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Santa Anita Purpurinas, el legado de lo nuestro

Desde hace siete años, el grupo de amigas organiza la fiesta de Santa Anita en la plazuela Sucre.

Mercedes Bluske Moscoso Jesus Vargas Villena

Mercedes Bluske Moscoso y Jesús Vargas Villena

(Verdadcontinta-julio2018)Tardes divertidas a lado del horno, rodeadas de primos y hermanos que jugaban mientras amasaban pequeñas masas y tortas, para venderlas al día siguiente en la puerta de su casa a vecinos y familiares. Así es como recuerda la Santa Anita de su infancia Milena Rejas Pérez, una de las integrantes de las Purpurinas.

La mayoría de las “Purpus”, como se autodenominan, son amigas desde los primeros años de colegio y juntas recuerdan cómo vivían esta fiesta. Ahora ellas tienen hijos y los roles que antaño ocupaban sus madres y ellas, se invirtieron; son ellas las que ayudan a preparar las delicias en miniatura, y sus hijos disfrutan del proceso.

“Queremos que nuestros hijos vivan esta tradición como la vivíamos nosotras”, explica Milena, mientras mira en la computadora las fotos de la Santa Anita del pasado 7 de julio.

Milena Rejas, una de las integrantes de las Purpurinas.

Los 13 puestos de venta apostados sobre la calle Colón en el lejano 2001, ahora se multiplicaron y dan la vuelta todo el rededor de la plazuela Sucre, evidenciando así el crecimiento de la tradicional fiesta de Santa Anita y el éxito de la organización; Aunque las organizadoras aseguran que no buscan crecer más, para que se mantenga lo más familiar posible.

Al igual que los puestos, el entusiasmo y la alegría de las participantes también fue creciendo, especialmente de los niños y niñas, quienes esperan con ansias el mes de julio.

“Es una tradición en la que participa toda la familia; queremos resaltar y preservar esos valores”, agrega Milena mientras explica que primos, tíos, abuelos y padres, sin distinción de edad ni de género, se involucran en la fiesta de diferentes maneras. Unos ayudan a preparar las masitas, otros a llevar las cosas y otros van el día del evento a comprar lo elaborado para ese día

Y aunque cada año son más las familias que participan en la festividad, Cecilia Rojas, la organizadora del evento, es el “alma del grupo”. “Sin ella no habría nada”, continúa Milena, “ella corretea y se encarga de todo”. Y aunque Cecilia no puede asistir a la entrevista, su amiga, en nombre de todas las participantes, se encarga de destacar su labor.

Cecilia se encarga de conseguir los permisos municipales, cobra las cuotas y coordinar los demás pormenores para que todo esté a punto ese día.

La cuota está destinada a contratar mesas, sillas y manteles utilizados, con el fin de dar más comodidad a las familias que participan de la Santa Anita, así no tiene que llevar cada una sus cosas.

“No lucramos con el evento”, recalca Milena. De hecho, cuando sobra algo de dinero, las Purpurinas lo destinan a un fondo común y lo utilizan para ayuda social.

“Con ese dinero compramos aguas y otras cosas cuando hubo el incendio en Sama”, dice a modo de ejemplo.

Las amigas con sus hijas en la Santa Anita 2018.

Con la familia y la tradición como condimentos principales, tras un arduo trabajo tanto en la organización, como en los hornos de las casas, finalmente llega el día esperado y los niños pueden disfrutar del momento y del sabor de los gustosos platos, bocaditos y tortas.

Con sus singulares mandiles, que son hechos especialmente para la ocasión y que le dieron un sello distintivo, los pequeños se disponen a vender todo tipo de masas, platos dulces, suertes y artesanías, hasta que los gana la tentación de probar las cosas de los vecinos, o el aburrimiento. El que llegue primero.

“Al final del día, cuando ya vendieron lo suficiente, se van a comprar cosas de los demás niños, y nos dejan a las mamás vendiendo”, reconoce Milena entre risas, ante la picardía de los niños.

Lo cierto es que desde hace siete años, la fiesta vive y la tradición se mantiene en el corazón de la ciudad, tanto en las familias que arman su puesto, como en quienes al pasar por el lugar, hacen una parada obligatoria en los diferentes puestos.

Mercedes Bluske Moscoso

Mercedes Bluske

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