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Cronología para entender el conflicto de Adepcoca

El problema por el liderazgo de la asociación ingresa a su tercera semana, pero en realidad es una situación que se viene arrastrando por más de dos años

El conflicto que afronta la Asociación Departamental de Productores de Coca (Adepcoca), es de larga data. Sus luces más visibles se remontan hasta agosto de 2019, cuando se da el quiebre en la asociación con el origen de una dirigencia paralela, apoyada políticamente por el Movimiento Al Socialismo (MAS).

Esta división fue fruto de al menos tres enfrentamientos desde 2018, originados  por la nueva Ley de Coca, el encarcelamiento de los máximos dirigentes de la asociación y la creación de mercados ilegales.

Desde agosto de 2019 y hasta diciembre de 2020, Adepcoca tuvo dos cabezas visibles: una al mando de Franclin Gutiérrez, contrario al MAS, y otra a la cabeza de Elena Flores, quien representa a la facción afín al gobierno.

El 14 de diciembre de 2020, Armin Lluta fue elegido como presidente de la asociación por aclamación por la mayoría de los socios, sucediendo en el cargo a Gutiérrez y heredando los problemas que vivió su antecesor.

Aunque durante esos meses la tensión entre ambas dirigencias fue constante, los conflictos se reavivaron el 3 de julio de 2021, cuando afiliados a la Asociación Departamental de Productores de Coca (Adepcoca) bloquearon la ruta Chulumani-Coripata, en los Yungas, en rechazo a la convocatoria a una asamblea de la dirigencia paralela, encabezada por Elena Flores, donde se pretendía conformar un comité electoral para llamar a elecciones internas.

La policía acudió a levantar el bloqueo con la utilización de gases lacrimógenos, empezando un enfrentamiento que duró cuatro horas, dejando a cuatro cocaleros heridos y un policía fallecido por impacto de bala.  La muerte del policía fue atribuida al grupo que encabeza Lluta.

Fruto de este conflicto, el Gobierno Nacional decidió instalar la mesa de diálogo con las partes el lunes 5 de julio.

Aquel día, Lluta decidió enviar una comisión al diálogo, alegando que el Gobierno quería detenerlo por el fallecimiento del policía en los enfrentamientos del 3 de julio.

Como resultado del diálogo, los grupos que disputaban el control de Adepcoca acordaron, entre otros puntos, llamar a elecciones con supervisión del Tribunal Electoral Departamental de La Paz (TED) en un plazo de 45 días.

Sin embargo, el dirigente Lluta aseguró que esa determinación fue una imposición del Gobierno Nacional, porque su comisión no pudo entrar al diálogo, sino que solo “dejaron” ingresar a un dirigente y a la asesora legal.

Ante esta situación, Lluta pidió un cuarto intermedio en el diálogo, anunciando que el 12 de julio se convocaría a una asamblea con sus bases, donde pondrían en consideración los puntos acordados con el Gobierno.

En la asamblea, la facción de Lluta decidió rechazar el acuerdo con el Gobierno, pero anunció que acudiría al diálogo convocado para el 14 de julio con un pliego petitorio en el que buscaban revocar la Resolución Ministerial 068/2021 que establece el traslado del mercado de Villa Fátima a Kalajahuira, el traslado de las oficinas de la Dirección General de Comercialización e Industrialización de la Hoja de Coca (Digcoin) en el mercado de Villa Fátima de La Paz.

Además, se exigía eliminar la “persecución política”, pero no se logró un acuerdo.

Ante esta situación, Lluta decidió levantarse de la mesa de diálogo aquel 14 de julio, mientras que el Gobierno, que encaraba la mediación a través del ministro Eduardo del Castillo, decidió dejar que la dirigencia resuelva sus conflictos.

El 30 de agosto, la facción de Adepcoca liderada por Lluta convocó a una marcha en la que cientos de cocaleros recorrieron el centro de La Paz demandando que el Gobierno atienda sus pedidos.

Por aquellos días, Lluta también rechazaba que se pretenda llamar a una elección, cuando tradicionalmente los directivos de Adepcoca se eligen por aclamación popular. Lluta aseguraba que la intención de una elección, era hacer fraude, ya que la facción de Flores contaba con el apoyo del MAS.

El 4 de septiembre, Adepcoca afín al Gobierno, a la cabeza de Elena Flores, decidió llamar a elecciones para elegir a una nueva directiva, pese al rechazo de Adepcoca orgánica, a la Cabeza de Lluta.

Las elecciones se suspendieron por la quema de ánforas y enfrentamientos entre ambos grupos.

El 20 de septiembre, Lluta denunció que la madrugada de ese lunes, miembros de Adepcoca afines al Gobierno, tomaron la sede de la asociación en Villa Fátima. 

Aquel mismo lunes, se denunció la desaparición de Armin Lluta.

Una institución: tres cabezas

El 20 de septiembre tuvo lugar la asamblea convocada por la facción de Flores para elegir al nuevo presidente de la asociación, donde nuevamente hubo enfrentamientos entre ambos bandos.

Fernando Calle fue aclamado como nuevo presidente de Adepcoca por las personas que se quedaron luego del conflicto, mientras que otro grupo, liderado por Arnold Alanes ingresó a la sede de la organización, que estaba custodiada por la policía, vitoreando su proclamación.

Un tercer grupo continuó reconociendo a Lluta como su dirigente.  Cabe resaltar que Alanes  fue posesionado como sucesor de Elena Flores, quien lideraba la facción de Adepcoca afín al Gobierno.

El 21 de septiembre Lluta fue encontrado con signos de tortura y agresiones físicas. Aquel mismo día, empezaron los conflictos entre los grupos que reconocían a Alanes como el nuevo dirigente de la asociación y quienes reconocían a Lluta.

El Gobierno reconoció a Alanez como el nuevo dirigente de Adepcoca, a través de un discurso donde el ministro, Eduardo del Castillo, aseguraba que no cuestionarían lo que había definido la asamblea de Adepcoca.

El 22 de septiembre, Lluta aseguró que él continuaba en sus funciones a la cabeza de la asociación.

Tras semanas de conflicto entre policías y cocaleros afines a Lluta y Alanez, el Gobierno convocó a una reunión con el vicepresidente David Choquehuanca el 25 de septiembre, pero el diálogo fracasó y al menos cuatro organizaciones de los Yungas decidieron intensificar las medidas para recuperar el mercado de la Asociación Departamental de Productores de Coca.

El 27 de septiembre los yungueños decidieron entrar en paro, mientras que otro grupo decidió concentrarse en los alrededores de Adepcoca para recuperar su sede.

Aquel día se intensificaron los enfrentamientos con la policía, donde se utilizaron explosivos, gases lacrimógenos y un edificio terminó incendiándose. El grupo afín a Lluta denunció que la policía, junto con el Gobierno, protegían a Alanez.

El 29 de septiembre se sumó un nuevo punto de conflicto, los vecinos de Villa Fátima y Villa El Carmen de La Paz, montaron una barricada exigiendo que tanto los cocaleros como la policía se retiren de la zona.  Los conflictos continuaron.

El 4 de octubre en la tercera jornada de conflicto, cocaleros de los Yungas decidieron marchar hacia el mercado de Adepcoca, donde se registraron nuevos enfrentamientos con la policía, pero finalmente la policía terminó replegándose.

Tras el repliegue policial, la sede fue tomada por el denominado Comité de Autodefensa, donde aguardan para realizar una asamblea, con el fin de llamar a elecciones.

Este 5 de octubre, los cocaleros afiliados a Adepcoca anunciaron que se realizarán elecciones para elegir a su nuevo directorio y que hoy se conformará el comité electoral en una gran asamblea que se realizará en su sede.

Mercedes Bluske

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