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Sacar la menopausia del clóset

Encerradas por los mitos que giran en torno a la menopausia, miles de mujeres atraviesan esta etapa de su vida atrapadas en la autocensura, vergüenza e inseguridad, bajo la mirada de una sociedad que a base de prejuicios, se ha empeñado en de poner fecha de caducidad a su vida, placer y sexualidad

La palabra menospausia deriva del griego mens, que significa “mensualmente”, y pause, que significa “cese”; en otras palabras, el fin de la menstruación.

Si bien se trata de un proceso natural, así como respirar o menstruar, ¿por qué resulta tan incómodo hablar sobre el tema?

Como sucede con la menstruación, la menopausia está rodeada de una serie de mitos y constructos sociales que se han encargado de convertir este tema en motivo de vergüenza y, por ende, un tabú para las mujeres.

“La menopausia está asociada a la vejez y a no ser capaz de vivir la sexualidad, por lo tanto, se convierte en una vergüenza, en algo negativo, como si fuera una enfermedad y que encima te condena”, explica la sexóloga Denisse Suárez sobre la etapa en que las mujeres dejan de menstruar.

“Sos menopáusica, ya no podés tener hijos, sos vieja, aburrida, mal humorada, se te va la juventud, se te va la vida”, agrega sobre los estereotipos que pesan sobre las mujeres.

Aunque más de 700 millones de mujeres atraviesan por la menopausia en el mundo, los mitos entorno a esta no han cambiado con el paso de los años, solventando la asociación de la menopausia con la enfermedad y convirtiéndola en casi el fin de la vida de la mujer.

Coincidiendo con lo anterior, la psicóloga Ximena Montaño explica que estamos inmersos en una cultura llena de prejuicios en torno a la vejez, donde se cree que es natural que las personas mayores tengan cansancio, olvidos, incontinencia, depresión, entre otros, llevando a tipificar a la menopausia como una enfermedad, y no como un proceso natural.

Los síntomas físicos de la menopausia pueden aumentar por el estrés

“Sentía vergüenza de los calores y sofocos que tenía. No sabía cómo disimular, venían de golpe, empezaban en el cuello y se esparcía por todo el cuerpo, provocándome sudoración en el rostro especialmente”, dice sobre su experiencia Paola. Si bien ella sabía que no era una enfermedad, estaba dispuesta a medicarse para controlar aquellos síntomas que, confiesa, la atormentaban.

“La desinformación, las empresas médicas y los medios de comunicación, pueden influir en la mirada y estereotipos relacionados con el envejecimiento y el miedo que puede generar esto en las mujeres, pudiendo condicionar un mensaje de necesidad de consumo de medicación para transitar la menopausia”, agrega Ximena Montaño.

Como ejemplo de lo anterior, la profesional apela a la portada de la revista Menopause Medicine, en los años 90, donde aparece una mujer de espaldas junto a una ventana abierta, contemplando un pasaje árido de hojas muertas y tierra seca, acompañado de una inscripción que dice: “el destino de la menopausia no tratada”.

Si bien es cierto que miles de personas experimentan algunos síntomas físicos con el paso del tiempo, como el cansancio, no es algo que sea natural del envejecimiento, si no ligado con nuestras creencias colectivas acerca del envejecimiento.

“Lo que experimenta la mujer en este periodo dependerá de muchos factores: herencia, expectativas, autoestima, alimentación y el aspecto cultural”, explica la psicóloga.

Para Ximena Montaño, los síntomas físicos de la menopausia, como los sofocos y resequedad vaginal, están relacionados a un tema hormonal y que puede aumentar por el estrés, por el aumento de producción de cortisol.

La antropóloga Ann Wright realizó un estudio sobre los síntomas menopáusicos, el cual sugiere que los síntomas menopáusicos están causados por un estrés psíquico, no físico.

Para Paola, lo más desafiante fue intentar hablar sobre el tema con su esposo y sus hijos adolescentes sin sentirse juzgada o estereotipada con frases que se han instalado desde lo social, como: “está menopaúsica” o “le llegó la vejez”.

Desde su experiencia, el abordaje de la menopausia necesita ser instalado desde la familia; célula de la sociedad, si se quiere generar un cambio que rompa con el silencio y los prejuicios a futuro.

El sexo después de la menopausia

¿Es el fin de la vida sexual? Acompañada de la idea de que la menopausia es el inicio de la vejez, viene la idea de que la menopausia es el fin de la vida sexual porque “los viejos” ya no pueden sentir placer. Aunque según las expertas, no hay edad límite para sentir placer y disfrutar del sexo.

Si bien la vida sexual de una mujer se puede ver afectada por los cambios fisiológicos por los que se atraviesa durante la menopausia, como la sequedad vaginal; existen opciones, como los lubricantes que pueden ayudar a resolver estas dificultades.

Más allá de los cambios fisiológicos, este periodo permite a las mujeres hacer cambios para disfrutar de su sexualidad. “El punto de partida debe ser aprender que aunque es el fin de la vida fértil de la mujer, no tiene nada que ver con el placer; debemos reconocer que merecemos placer y que este no desaparece en ninguna etapa de nuestras vidas”, asegura Denisse Suárez.

Denisse agrega que explorar la sexualidad sin la presión de un embarazo y con la experiencia y seguridad que le dan los años, puede ser más placentero.

 

Mitos sobre la menopausia

Para la sexóloga Denisse Suárez, hay una serie de mitos alrededor de la menopausia que se han solventado a base de desinformación.

Mito 1: Fin de la vida sexual, se acabó el sexo

Realidad: La menopausia como tal no tiene nada que ver con vivir plenamente tu sexualidad. La menopausia es el cese de la fertilidad, pero no del disfrute del goce ni del placer.

 

Mito 2: Ya no se necesita ir al ginecólogo

Realidad: Los controles ginecológicos ahora son igual de importantes que en todas las etapas de desarrollo de la mujer para preservar su salud y prevenir enfermedades.

 

Mito 3: Ya no soy atractiva, no tengo deseo sexual ni soy deseable

Realidad: Esta nueva fase puede ser la más interesante y enriquecedora para una mujer, por la cantidad de conocimientos que posee, por su madurez y el liderazgo que puede llegar a ejercer gracias a la confianza de ser libre para gozar, sin pensar en un embarazo no deseado. Tener atracción y ser atractiva no tiene que ver con tener la menstruación.

Aunque no pueda quedar embarazada, igualmente debe cuidarse de infecciones y enfermedades de transmisión sexual usando preservativos.

 

Mito 4: Aumento de peso seguro

Realidad: No todas las mujeres aumentan de peso, algunas disminuyen y todo tiene que ver con los cambios fisiológicos que experimenta el organismo.

Lo que hace subir o bajar de peso, es no controlar nuestra alimentación con los nutrientes adecuados, no ejercitarnos y movernos más, no dormir ni hidratarnos lo necesario, no recibir ayuda profesional para el manejo de estrés y las emociones en esta época.

 

Mito 5.- La menopausia es como una enfermedad

Realidad: Todos los síntomas que se experimentan desde la perimenopausia (periodo de transición menopáusica) se dan de a poquito y no son una enfermedad, es más, esta etapa tiene ventajas en muchas mujeres, porque se sienten libres de evitar un embarazo, más libres de alguna molestia emocional del periodo cíclico y también desparecen molestias físicas cómo dolores de cabeza, cadera, bajo vientre, migrañas o, jaquecas que sufrían durante el tiempo que tuvieron su menstruación.

 

 

Mercedes Bluske

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