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Estef: sonido, letra e imagen, en una apuesta por la industria musical

Fiel a su estilo, a su esencia y a sus raíces, Estefanía Ocampo Moreno, apuesta por vivir de la música, rompiendo con los estereotipos que circundan al rubro

Mercedes Bluske Moscoso

Mercedes Bluske Moscoso

(Verdadcontinta-abril/2018) “No recuerdo una etapa de mi vida donde no haya habido música”, dice Estefanía mientras ceba un mate para compartir a lo largo de la conversación.

Aún en los vagos recuerdos que tiene de su primera infancia, Estef, como le dicen sus amigos, puede visualizar la guitarra y la quena, sintiendo los acordes que la acompañaron en su niñez. Gracias a su padre, el folklore siempre lo llevó como un profundo baño de identidad.

Su camino en la música fue una evolución constante, en la que probó desde el punk hasta el folklore. “Mi primera banda de música fue de punk”, dice entra risas mientras acomoda la bombilla del mate. Bandas como Blink 182 y Alanis Morissette influyeron en aquella etapa de su vida.

Sin embargo, como buena hija de los 90, el pop estuvo presente en su vida desde muy temprana edad. “Entre mis artistas de todos los días, estaba Shakira”, recuerda sobre sus largas tardes.

En esa evolución musical, Estef descubrió que a través de la música quería proyectar sus raíces, lo autóctono de su pueblo y, porque no, aquellos sonidos de su infancia, traducidos en tardes de sábado en las que su padre tocaba El Cóndor Pasa.

Estef en entrevista con verdad con Tinta

Sus creencias, gustos e identidad, se transformaron en la combinación perfecta entre el folklore y la música popular, dando paso a lo más íntimo de su ser: ella en su máxima expresión, a través del folk-pop. “Me gusta incluir notas de zampoña, charango o quena”, explica.

Tras descubrir su identidad musical, el desafío es el de siempre: vivir de sus acordes. Vivir de la música.

En un país en el que la industria musical es prácticamente inexistente, hacer de esta una profesión, es una lucha cuesta arriba para los artistas que buscan trascender.

Tras surcar obstáculos personales que la alejaron de la música, marcados por una profunda depresión, tras un accidente en el que se rompió la pierna, las puertas se abrieron nuevamente este 2018, encontrando detrás del dintel a una Estefanía más fuerte, más madura y con las metas más claras que nunca.

“Conocí a una persona en Cochabamba que es todo un personaje en el mundo del sonido”. Tras su última presentación en el escenario de la Fexpo Tarija 2018, el muchacho no dudó en acercarse a la cantante y proponerle grabar sus dos primeros temas en la Llajta.

“No es muy fácil grabar un disco, el principal motivo es el tema económico”, asegura la artista, respecto a los desafíos de la empresa musical nacional.

En el país, la producción de un disco masterizado, ronda los mil dólares por canción. Pero con esta nueva oportunidad, la cantante puede grabar por lo menos, sus dos primeros temas.

Otro obstáculo, es que pocas personas consideran la música un trabajo. “Muchos te llaman para que toques, pero piensan que les harás de favor, o porque vas a ir a guitarrear”, dice respecto a los retos que afronta día a día, para lograr vivir de su arte.

Pese a todo, hoy por hoy la música no solo su actividad principal, sino que es a lo único que se dedica, esperando que los sacrificios realizados en el presente, se conviertan en una empresa en torno al futuro.

“Decidí dejar todos los proyectos de lado, porque si no le dedicas todo tu tiempo a esto, te quedas siendo un guitarrero”.

Para ella, este es un proyecto que a la larga, se tiene que volver rentable. “Es complicado dejar todo de lado, porque tienes que vivir el día a día y mantenerte igual”.

Estef en el escenario, su lugar favorito.

Estructurar temas, componer, escribir y ensayar, son actividades que forman parte de su día a día, al igual que la lectura. “Una vez alguien me dijo: ‘algún día vas a tener muchas cosas para decir y pocas palabras para expresarme, si quieres hacerlo bien, tienes que leer mucho’”, dice a modo de explicar su amor por los libros como el por qué estos forman una parte tan importante de su rutina.

La administradora de empresas de profesión y música de vocación como de corazón, promete sorprender con su música este 2018, y Verdad con Tinta promete seguir sus pasos para hacerse eco de sus logros.

Su estilo personal: Folk, pop y un pedacito de sus tesoros

Estefanía es logró crear un estilo personal en el escenario, no solo en cuanto a su género musical se refiere, sino también a través de su vestimenta, que fusiona lo autóctono con lo moderno y, siempre, con un toque personal que tenga algún significado íntimo para ella.

Como pocas artistas, se mantuvo fiel a sus raíces y se alejó de los estereotipos que generalmente impone el mundo de la música como un requisito sine qua non, para triunfar. Para ella, todo debe tener un sentido, ya sea consciente o inconscientemente.

“La correa que uso cuando toco, es un viejo fajín que usaba mi papá cuando hacía música folklórica en Alemania”, cuenta sobre algunas de las piezas más simbólicas de su vestuario, en las que siempre intenta agregar algo “folk”.

Faldas largas, blusas sueltas pero modernas y sombreros, son prendas con las que fácilmente se la reconoce en el escenario. “Amo los sombreros”, asegura. El escenario de la ‘Expo’ no fue diferente.

Patricia Moreno el día de su boda.

“Arriba tengo una foto de mi mamá que usó un sombrero potosino en su boda, y yo quería usar uno igual para tocar esa noche”, explica Estefanía, quien asegura que su madre, quien falleció hace algunos años, sus hermanas y su padre, son su familia como sus tesoros.

Tanto es así, que lleva tatuado en la piel, como un círculo infinito, el nombre de cada uno de ellos alrededor de su antebrazo derecho.

Aunque el paradero de la prenda original era desconocido, Estef pudo contactarse con un hombre que hace los sombreros y se hizo uno a medida, para llevar un pedacito de su madre en aquel sublime momento que viviría en el escenario.

El Dato.

Diabla, la firma de moda tarijeña, suele asesorar a Estefanía en el vestuario que utiliza para sus shows más importantes. Los coloridos y artesanales collares de Diabla se convirtieron en un ícono de la alta moda boliviana, y en una pieza clave en el vestuario de Estefanía para mostrar sus raíces.

Estef en el escenario, con el sombrero potosino, que es una recreación del que llevó su madre en su boda.“Yo te llevo dentro, hasta la raíz”, es una de las canciones de Natalia Lafourcade que forma parte del repertorio de Estefanía; y es así como lleva a su madre en su día a día. Siempre presente.

 

Mercedes Bluske Moscoso

Mercedes Bluske

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