero para hablar sobre el miedo, la ansiedad, las respuestas emocionales y otros factores que inciden en la salud mental, hace falta remontarse al concepto más básico. ¿Qué es la salud mental?

Según explica la joven psicóloga cruceña, es la capacidad que tienen las personas para encontrar un equilibrio emocional, espiritual y físico,  que las lleve a sentirse bien con ellas mismas y a relacionarse de manera efectiva con el medio que las rodea.

Partiendo de ese concepto, las emociones vendrían a ser la primera respuesta que da un individuo frente a una situación.  “Es como un semáforo”, continúa Laura, “si se activa una determinada emoción, es porque algo te están diciendo tu cuerpo y tu mente sobre esa situación, la cual te puede parecer positiva o negativa”.

Ahora bien, lo que sucede, es que muchas veces las personas consideran que sentir miedo o enojo, es decir, emociones negativas, es contraproducente. Pero en realidad no está mal sentirlas. Lo que sí, es importante comprenderlas y responder de una forma más adaptativa ante la situación que las produce.

“Ya no se habla tanto de ser felices, sino de que a las personas se les mejore la calidad de vida”, explica Rivera sobre la función de la salud mental.

En los tiempos que corren, en los que al temor al virus se suma el encierro, la inactividad y muy probablemente las preocupaciones financieras, las respuestas emocionales afloran y en muchos casos dan paso al miedo, la tristeza, la angustia y la ansiedad.

Del otro lado del océano, en el viejo mundo, la psicóloga  Elisa Molina Clemente se dispone a hablar sobre salud mental desde España, el segundo país europeo más golpeado por el coronavirus.

Elisa, junto a su esposo Juan José Gonzales, han decido habilitar sus números de teléfono y redes sociales, así como colaborar con diferentes instituciones, para brindar asistencia psicológica con el fin de evitar que el sistema de salud colapse en cuanto a psicología clínica se refiere, mientras su país cursa el quinceavo día de cuarentena este viernes.

Ante la amenaza latente del virus, reconocen que poco se está haciendo desde la institucionalidad para dar respuesta a los temas relacionados con la mente.

“Las consultas son de miedo al futuro, de afrontar el día a día, sobre la soledad y muchas madres y padres preocupados por sus hijos. Los padres consultan sobre los berrinches y violencia que genera en los niños el no jugar o salir al colegio. A Otro de los temas está relacionado a la sensación angustiosa de que no ven el final del túnel”, dice Elisa respecto a las principales preocupaciones que le manifiestan las decenas de personas a las que asiste diariamente junto a Juan José, a través de Whatsapp, Facebook, video llamadas y otros medios digitales.

La respuesta emocional tras largos días de confinamiento ha sido la ira, el enfado, la agresividad, la tristeza, la frustración, la angustia y la tensión en general, según explica.

La felicidad –genuina o falsa- que promueven las redes sociales, en las cuales parece no haber cabida para los sentimientos descritos anteriormente, o donde estos parecen no ser validados, ha puesto en jaque a muchas personas durante la pandemia, en detrimento de la salud mental.

Al respecto, el psicólogo argentino Fabián Oláz, quien es profesor de clínica psicológica en la Universidad Nacional de Córdoba, en una charla streaming realizada por Clubes de Ciencia Bolivia para hablar sobre salud mental, asegura que  la validación involucra la empatía con el sentimiento de la otra persona en su contexto y, por otra parte, implica el poder comunicar esa comprensión de forma efectiva.

“Básicamente una persona se siente validada emocionalmente en la medida en que se siente comprendida en su sufrimiento por otra”, acota el profesional cordobés, haciendo énfasis en que esto conlleva una aceptación del sentimiento del otro; algo que muchas veces puede tener un efecto contrario en las redes sociales.

En los últimos días, especialmente en países donde la cuarentena lleva semanas, como es el caso de España o Argentina, se ha empezado a hablar de estos sentimientos de temor y tristeza. Respuestas como “no deberías tener miedo”, o “tienes que estar feliz porque no te falta nada”, invalidan las emociones que están sintiendo las personas, generando más ansiedad o estrés, lejos de llevar paz.

“La validación siempre empieza con un ‘sí, te entiendo’, o un ‘sí, es normal’”, añade Oláz.

Para el psicólogo, más allá de la ansiedad como respuesta emocional, lo que la puede transformar en un problema es la manera en la que reaccionamos ante ella, algo que puede ser desafiante para personas que padecen este trastorno o para niños.

“Es comprensible que muchas personas con ansiedad sientan que están ante un desafío en este momento. Una gran parte de los casos de ansiedad se basan en preocuparse por lo desconocido y estar a la espera de que suceda algo: el coronavirus es eso, a una escala brutal”, agrega Elisa, desde el viejo mundo, en entrevista con este medio.

El enojo es otra de las respuestas emocionales  que se perciben en tiempos del coronavirus. Esta es una emoción mas compleja y, según los profesionales, también puede ser contagiosa.

El enojo es más complejo en el sentido en que muchas veces puede ser la respuesta emocional a otros sentimientos, como el miedo o la tristeza, por mencionar algunos. El desafío, en este caso, es poder reconocer qué es lo que nos está produciendo el enojo.

En situaciones extremas como las que se viven en tiempo del COVID-19, el miedo, la ansiedad y el enojo, son emociones que traducen en una respuesta emocional “normal”. Cuando estamos en situaciones de estrés, las glándulas suprarrenales secretan adrenalina, una hormona que pone en alerta nuestro sistema cuando estamos en peligro.  Si bien esto nos podría salvar en un contexto de riesgo, la prolongación de este estado puede tener efectos negativos.

Entonces, queda claro que si bien es normal tener este tipo de sentimientos, lo importante es saber manejarlos. Entonces: ¿qué hacemos con ellos?

Clubes de Ciencia Bolivia elaboró una guía con algunas recomendaciones para manejar el estrés y mantener la salud mental en tiempos de crisis.

Respecto al ámbito informativo, la guía recomienda buscar información precisa de fuentes confiables para entender la pandemia del COVID-19, confiar solamente en fuentes de comunicación oficiales para aprender sobre las medidas de cómo protegerse y proteger a los demás con el fin de evitar una exposición excesiva de noticias, entre otras.

Coincidiendo con lo anterior, la psicóloga Elisa Molina recomienda dedicar tiempo y espacio a desconectar de las noticias sobre coronavirus.

“Debemos estar informados a través de los medios de comunicación, pero reservar un tiempo libre de noticias, ya que la sobreexposición a la información no hace que uno esté mejor informado y aumenta la ansiedad de forma innecesaria”, explica, haciendo énfasis en que a través de las redes sociales se pueden difundir bulos, conocidos por su anglicismo como fake news, los cuales se comparten rápidamente sembrando el pánico.

Sobre los sentimientos, la guía contempla que se debe tener en cuenta que la situación es transitoria. Luego del tiempo de cuarentena, se retornará a la normalidad paulatinamente. Cada persona puede reaccionar de una manera diferente ante la misma situación de estrés, y por ello debe encontrar las formas adecuadas y efectivas para sí misma acerca de cómo afrontar esta situación.

Las recomendaciones hacen especial hincapié en que es normal sentir miedo, preocupación o ansiedad. Sobretodo miedo sobre el deterioro de nuestra salud y la de nuestros seres queridos, así como también es normal sentir frustración, aburrimiento, enojo, impotencia o soledad.

Como respuesta a lo anterior, Molina sugiere que es importante crear o intentar mantener una rutina. Una alimentación saludable, dormir lo suficiente-pero no en exceso- realizar actividad física en la medida de nuestras posibilidades y cuidar nuestro cuerpo, también será de vital importancia para sobrellevar la cuarentena de una forma más positiva. Escuchar música o realizar otras actividades recreativas en casa, podría ayudar a nuestro estado de ánimo.

“Estas no son reglas; cada persona tiene que encontrar qué es lo que le sirve en este momento puntual. Ahí es donde empiezas a trabajar un poco más el tema de la aceptación y el poder vincularte con lo que está pasando”, añade Laura Inés Rivera.

Bombardeo de información

“El hecho de que te cambien la rutina ya es un desequilibrio ante lo predecible”, explica el docente de la Carrera de Psicología de la Universidad Autónoma Juan Misael Saracho (UAJMS), Nils Puerta Carranza.

El docente refiere que similar a un virus, el desequilibrio emocional  puede incubarse de diferentes maneras, dependiendo cada persona.

“Hay personas que son proclives  a tener sensaciones de crisis emocional”.

Con el bombardeo de información sobre un solo tema, este temor se convierte en ansiedad.

“Esa ansiedad puede ser también rebasada con la angustia que te da paso a que llegues a un cuadro de pánico”.

“Afecta muchísimo… siempre y cuando esta sobre información, esta incertidumbre, esto de estar maquinando sobre el mismo tema, pues te debilita”, se sincera.

Para el profesional, la crisis emocional se traduce también de manera psicosomática, es decir, con la sudación en las manos, la irritación, el dolor de cabeza, el malestar en el cuerpo sin saber de qué es. La persona puede tener palpitaciones del corazón más aceleradas.

“Inclusive se te pueden adormecer algunas extremidades de tu cuerpo, ante esta situación lo que es indispensable, es poner una alerta, poner un stop, frenar ese círculo vicioso que te rodea sobre el mismo tema”.

En otras palabras, de darse estas crisis de ansiedad o pánico, hay que darle la vuelta, “cambiar radicalmente su forma de pensar”. 

El psicólogo dice que en este tipo de situaciones es necesario darle un equilibrio, “esperanzas”.

El enfrentarse a uno mismo

“A lo que nos está llevando esta situación de cuarentena es a enfrentarnos con nosotros mismos, entonces, salen a la luz cosas que no queríamos ver”, analiza Mariel Sánchez Campero, quien es instructora del estudio de yoga Dharana.

Por ejemplo, aquel que tiene ansiedad y no lo sabía. “Hay personas que tienen hambre y comen a cada rato,  pero no saben qué es eso”.

Estas situaciones suelen darse porque generalmente las personas estuvieron adormecidas en sus actividades cotidianas, sin tener conciencia de porqué las hacen, de una forma automática.

Al romper de golpe con ese ritmo, la persona se encuentra consigo misma, situación que puede alterarla si no sabe controlar bien sus emociones.

Una de las herramientas más requeridas en el tiempo de cuarentena es el yoga.

“Nos ayuda a conocernos primero a nosotros, identificar qué nos está pasando a través del ejercicio de la respiración, de la conciencia,  del decir me duele la rodilla por alguna cosa, no encasillarnos”, dice de una forma relajada la instructora.

En estos momentos, Mariel refiere que el yoga es el mejor medio para identificar qué te está sucediendo: física, emocionalmente y mentalmente.

Mientras la joven habla por teléfono,  es fácil imaginársela sentada con las piernas cruzadas, la espalda recta, relajada, en una tradicional pose de loto.

Mariel cuenta que el yoga viene preparando desde hace miles de años a las personas para afrontar una situación como la que se vive hoy.

“Es un arte milenario que ya ha previsto esto, muchísimo tiempo atrás, que trabaja en entender exactamente qué somos los seres humanos y cómo estamos conectados con el mundo”, agrega.

Precisamente, Mariel está haciendo sesiones en vivo por medio de la página de Facebook del estudio Dharana.

Estar más tiempo en casa puede ser una experiencia enriquecedora, aunque debe pasarse el primer examen, el más difícil de todos: conocernos. 

Redacción Central
Escrito por

Comentar

Leave a Reply

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Ultimas Publicaciones

Beni sin respiro: Con el 50% del personal médico contagiado, se acercaría a la fase cuatro de la pandemia

Reportajes

Con o sin permiso: Micros volverán en junio con 11 pasajeros por unidad

Tinta Empresarial

Cuentos de locos y cuerdos

Notas de Mercedes

Pasajeros aseguran que controles para viajes son escasos y poco efectivos

Tinta Actual

Publicidad

Copyright © 2020 Verdad con Tinta, Diseño y Alojamiento Piensahost

Conectar
Lista de Correo