Pequeños monstruos para vencer el cáncer infantil

Pequeños monstruos para vencer el cáncer infantil

Con la doctora Ana Carola Torres a la cabeza, la Asociación de Voluntarios Contra el Cáncer Infantil propone crear pequeños peluches con forma de monstruos, para recaudar fondos para las familias de los enfermos de cáncer

Mercedes Bluske Moscoso

Mercedes Bluske Moscoso

(VerdadconTinta-noviembre-2018) Son de diferentes colores: azul, rojo, verde y rosado y a deferencia del monstruo real que los aqueja, estos simpáticos muñequitos, fruto de su imaginación, los llena de diversión y felicidad.

“Ellos los dibujan y les pegan los ojitos y la boca”, cuenta Carola Torres, quien pese a la distancia, transmite todo su carisma a través del altavoz.

El trabajo de la Asociación se remonta al año 2012, cuando un pequeño grupo de 5 voluntarios decidió ir a visitar a los enfermos del área de oncología pediátrica de la ciudad de La Paz.

“Empezamos yendo a visitar a los niños con cáncer y a establecer una relación de amistad en los hospitales”, cuenta Carola respecto al trabajo que hacía el pequeño grupo en sus primeros años de vida, dando apoyo emocional a los pequeños como a sus familias.

Los niños con sus pequeños monstruos.

Con el paso de los años no sólo fue creciendo el número de voluntarios, que ahora supera las 150 personas y se encuentra en 4 ciudades del país, sino que también fue creciendo el vínculo con las familias. Fruto de la estrecha relación que lograron forjar se fueron dando cuenta de que las necesidades iban más allá de la contención emocional. El factor económico también era una preocupación constante.

Bajo ese contexto, el año pasado, en el mes de octubre, empezó a gestarse la campaña Venciendo Monstruos, que en las últimas semanas captó la atención de todo el país, gracias a las redes sociales.

“Nació a raíz de una actividad de dibujos que estábamos haciendo con los niños y los voluntarios”, cuenta Carola, quien es presidente y fundadora de la Asociación.

En esa actividad, con el fin de estimular la imaginación de los niños, empezaron a dibujar monstruos. Los niños, entre charlas y risas, empezaron a decir a los voluntarios que sería lindo tener un monstruo de verdad que los ayudara a vencer al monstruo del cáncer. De aluna manera, imaginar a las pequeñas criaturas, generaba un oasis en medio de su dolor.

Con esa idea como disparador, poco a poco los voluntarios encontraron la forma para hacer que esos dibujos cobraran vida y, de alguna manera, los ayudaran a superar su enfermedad.

Luego de mucho trabajo, los dibujos se convirtieron en pequeños peluches, y son los propios niños quienes con ayuda de sus padres y los voluntarios, pegan los ojos, boca y demás complementos del muñeco. La tarea, además de ser entretenía, rompe con la monotonía de sus días, entre tratamientos y medicinas.

Los peluches son inspirados en los dibujos de los pequeños pacientes.

Los coloridos monstruos son vendidos y los fondos son destinados a las familias, pues en la mayoría de los casos, las familias deben estar al cuidado del pequeño, sin poder trabajar, pero con las mismas responsabilidades de siempre.

“Las mamás pasan todo el día en el hospital, pero al mismo tiempo tienen otros hijos a los que cuidar y alimentar”, dice Carola describiendo la difícil situación que afrontan las familias.

“Decidimos que este proyecto sea exclusivamente para ayudar a sus ingresos económicos”, continúa, “ellos ganan por cada monstruito que hacen, y eso va para sus necesidades básicas”, dice respecto a las 60 familias que se benefician con el proyecto.

La asociación ya funciona en las ciudades de La Paz, Sucre, Oruro y Potosí, y en los próximos meses conformarán un grupo en Tarija y otro en Cochabamba.

 

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