Esta investigación fue realizada en el marco del Fondo Concursable Spotlight XII de
Apoyo a la Investigación Periodística en los Medios de Comunicación que impulsa la
Fundación Para el Periodismo.
Virginia tiene 63 años. Con la piel marcada por los años, asegura que hace dos décadas no hubiera sido capaz de imaginar que la tecnología sería tan necesaria para su día a día.
Lejos está de los milenials y más lejos aún de la generación Z, pero Virginia ha aprendido a dominar la aplicación de su banco y hace pedidos de restaurantes a través de su teléfono celular, como lo harían los jóvenes de aquellas generaciones que nacieron con la tecnología en las manos.
“Una vez que aprendes no es tan difícil, el desafío es acordarse”, dice entre risas, evidenciando que su memoria ya no es la que tenía hace dos décadas, cuando el tiempo aún no había marcado su piel y la tecnología no era parte de su vida.
A lo largo de su historia, Bolivia se ha caracterizado por ser un país explotador. Desde tiempos coloniales, su riqueza ha dependido de los minerales y de los recursos naturales.
Con los años, el país consolidó su modelo extractivita, generando dependencia de este último para el crecimiento económico y generación de empleo.
Un informe de la Fundación Jubileo publicado el año 2017, expone que, aunque las estructuras de comercio de algunos países han cambiado, en promedio, América Latina continúa dependiendo de las materias primas como hace 40 años.
Bolivia es considerado como uno de los países de la región que menos ha avanzado en diversificación o dinamización de su economía.
Informe Fundación Jubileo
Los recursos se agotan, pero el talento es infinito.
La diversificación a nivel internacional en el siglo XXI, ha sido marcada por la revolución de las tecnologías de la información; un espacio donde los emprendimientos dinámicos han mostrado tener la capacidad de transformar la industria de la tecnología y los servicios, al mismo tiempo que transforman la economía de los países en base al talento humano.
En esos casos, la articulación con el Estado ha derivado en mejores condiciones para la innovación y el desarrollo.
Sin embargo, Bolivia continúa anclada en la diversificación productiva a base de las riquezas naturales y no del recurso humano, el cual ha demostrado tener la capacidad de generar tantos recursos para los países, como los que son explotados de la tierra.
“En el futuro, los recursos naturales que tenemos van a seguir siendo importantes, pero el gran poder que tienen las tecnologías de información y comunicación –TIC-en general, es que su recurso básico es el cerebro de los bolivianos. Esto va a cambiar la visión de nosotros mismos, con un producto intelectual”, asegura Rolando Sahonero, quien lleva años de trabajo en materia de startups y analizando el ecosistema de emprendimientos dinámicos en Bolivia.
Entonces, ¿cuál es la situación del país en materia de emprendimientos dinámicos?
Gracias a su esencia innovadora, hoy Bolivia ha empezado a consolidar un ecosistema emprendedor que de manera especial en los últimos cinco años se ha nutrido y ha crecido gracias a los diversos actores que en él intervienen: incubadoras, aceleradoras, inversores, instituciones de apoyo, academia, instituciones gubernamentales y, en el centro de todo, las startups.
Para Gonzalo Castellanos Ramallo, quien trabajó en el desarrollo de incubadoras a nivel local y nacional, además de ser consultor en políticas públicas en emprendimientos e innovación, el ecosistema emprendedor ha crecido de manera orgánica a pesar de que las condiciones para emprender son complejas, debido a los altos costos y tiempo que conlleva crear una empresa en el país.
Según el informe Doing Business, elaborado por el Banco Mundial de manera anual desde 2004, Bolivia se encuentra entre los cuatro países sudamericanos en los que resulta más caro abrir una empresa, con un costo promedio de $1293, equivalentes a Bs 8999.

Crear una empresa de cualquier tipo en el país es desafiante, algo que según Castellanos, en muchos casos, es un factor que incide en la informalidad, pero al mismo tiempo, según otros analistas, es un factor que desalienta la inversión en el país y por ende, en sus startups.
Bolivia figura en el puesto número 150 de 190 países analizados, en cuanto a países con mayor facilidad para hacer negocios, mientras que ocupa el puesto 175 respecto a la facilidad para iniciar un negocio.
En una lucha contra el reloj, crear una empresa puede tomar 39 días o más, mientras que en países como Puerto Rico o Panamá, el trámite puede tomar menos de una semana.
En el área impositiva, Bolivia se encuentra en el puesto 186 a nivel global en cuanto a facilidad para pagar impuestos, siendo superado únicamente por Venezuela dentro los países de Latinoamérica y Caribe, cuyo puesto es el 189; el penúltimo del ranking global.
Mientras el tiempo promedio destinado a pagar impuestos en la región es de 317.1 horas al año, en Bolivia se destinan 1025 horas, siendo el segundo país de la región que más tiempo requiere destinar a este requisito administrativo.
En Bolivia se destinan 1025 horas a pagar impuestos
Banco Mundial
Respecto a las condiciones para emprender en el país, el director general de Tecnologías de la Información y Comunicación del Viceministerio de Ciencia y Tecnología, Danilo Ariel Chambi Camacho, destaca que “ya existen algunos beneficios para los emprendedores”.
A modo de ejemplo, explica que en la ciudad de El Alto los emprendedores están exentos de pagar el IUE, también conocido como impuesto a las utilidades, durante las dos primeras gestiones.
Sin embargo, según el análisis de Castellanos, en los últimos diez años no se ha priorizado en la agenda la creación de políticas públicas que favorezcan a los emprendedores y que permitan que estos atraigan capitales de inversión al país.
“En la política impositiva no hay ningún beneficio real para emprendedores”, resalta el experto.
Pero el panorama no es tan negro como se pinta. Para Salomón Eid, presidente de la Asociación de Emprendedores, en Bolivia hay un “mundo” de oportunidades para emprender, ya que el mercado no está saturado.
“Si bien Bolivia tiene dificultades, hay muchas oportunidades y un mercado amplio que no se ha consolidado para empresas de tecnología y emprendedores que quieran darle algo diferente al público”, asegura.
Con la misma visión de Eid, cientos de emprendedores apuestan por innovar y generar oportunidades en el país, logrando importantes resultados no sólo para sus empresas, sino para el país, gracias a los empleos que generan.
El ecosistema, una ventana para el empleo
Esfuerzos realizados desde diferentes sectores han aportado a la consolidación del ecosistema emprendedor en Bolivia; uno que se ha triplicado en los últimos cinco años y cuya capacidad de generar empleo en el país, con el tiempo, ha llegado a duplicarse.
Un mapeo del complejo entramado del ecosistema de tecnología digital en Bolivia realizado por Funda-Pró, Fundación Solydes, Fundación Emprender Futuro, BIM e ICCO Cooperación, expone que Bolivia tiene alrededor de 155 startups o emprendimientos dinámicos.
Si bien la cifra es alentadora por tratarse de un ecosistema tan reciente, para los expertos en la materia resulta aún más alentador que en los últimos dos años han empezado a aparecer más actores en materia de financiamiento, lo cual evidencia una evolución en el ecosistema, porque estos se ubican al final de la cadena.
De acuerdo al Mapeo TIC, Bolivia pasó de tener tres actores de inversión en 2020, a cinco en 2021.
En los últimos cinco años, el escenario se fue consolidando gracias a iniciativas como las aceleradoras Pista 8, Fundación Solydes e Innova Up, entre otras, llevando a que entre 2017 y 2022 el número de startups se triplicara en el país, en relación a los 14 años anteriores.

“En los últimos años se ha visto el surgimiento de más actores. Según el Mapeo de Actores Impulsores del Ecosistema de Emprendimiento e Innovación de Bolivia, alrededor del 35% de las instituciones que impulsan al emprendimiento tienen menos de cinco años de funcionamiento”, explica Fernando Chávez Gomes da Silva, coordinador de Ecosistema e Innovación de Santa Cruz Innova
Una encuesta realizada de manera independiente por Verdad con Tinta a 32 startups del ecosistema de emprendimientos dinámicos, evidencia que entre 2002 y 2016, solo siete habían sido creadas, mientras que las 25 restantes, fueron establecidas entre 2017 y 2022, siendo el año 2020 el de mayor registro, con ocho.
No es casualidad que el aumento de startups haya tenido un salto tan importante en 2020, pues la mayoría de las aceleradoras empezaron a trabajar entre 2019 y 2020.
Santa Cruz, La Paz y Cochabamba respectivamente son las ciudades que lideran el proceso de creación de startups, aunque se han empezado a ver esfuerzos fuera del eje central, desde Tarija y Sucre principalmente, donde pequeños programas de aceleración a nivel subregional han promovido este proceso.
Para el presidente de la Asociación de Emprendedores de Bolivia, Salomón Eid, si bien el fenómeno de las startups ha cobrado un carácter nacional, el hecho de que la mayoría se centren en Santa Cruz se debe a que es un mercado lo suficientemente grande y dispuesto a adoptar este tipo de modelo de negocio, al margen de tener disponibilidad de capital como diversidad demográfica.
En cuanto a creación de empleo, el 66% de las startups al menos duplicaron su personal desde que empezaron sus operaciones, hasta la fecha, generando nuevas oportunidades para los bolivianos.
Tal es el caso de Orden Ya, una startups de servicio de entrega rápida creada en Tarija el año 2017 y que pasó de tener más de cinco empleados el año de su creación, a más de 20 en la actualidad, generando empleos en un departamento cuya tasa de desempleo es del 10%, según estimaciones.
Uno de esos trabajadores es Horacio Soruco, de 28 años. Horacio cuenta que en Orden Ya encontró un empleo que le permitía combinar el trabajo con sus estudios en medio de la pandemia, cuando muchas empresas optaban por los despidos.

Otro ejemplo de la capacidad de generar empleo que poseen las startups es tuGerente, lanzada el año 2018 a la cabeza de Freddy Arredondo Calero, Omaira Saucedo Bendek, Carlos Rodríguez, Javier Román Roig, Juan Miguel Román Roig y Diego Martínez Ferreira, bajo la premisa de proporcionar una herramienta administrativa en línea para las pequeñas y medianas empresas.
tuGerente empezó el 2018 con seis trabajadores, que eran los fundadores. Para finales de año, la startup cerró con un equipo de diez personas. Cuatro años después, la empresa cuenta con alrededor de 40 colaboradores en diferentes áreas, atendiendo demandas que surgen de sus más de 650 clientes, y se preparan para expandirse a otros países.
Generar empleos, para la empresa es un compromiso y las circunstancias no siempre fueron fáciles. “Durante la pandemia tuvimos un desafío muy duro, porque decidimos que no habría despidos. Dimos esa confianza a nuestro equipo”, explica Freddy Arredondo, ejecutivo de la startup.
Aunque el número de empleos generado por las startups aún no es comparable a los empleos generados por otras industrias o por el propio Estado, Gonzalo Castellanos resalta que se trata de un empleo de calidad, sostenible, para profesionales jóvenes, con salarios medio a medio alto y que tienen los efectos secundarios en la economía que son “muy interesantes”.

“Puede aportar hacia la evolución de la economía hacia actividades más intensivas en conocimiento y tecnología, que también es clave para la sostenibilidad de nuestro modelo económico a largo plazo”, asegura.
Coincidiendo con Castellanos, el coordinador de Ecosistema e Innovación de Santa Cruz Innova Fernando Chávez, asegura que las startups tienen un alto componente tecnológico y de innovación, lo que genera nuevas necesidades en recursos humanos como en oportunidades de empleo especializado, de alto valor.
“Si bien no es tan masivo como otros rubros productivos, el valor que genera tiene un efecto económico importante”, concluye.
El papel del Estado
Aunque el ecosistema emprendedor en Bolivia no ha logrado una articulación con el Estado como otros países, el director general de Tecnologías de la Información y Comunicación del Viceministerio de Ciencia y Tecnología, Danilo Ariel Chambi Camacho, destaca el trabajo que se viene realizando en cuanto a formación, precisamente reconociendo el potencial de las mismas para contribuir a la economía del país como a la generación de empleo.
“Se está trabajado una formación complementaria desde el Ministerio de Educación, como parte del Plan de Desarrollo Económico y Social”, asegura la autoridad, quien acota que también esta gestión se está actualizando el plan de estudios del sistema educativo, bajo la idea de impulsar desde el bachillerato el aparato productivo con el emprendimiento.
“La idea es que los bachilleres ya salgan con un nivel técnico humanístico con énfasis en emprendimiento tecnológico, con este abordaje que le estamos dando en ciencia y tecnología, pensando en las startups también”, agrega.
Además, la autoridad asegura que hay un acercamiento con el Viceministerio de la Micro y Pequeña Empresa para trabajar en mejorar las condiciones para las startups.
Para esta gestión también están previstas una serie de “hackatones”, donde los emprendedores puedan mostrar su talento y canalizar recursos.
“Estamos viendo mecanismos para fomentar las startups”, concluye Chambi.
Con todas las limitaciones impositivas y burocráticas, el sistema emprendedor en el país empezó una carrera que no pretende frenar.
Que buenos analisis hacen Mercedes, mas los mapas para analizar la realidad Boliviana, MUY INTERESANTE!