Conéctate

Tinta Empresarial

Obsolescencia programada: entre la economía moderna y el medio ambiente

Los productos tienen una vida útil establecida, pese a que estos podrían durar más. La dicotomía entre la economía y el medioambiente entra en juego a partir del concepto de la obsolescencia programada.

¿Alguna vez notaste que tu celular sacaba mejores fotos hace un par de años, o que su funcionamiento era más rápido? ¿Notaste que la impresora que ayer funcionaba a la perfección, hoy dejó de imprimir como lo hacía?. No estás alucinando. Todo se debe a la obsolescencia programada.

La obsolescencia programada   es la determinación o programación del fin de la vida útil de un producto; es el tiempo de vida que le asigna de forma calculada el fabricante.

Se cree que el origen  de este término se remonta a 1932, cuando Bernard London proponía terminar con la Gran Depresión que aquejaba a Estados Unidos a través de la obsolescencia planificada, utilizándola como impulsor de la economía.

La lógica era simple: si duraba para siempre, cada vez habían menos compradores.

Sin embargo,  fue el diseñador industrial Brooks Stevens quien popularizó el termino por primera vez en 1954, luego de utilizarlo en una de sus conferencias de publicidad.

Entonces, sí, eso que te dice tu mamá o tu abuela, es cierto. “Antes las cosas duraban más”. Y es que estaban hechas para durar.

Hace 10 años el documental “Comprar, tirar, comprar” ya lo advertía: las cosas están programadas para arruinarse. En la pieza audiovisual, un joven informático obsesionado con arreglar su impresora -pese  que arreglarla era más caro que comprar una nueva- descubre que la máquina venía con un chip incorporado, el cual daba la orden de dejar de funcionar cuando el equipo alcanzaba un número determinado de impresiones.

Algo sucedió hace un par de años con Apple y Samsung. Ambas compañías fabricantes de celulares fueron multadas por la comisión antimonopolio en Italia, tras descubrirse que ambas hacían uso de actualizaciones software para ralentizar sus teléfonos móviles.

Según la European Environmental Bureau, la  vida esperada de un teléfono móvil es de 3 años, mientras que las computadoras 4.5 años y las lavadoras de ropa 11.5 años. Sin embargo, según datos de consumo, los usuarios suelen renovar sus teléfonos móviles a los 18 o 24 meses de uso y la mayoría asegura que el cambio se debe a la ralentización o fallas en el dispositivo.

A nivel macroeconómico la obsolescencia programada parece ser la panacea de los fabricantes, pues la renovación constante de productos potencia su crecimiento, capacidad de innovación y genera empleos. Sin embargo, lejos del fomento al consumo, se encuentran impactos medioambientales como las altas emisiones de CO2 que ello implica y el constante aumento de la basura electrónica.

Según el último reporte de la European Environmental Bureau- EEB-, se estima que la obsolescencia programada genera aproximadamente 48 millones de toneladas de CO2 al año. A su vez un informe de Naciones Unidas- ONU- estima que es 2018 se desecharon 48 millones de toneladas de chatarra. Para 2050 las proyecciones estiman llegar  a los 120 millones de toneladas. Eso sin mencionar la cantidad de recursos no renovables necesarios para la fabricación  de los equipos.

¿Cómo podemos aportar a la solución del problema? Intentar prolongar la vida de tus equipos electrónicos es un buen primer paso. Según el reporte de EEB, alargar la vida de tu celular un año ayudaría a reducir 2.1 millones de toneladas de CO2 por año, lo cual equivale a sacar de las calles a un millón de autos.

Por su parte, aumentar un año el uso de tu vieja computadora portátil, podría evitar la generación de 1.6 millones de toneladas de CO2 al año.

Aunque los fabricantes cada año hacen mejoras relacionadas al consumo de energía y otros factores relacionados al medio ambiente, realmente el impacto de prolongar la vida de tus aparatos electrónicos es mayor.

El reporte evidencia que desde el punto de vista del cambio climático y calentamiento global, el tiempo de vida óptimo de un celular debería rondar entre los 25 y 232 años, mientras que las computadoras entre 20 y 44 años, para compensas las emisiones de gases de efecto invernadero que genera su producción,  distribución y disposición.

De seguro que ahora pensarás dos veces antes de cambiar tus aparatos electrónicos.

Mercedes Bluske Moscoso

Mercedes Bluske

Comentar

Leave a Reply

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Ultimas Publicaciones

Salud e historia: Cuando Tarija se aisló y dio resultado

En el Tintero

Gladys Sabat y el dominio del dolor por la belleza

Tinta Mujer

Resiliencia: el desafío académico ante el coronavirus

Tinta Actual

Salud mental en tiempos del coronavirus

Reportajes

Publicidad

Copyright © 2020 Verdad con Tinta, Diseño y Alojamiento Piensahost

Conectar
Lista de Correo