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Salud e historia: Cuando Tarija se aisló y dio resultado

El historiador Miguel Molina rescata datos encontrados en los trabajos de investigación de José Ramallo y Álvaro Ramallo

El Gobierno Nacional decretó el sábado una cuarentena total en el país de 14 días para frenar el contagio del coronavirus, medida que entra en vigencia este domingo, aunque el cumplimiento no está siendo al 100 por ciento según se pudo comprobar en diferentes zonas de la ciudad de Tarija, por ejemplo.

La historia relata que esta no fue la única experiencia en la que este municipio se enfrentó a pandemias que dejaron millones de muertes en el mundo, donde el aislamiento fue la medida que mejores resultados dio.

El historiador Miguel Molina Gareca rescata en su artículo “De cordones sanitarios, rogativas y cuarentenas en  la historia de Tarija”, los trabajos realizados por los doctores José y Álvaro Ramallo, ambos de una familia dedicada a la investigación medicinal en el país.

“Estas no son experiencias primeras, únicas o jamás vistas. El mundo y Tarija ya tenemos jurisprudencia sobre esto de los aislamientos, cada que una de esas plagas o pestes que azotaron a los humanos se hizo presente”, relata el historiador respecto al contexto actual por la pandemia del coronavirus.

En los años 20 fueron construidos en La Paz hospitales por las epidemias. Archivo Página 7.

Uno de los trabajos rescatados es del médico José Ramallo Guillén (1932-2017+), quien fue el primero en redactar una historia de la medicina local. “Es decir, desde que Tarija es Tarija”, agrega el historiador.

La investigación que publicó el  año 1991 y que él mismo enriquecería con más aportes en los siguientes años,  se convierte en la “piedra fundacional de la historia de la medicina” en Tarija.

En este trabajo, Ramallo Guillén habla de las  “enfermedades” que afectaron este territorio y entre ellas describe las que generaron la atención debida de las autoridades en diferentes épocas, por la preocupación que generaron a nivel mundial.

Cólera morbus

En la  segunda edición del libro de su autoría, publicado el año 2007,  incluye el estudio y noticias sobre la pandemia registrada entre 1886 y 1887: el cólera morbus.

El cólera morbus, hasta la tercera pandemia, provocó más de tres millones de muertos en el mundo.

Ramallo Guillén hace una crónica sobre cómo se prepararon los pocos médicos tarijeños de entonces para enfrentar el mal y cómo accionaron de “manera coordinada con las autoridades departamentales como municipales”, para evitar que el mal llegue a Tarija.

Desde enero hasta abril de 1887, según Ramallo Guillén, fue el aislamiento de Tarija del resto del mundo.

En ese tiempo fueron cortados todos los vínculos con las otras poblaciones para evitar que el mal llegase.

El costo de este aislamiento tuvo fuerte repercusión en lo económico para la población tarijeña, pero hubo resultados positivos.  “La población tarijeña pudo sentirse feliz de no haber conocido aquí, ni por asomo, la cantidad de muertes que hubo en otros departamentos de Bolivia o en otros pueblos del mundo por el cólera”.

“Este aislamiento de Tarija del resto del mundo, entre enero y abril de 1887, puede considerarse como el primer antecedente en medicina, de la actual cuarentena”.

Según estos relatos, no todo fue color de rosa, pues subieron los costos de las mercaderías en la capital y “se vivió meses de tensión social”.

Según la investigación de Ramallo Guillén, no hubo muertos que contar.

El cólera es una pandemia causada por la bacteria “Vibrio cholerae”. Además de fiebres y dolor abdominal, el cólera suele matar a los afectados debido a la deshidratación, que en muchos casos es prácticamente imposible de parar a causa de la velocidad a la que se pierde el agua del cuerpo por la diarrea.

Peste negra o bubónica

El segundo antecedente de Tarija es con la peste bubónica del año 1921.

Los primeros casos en el departamento fueron registrados en los alrededores de Padcaya, en la provincia Arce, donde se dieron los primeros fallecimientos.

Los médicos tarijeños de la época consideraron que estos casos fueron una secuela de la “gripe española” que, entre 1918 y 1920, había causado casi 100 millones de muertos en el mundo.

Portada del libro de Álvaro Ramallo Zamora, que describe la tragedia de la peste bubónica en Padcaya.

El mal se detectaba a partir de los bubones negros en las axilas de los enfermos.

Las autoridades de Tarija en ese entonces determinaron realizar un “cordón sanitario”, para evitar el ingreso de todo poblador de las zonas afectadas.

“A la altura de una serranía cerca de donde está ahora el matadero se puso una tela roja y más o menos a cien metros se instaló un cuartucho con hombres del ejército armados, cosa que los que querían entrar a la ciudad tenían que pasar por donde estaba ese sendero y necesariamente ver la tela roja”, describe el estudio del médico Álvaro Ramallo Zamora, quien siguió los pasos de su padre en la investigación científica.

 Según este relato, si los soldados veían pasar personas sin detenerse en la tela,  hacían dos disparos al aire. Si estas seguían en su afán de llegar a Tarija, les prevenían de voz y si igual no hacían caso, disparaban al cuerpo de los “intrusos”.

“Las noticias que se reproducen en la investigación del Dr. Ramallo Zamora grafican el clima  de alta tensión que vivió Tarija y, al igual que en 1887, se tuvo que soportar a los aprovechados del momento que subieron los precios de los insumos básicos de la alimentación, a pesar de las disposiciones que se dictaron”, describe Molina.

Una vez más, el sacrificio tuvo los resultados esperados. “El cordón sanitario más las medidas tomadas por la comunidad tarijeña fueron efectivas, pues no se tuvo que lamentar  ninguna muerte de la peste bubónica en Tarija”, afirma la investigación.

Esta situación no ocurrió en las provincias vecinas, donde se registraron más de 500 muertes, especialmente en la provincia Arce.

La peste negra o bubónica, fue la pandemia de peste más letal de la historia. Su renombre, esencialmente, viene de las implicaciones sociales e históricas, las cuales dan cuenta de 75 millones de personas que sucumbieron durante la mitad del siglo XIV.

La peste negra, que se originó en Asia, llegó a Europa en 1347 y se convirtió en uno de los brotes más mortales en la historia de la humanidad.

Entre los síntomas se tiene fiebre alta,  incluso superando los 40 grados; tos, sangrado por la nariz y otros orificios, sed aguda, manchas en la piel de color azul o negro debido a pequeñas hemorragias cutáneas, aparición de tumores negros en ingles, cuello, axila, brazos, piernas o tras las orejas, debido a la inflamación de los ganglios, gangrena en la punta de las extremidades y rotura de los bubones.

Se cree que esta enfermedad se originó por el contacto del humano con los roedores. Una persona en ese tiempo podía morir en menos de 14 horas.

“Estas dos experiencias traídas desde la memoria lejana de la historia tarijeña, son en algún sentido aleccionadoras, pues en ambas la medida tomada fue el aislamiento de Tarija del resto del mundo, e impidió que se dieran muertes entre nuestra población con su respectiva carga de tragedia”, analiza el historiador.

Cólera

Este ejemplo no se siguió en los años 90, cuando se registró la epidemia mundial de cólera.

“En este caso la cantidad de muertes en el departamento de Tarija pasó de la centena y es porque la medida que anteriormente se había tomado –el aislamiento- no se cumplió. Varios médicos todavía recuerdan el flagelo de 1992”, indica.

El cólera fue otra enfermedad que surgió en Asia y se expandió rápidamente por el mundo. En América del Sur el primer caso habría ingresado por un puerto de Perú y en Bolivia el primer caso fue registrado en 1991 en La Paz.

Portada del periódico El País de Tarija de 1992, donde hace referencia a la problemática que se vivía en la época por la precariedad del sistema de salud y de servicios básicos.

“Hoy parece anecdótico, pero llegaban flotas llenas de gente que tenían el cuadro de enfermedad diarreica aguda. Eran flotas de La Paz, de Bermejo, de Yacuiba con gente con cuadros extremos de deshidratación; era realmente increíble”, describe uno de los médicos en la investigación de Ramallo Zamora.

La mayor cantidad de casos fueron registrados  en 1992 llegando a 23862 y 416 fallecidos en todo el país.

El cólera es una infección intestinal aguda causada por la ingestión de alimentos o agua contaminados.

Molina en su análisis hace referencia que con solo hacer un repaso a las medidas asumidas en el pasado, uno puede darse cuenta fácilmente cuál fue el modelo más exitoso para combatir a estas enfermedades.

Redacción Central
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