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Casas patrimoniales frente a un alto precio de conservación

La mayoría de los propietarios de estas viviendas optan por vender sus casas…

Unos chunchos pintados y un letrero de “peligro no acercarse” son plasmados sobre las calaminas que rodean la casa del exalcalde Issac Attie (1894-1914+).

Isaac Attie fue presidente del Concejo y alcalde de Tarija entre 1934 y 1953.

La construcción antigua está a punto de caer en pleno centro de la ciudad de Tarija, específicamente en la esquina de la calle Bolívar y General Trigo.

Esta casa ya no tiene techo, pues el mismo ha caído casi por completo, los balcones al rededor tienen un diseño de flores talladas en piedra, mientras que en el centro se muestran otras esculpidas en madera, de un color café degastado por los años y ventanas con vidrios rotos.

Con ocho puertas en la parte baja, seis en la primera planta y dos en el interior del balcón de madera. Esta construcción se convirtió en la primera en ser intervenida por la Alcaldía para que procedan con la impermeabilización de la casa a través de una sentencia emitida por del Órgano Judicial, la que no puede ser incumplida. 

Otra antigüedad arquitectónica es la que se encuentra al lado de la casa de Nilo Soruco (1927-2004+), ubicada en plena esquina de la calle Corrado y Ballivián Nº 693.

Esta es una construcción de adobe, con grietas en las paredes, pero que a pesar de los años está de pie.

El techo ha sido recientemente refaccionado de calamina, pero las puertas de madera se ven despintadas por los años.

En una de las puertas existe un orificio por el que puede inclinarse la mirada y observar tierra en el interior, tejas en el suelo, puertas sin vidrio, muros con pedazos caídos, unos cuantos ladrillos apilados… en el fondo un pequeño árbol y por fuera no hay gran diferencia.

Casa del cantautor Nilo Soruco.

Un color desgastado, café grisáceo la distingue y justo en la parte superior de la puerta se nota un diseño de arco en punta, unas rejillas de fierro direccionadas hacia el centro y finalmente un letrero antiguo emitido por la Alcaldía que advierte el riesgo de colapso. En definitiva, una casa totalmente deshabitada.

En la calle Ingavi Nº 363 frente a la Casa Dorada, se encuentra la casa que pertenecía a los Granchant Navajas; de un leve color blanco, paredes envejecidas; con una base de piedra, patrones de líneas como su peculiar característica; puertas de madera color café oscuro y un balcón al que le nacieron plantas.

Cada puerta arqueada tiene ventanales que presentan vidrios rotos; el balcón es de hierro con detalles de arcos y corazones entrelazados. Por otro lado, la vereda está cercada con una cinta de “peligro” y un letrero de advertencia emitido por la Alcaldía para que los transeúntes caminen por el frente, porque  la casa puede derrumbarse.

Estas son solo descripciones de tres casas del Casco Viejo de la capital tarijeña; sin embargo, existen más situaciones similares que parecen indicar que la arquitectura de Tarija colonial-republicana se cae a pedazos.

  • Arquitectura antigua ¿Patrimonio cultural?

¿por qué los propietarios no hacen algo al respecto sobre estas viviendas? Pues la ley en cierto grado se los prohíbe. El 23 de mayo del 2014 fue promulgada la Ley N° 530 del Patrimonio Cultural Boliviano.

El artículo once reconoce la propiedad y custodia del patrimonio cultural boliviano, como ser todos los bienes materiales muebles e inmuebles, que deberán ser registrados, conservados y protegidos de toda destrucción o deterioro; y para tal accionar se necesitará de una autorización de la entidad competente.

Mientras, que el artículo catorce explica que el Estado y sus entes autónomos, en este caso la Alcaldía, puede proceder a la expropiación de inmuebles que considere que están en un deterioro o en situación de abandono, como el caso de la casa del exalcalde Isacc Attie.

Entre las condiciones de dicho artículo queda prohibida la demolición o modificación de la estructura interna o externa de los bienes inmuebles; salvo autorización de la entidad competente.

Esto significa que un propietario de una casa catalogada como patrimonio debe conservarla, protegerla y refaccionarla sin modificar el diseño original.

Casa patrimonial en venta en el centro de Tarija.
  • ¿Cómo se cataloga una casa patrimonio?

La Alcaldía de la ciudad de Tarija elaboró un plan de ordenamiento urbano, que consta de un diagnóstico de las cuadras y casas para su conservación, protección y preservación de estas construcciones consideradas como patrimonio cultural.

Diseñó el reglamento básico de conservación de las áreas históricas de Tarija, que establece diferentes categorías: A de arquitectura patrimonial de excepcional relevancia nacional, B de arquitectura patrimonial de relevancia y C de arquitectura patrimonial intervenciones restrictivas.

“El plan de ordenamiento territorial de Tarija es difuso y eso significa que no es una  ciudad desarrollada”. Arquitecto urbanista.

Según las categorías A, B y C entre las más importantes de este plan, no pueden ser modificadas de acuerdo a su estructura original, demolidos total o parcialmente y de ninguna manera divididas. Pero sí es permitido: la rehabilitación y/o funcionamiento para recuperar su diseño original.

Sin embargo, ¿qué ocurre con los propietarios que rompen con el estilo de la casa considerada como patrimonio?

“Antes que suscite una demanda penal en contra de los propietarios por la ruptura de la armonía de una vivienda, contamos con una resolución administrativa donde regulamos la estética e intervención en el centro histórico, hay diferentes tendencias para diseñar una vivienda y cuando se está haciendo una nueva construcción necesitan una solicitud aprobada por la Alcaldía”, explica la técnica de la Unidad Municipal de Patrimonio.

Explicó que hay propietarios que hacen construcciones ilegales con planos no aprobados, por lo que son procesados penalmente y como es una situación jurídica, no corresponde a las oficinas municipales imponer la debida sanción, sino que, lo hace el juez a través de su autoridad.

“Puede costar desde la indemnización al Estado hasta la demolición de la casa, cada caso es particular”, agregó la funcionaria municipal.

  • ¿Qué opina un propietario?

Mirtha Velásquez, propietaria de un inmueble de categoría C, explica que no tenía conocimiento de la Ley N° 530, ni que su casa era considerada como patrimonio cultural. Pero se enteró cuando su plano no fue aprobado para la demolición de su vivienda y la reconstrucción de la misma con una nueva arquitectura contemporánea.

“Estoy con dos posiciones; la primera es que sí estoy de acuerdo con todo lo que me han explicado en la oficina y que las casas de Tarija deben mantenerse por ser patrimonio; segundo, me he desilusionado un poco, porque quería hacer mi casa a mi manera y el modelo que quisiera, pero mis planes se han frustrado, aún estoy en un dilema pensando qué haré”.

Un propietario de una casa catalogada como patrimonio debe conservarla, protegerla y refaccionarla sin modificar el diseño original.

Indicó que no está satisfecha con dicha ley,  porque justo al frente de su casa toda la cuadra de viviendas no tiene categorización y ni siquiera están declaradas como patrimonio; por ello presentan una arquitectura contemporánea que a su parecer rompe con la armonía que la Alcaldía desea guardar.

Dicha teoría es afirmada por el arquitecto J.G. quien no quiso revelar su nombre: “Es correspondiente que existan estas categorías para formar las características de la ciudad. Sin embargo, quizás no haya sido todo bien hecho, porque el plan de ordenamiento territorial de Tarija es difuso y eso significa que no es una ciudad desarrollada”, explicó.

Consideró que un buen plan de ordenamiento urbano para el desarrollo de la ciudad debería incluir cada manzano del Casco Viejo y no que dejen  algunas casas sin categorías ni valor patrimonial aunque estén dentro de la zona.

  • La identidad tarijeña a través de su arquitectura

“Pese a que la arquitectura de Tarija no es oriunda, sino importada de Europa y Estados Unidos, esta le da identidad a la tierra chapaca, es parte de su historia y cultura que puede desaparecer si no es conservada. Entonces, valorar y tratar de rescatar estas casas que forman parte del turismo, está muy bien”, acotó el arquitecto J.G.

Para el profesional del área, la arquitectura de las casas denominadas como patrimonio cultural es rescatable.

“Pienso que no se debe dejar de lado el hecho que se están cayendo, ni proteger arquitectura que no da para más, es peligroso, aunque le den un carácter turístico a la ciudad”.

Una casa se derrumbó el 30 de enero del 2019. La vivienda ubicada en la esquina de las calles 15 de Abril y Campero, por un problema con el desagüe fluvial.

La Alcaldía estipula que, si la casa llegara a caer, el propietario debe realizar una copia de la misma a la hora de reconstruir ¿Que tan factible o difícil es?

 “La dificultad de volver a construir o refaccionar estos inmuebles no es del todo difícil”, contestó el arquitecto.

La mayoría de los propietarios conservan los planos de las viviendas bastaría con replicar la misma y mejorarla. “Pero como la Alcaldía estipula que sea casi una copia idéntica, es algo complicado, porque con el material moderno la casa saldría como un molde, pero perdería su valor arquitectónico antiguo”.

  • El alto precio monetario de mantener el patrimonio

Existe una fuerte ironía con las leyes de protección y el inexistente apoyo a los propietarios La Alcaldía estipula que, si la casa llegara a caer, el propietario debe realizar una copia de la misma a la hora de reconstruir ¿Que tan factible o difícil es? El arquitecto J.G. responde: La dificultad de volver a construir o refaccionar estas construcciones no es del todo difícil.

La mayoría de los propietarios conservan los planos de las viviendas, por lo que bastaría con replicar la misma y mejorarla.

Pero como la Alcaldía estipula que sea casi una copia idéntica, es algo complicado, porque con el material moderno la casa saldría como un molde, pero perdería su valor arquitectónico antiguo.

Casa del ex alcalde Isaac Attie.

También explica que el costo es muy alto, porque los materiales que se usaron en la construcción original son antiguos, en especial de las viviendas de categoría “A”,  porque el precio de sus detalles arquitectónicos ha triplicado, pues generalmente eran traídos del exterior.

Materiales en piedra como gárgolas y ángeles decorativos ya no existen, tampoco personas en Tarija que se dediquen a realizar o restaurar esta clase de reliquias con el detalle o valor que implican, lo que significa que tendrán que exportarlos para la refacción.

Por ejemplo, las viviendas de Moisés Navajas Ichazo (1865-1951+), son tan antiguas que su reconstrucción es igual al costo de querer comprar dos casas nuevas, es más factible construir una con estilo minimalista, porque los materiales de piedra con decoraciones talladas, ya no hay y menos personas en Bolivia que hagan ese trabajo.

  • Propietarios optan por vender sus casas patrimoniales

¿Si tienen un alto valor arquitectónico y cultural por qué venderlas? El arquitecto J. G., quien prefirió mantener en reserva su nombre,  explica que el principal motivo es el “dineral” que gastarán los propietarios para su refacción, por eso es más barato construir otra desde cero.

El motivo que el arquitecto propone a los propietarios es vender su inmueble si los costos para refaccionar la casa superan sus límites. Pagar una refacción de tal magnitud, como de categoría “A”, “haría salir agujeros en sus bolsillos” y más aún con la crisis económica que atraviesa Tarija.

Además, señala que al ser una vivienda patrimonial, los propietarios juntamente con sus planos deben apegarse a leyes que demandan una copia de planos originales y eso significa que invertirían dinero en una casa que no refleja su estilo, sino el de la ley, por ende,  no cumple con sus necesidades.

Debe sumarse  el punto de vista de la arquitectura, pues se “anula el confort”. Deja de ser lo que necesariamente el cliente quiere,  sino lo que le exigen, y eso según el arquitecto,  es matar al propietario como a sus deseos, porque puede no estar cómodo.

En síntesis, mantener de pie el patrimonio tiene un costo elevado de dinero, es una carga que el propietario debe llevar por obligación, mientras las autoridades nacionales y municipales no pueden ayudar económicamente por la razón de ser  privada.

Entonces,  existe una ironía: Catalogar casas como patrimonio, ¿pero no ayudar a su mantenimiento? Quizás las autoridades pueden acordar con los propietarios una manera de seguir manteniendo estas antigüedades, porque no es cuestión de favorecer a un propietario, sino a la identidad e historia local, pues un pueblo sin cultura es un pueblo muerto, según refieren los historiadores como los profesionales en urbanismo.

Casa Restaurada en el centro de la ciudad.
  • La importancia del patrimonio

El patrimonio arquitectónico tiene gran importancia cultural ¿Por qué? Un edificio, sea de la naturaleza que sea, aporta información de diferente índole.

Las piedras hablan y los edificios respiran vida de las personas que han pasado por ahí. Además, no se trata tan solo de un monumento bonito, sino que tiene un valor documental, histórico y, por consiguiente, cultural.

El patrimonio arquitectónico es la memoria de una ciudad.

El patrimonio arquitectónico forma parte también del patrimonio inmueble con la peculiaridad de que es utilizado un método heredado de la arqueología para el estudio de sus muros. Aunque también puede decirse que se ayuda del arte, la restauración y otras disciplinas.

Un edificio es un documento histórico en sí mismo que puede otorgar una importante información de su historia estableciendo una secuencia cronológica de los elementos que lo forman. Su época, su técnica constructiva, el material utilizado, las herramientas, la decoración, los grabados, entre otros.

Por patrimonio arquitectónico se entiende, como dicen los expertos, el conjunto de bienes edificados heredados del pasado de un país o de una ciudad. Tienen estos bienes un valor cultural, un valor estético inapreciable, y es deber de las autoridades protegerlos.

  • La familia Soruco y el olvido de las instituciones

“Las lluvias hicieron que el techo de esa parte de la construcción colapsara y pusiera en riesgo la totalidad de la casa por el hecho de que las paredes siguieron remojándose excesivamente y había peligro de colapso, hasta entonces, el vivir en una casa antigua no había implicado ningún problema”, recuerda Varinia Gumiel Soruco, nieta de Nilo Soruco Arancibia (1927-2004+), uno de los grandes compositores tarijeños.

Su nombre, sus letras y sus canciones son recordados constantemente por las autoridades de turno, aunque, su antigua casa, pesa en el olvido.

El relato de Varinia se remonta a los recuerdos de unos 4  a 5 años atrás, cuando la estructura estuvo al borde del colapso tras una fuerte lluvia.

Casa de Nilo Soruco.

“Ahí nos enteramos que nuestra vivienda y la colindante fue declarada patrimonio arquitectónico, y que la Alcaldía se haría cargo de la preservación de la estructura, por lo que  acordonaron el área y apuntalaron la casa con palos para evitar su derrumbe”.

La intención era de realizar una restauración “que no se llevó a cabo nunca”, lamentó.

La casa se divide en dos, la otra parte no pertenece a la familia Soruco, misma que se encuentra deshabitada hace más de 25 años.

“Al pertenecer a dos diferentes dueños, no se pudo llegar a un acuerdo, ya que nuestros vecinos no concordaban con la preservación y querían disponer de su terreno; fue entonces que empezamos a tener, en nuestro caso en particular, inconvenientes al ser declarada nuestra vivienda como patrimonio arquitectónico”, explica.

La joven explica que el problema  radica principalmente en la desinformación del personal de la Alcaldía y de la Gobernación, sobre las normativas en cuanto al patrimonio y qué tipo de acciones tomar en estos casos.

Cuenta que en diferentes ocasiones fueron visitadas por técnicos de la Gobernación, quienes les plantearon que donen el inmueble o dejen expropiarlo para convertirlo en un museo, al considerar que es un patrimonio cultural. “Jamás nuestra vivienda fue declarada patrimonio cultural”, aclaró, indicando que lograron solucionar esta confusión de las autoridades.

“Los problemas más graves que tenemos como vecinos de una casa patrimonial, radican en que no existen normas, políticas o procedimientos claros de la Alcaldía en cómo proceder con las casas de este tipo”, agregó.

En síntesis, sin una normativa clara y una confusión en las autoridades, los propietarios poco pueden hacer por mantener en buen estado a estos inmuebles, pese a la historia que llevan consigo.

  • Sucre, la última frontera entre el patrimonio y la modernidad

La ciudad aún evoca a los tiempos de la colonia gracias a su estilo colonial bien preservado. Caminar por sus calles es uno de los placeres que no tienen costo alguno, tanto para turistas como locales. Sin embargo,  en muchas zonas, la ciudad se ha convertido en un cascarón colonial, con un relleno transgresor, debido a la proliferación de conservaciones ‘fachadísticas’ o solo de fachada.

Pese a los esfuerzos por preservar intacto el centro histórico de la capital, la modernidad poco a poco va abriéndose paso en el corazón de centenarias construcciones. Aunque la mayoría de las fachadas están bien preservadas y respetan el estilo colonial, el interior de las viviendas, especialmente en el calles aledañas al centro, fue víctima de los efectos del comercio como de la modernidad.

El blanco de las fachadas que le dio el nombre de Ciudad Blanca,  también se tiñe de colores conforme se aleja de la zona central. En las afueras, predomina el rojo de las fachadas sin revoque, haciendo caso omiso a la norma municipal.

Sucre tal vez tenga una de las reglamentaciones más específicas del país en cuanto a preservación del patrimonio, y es por eso que aún ostenta el título de Patrimonio Cultural de la Humanidad otorgado por la UNESCO en 1991, pese a los contratiempos.

El reglamento de áreas históricas de Sucre clasifica en tres categorías el valor de los inmuebles: Valor de preservación monumental, valor de preservación patrimonial  y valor de integración; que se refiere a lotes baldíos, construcciones contemporáneas demolidas o edificaciones que no respetan las normas de preservación.

Todas tendrán que adaptarse a la normativa y deberán respetar las restricciones en cuanto a modificaciones, restauraciones o ampliaciones, según su categoría.

La norma especifica las características de cada uno de los elementos de las fachadas, aleros, zócalos, el color y la cubierta.

El documento también presenta prohibiciones absolutas, como por ejemplo, cubrir el único patio del inmueble, la demolición total o parcial, el uso de voladizos o el uso de calamina ondulada vista, entre otros.

El temor latente en la capital es que las construcciones clandestinas y la demolición de inmuebles patrimoniales como la antigua Facultad de Farmacia y Bioquímica de la Universidad San Francisco Xavier de Chuquisaca, puedan poner en riesgo el título otorgado por la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco).

La declaratoria de la Unesco no comprende a los inmuebles patrimoniales como hitos aislados, sino como un conjunto urbano.

Así, cada alteración a la imagen urbana, pone en riesgo dicha declaratoria.

  • Anuncios y letreros

Lejos de los letreros callejeros y luminosos que invaden el centro de Tarija, Sucre logró tener un mayor control sobre las características de los anuncios comerciales, gracias a una normativa clara, acompañada de un estricto control municipal.

Solo en el mes de abril, la Unidad de Patrimonio Histórico de la Alcaldía de Sucre  decomisó 58 letreros fuera de norma.

En el Centro Histórico no están permitidos letreros luminosos ni con pinturas fluorescentes. Los letreros deben ser de madrera, cerámica, piedra u otros materiales opacos.

Los letreros portátiles apostados en las calles y que interrumpen el paso de peatones, están completamente prohibidos, al igual que los pasacalles en las áreas de preservación intensiva del patrimonio. E

STAFF

El reportaje fue realizado por los estudiantes de la materia Investigación Periodística  de la Universidad Privada Domingo Savio a cargo del docente, Daniel Rodríguez.

Los estudiantes que realizaron este reportaje son: Yoselin Chorolque y Priscila Márquez.

Todos los trabajos fueron supervisados por el equipo de trabajo de Verdad con Tinta.

Redacción Central
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