Migración, precariedad laboral, vulneración económica y desigualdades en el cuidado son los principales factores que develan un estado de alta vulnerabilidad en las familias del departamento de Tarija, cuyos factores inciden de manera directa en la niñez.
Un estudio encabezado por Aldeas Infantiles SOS Tarija revela que ningún hogar evaluado alcanzó el nivel de protección alta en el departamento y que apenas un 3% de las familias se ubica en un nivel moderado. La gran mayoría, el 79%, presenta condiciones bajas de protección y un 18% se encuentra en un nivel crítico, es decir, con múltiples riesgos acumulados que amenazan directamente el bienestar de los niños.
El informe interpreta este panorama con crudeza. “Más de nueve de cada diez hogares enfrentan factores de desprotección que comprometen el desarrollo infantil, demandando intervenciones urgentes, articuladas y territorializadas”.
El estudio, realizado a 392 familias seleccionadas de manera probabilística, identifica los factores de riesgo y protección que inciden en la niñez.

Los factores de riesgo son aquellos que amenazan la protección familiar. Entre ellos se encuentran la violencia, la migración, la precariedad laboral, la vulnerabilidad económica, la enfermedad o discapacidad en el hogar, la baja autoeficacia parental, la falta de redes de apoyo, el embarazo adolescente, la vulnerabilidad ambiental, el escaso acceso a transporte e internet y el bajo nivel educativo de los padres.
Los factores de protección son condiciones del entorno familiar y comunitario que actúan como barreras frente al riesgo y promueven el bienestar infantil. El estudio toma en cuenta cinco dimensiones clave para la protección de la infancia: salud mental parental, seguridad de la vivienda, composición familiar, acceso a servicios básicos y cuidado de la salud.
Entre los factores de riesgo, el estudio describe un escenario en el que la violencia doméstica sigue siendo parte de la vida cotidiana de miles de familias, naturalizada bajo patrones culturales que legitiman el castigo como método educativo o correctivo.
La migración se presenta como una constante en la vida familiar tarijeña, especialmente en los municipios fronterizos de Bermejo y Yacuiba, donde la proximidad con Argentina facilita desplazamientos temporales o permanentes. Esta situación afecta tanto a familias rurales que buscan empleo en las ciudades, como a aquellas que envían a uno de sus miembros al extranjero. Las consecuencias son múltiples: cuando uno o ambos cuidadores migran, los hijos quedan al cuidado de abuelos, tíos o vecinos, lo que altera los vínculos afectivos y las rutinas de crianza.
La precariedad laboral y la vulnerabilidad económica se presentan como fenómenos entrelazados. Como resultado, el estudio identifica que las familias en pobreza estructural tienden a priorizar la supervivencia material sobre el bienestar emocional.
Un dato relevante es que las desigualdades en el cuidado continúan presentes, pues las labores recaen principalmente sobre las madres, quienes enfrentan esta responsabilidad con altos niveles de estrés y sobrecarga.
El estudio resalta la importancia de las redes de apoyo en la protección de la infancia, ya que fortalecen la eficacia parental al ofrecer contención emocional, orientación y recursos. Si bien la familia se presenta como la principal red, también se destaca el rol de los maestros. Sin embargo, se subraya la necesidad de fortalecer las redes comunitarias e institucionales, que aún tienen una participación limitada.
El informe concluye que los entornos familiares con vínculos afectivos sólidos, buena salud mental parental y vivienda estable logran resistir mejor las condiciones adversas. Las familias con mayor cohesión emocional, redes de apoyo comunitario y acompañamiento institucional tienden a generar un entorno más protector para los niños.
Sin embargo, estos casos son excepcionales. La mayoría de las familias entrevistadas percibe una falta de apoyo efectivo del sistema formal de protección, señalando a instituciones como los Servicios Legales Integrales Municipales (SLIM), la Defensoría de la Niñez y la Adolescencia y la Policía como «poco presentes» o ineficientes.
Presentación
El acto de presentación del estudio fue realizado el pasado 2 de diciembre en el Salón Rojo de la Gobernación tarijeña, donde estuvieron representantes de instituciones que trabajan directa e indirectamente con la niñez. El estudio fue realizado por Aldeas Infantiles SOS con el apoyo de la oficina del Defensor del Pueblo, la Universidad Católica Boliviana San Pablo Tarija (UCB) y Verdad con Tinta.

En este acto también se hizo la presentación del informe final de diagnóstico de la protección infantil en distritos periurbanos de Bolivia basado en el Índice de Protección Infantil Familiar Actualizado (IPIF-A) efectuado por Aldeas Infantiles SOS Bolivia, la Universidad Católica Boliviana y el Instituto de Investigaciones en Ciencias del Comportamiento (IICC).
En la presentación, el gerente de programa de Aldeas Infantiles SOS Tarija Marcelo Vargas Amás explicó que el estudio se hizo con una herramienta científica validada por la Universidad Católica, con la cual se hizo un relevamiento en diferentes distritos de los municipios del departamento para identificar las dimensiones que son de riesgo o que suman para la protección. «Estas dimensiones permiten amplificar y diversificar para tener una mirada integral de la problemática de las familias en la sociedad que están en riesgo».
Según Marcelo Vargas, este estudio ayuda a identificar qué tipo de trabajo es necesario abordar desde las instituciones en base a las problemáticas existentes en las familias tarijeñas.
En el acto, estuvieron representantes de la Secretaría de Desarrollo Humano de la Gobernación, del Servicio Departamental de Gestión Social (Sedeges), de la Defensoría de la Niñez y la Adolescencia, del Defensor del Pueblo, la Policía Boliviana, la Secretaría Municipal de la Mujer y la Familia, la Universidad Católica Boliviana, entre otras.


