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Red de Ciclovías en Tarija: ¿Un fracaso?

Una vía para bicicletas debió unir a zonas alejadas con el centro de Tarija, emulando la ciclovía del municipio de Brasschaat -Bélgica. Nunca ocurrió. El proyecto, impuesto sin previo aviso en el casco central, ha afectado significativamente la vida cotidiana, disminuyó el trabajo para personas con algún tipo de discapacidad, redujo las ventas de comercios, ralentizó el tráfico y dificultó el acceso al centro de la ciudad. Hasta los mismos ciclistas hoy lo critican. La actual gestión municipal quiere pasarse a las bicicletas eléctricas y los scooters.

La intención fue buena. Reducir del daño ambiental, mejorar la salud de los tarijeños, disminuir el gasto en transporte público o privado, descongestionar la ciudad… Pero dicen que de buenas intenciones está pavimentado el camino al infierno

El proyecto nació en 2012, con el apoyo de la cooperación suiza Swisscontact. Empezó con la realización de estudios y análisis para la implementación de una red integrada de ciclovías en la ciudad de Tarija. Desde 2013, se empezó la construcción de las mismas (ya existía una desde 2006, que fue cancelada). La primera ciclovía fue la de la ruta San Jacinto y luego se prosiguió con otras más. Ninguna de ellas conectaban entre sí, así que comenzaron a ser usadas como espacios de esparcimiento al aire libre más que como alternativas al transporte tradicional, contaminante y peligroso. Los asiduos a la bicicleta obtuvieron un lugar dónde practicar este deporte sin mayores peligros.

Mapa de lo que debió ser la red de ciclovías en Tarija.

En la gestión del alcalde Rodrigo Paz (2015-2020), se continuó la idea de fomentar el uso de la bicicleta como medio de transporte, pero además se tomó la decisión, que algunos creen que estuvo políticamente motivada, de construir ciclovías no solo en los alrededores de Tarija, sino también en el centro de la urbe. En 2016 se anunció la implementación de una red de ciclovías de 20 kilómetros en la ciudad. El objetivo era llegar a 60 kilómetros, suficiente para cubrir toda la mancha urbana.

El argumento para introducir ciclovías en el casco central fue que así se fomentaría el uso de la bicicleta y disminuiría del tráfico vehicular, ya que los conductores se verían obligados a circular y no parar en ningún sitio, algo que desincentivaría el uso de autos particulares. No existe ningún estudio que indique los marcos de implementación ni establezca variables que permitan medir si estos objetivos eran realistas y cómo se irían cumpliendo.

 

Pese a ello, la ciclovía se hizo realidad en el tiempo de la pandemia, cuando el transporte preferido de la población fueron las motos y las bicicletas, por razones de bioseguridad. La idea venía circulando hacía tiempo y contaba con el apoyo de los activistas y de muchos ciudadanos, pues parecía significar un salto a la modernidad: Tarija se movería con un transporte ecológico que no dañaría el medio ambiente y que sería bueno para la salud.

 

Según Pedro Vaca, exjefe de la Unidad de Deportes de la Alcaldía de Tarija, la decisión fue tomada por la Secretaría de Vialidad sin mayor consulta, ni siquiera a otras instancias del Gobierno Municipal: “No hubo un proyecto, las cosas se fueron dando, fueron iniciativas de los encargados de vialidad”, señala.

Un periodista tarijeño sostuvo que ese tiempo la bicicleta se puso de moda y que las autoridades reaccionaron para ganar apoyos políticos. Recordemos que en febrero de 2020, mientras las ciclovías del centro comenzaban a volverse realidad, el exalcalde Rodrigo Paz presentó su candidatura a senador por Tarija por Comunidad Ciudadana para las elecciones que finalmente se concretaron en octubre del 2020, y que ganó.

Las estrechas calles tarijeñas que se reducirían aún más fueron, paradójicamente, una de sus cartas electorales.

Así lucen las ciclovías en Tarija, totalmente vacías de bicicletas.

Una vez que las restricciones de circulación por la covid-19 cesaron, el uso de la bicicleta disminuyó. El transporte público y los autos particulares circularon nuevamente. El uso de bicicleta había sido una necesidad en un momento de encierro, pero en este tiempo no hubo una transformación cultural. Entonces, la ciclovía, que debía impedir que los automóviles parqueen, se convirtió en un estacionamiento ilegal. Y la reducción de las vías para motorizados volvió caótico el tráfico en el centro.
¿Qué había pasado? Para implementar el proyecto con éxito, se necesitaba integrar acciones distintas: había que definir qué hacer con el transporte público, dónde se iban a parquear los vehículos privados; había que solucionar el problema del acceso a bicicletas públicas; capacitar personal para que se ocupe del tráfico, la señalización, etc.

Ninguno de estos asuntos fue tomado en cuenta a la hora de implementar este proyecto, según nuestra investigación.

Los “damnificados” de las ciclovías


Salomé Paco Rodríguez, una mujer que usa silla de ruedas, se gana la vida con el cobro por vehículo parqueado en la plazuela Sucre.

Ella cree que “el tráfico está peor, hay mucha movilidad, mucho auto que busca estacionarse, es peligroso para nosotros que estamos en sillas de ruedas: no es como antes, cuando la calle era ancha y de doble vía. Frente a frente podíamos cobrar pero ahora ya no. Ahora han achicado toditas las calles y no se puede, es inadmisible”, protesta.

Hilda Castañón es una vecina que vive al final de la calle 15 de Abril.

La mujer recuerda que al momento de reclamar por la construcción de las ciclovías que pasan por la puerta de negocios y garajes particulares, no fueron atendidos por ningún funcionario edil. También tuvieron unos reñidos encuentros con activistas que defendían la implementación de las nuevas vías. “Nadie piensa que eso afecta a nuestros negocios; ahora es complicado parar ahí, cargar cosas, aquí hay ferreterías y mercado; no se puede parar taxis, micros… Los autos se paran como pueden y no pasa ni una bici ¿De qué ha servido todo esto?”, se pregunta.

La ciclovía pasa por el frontis de varios negocios donde se estacionan vehículos.

Otro sector afectado fue el de los transportistas sindicalizados.

Gabriel Pérez, dirigente ejecutivo del sindicato de transporte 15 de Abril, no oculta su molestia por la implementación del proyecto inconsulto. “Hay que diferenciar las ciclovías del centro de aquellas que están en las afueras de la ciudad. Las del centro son inútiles, no sirven, solo perjudican. No hay dónde estacionar para recoger a los pasajeros. El transporte particular (en referencia a los radiotaxis) no tiene dónde detenerse para recoger un encargo de los comercios. Si una familia viene, no tiene dónde parar para comprar algo. Se forma mucha trancadera”, describe el dirigente.

 

No existe un estudio que determine cuánto pierde el transporte, pero Pérez cree que la ciclovía «perjudica» porque hay más «trancadera» a la vista. El transportista también dice una obviedad de la que todos se percataron al retornar del encierro obligado: “Las ciclovías tienen que hacerse donde se tenga campo, en el centro de Tarija las calles son angostas; ahí no se puede”.

 

“A nosotros, como transporte, no nos han consultado, tampoco conocemos ningún proyecto. El anterior alcalde Rodrigo Paz, nunca nos ha abierto las puertas, es más, siempre han estado cerradas. Es como el caso del puente 4 de Julio, el ‘puente millonario’, le dijimos que no lo haga ahí, que no era una obra buena, que eso no iba a descongestionar nada, mira ahora”, ejemplifica el dirigente Gabriel Pérez.

Gabriel Pérez, dirigente ejecutivo del sindicato de transporte 15 de Abril de Tarija. (El Andaluz)

Las críticas también llegan de sectores que exigieron la implementación de estas ciclovías. “Fue muy violento ver ciclovías de la noche a la mañana; no planificadas porque la gente no sabía qué eran (¿un paseo peatonal, para motos, para la gente con capacidades diferentes?) El proyecto no fue consensuado ni socializado. No se hizo educación vial previa. Al final, todos terminaron odiando a las bicicletas”, lamenta el activista del ciclismo Ernesto Vaca. “El acalde Rodrigo Paz tuvo una oportunidad de oro para cambiar completamente la ciudad, pero la perdió”, concluye. El exalcalde Rodrigo Paz no respondió ni a los cuestionarios ni a las solicitudes de entrevistadas que le enviamos.

La nueva gestión edil arrastra el problema

La actual gestión municipal poco o nada sabe de las ciclovías que heredó. Herlán Velásquez, director de Movilidad Urbana de la Alcaldía de Tarija, dijo desconocer los estudios que supuestamente precedieron la implementación de las ciclovías.

“El proyectista es quien debe contestar en base a qué procedió. Para mí, es complicado responder si existe un estudio, lo desconozco”, declaró el funcionario.

“La persona indicada para responder sobre el proyecto es la arquitecta Verónica Justiniano”, añadió. La citada arquitecta también rechazó nuestra solicitud de entrevistarla, pese a que sigue trabajando en la Alcaldía. Ella argumenta que ha dejado toda la información «ahí».

Lo cierto es que nadie ha podido responder cuáles fueron los estudios ambientales y socioeconómicos en los que se inspiró el proyecto. Las fichas técnicas que logramos ver contienen información insuficiente, fragmentaria y, curiosamente, contrarias a las ciclovías.

De Brasschaat a Tarija

El municipio belga de Brasschaat lleva 17 años un convenio de cooperación con el de Tarija en la ejecución de proyectos urbanos. Hasta esa ciudad, ubicada en la provincia de Amberes en Bélgica, viajaron funcionarios de la Alcaldía tarijeña para conocer su sistema de ciclovías y tratar de replicarlo en la ciudad boliviana.
“No hubo funcionario que no haya ido hasta Brasschaat. Viajaron en los tiempos del alcalde -Oscar- Montes, de -Rodrigo- Paz y ahora de -Johnny- Torres, pero, ¿qué han traído? ¿Esto?”, cuestiona el activista Ernesto Vaca.

Según el ciclista Pedro Vaca quien fue funcionario municipal, la relación con Bélgica no solo les trajo conocimientos técnicos sobre el tema, sino que sirvió para capacitar a los policías de tránsito sobre las normas básicas de cuidado a los ciclistas.

También se consiguió equipamiento para los guardias; sin embargo, reconoce que la idea de las ciclovías en Tarija no responden a un proyecto ordenado y a largo plazo, sino más a iniciativas de los funcionarios de turno y a las presiones de los grupos de activistas. Además, la ciudad de Brasschaat tiene apenas 38.206 habitantes y Tarija ya pasó, según la proyección del Instituto Nacional de Estadística (INE) de los 272.000 habitantes.

“Cada alcalde que viene piensa diferente. Entran, hacen todo lo que piensan que van a hacer y no hay continuidad en las obras”, reflexionó Pedro Vaca.

300 bicicletas guardadas

Si se quería que el proyecto funcionara, había que mejorar el acceso de los ciudadanos, en especial los más pobres, a las bicicletas.

 

“Nuestra propuesta fue siempre ir de la mano con educación vial, entrar primero por los colegios, hablar con el autotransporte público para concienciar sobre el respeto al ciclista. El 2014, la Alcaldía compró 300 bicicletas que estaban botadas en algún almacén de la Alcaldía. Luego, las repartieron a diferentes unidades educativas, se las prestan a algunos funcionarios, si las pide la población civil también se las prestan, pero no hay una planificación, necesitan mantenimiento, son ocho años que están guardadas, entonces, la gente trata de hacerlas funcionar con lo poco que se puede”, reprocha Vaca.

Según un documento de Swisscontact, que data del año 2012 se recomendó la compra de 200 bicicletas para alquilar a turistas. El costo unitario recomendado fue de 200 dólares, con lo que el total debía ascender a 10.000 dólares. Sin embargo, en 2014, se compró 300 bicicletas en Bs 848.000 (121.664 dólares, a un precio unitario de 405 dólares).

La recomendación de Swisscontact dice de comprar 200 bicicletas, se adquirieron 300.

Compramos una gran cantidad de bicicletas para promocionar su uso, tanto como transporte y como deporte. Mi trabajo era la promoción de la bicicleta dentro del municipio de Cercado; fue mi labor durante cinco o seis años”, explica Pedro Vaca, exjefe de la Unidad de Deportes.

Vaca, a la vez, defiende el costo de las bicicletas, dice que las adquiridas por la Alcaldía cumplían con las características de calidad.

 

Ernesto Vaca tiene una opinión diferente: “La Alcaldía compró 300 bicicletas que estaban botadas en algún almacén. Luego, las repartieron a diferentes unidades municipales, se las prestan a algunos funcionarios; si las pide la población civil también se las prestan, pero no hay una planificación; son bicicletas que necesitan mantenimiento; hace ocho años que están guardadas; la gente trata de hacerlas funcionar con lo poco que se puede”, reprocha el activista del ciclismo, que a su vez reconoce que sí son de buena calidad.

Las 300 bicis debieron servir para el paseo de turistas en la ciclovía del Parque Urbano Central, un espacio verde de 26 hectáreas, pero no pudieron ser usadas allí porque podían perturbar a los animales, nos relata Pedro Vaca.

 

Durante la pandemia, estas bicicletas fueron usadas por funcionarios ediles todos los días. Hoy, según Ernesto Vaca, no estén disponibles para la población de manera regular, sino que se prestan de vez en cuando y como «un favor».

Muy pocas bicicletas usan las ciclovías en Tarija.

¿Bicicletas eléctricas y scooters?

Quizá como respuesta al problema que hemos retratado, la Alcaldía acaba de anunciar el ingreso de scooters, motos y bicicletas eléctricas, bajo el nombre de “sistema de transporte turístico sostenible”, que será realidad tras la firma de un convenio entre el alcalde Johnny Torres Terzo y los representantes de la empresa boliviana MOBI.

 

Estos vehículos serán alquilados por una tarifa que no supera los 15 centavos por minuto. “Este sistema de transporte es amigable con el medio ambiente, no es contaminante, porque las motos, bicis y scooters son eléctricos… Esta es nuestra inscripción al futuro. Estoy muy feliz porque esto nace a raíz del ‘emprendedurismo’ de gente joven”, dijo Torres en abril pasado.

 

“Hace tres semanas se firmó un convenio con una empresa de Santa Cruz para traer bicicletas eléctricas y scooters para Tarija. Nos preguntamos dónde nos vamos a mover, por qué se están haciendo las cosas así. También vendrá una empresa de Cochabamba con scooters. Tarija está siendo invadida sin planificación y sin saber por dónde circularán estos vehículos. No hay lineamiento del Código de Tránsito. Ha desaparecido la Policía Ciclística Municipal, que fue capacitada en base a Bélgica”, cuestiona el activista Ernesto Vaca.

No es la implementación de ciclovías el mayor de los problemas que se atravesó en el municipio de Tarija, sino la falta de planificación, inconcebible en tareas municipales. Un proyecto, cualquiera que sea este, no puedo ejecutarse sin medir y discutir todos sus alcances.

El proyecto de implementar ciclovías conectadas en Tarija y que estas puedan servir para ser usadas como medios alternativos de transporte aún está a tiempo de recuperarse, pero no se puede volver a perder de vista a todos los factores y actores que implican la correcta implementación de un proyecto de estas características. Dar un paso atrás para dar dos adelante, dice un viejo dicho.

El reportaje se desarrolló en el marco del Fondo Concursable Spotligth XIV de apoyo a la investigación periodística en medios de comunicación que impulsa la Fundación para el Periodismo.

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