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8M: Historias de grandes luchadoras

Las mujeres que forman parte de estos relatos no están en las listas de reconocimientos, pero sin ellas muchos no existirían

Elenita siempre estaba sujetando su rosario, rezando día y noche por aquellos que no tienen. Se la veía en la iglesia San Roque o en San Francisco. Se daba tiempo para ir por la mañana a la cárcel, pese a que ningún familiar suyo estaba ahí, pero al mismo tiempo, sus habitantes eran considerados como sus hermanos.

Se preocupaba porque los habitantes de este espacio olvidado por la sociedad, tengan un colchón donde dormir, sábanas u otros utensilios de primera necesidad para sobrevivir.

Estas acciones las hacía en silencio, no había necesidad de propaganda, a ella la movía la fe y por ende, quien las debía ver, la seguía desde arriba.

Pasaron 4 años de que ella dejó en silencio el mundo terrenal, sin antes orar por los demás, especialmente por los más desprotegidos.

Su lucha fue constante, no solo por las mujeres, sino por todas aquellas personas que necesitaban una mano, especialmente los sectores más vulnerables.

 Su partida no pasó desapercibida, se siente  un vacío grande, pero al mismo tiempo, dejó la lección a cientos de personas de ayudar a otros sin importar que sean o no de su entorno cercano.

Entre los rezos a Elenita, hay una religiosa que la recuerda. Ella se vuelve de la misa con dirección al asilo de ancianos recordando lo mucho que aprendió de esa encorvada mujer.

La monja debe seguir su labor de limpieza, no solo de las sábanas de los habitantes de este asilo, sino de espíritu.

La religiosa está alejada de su ciudad natal y especialmente de su familia, su fe la llevó desde Perú a cruzar los cerros para establecerse en el sur de Bolivia, donde hace labores de caridad ¿Se enamoró?  Obviamente, como toda persona, pues  hubo algún momento en el que sintió esas mariposillas en el estómago, pero lo que la mueve es su amor por los demás.  Pocos pueden entender, especialmente si no están en la piel de una mujer.  

Entre las personas que le tocó conocer a la religiosa durante su estadía en Bolivia, se encuentra Mónica, una joven madre de un niño, que está a punto de adoptar a tres menores; los hijos de su padre que sufre de alcoholismo. Su madre falleció y los dejó de pequeños, por ende, a ella le tocó asumir el rol.

De a poco, Mónica fue sacando un negocio de venta de ropa, alguna vez se las tuvo que ver con la ley por la procedencia de los productos, pero asegura que cumple con todas las normativas de importación.

Sola, decidió luchar por su hijo y sus hermanos menores, que ahora la ven como una madre. Una difícil tarea para alguien que apenas tiene 27 años.

Pero Mónica no es la única que se hizo cargo de sus hermanitos, hay otra mujer a unas cuantas cuadras de su negocio en el centro de la ciudad, Anel. Ella tiene cierta resistencia a los hombres, y  motivos le sobran.

A esta mujer, que se dedica a la venta de productos comestibles, la violaron de niña y de adolescente. Lo que ella vivió en su infancia no quiere que ningún menor lo sienta, menos sus hijos.

Anel decidió criar sola a sus dos hijos, su pareja ocasional poco le aportaba en lo económico, pero especialmente en lo emocional.

Con la experiencia vivida, se llevó también a una de sus hermanas con ella, esperando que no viva con su padrastro la experiencia que le tocó sufrir de pequeña.

El recuerdo es hiriente, pero la vorágine del trabajo la saca de ese lugar, debe vender lo suficiente para mantener su hogar, salir a hora para recoger a los chicos del colegio y de ahí, preparar la cena.

Para Anel, la palabra descanso es casi desconocida, aunque a veces se da unas escapadas al Mercado Central a tomarse temprano por la mañana un café bien cargado.

Doña Paula es quien le sirve el café y a veces, le invita dos panes recién horneados. Paula al igual que Anel, debe madrugar.

El preparado de  las masas inicia a las 4.00 de la madrugada, las mismas serán ofrecidas en el puesto del mercado y posteriormente, debe alistar  a sus tres hijos para llevarlos a la escuela. Ella también vive sola.

Al salir de la escuela los chicos se dirigen al mercado, donde Paula ya consiguió pensionarlos en el puesto de una amiga, de ahí los lleva de apurada a casa, para así volver al trabajo por la tarde.

El tiempo pasa volando, y así Paula termina su jornada laboral, pero todavía hay tareas por hacer en casa.

Sí, los prácticos de los chicos.  Paula debe juntar los ahorros para hacer algunas compras que le pidieron en el colegio y luego, ayudar a los niños con sus tareas.

Hora de dormir…para los niños, porque ella debe seguir trabajando, dejar todo listo para la jornada que viene. Descansa, por así decirlo, unas tres cuatro horas al día, porque pronto la sorprende la madrugada y todo se vuelve cíclico. 

Si se puede,el fin de semana se dan un paseo por el parque o van al campo a la casa de la abuela. Lo más importante… es disfrutar de las risas de sus hijos.

Uno de sus hijos es compañero en el colegio de Joaquín. El pequeño de 9 años, está entre  los mejores de su clase.

La madre de Joaquín no le da respiro, quiere que su hijo salga adelante y tenga las oportunidades que a ella no le dieron.

Marcela trabaja en un local nocturno, pero antes de ir a su puesto laboral, ella se encarga de que a su hijo no le falte la cena, haga las tareas pendientes y descanse tranquilo.

La mujer de refinada silueta vuelve a casa a eso de las 7.00 de la mañana, cabal para preparar el desayuno, y llevar a Joaquín al colegio, luego debe ver los quehaceres de la casa…ya habrá tiempo para dormir.

Los riesgos en el trabajo de Marcela son seguidos, por eso  se percató que en caso de fallecer a su hijo no le falte nada, dejando dinero ahorrado para entregárselo a un familiar que pueda hacerse cargo.

Por fortuna no sufrió mayores problemas, sabe muy bien cómo manejarse en su trabajo, especialmente con borrachos.

Sin embargo, hubo una vez, en que su expareja la persiguió y la golpeó casi hasta matarla, por fortuna, estaba la sargento Sara junto a sus camaradas patrullando por esa zona de la avenida Circunvalación.

El hombre fue aprehendido y Sara entabló una amistad con la víctima, quien tras la golpiza apenas podía hablar, aunque se le entendía que decía repetidamente el nombre de Joaquín entre sollozos.

El niño está a salvo y ella también. La oficial se encargó de ver los procedimientos para que este hombre esté alejado de ella, porque a los días salió en libertad.

Para los jueces no había mayores causas para retenerlo, era algo regular y sin muertes de por medio, pasó a ser considerado “un caso menor”.

Sara conoce de cerca el maltrato, pues lo vivió en carne propia con su exmarido, que también es policía. Cada logro que obtenía era un balazo en el orgullo de su entonces compañero de vida.

Él insistía en que deje la Policía y se dedique a las labores domésticas, pero a ella, no la iban a sacar de lo que tanto le había costado lograr.

El tiempo pasó y las golpizas fueron cada vez mayores, pero Sara también sabía defenderse, hasta que la relación llegó al final definitivo.

El oficial trató de obstaculizar el proceso de divorcio, pero le fue imposible ante la fuerza de voluntad de aquella mujer.

Desde entonces, se prometió trabajar por aquellas que más lo necesiten, porque no existan más mujeres que sean cohibidas ni pisoteadas.

El reto de Sara es muy similar al de Polonia, quien no solo retó a su pareja, sino a toda una sociedad tradicionalista. 

Ella como otras mujeres, empezó a salir en la festividad de San Roque, con la misma o quizás mayor devoción que los denominados promesantes chunchos.

La idea de un día internacional de la mujer surgió al final del siglo XIX, que fue, en el mundo industrializado, un período de expansión y turbulencia, crecimiento fulgurante de la población e ideologías radicales.

Esa vez la escupieron e insultaron, pues se animó a salir por el medio de la procesión con su instrumento hasta cumplir su promesa.

Como la mayoría de los creyentes, le prometió al santo que iría con su instrumento en la procesión rezando, sin importar lo que le digan, esperando el bienestar de un familiar suyo que se encontraba con una enfermedad terminal.

Para Polonia, Dios no tiene preferencias, y por eso siguió hasta cumplir su objetivo.

Su valentía ayudó a que otras mujeres puedan participar en este tipo de eventos, aunque todavía, los mismos siguen siendo bastantes cerrados con el pretexto de la tradición.

Los nombres de nuestros personajes son ficticios, pero sus historias son reales, vienen a ser la muestra de miles de mujeres que no son reconocidas por nuestra sociedad, pero cuya labor es fundamental.A

  • Historia del Día de la mujer

El Día Internacional de la Mujer es una fecha que se celebra en la mayoría de los países del mundo.

Cuando las mujeres de todos los continentes, a menudo separadas por fronteras nacionales y diferencias étnicas, lingüísticas, culturales, económicas y políticas, se unen para celebrar su día, pueden contemplar una tradición de no menos de noventa años de lucha en pro de la igualdad, la justicia, la paz y el desarrollo.

El Día Internacional de la Mujer se refiere a las mujeres corrientes como artífices de la historia y hunde sus raíces en la lucha plurisecular por participar en la sociedad en pie de igualdad con el hombre.

En la antigua Grecia, Lisístrata empezó una huelga sexual contra los hombres para poner fin a la guerra; en la Revolución Francesa, las parisienses que pedían “libertad, igualdad y fraternidad” marcharon hacia Versalles para exigir el sufragio femenino.

La idea de un día internacional de la mujer surgió al final del siglo XIX, que fue, en el mundo industrializado, un período de expansión y turbulencia, crecimiento fulgurante de la población e ideologías radicales.

  • Cronología

1909: De conformidad con una declaración del Partido Socialista de los Estados Unidos de América el día 28 de febrero se celebró en todos los Estados el primer Día Nacional de la Mujer, que estas siguieron celebrando el último domingo de febrero hasta 1913.

1910: La Internacional Socialista, reunida en Copenhague, Dinamarca proclamó el Día de la Mujer, de carácter internacional como homenaje al movimiento en favor de los derechos de este sector y para ayudar a conseguir el sufragio femenino universal.

La propuesta fue aprobada unánimemente por la conferencia de más de 100 mujeres procedentes de 17 países, entre ellas las tres primeras mujeres elegidas para el parlamento finés. No se estableció una fecha fija para la celebración.

1911: Como consecuencia de la decisión adoptada en Copenhague el año anterior, el Día Internacional de la Mujer se celebró por primera vez el 19 de marzo en Alemania, Austria, Dinamarca y Suiza, con mítines a los que asistieron más de un millón de personas.

Además del derecho de voto y de ocupar cargos públicos, exigieron el derecho al trabajo, a la formación profesional como a la igualdad.

1913-1914: En el marco de los movimientos en pro de la paz que surgieron en vísperas de la Primera Guerra Mundial, las mujeres rusas celebraron su primer Día Internacional  el último domingo de febrero de 1913.

En el resto de Europa, las mujeres celebraron mítines en torno al 8 de marzo del año siguiente para protestar por la guerra o para solidarizarse con las demás personas de este sexo.

 1917: Como reacción ante los 2 millones de soldados rusos muertos en la guerra, las mujeres rusas escogieron de nuevo el último domingo de febrero para declararse en huelga en demanda de “pan y paz”. Los dirigentes políticos criticaron la oportunidad de la huelga, pero las mujeres la hicieron de todos modos.

El resto es historia: cuatro días después el zar se vio obligado en abdicar y el gobierno provisional concedió a las mujeres el derecho de voto. Ese histórico domingo fue el 23 de febrero, según el calendario juliano utilizado entonces en Rusia, o el 8 de marzo, según el calendario gregoriano utilizado en otros países.

La carta de las Naciones Unidas, firmada en 1945, fue el primer acuerdo internacional para afirmar el principio de igualdad entre mujeres y hombres.

 1975: Coincidiendo con el Año Internacional de la Mujer, las Naciones Unidas celebraron el Día Internacional de la Mujer por primera vez, el 8 de marzo.

1995: La declaración y la plataforma de Beijing, China una hoja de ruta histórica firmada por 189 gobiernos hace 20 años, estableció la agenda para la materialización de los derechos de las mujeres.

2014: La 58 Sesión de la Comisión sobre la Condición Jurídica y Social de la Mujer (CSW58), la reunión anual de Estados para abordar cuestiones relativas a igualdad de género, se centró en los “desafíos y logros en la aplicación de los objetivos de desarrollo del milenio para las mujeres y las niñas”.

Las entidades de las Naciones Unidas y las organizaciones no gubernamentales (ONG) acreditadas debatieron sobre los avances realizados como los retos pendientes para cumplir los ocho objetivos de desarrollo del milenio.

  • La ONU y la igualdad de género

La carta de las Naciones Unidas, firmada en 1945, fue el primer acuerdo internacional para afirmar el principio de igualdad entre mujeres y hombres. Desde entonces, la ONU ha ayudado a crear un legado histórico de estrategias, normas, programas como objetivos acordados internacionalmente para mejorar la condición de las mujeres en todo el mundo.

Con los años, la ONU y sus organismos técnicos han promovido la participación de las mujeres en condiciones de igualdad con los hombres en el logro del desarrollo sostenible, la paz, la seguridad y el pleno respeto de los derechos humanos.

El empoderamiento de la mujer sigue siendo un elemento central de los esfuerzos de la ONU para hacer frente a los desafíos sociales, económicos y políticos en todo el mundo.

Redacción Central
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