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Brechas de género: Mujeres bolivianas en la ciencia, ¿qué están investigando?

Las mujeres científicas destacan en el área de salud con 62% de investigaciones que alberga el portal Scielo Bolivia

La científica Paloma Rojas Saunero es una mujer boliviana que estudió medicina en la Universidad Mayor de San Andrés (UMSA), realizó una maestría en Argentina, y su más reciente logro fue haber obtenido una Beca Erasmus en Rotterdam – Holanda, donde realizó un doctorado en Epidemiología.

Desde hace poco ella celebra la obtención de este último título académico y la oportunidad de hacer investigación en el departamento de Epidemiología en la Universidad de California en Los Ángeles, Estados Unidos. Es una de las pocas mujeres bolivianas que se dedican a la investigación científica, según se evidencia en el análisis de una recolección de datos de publicaciones en las revistas científicas alojadas en Scielo Bolivia, con tan solo 40,46% del total de artículos compilados.

Madre desde hace poco, Paloma identifica su elección como un “problema” para su contratación y la realización de su proyecto personal como científica, y los resultados del estudio ya citado avalan sus temores, porque los sesgos en razón de género operan en el sistema de contratación de ciudades grandes en Bolivia.

Según el informe “Trabajar y ser mujer en Bolivia”, del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), Paloma se enfrentaría al 39% de preferencia por la contratación de hombres y al 11% aplicado al caso femenino, mismo que se acentúa para el caso de ciudades pequeñas e intermedias.

La presencia de mujeres en las ciencias es limitada por las labores del hogar, responsabilidades en el trabajo de cuidado, maternidad, además de enfrentar las responsabilidades privadas y expectativas de crecimiento profesional; este conjunto de limitaciones es también conocido como techo de cristal y suelo pegajoso. El mismo informe del BID para Bolivia señala que las mujeres universitarias muestran poco interés en el registro y matriculación de las áreas de “ciencias duras”, como ingeniería y tecnología.

Así también evidenció que las mujeres prefieren optar por carreras administrativas, humanas, sociales, y un mayor interés en carreras del área de salud y medicina específicamente, del que Paloma Rojas es parte.

Según la recopilación de datos de Scielo Bolivia, se evidencia que existen más trabajos de investigación científica realizados por mujeres en las áreas de medicina y agronomía. Los escasos o nulos incentivos y reconocimientos a la investigación en Bolivia, además de una cultura masculina entre la docencia universitaria y población universitaria, actúan como desincentivos en la aspiración profesional y vocación investigativa de las mujeres del país.

Dado que Bolivia carece de datos oficiales sobre las mujeres en la ciencia, se optó por explorar el portal Scielo Bolivia, que alberga a más de una veintena de revistas académicas que cumplen criterios de indexado.

El proceso inició con la revisión de los primeros y últimos números completos de cada una de las revistas alojadas, contabilizando la presencia de mujeres, la cual se realizó de manera manual.

Fueron consultados 482 artículos publicados bajo determinados estándares. El primer resultado del análisis del dataset fue el número de publicaciones, en el cual se observó que 195 estaban escritas por mujeres mientras que el restante de 279 tenían como autores a hombres.

A simple vista, se podría decir que sí hay participación de las mujeres en la ciencia, aunque esta no sea equitativa ni paritaria. Sin embargo, es necesario recordar que muchas de las autoras a futuro tendrán que enfrentarse al techo de cristal y suelo resbaloso, lo cual podría impedirles seguir desarrollando su carrera académica científica.

 

Una de las diferencias se distingue por las preferencias en las áreas de estudio tradicionalmente de las mujeres como las ciencias de la salud (62,0%), ciencias agronómicas y ciencias humanas. Así también, los hombres prefieren dedicarse a la investigación en las ciencias puras y naturales (70,8%) y las ciencias económicas, administrativas y financieras (64,6%).

Reconocidas por institución, las publicaciones son en su mayoría de aquellos académicos que se identifican con la Universidad Mayor de San Andrés (UMSA), con sede en La Paz, o sus institutos de investigación y/o unidad de posgrado descentralizada.

Le sigue la Universidad Católica Boliviana (UCB), que tiene más de una sede a nivel nacional y a diferencia del primero, es parte de una organización religiosa y privada.

Particularmente destaca que universidades parte del CEUB y de organización pública son protagónicas en la lista de instituciones. El análisis del dataset de Scielo Bolivia muestra el porqué cada día mujeres científicas bolivianas como Paloma tienen un proyecto personal orientado al cierre de brechas de desigualdad, romper barreras de género y vencer el techo de cristal.

Rojas Saunero destaca siempre la importancia de la representatividad femenina en la academia y el acceso a la docencia. Actualmente trabaja con datos y ha ocupado responsabilidades en mentorías, orientadas a la iniciativa de otras mujeres jóvenes interesadas en la exploración de datos.

Al igual que ella, niñas, adolescentes y mujeres con preferencias por la biología, matemática, física o las ciencias sociales y humanas practican emprender en ciencias desde la resistencia a las dificultades del sistema educativo y político, en búsqueda de una academia inclusiva y paritaria.

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