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10 de cada 100 partos atendidos en el San Juan de Dios, son de menores de edad

La violencia sexual, la falta de acceso a una educación oportuna, son factores que inciden en los embarazos en niñas y adolescentes

Latinoamérica y El Caribe es la única región del mundo donde los embarazos en menores de 14 años continúan creciendo, además de tener la mayor tasa de embarazos no deseados en menores de 15 años, así indica el informe denominado “Violencia sexual, embarazos forzados y acceso a servicios de salud en el contexto de la pandemia del COVID-19”, realizado por la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CIDH).

Bolivia no es la excepción en esta problemática que lejos de solucionarse, se profundiza en el continente.

En el país se tienen registrados 1636 casos de menores de 15 años embarazadas, según datos del Sistema Nacional de Información en Salud – SNIS. Por su parte, en Tarija,10 de cada 100 partos atendidos en el hospital regional San Juan de Dios, el centro de salud de referencia en el departamento, corresponden a menores de edad cuyas edades oscilan entre los 10 y 18 años.

“Algunos meses es del 8%, otros el 10% y otros el 15%, pero en términos generales, este año el 10% de los nacimientos corresponden a madres adolescentes”, asegura el doctor Roberto Baldivieso, jefe de Maternidad del hospital, quien agrega que a nivel departamental la cifra anual oscila entre el 15% y 20%, según los estimados.

Entre enero y octubre de 2021, el 8% de las pacientes atendidas por hemorragia o aborto espontáneo, fueron adolescentes.

Según explica el médico, la edad y contextura física influyen en el nivel de riesgo cuando se trata de un embarazo en menores de edad.

Sin embargo, aclara que aún más importante, es el aspecto psicológico, pues aunque el embarazo llegara a término, se debe considerar que tanto el parto como la cesárea, son situaciones traumáticas para una niña.

“Mientras más joven sea la niña o adolescente, su sistema, sus órganos y su estructura anatómica, no ha madurado del todo”, explica el médico quien ejemplifica que una niña de 11 años, que recién ha empezado a menstruar, ni siquiera ha alcanzado la fase de crecimiento máximo.

La violencia en el ojo de la tormenta

35 733 niñas, adolescentes y mujeres bolivianas, han sufrido violencia en lo que va del 2021.

Estos casos llegaron a instancias policiales y luego a denuncias ante la Fiscalía. Sin embargo, un porcentaje importante de casos jamás llegan a ser denunciados.

Un juego simple de estadísticas dice que, por cada caso denunciado, otros tres quedan en la sombra.

En relación a la violencia sexual, en lo que va del año 2 618 menores de edad fueron víctimas a nivel nacional, según reportes de la Fiscalía.

Al igual que en el resto del continente, ser niña en Bolivia significa vivir bajo el riesgo constante de ser violada por un tío, un primo, un hermano o por el propio padre. Vivir bajo la sombra constante del incesto.

Según las estadísticas, más del 85% de las violaciones a menores ocurren en el entorno familiar. Dicho de otra forma, más del 85% de las niñas abusadas sexualmente, son víctimas de incesto.

Aunque sigue siendo un tabú, el incesto es un problema creciente en Latinoamérica, donde según datos de Unicef, más de 1,1 millones de niñas han sido víctimas de violencia sexual en su familia a lo largo de su vida. Brisa es una de esas niñas.

En Tarija, hasta mayo de 2021 se registraron 72 casos de abuso sexual y violación a infantes, niños, niñas y adolescentes. La mayoría dentro del entorno familiar.

Fruto de esta situación, entre enero y octubre se practicaron cinco interrupciones legales del embarazo por violencia sexual y tres de ellas corresponden a menores de 15 años.

La problemática detrás de las cifras

Para la jefa de la Defensoría de la Niñez y Adolescencia en Tarija, María Eugenia Gareca, la principal causa de los embarazos en adolescentes está ligada a una deficiente o nula educación sexual.

“Los embarazos adolescentes son un problema de educación sexual”, asegura la funcionaria, quien agrega que es un tema del que los padres de familia no hablan con sus hijos, porque consideran que van a despertar la sexualidad en sus hijos.

Si usted ha sido víctima de violencia sexual, puede denunciar llamando al 79330777.

La información sobre métodos anticonceptivos, menstruación y otros temas que hacen a la educación sexual, son primordiales a la hora de prevenir embarazos prematuros o no deseados.

Aunque la violencia sexual es otra de las causas de los embarazos en menores de edad, en la Defensoría solo se tiene este 2021 registro de un caso de embarazo en menor de edad por violencia sexual. 

Para la jefa de la Defensoría de la Niñez de Tarija, esta situación se debe a que más del 85% de los casos de violación a menores tienen lugar en el entorno familiar y la familia “no denuncia”, protegiendo así al agresor y no a la víctima.

Tarija es el primer departamento con un plan de prevención de embarazo adolescente

El plan es el resultado de un encuentro de jóvenes que tuvo lugar el año 2016 junto con el Equipo de Comunicación Alternativa de la Mujer (ECAM), donde los jóvenes identificaron el embarazo adolescente como una problemática que los afecta.

Según explica Claudia Guzmán Albornoz, técnica de la Unidad de Prevención de la Secretaría de la Mujer de la Alcaldía, en 2016 se tenía un 20% de embarazos adolescentes, mientras que este año, la cifra bajó al 8% gracias al trabajo que realizan.

El plan trabaja entorno a tres ejes fundamentales: educación integral para la sexualidad, promoción de la cultura preventiva a través de acciones de comunicación y la atención diferenciada de la salud sexual y reproductiva.

Desde estos tres ejes, promueven la educación sexual y la prevención de embarazos.

“Cada uno de estos ejes han sido trabajados por diferentes instituciones y con diferentes acciones”, explica Guzmán, quien asegura que uno de los principales resultados del plan es el haber creado dos centros de Atención Integral Diferenciada del Adolecente y Joven (AIDA); uno situado en la zona del Palmarcito y otro en el barrio Abaroa.

Según el trabajo realizado, una de las principales inquietudes de lo jóvenes es respecto a los métodos anticonceptivos. “Quieren saber cómo funcionan y cuáles son mejores”, explica la técnica.

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