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Tinta Empresarial

Volver a rodar

La productora audiovisual J-Train Productions tuvo que adaptar su trabajo al contexto de la cuarentena y luego retomar de a poco el ritmo de trabajo tan anhelado.

J-Train Productions es una productora cinematográfica y de música, que también realiza trabajos de publicidad.

La pasión por los rodajes es el elemento en común de todo el equipo, compuesto por fotógrafos, músicos, sonidistas, artistas y Jonás Michel, quien está a la cabeza y cuenta a Verdad con Tinta cómo fue el “parón” para su equipo y la renovada sensación de volver a rodar luego de meses.

Aprender y explorar

“La cuarentena nos ha tocado previo a la grabación de un rodaje”, dice Jonás refiriéndose a un proyecto para un organismo no gubernamental ONG.

Cuando ya se tenía toda la planificación, equipo y personal para la grabación, fue que se decretó la cuarentena por la COVID-19.

“Pensamos que sería solo un mes, máximo”, recuerda. Sin embargo, los proyectos pendientes de la productora se fueron atrasando “día tras día”, hasta el punto de que ciertas empresas congelaran el servicio que les proveía J-Train Productions.

“Llegó el bajón, no había movida”, dice Jonás.

De esa manera, encerrados en casa, es que nace un espacio creativo para explorar distintas maneras de “seguir rodando”.

En sus palabras “comenzó la movida de la música a distancia”.

Tal como suena, la productora empezó a grabar música con “grandes distancias” de por medio, tan grandes que juntaron a músicos de seis países de dos continentes distintos.

Artistas de Argentina, Bolivia, Canadá, Francia, Italia y Serbia, lograron grabar “juntos” para hacerle frente a la pandemia a su modo.

Además de ese trabajo, también se exploró el campo de la animación. Videoclips musicales que quedaron pendientes fueron trabajados en animación digital por primera vez en la productora.

“Fue un espacio para explorar y formarse, también tomamos clases virtuales”.

Un avance hacia distintos horizontes.

“Vuelta a las canchas”

El regreso al trabajo presencial fue paulatino, se avanzó poco a poco con proyectos pequeños o “grabaciones efímeras”, como las describe Jonás, casi hechas a la rápida porque aún regía la restricción de salida según el número de carnet, y un rodaje es un trabajo en equipo, no se hace solo.

“Teníamos que aprovechar lo que se podía hacer”, dice pues los grandes trabajos no abundaban: “No nacían proyectos”.

Por otro lado, con la repentina dependencia del entorno digital para cualquier rubro, sí subió la demanda para trabajos publicitarios; pero con los clientes exigiendo precios más bajos.

Otra dificultad fue grabar con todos los implementos de bioseguridad. Manipular la cámara, los equipos, dar órdenes: “Era imposible rodar con el material de bioseguridad”.

Algunos de esos pequeños proyectos fueron “grabaciones turísticas”, compuestos por tomas en dron o de paisajes; pero para J-Train Producctions esos trabajos no satisfacían sus ganas de “volver a la escena”.

Jonás explica que rodar un proyecto no es “solo ir grabar”. Los rodajes para J-Train implican convivencia; son las pausas para comer y los viajes.

Con todo lo que implica la etapa de rodaje, Jonás dice que es la más corta de cualquier proyecto, compara: “Si una película se tarda en hacer un año, el rodaje dura tres meses”.

Campo abierto

Previo a la pandemia, un día de trabajo para J-Train Productions comenzaba en la oficina en el centro de la ciudad que solían utilizar, era el espacio de encuentro para convivir y donde se daban las constantes lluvias de ideas de las que nacerían nuevos proyectos.

Con la cuarentena impuesta ya unos meses, el equipo tuvo que dejar la oficina, pues el flujo económico había bajado notablemente.

Hoy están cada vez más cerca de recuperar el ritmo al que estaban acostumbrados.

En un reciente proyecto -un videoclip para un artista tarijeño- fue que sintieron que verdaderamente estaban recuperando la dinámica “pre-pandemia”.

Este videoclip es uno de las nuevas propuestas musicales del artista Royé Campero.  

El grabar al aire libre logró que el equipo lo hiciera con confianza, la convivencia que significa un rodaje volvió a ser la de antes.

“Los músicos cantaban e hipnotizaban al resto, que dejaba de hacer su parte”, ríe, “otros queríamos experimentar con algunas tomas, estábamos con más ganas”.

“Rodar es para gente que está en forma”, explica Jonás. La manipulación del equipo, los viajes y los exigentes horarios, hacen que los distintos proyectos sean algo más que solo una grabación.

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