Cuatro organizaciones sudamericanas dedicadas a la conservación de la naturaleza impulsan Jaguar Rivers o “Ríos del Jaguar”, una iniciativa transnacional que pretende restaurar, proteger y reconectar los ecosistemas de la cuenca del río Paraná, uno de los sistemas naturales más importantes de Sudamérica.
La presentación de esta iniciativa será realizada este jueves 5 de septiembre en Tarija en el Patio del Cabildo a las 19:30, la cual estará a cargo de la fundación Naturaleza, Tierra y Vida (Nativa), con el apoyo de la Embajada de Francia en Bolivia, la Embajada de Suecia y de la Unión Europea (UE). “Los ríos marcan el camino” es el eslogan de la iniciativa.
La presentación forma parte de las «Jornadas Científicas del Proyecto Pilcomayo» que iniciaron este 5 de noviembre en Tarija.
El proyecto reúne a la Fundación Rewilding de Argentina, Onçafari de Brasil, Fundación Moisés Bertoni de Paraguay y Nativa de Bolivia.
La iniciativa pretende fortalecer la conectividad ecológica y recuperar espacios naturales para favorecer la conservación de la fauna silvestre y la resiliencia de los ecosistemas.
La cuenca del Paraná es un territorio estratégico para la biodiversidad y el desarrollo humano: sus ecosistemas sostienen actividades productivas y ciclos naturales para más de 100 millones de personas. Sin embargo, enfrenta distintas presiones ambientales, entre ellas el uso no regulado del agua, las canalizaciones artificiales, la contaminación y la construcción de represas que modifican los ciclos de crecida y afectan la conectividad de los ríos.
Por el territorio tarijeño cruzan los ríos Bermejo y Pilcomayo que siguen su curso hacia el río Paraguay y, de ahí, al Paraná, conformando una de las cuencas más extensas de Sudamérica.
El jaguar es una de las especies que dependen de la conservación de estos ecosistemas y cuyos caminos son marcados por la silueta de los ríos.

Una estrategia para recuperar los corredores de vida
Jaguar Rivers plantea una estrategia territorial basada en tres componentes. El primero contempla la creación y fortalecimiento de “arcas” de vida silvestre, entendidas como áreas protegidas con poblaciones saludables de fauna y flora.
El segundo propone establecer stepping stones o puntos intermedios de conservación, que permitan facilitar el desplazamiento de las especies entre distintos espacios naturales.
También busca promover paisajes integrados en los que la conservación de la naturaleza pueda coexistir con otras actividades productivas.
La propuesta parte de reconocer que los ríos funcionan como corredores biológicos naturales. A través de ellos se conectan los ecosistemas y se desarrollan procesos que permiten la reproducción, alimentación y desplazamiento de distintas especies.
Las alteraciones de los cursos de agua y la fragmentación de los hábitats representan amenazas para la supervivencia de la vida silvestre.
“América Latina es la región con la mayor declinación de biodiversidad de todo el mundo: aquí las poblaciones de fauna nativa se desplomaron en un 94% en los últimos cincuenta años”, explica Sofía Heinonen, quien es directora de Fundación Rewilding Argentina.
La presidenta de Tompkins Conservation, Kris Tompkins, organización aliada de la iniciativa, destacó la necesidad de ampliar los esfuerzos de conservación frente a la crisis climática y de biodiversidad.
El aporte de Bolivia a la conservación regional
La participación de Nativa incorpora a Bolivia a esta alianza continental. La organización con sede central en la ciudad de Tarija cuenta con 22 años de trayectoria en conservación y ha promovido la creación y gestión de 12 áreas protegidas.
Su experiencia en la gestión territorial y la cogestión con comunidades y guardianes del territorio constituye uno de los aportes bolivianos a la iniciativa.
El trabajo conjunto busca aprovechar las experiencias acumuladas por las cuatro organizaciones para ampliar modelos de conservación que ya han sido implementados en distintos ecosistemas sudamericanos.
En Argentina, Rewilding cuenta con 25 años de trayectoria en restauración de ecosistemas y ha impulsado la protección de más de un millón de hectáreas desde 2010, además de trabajar en la reintroducción de especies como el yaguareté o jaguar, la nutria gigante y el guacamayo rojo.
En Brasil, Onçafari suma 15 años de trabajo en el Pantanal y la Amazonía, con experiencias orientadas a la reintroducción de fauna silvestre y la convivencia entre las comunidades humanas y la naturaleza.
En Paraguay, la Fundación Moisés Bertoni cuenta con 35 años de experiencia y gestiona la Reserva de la Biosfera del Bosque Mbaracayú, además de trabajar en la conservación de ecosistemas del Bosque Atlántico y el Chaco Húmedo.

Una proyección de 20 años para la cuenca del Paraná
Jaguar Rivers proyecta un horizonte de 20 años para consolidar una red de áreas naturales restauradas y conectadas entre Argentina, Bolivia, Brasil y Paraguay.
El objetivo es favorecer poblaciones autosustentables de vida silvestre, mediante el desplazamiento natural de las especies, así como a través de acciones de translocación o reordenamiento.
La iniciativa pretende establecer un modelo de conservación a escala regional que permita recuperar la conectividad de los ecosistemas y promover una relación más equilibrada entre la protección de la naturaleza y las actividades humanas.
Con la participación de Nativa, Bolivia se integra a este esfuerzo de cooperación sudamericana que plantea la restauración de la cuenca del Paraná como una tarea compartida entre países y organizaciones.
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