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Retorno de Cossío: 9 años y un día más de espera en la frontera

Un 16 de diciembre de 2009 salía del país cruzando la frontera boliviano paraguaya. Nueve años de silencio en el área política

“No, no se puede dormir”. Hay nerviosismo, ansiedad y sí, mucha expectativa de lo que pueda pasar. Las maletas ya están empacadas, se debe descansar porque el viaje es largo, es cansador, pero en esta casa ubicada en el Gran Asunción nadie duerme.

Es época festiva, ya queda una semana para la Navidad. Los viajes en familia suelen ser esperados, pero este lleva nueve años de espera. El aire acondicionado disimula algunas gotas de sudor, que no solo son provocadas por el calor en la capital paraguaya, sino por esa ansiedad que tiene al corazón a un ritmo frenético. 

Los vehículos ya llegaron, toca subir las maletas, darse una despedida con quienes se quedan y a emprender el camino a casa, aquel que hace un mes parecía tan lejano. “Si se dejaba pasar esta elección, se consolidaban por lo menos 50 años más de esta dictadura”, confiesa Mario Cossío Cortez, sí el exgobernador de Tarija que vuelve a su casa.

Él era escéptico de la salida de Evo Morales Ayma del Gobierno Nacional, por todos los hechos que habían ocurrido a lo largo de 14 años, aunque en el sentir de su familia eran más.

Mario está a punto de dejar su asilo político en Paraguay, aquel que obtuvo oficialmente el martes 18 de enero de 2011.

 «La Conare tomó la decisión por unanimidad, por fundados temores de persecución política en Bolivia”, declaró en esa fecha la senadora del partido Liberal oficialista Zulma Gómez.

En Paraguay la Comisión Nacional de Refugiados (Conare) es la autoridad de aplicación de la Ley 1938/02, la que regula el derecho al asilo y al refugio.

De vuelta al 2019, las maletas son acomodadas en los dos vehículos que los trasladarán directamente a la frontera paraguaya-boliviana.

Mario Cossío al llegar al punto fronterizo Hito BR 94.

El sol está a pleno, el camino es el mismo por el que llegó, aunque paradójicamente está cambiado, por lo menos del lado paraguayo, con el asfalto bien cuidado, algo que no pasa del otro lado de la frontera.

La cita en la ciudad de Tarija está prevista para el lunes 16 de diciembre, en un acto en el que se pretende llenar la plaza del tradicional barrio San Roque, aunque la incertidumbre es más grande respecto a la reacción de la ciudadanía, después de tanto tiempo de ausencia.

Primero debe pasar, es domingo, otro tiempo, otro gobierno. Sí, Evo Morales Ayma ya no está en el poder, aquel que alguna vez envió a la entonces ministra de Transparencia Nardy Suxo Iturri al Paraguay para pedir que le quitaran el asilo político.

La citada ministra en enero de 2011 presentó documentación a la Conare sobre los procesos de presunta corrupción en contra de Mario Cossío, además de hablar con los medios de comunicación paraguayos, difundiendo la postura del Gobierno boliviano.

«Quisiera que las instituciones del Estado –paraguayo- no sean protectoras de la corrupción», declaró en ese entonces Evo Morales durante una rueda de prensa, días previos a la junta de Conare.

Morales tenía un fuerte aliado en el poder paraguayo, el presidente Fernando Lugo Méndez, aunque la Conare actuaba independientemente de lo que determinara el Gobierno, pero no todo el oficialismo paraguayo seguía esta línea.

El entonces vicepresidente Federico Franco Gómez, veía con buenos ojos el refugio a Mario Cossío. 

Finalmente, Cossío obtuvo aquel 2011 el refugio político, Lugo fue derrocado el 2012 del poder tras un juicio político, y Franco asumió la presidencia hasta el 2013. El contexto paraguayo se alineaba a favor del exgobernador.

Una serie de eventos se fueron desencadenando hasta casi finales del 2019, cuando decide retornar.

Quien ahora pide refugio político, es aquel que anteriormente lo criticaba por acudir a esta instancia. Mientras el vehículo traslada al exgobernador al reencuentro con su país, el expresidente Evo Morales Ayma tramita su refugio en Argentina.

Del otro lado de la frontera, una comisión de la agrupación Camino Democrático al Cambio (CDC) ya se encuentra en Villa Montes.

Este grupo está compuesto por dos asambleístas departamentales Mauricio Lea Plaza Peláez y Luis Pedraza Cerda, quienes se encuentran acompañados de otros militantes de la agrupación política, además de familiares.

La llegada está prevista para las 16.00 hora boliviana, por lo que da tiempo a disfrutar de un buen plato de pescado. “Es imposible pasar por Villa Montes y no comer un buen pescado”, decía uno de los integrantes de la comitiva.

Una tras otra fueron saliendo las anécdotas, mismas que mostraban parte del perfil del político que estaba por llegar a la frontera, especialmente de alguien sumamente detallista, aunque con uno que otro problema con el tiempo.

Con el Pilcomayo al lado, el calor y el deguste del pescado, resurgieron las anécdotas de la era de Cossío como gobernador, de las visitas oficiales a Villa Montes o de la personalidad de este político tarijeño.

Así se despide de los ciudadanos paraguayos que lo trasladaron a él y su familia hasta la frontera.

El reencuentro

El camino de Villa Montes a la frontera boliviano-paraguaya está marcado por el olvido. Un tramo asfaltado de una obra que inició, pero que nunca se terminó.

Son unos 17 kilómetros de asfaltado desde el municipio chaqueño hasta la zona de La Vertiente, de ahí se continúa entre tierra, piedras y huecos ante un incesante calor. La visibilidad es compleja por la cantidad de tierra que se levanta con el paso de los vehículos.

Son unos interminables 21 kilómetros de un precario camino, con más parecido a una ruta barrial o comunal que una internacional.

En el último tramo vuelve el asfaltado, siendo otros 72 kilómetros hasta Hito BR 94 en la frontera con Paraguay.

Dos galpones aparecen a la vista, el primero de la Aduana Nacional, sin una sola persona que salga al encuentro. Los rayos de sol no dan tregua.

Los vehículos son dejados en el lugar y de ahí caminar un kilómetro a pleno sol hasta el Centro Multipropósito en plena frontera, que en realidad es otro galpón, acompañado de unas oficinas migratorias.

“Antes no había nada de esto”, dice uno de los villamontinos que se anotició de la llegada de Mario Cossío.

El hombre llevaba su gorra de “Mario gobernador”, quien estaba acompañado de otro amigo, ambos con el mismo propósito, el reencuentro con el líder político.

“¡Bienvenidos a Paraguay!”, dice en lo alto del galpón.

En el Centro Integrado de Frontera en Infante Rivarola del departamento de Boquerón,  esperan también ciudadanos paraguayos, uno de ellos fue intendente y recuerda que lo conoció en la era en que lanzaron el proyecto de integración de la carretera bioceánica.

Unos minutos más de espera y pasadas las 16.00 llegan dos vehículos, de uno de ellos sacan un brazo y empieza a saludar, “¡es él!”, dice uno de los militantes.

Lo vehículos paran en el punto fronterizo, de ahí bajan Mario junto a sus familiares: sus hijas, yernos, sobrinos y su madre Gloria Cortez Maire.

“Eres testigo de un momento histórico”, dice el asambleísta Luis Pedraza Cerda, quien saca a relucir su bandera tricolor.

Los miembros de la comitiva se acercan al reencuentro con banderas bolivianas y la rojiblanca de Tarija.

Abrazos, anécdotas y sonrisas, es un momento esperado por el político como por sus familiares, por ahora todo es alegría.

Pero el retorno no sería tan fácil, todavía quedaba un obstáculo por pasar.

Junto a familiares y autoridades, minutos antes de llegar a migraciones en Bolivia.

Al bajar de los vehículos, los familiares se despiden de sus amigos paraguayos que los llevaron en sus vehículos al punto fronterizo, ambos conductores se dan un prolongado abrazo con Mario.

Los allegados rápidamente hacen su registro migratorio y pasan sin contratiempos la frontera rumbo al galpón boliviano donde esperan los vehículos de los suyos.

En el centro multipropósito solo trabaja un policía de turno, quien sale al encuentro con el político, a quien saluda afectuosamente y lo acompaña a que realice su registro.

Sin embargo, algo no anda bien, al acudir a la base de datos en el sistema sale una alerta por un arraigo nacional, debido a una serie de procesos que tiene en su contra.

Si pasa la frontera podría ser aprehendido advierte el único oficial policial. Uno de los abogados que forma parte de la comitiva, aclara al policía que una orden de arraigo no es lo mismo que una orden de aprehensión, en un amplio debate sin salida.

El oficial aclara que no puede dejar pasar al político y que de hacerlo, debía trasladarlo al puesto policial de Ibibobo o a la Fuerza Especial de Lucha Contra el Crimen de Villa Montes, pese a las explicaciones legales que le daba el abogado respecto a su condición de asilado.

El policía había recibido una orden verbal de un superior mediante una llamada telefónica.

Para los  miembros de la comitiva, algo raro había ocurrido, pues días antes de este encuentro indicaron que constataron todos los procesos que tiene Cossío en su contra y si existía alguna orden de aprehensión o arraigo, sin aparecer “nada” en el sistema.

“Yo vine al país por la invitación que hizo la presidenta –Jeanine Áñez Chávez- a que los perseguidos políticos del régimen retornen”, explicaba Mario todavía sorprendido por lo que pasaba.

Según Cossío, el sistema seguía siendo el mismo que impuso el Gobierno de Evo Morales Ayma, pese al discurso que emergía de la nueva mandataria. “Se fue el dictador pero sigue todavía una estructura montada”.

El sol se fue escondiendo y los rostros fueron cambiando, la alegría de hace unos minutos se convertía en ansiedad, en nervios…en incertidumbre.

Sus familiares retornaron al centro fronterizo, donde había pocos asientos para descansar y prácticamente nada para refrescarse ante el incesante calor, además de un ataque inevitable de miles de mosquitos.

De pronto, el cielo se nubló y para ponerle más dramatismo a la situación, cayó una fuerte tormenta tropical con la que terminó cortándose la luz en las oficinas migratorias.

Sin luz, sin sistema y sin paso. Horas de llamadas con abogados, autoridades estatales y hasta algún ministro intercambiaban palabras con el exgobernador tarijeño.

Lo cierto es que existía una declaratoria de rebeldía por incumplir con el arraigo nacional, algo ilógico según explicaba Cossío, pues esta medida fue realizada cuando él ya estaba en calidad de asilado.

“Se están violando todos los derechos internacionales, los derechos humanos que tiene una persona asilada”, explicaban en una de las tantas reuniones que se dieron en medio del galpón, mientras el único policía, repetía que solo debía cumplir las órdenes.

El arraigo es una medida cautelar establecida en el Código Penal Boliviano que permite al juzgador garantizar que la persona que está siendo procesada por determinado caso participe del proceso.

Un arraigo nacional implica que la persona procesada no pueda salir de las fronteras del país mientras sea realizado el proceso en su contra.

En caso de incumplir con el arraigo, el juez de turno puede declarar la rebeldía del procesado, permitiendo a la Policía activar los mecanismos necesarios para dar con esta persona, con el fin de trasladarla hasta el juzgado correspondiente.

Lo insólito en el caso de Cossío, es que el arraigo fue emitido cuando él ya se encontraba con asilo político en Paraguay, o sea fuera del país.

“No puedes emitir un arraigo nacional cuando esa persona está fuera del país”, indicaba uno de los miembros de la comitiva. Y sí, la orden de arraigo, según refiere la normativa se da para evitar que alguien salga del país, pero si la persona ya está afuera, no tendría sentido.

“De pronto había un listado de declaraciones de rebeldía que usaron como pretexto para no permitirle entrar o bajo la amenaza de conducirlo enmanillado hasta la FELCC de Villa Montes, está claro que jamás íbamos a permitir eso”, decía el asambleísta Pedraza.

Los miembros de la comisión de Camino Democrático al Cambio estuvieron en un “tira y afloje” con ministros, viceministros, directores nacionales, hasta llegar a la intervención de la misma presidente Jeanine Áñez.

Toda esta negociación duró entre las 16.00 del domingo 15 de diciembre hasta las 2.00 de la madrugada del lunes 16.

Las negociaciones  se daban mediante los pocos teléfonos celulares que aún tenían batería, ante la falta de energía eléctrica en la zona para cargarlos.

El calor bajó y los fuertes vientos cambiaron radicalmente el clima en la zona, donde ahora se sentía un poco de frío. Los mosquitos seguían haciendo de las suyas.

Los funcionarios paraguayos se entraban a descansar y cerraban el paso fronterizo. “En la noche por acá ya no pasa nadie”, decía uno de ellos.

“Él no está saliendo del país, él está ingresando”, aclaraba Lea Plaza sobre la incoherencia de la citada declaratoria, además de cuestionar la orden verbal que habría recibido el sargento policial de conducir a Cossío hasta Villa Montes.

Mauricio Lea Plaza decía que era “sospechoso” lo que había ocurrido, pues dichas declaratorias recientemente habían sido activadas por alguna autoridad jurisdiccional.

Ante la posibilidad de retornar al Paraguay hasta que se aclare la situación jurídica en Tarija, la respuesta del líder político fue tajante. “No hay vuelta atrás”, respondió a quienes planteaban esta alternativa.

La espera debía seguir. En medio de la oscuridad seguían las idas y venidas de Mario como de quienes se encontraban ahí, entre ellos su madre, quien tenía grandes esperanzas de este retorno. Ella no quería moverse del lugar ni subirse a un auto hasta saber qué pasaría con su hijo.

Ella también pasaba por un ansiado retorno, siete años fuera de su casa, aunque revelaba que en Asunción tenían grandes amistades y se había acostumbrado a esa urbe.

Cossio ya en territorio boliviano junto a sus hijas, su madre y su yerno.

Sentada en una banca, esperaba junto a sus nietas que se dé finalmente una salida… ya se había ingresado a la madrugada.

La propagación de la información de esta tensa situación, salió a la luz pública mediante una publicación en las páginas digitales de elPeriódico, lo que rápidamente fue replicado por otros medios de comunicación.

Esta situación movilizó aún más a las autoridades del Gobierno Transitorio. “Nos ponen entre la espada y la pared”, decía un alto funcionario estatal en una de las cientos de llamadas telefónicas.

Cuando la información llegó a manos de la propia presidente Jeanine Áñez, la situación empezó a cambiar. Ella dio la orden de agilizar su paso, tomando en cuenta que lanzó una invitación a los más de 1300 asilados políticos a retornar al país con el fin de arreglar su situación jurídica, creando una comisión específica.

Unas llamadas más y finalmente hubo la autorización para que pueda pasar libremente.

La tramitación inició nuevamente a eso de las 2.00 de la madrugada, los rostros ya eran diferentes, de cansancio, de incredulidad y hasta de enojo.

De pronto retornó la luz, gracias a un motor alterno que fue encendido por un funcionario paraguayo, quien explicaba que este solo lo usaban en la mañana porque la energía que gastan en el aire acondicionado lo consume casi en su “totalidad”.

La tramitación con Migración paraguaya es realizada rápidamente mediante sistema, algo que no ocurre en las estrechas oficinas bolivianas, donde hay que llenar una serie de papeles de rigor…minutos que se convierten en horas, algo normal en la burocracia boliviana.

“Esperé mucho este día, pasaron muchos años también, tengo el deseo de reencontrarme con Bolivia, con la familia, la verdad estoy muy emocionado”, eran las primeras palabras que salían de Mario Cossío al pisar ahora sí el suelo boliviano.

“¿Qué es lo primero que hará?”,  fue la primera pregunta del periodista mientras caminaban a las tres de la mañana por el paso fronterizo, a lo que él en medio del cansancio respondió que era de “reafirmar su compromiso con la patria”.

Así la pericia de nuevo años y un día terminó, lo demás es de conocimiento público…

Redacción Central
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