No todas las llamas tenían el mismo destino. Mientras el incendio forestal avanzaba sobre las comunidades de La Victoria, El Cadillar y Erquis, el frente de batalla concentra la atención de los bomberos voluntarios: impedir que el fuego alcanzara una de las principales tomas de agua que alimentan a la ciudad.
En ese punto trabajaron durante gran parte de la jornada brigadas de bomberos de la Policía, voluntarios y otras instituciones desplegadas en la emergencia.
«Más que todo estuvimos resguardando la toma de agua«, relata Carlos Eduardo Roca Balcázar, jefe de los bomberos voluntarios Lobos Tarija. Durante la operación, describe a Verdad con Tinta que el puesto de comando recibió la tarde del lunes 20 de julio llamadas de auxilio desde Tomatitas, El Cadillar y otros sectores donde aparecían nuevos focos de calor, mientras diferentes unidades entre militares, policías y voluntarios debían redistribuirse para atender distintos frentes.

La presión sobre los equipos fue constante. Aunque algunas viviendas resultaron afectadas por el avance del fuego, Roca destaca que la jornada del 20 concluyó sin víctimas fatales, un dato que contrasta con la intensidad de la emergencia.
Una batalla por el agua
El objetivo de los bomberos no solo es detener el incendio, sino evitar que afecte la principal toma de agua de la ciudad de Tarija que se encuentra en La Victoria.
Las brigadas de trabajo regresaron desde las 6 de la mañana de este 21 de julio al sector para continuar con el enfriamiento y la liquidación de los focos cercanos a la toma de agua.
«Si eso se llegara a contaminar, va a haber un gran problema«, advierte Roca.
La afirmación resume el verdadero alcance de la emergencia. Los incendios forestales no solo destruyen vegetación o ponen en riesgo viviendas; también amenazan los ecosistemas que garantizan el abastecimiento de agua para miles de personas.
La Reserva Biológica de Sama constituye una de las áreas protegidas más importantes del departamento. Sus bosques y cuencas regulan el ciclo hídrico que alimenta las principales fuentes de agua utilizadas por la ciudad de Tarija.
Cuando el fuego alcanza estas zonas, el impacto puede extenderse más allá del bosque: erosión del suelo, pérdida de cobertura vegetal, disminución de la capacidad de infiltración y deterioro de la calidad del agua.
La emergencia escala
A medida que el fuego se extendía, también lo hacía la respuesta institucional. Durante la tercera reunión del Centro de Operaciones de Emergencia Departamental (COED), la gobernadora María René Soruco Campero declaró ya en la madrugada de este 21 de julio “Estado de Emergencia Departamental”, debido a la ola de incendios que afecta a distintas comunidades del departamento.

La declaratoria pretende agilizar la movilización de recursos y fortalecer la coordinación entre instituciones. En las labores de combate participan bomberos de la Policía Boliviana, las Fuerzas Armadas, bomberos voluntarios, grupos de primera respuesta y otras entidades públicas.
La Gobernación ya había emitido el 17 de julio un comunicado dirigido a los servidores públicos que integran organizaciones de bomberos voluntarios y equipos de emergencia, otorgándoles tolerancia laboral.
La medida permite que funcionarios públicos puedan ausentarse temporalmente de sus fuentes de trabajo para atender emergencias, previa certificación de las organizaciones correspondientes.
Mientras tanto, el Gobierno nacional mantiene el despliegue de apoyo para enfrentar la emergencia, movilizando personal especializado, maquinaria y coordinación interinstitucional para contener el avance del fuego, informó el ministro de Obras Públicas, Mauricio Zamora Liebers.
Ayuda y centros de recolección
En la emergencia se habilitaron diferentes puntos de recolección para la ayuda a bomberos, bomberos voluntarios y comunarios que combaten el fuego en la zona.
Uno de los principales centros de recolección se encuentra en el edificio de la Gobernación ubicado en la plaza principal Luis de Fuentes. Otras instituciones como la Universidad Católica Boliviana (UCB) también habilitaron puntos de recolección en su campus central y en su centro de posgrado sobre la calle La Madrid. También surgieron iniciativas ciudadanas como Joriev Delivery, donde los repartidores recogen las donaciones para hacer las entregas al centro de recolección de ayuda. Esta iniciativa habilitó el número 62850765 para dicho fin.
Los productos que más se requieren son: agua embotellada, alimentos secos, barras energéticas, alimentos enlatados, linternas, pilas y barbijos.

Una historia que se repite
Para Tarija, los incendios en Sama no son una historia nueva. Los grandes incendios desde 2017 dejaron una larga lista de promesas relacionadas con prevención, equipamiento, fortalecimiento institucional y planificación para enfrentar emergencias que hasta ahora no se cumplieron.
Entre los compromisos figuraban el fortalecimiento de brigadas especializadas, la mejora del equipamiento, sistemas permanentes de monitoreo, mayor inversión en prevención y una mejor coordinación entre instituciones.
Leyes departamentales como la 235 de recuperación y preservación de la Cordillera de Sama promulgada en 2017 no han sido acatadas en las diferentes gestiones departamentales.
El regreso de incendios de gran magnitud vuelve a poner sobre la mesa una pregunta inevitable: ¿cuánto de esas lecciones se transformó realmente en políticas sostenidas?
El peso de la primera respuesta recae sobre bomberos voluntarios, efectivos policiales, militares y decenas de ciudadanos que combaten el fuego en condiciones difíciles, mientras las llamas avanzan sobre comunidades y ecosistemas estratégicos.
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