La historia detrás del meme de: dice mi mami

La historia detrás del meme de: dice mi mami

Está en todos lados, Twitter, Instagram, WhatsApp y Facebook

Es la fotografía de una pequeña niña de color que parece regañar a todos los internautas con una mano en su cadera y para realizar esta acción se vale de las cosas que “dice” su mamá.

La actitud de la pequeña niña en la foto, que hasta parece vanidosa, es la que despierta el interés de cientos de usuarios en línea.

La frase “dice mi mamá”, fue y es usada en miles de memes.

¿De dónde salió la imagen? ¿Quién la hizo viral?

La respuesta, está en Instagram y en una de las cantantes del momento, por lo menos en el mercado anglosajón.

La pequeña que aparece en la fotografía es la rapera estadounidense Cardi B.

La neoyorquina Belcalis Almanzar, cuyo nombre artístico es “Cardi B” de 25 años, publicó la imagen de su niñez en su cuenta de Instagram con la frase adjunta en inglés:   “Mi mamá dice que todos tienen que jugar conmigo”.

La publicación fue subida el pasado 2 de julio del 2018 y superó los 3 millones de Me Gusta en Facebook.

De ahí, esta imagen es usada en diferentes idiomas, donde la imagen de la niña es utilizada para hacer una serie de jocosos pedidos a nombre de “mami”.

La imagen que se hizo viral en las redes sociales de la rapera Cardi-B, cuando aún era niña. La frase usada es mi mamá dice que…

Su vida

La vida de aquella graciosa niña no siempre fue feliz, Cardi B de adolescente formó parte de diversas pandillas callejeras, lo que conllevó a que tuviese una etapa turbulenta, incluso llegando a sufrir violencia de género de parte de uno de sus novios.

A los 19 años, consiguió trabajo como stripper y por ello se sometió a numerosas cirugías plásticas para aumentar sus senos y glúteos con el fin de obtener mayores propinas.

En 2013, comenzó a ver un aumento considerable en su popularidad a través de sus redes sociales, y finalmente en 2015 se lanzó a la fama protagonizando la sexta temporada del programa de telerrealidad Love & Hip Hop: New York.

​ Su nombre artístico es una abreviación de su apodo de la infancia, Bacardi.

Tras haber lanzado dos sencillos, Cardi llamó la atención de los ejecutivos de Atlantic Records y consiguió firmar un contrato discográfico a inicios de 2017.​ Su debut formal en la música fue con el lanzamiento de su sencillo Bodak Yellow que se convirtió en un éxito tras alcanzar el puesto número uno de Billboard Hot 100 en los Estados Unidos, de ahí su carrera no paró.

Enamora actualmente con Kiari Kendrell Cephus, un rapero estadounidense, más conocido como Offset, con quien recientemente tuvo un hijo.

 

Foto actual de la rapera.

 

 

Residentes tarijeños celebran Santa Anita en Cochabamba

Residentes tarijeños celebran Santa Anita en Cochabamba

Artesanías y pequeños platos criollos, llenaron los detallados bazares colocados en la zona norte de la Llajta

Jesus Vargas Villena

Jesús Vargas Villena

(Verdadcontinta-julio/2018) “¡Lleve su suerte sin blanca!”, gritaban casi al unísono los niños, unos bien vestidos de chapaquitos, otros con sus respectivos mandiles, esta vez, la imagen no es del barrio El Molino o Juan XXIII, donde fueron realizadas el pasado fin de semana las mini ferias de Santa Anita; los gritos vienen en realidad de unos cientos de kilómetros más arriba, en el centro del país: Cochabamba.

¡Rosquetes, hay ropita a cinco, zapatitos y cangrejitos por la fiesta de Santa Ana”, ofrece a los visitantes, Alicia Figueroa Barrancos, vestida de chapaquita, parada sobre una silla.

Al interior del local Los Leños Sabor Chapaco en la zona norte de la ciudad de Cochabamba fue realizada la tradicional festividad de Santa Anita, organizada por los propietarios de este local gastronómico junto con los residentes tarijeños, explicó a Verdad con Tinta, uno de los administradores, Manuel Figueroa Velasco.

Los niños vestidos de chapacos promocionando la festividad de Santa Anita en Cochabamba.

“¿Cumpita qué está vendiendo?”, le pregunta uno de los organizadores a un simpático chapaquito con su sombrero y poncho rojo; “chirriadas, pepitas de leche, blanqueadas, masitas dulces, gelatina de pata, aloja de maní y linaza”, responde el niño, con una cabal descripción de su bazar.

“Tengo gelatinita mágica, sándwich de pavitas y donitas”, responde otra niña vestida con su floreada blusa tradicional.

“Tengo algunos juguetes”, dice otro niño vestido cuasi como el Chaqueño Palavecino, con el bazar a punto de cerrar la caja.

“Yo tengo blanqueadas”, sale al cruce otro pequeño vendedor llamado Alex, quien está bastante abrigado, pero no pierde el tono del evento con su sombrerito de chapaco.

Otra niña ofrece empanadas blanqueadas, gelatina de patas y muestra su bazar de suerte sin blanca. Esta primera ronda se cierra con los tamalitos que ofrece otra simpática señorita, mientras cae el sol en el atardecer cochabambino.

Así, unos 21 niños participaron de esta actividad de Santa Anita en la Llajta con unos 25 puestitos, donde los residentes compartieron un momento inolvidable, reavivando las tradiciones, además de hacer felices a los más importantes de la casa: los niños.

Los bazares de Santa Anita en Cochabamba.

 

Silvia y Carmiña: hermanas unidas por el amor al prójimo

Silvia y Carmiña: hermanas unidas por el amor al prójimo

26 de julio es recordado como el Día del Abuelo en gran parte de los países, por lo que ambas realizan una actividad digna de copiar

Jesus Vargas Villena

Jesús Vargas Villena

(Verdadcontinta-julio/2018) “Soy apegada a ella desde que está en la cuna”, dice entre risas Silvia Moscoso Blacud, sobre su hermana Carmiña, a quien aventaja con unos cuatro años.

Ambas cumplen 10 años de una labor a puro pulmón, o mejor dicho a puro amor.

“Empezamos con unos tachos de mermelada, luego fueron unas telas para hacer sábanas, no contábamos con muchos recursos, pero así iniciamos con esta labor”, relata sobre las donaciones realizadas al hogar Santa Teresa Jornet, a cargo de la congregación de hermanas de los ancianos desamparados.

La fecha de entrega elegida fue el 26 de julio, conmemorando el día de Santa Ana y de San Joaquín, padres de la Virgen María, importante celebración católica.

Esta fecha es considerada en gran parte de los países como el Día del Abuelo, en conmemoración a los padres de la Virgen María, que a la vez, eran los abuelos maternos de Jesucristo.

Con el pasar de los años, Silvia y Carmiña se dieron cuenta de que la mayor necesidad en este centro de acogida para ancianos era de pañales, cuyo costo es bastante elevado.

Un solo paquete de pañales para ancianos sale Bs. 70 en una distribuidora.

En este hogar están albergadas unos 180 ancianos, si se toma en cuenta que por lo menos unas 40 o 50 pueden usar pañales, las cuentas se disparan, pues solo una persona utiliza tres por día.

“Es una montaña de pañales que se necesita”, dice Silvia. Por eso, las religiosas de este hogar prácticamente salen a “mendigar”, para mantener este centro de acogida.

Si bien, el hogar tiene un aporte mensual de parte del Servicio Departamental de Gestión Social (Sedeges) dependiente de la Gobernación, este es solamente para los gastos de alimentación, no así para artículos de limpieza u otros.

Pese a todas las adversidades, hay personas que de forma desinteresada dan sus aportes, como el caso de Silvia y Carmiña. “Nos unió el amor al prójimo”, acota Carmiña.

La entrega de pañales realizada hoy, jueves 26 de julio de 2018.

Uno de los momentos que más le impactó a Carmiña para hacer esta labor, fue cuando hace un poco más de 10 años, cuando en una visita a este hogar conoció a una dulce señora que se afligía porque no tenía una heladera en la que pudiese conservar sus productos.

En ese entonces, Carmiña pudo conseguir una conservadora, y al ver el rostro de felicidad de esa mujer, se dio cuenta que su tarea estaba ahí.

Carmiña cuenta que detrás de cada anciano en este hogar existe una historia conmovedora, por lo que el apoyo a lo largo del año es fundamental.

Relató que generalmente las religiosas a cargo  reciben personas indigentes sin importar su estado.

Recuerda cómo llegaron a este centro dos hermanas. Aquella vez, las religiosas escucharon la puerta, salieron a ver, y se encontraron a dos mujeres envueltas en unas bolsas, tiradas en el suelo con las piernas pegadas a sus caderas.

Pese a no conocer nada de ellas, las religiosas las atendieron. Una de estas mujeres pudo rehabilitarse y volver a caminar, pero su hermana tuvo que usar silla de ruedas. “Fue conmovedor ver cómo una hermana cuidaba de la otra”, cuenta.

El trabajo de las religiosas de cuidar a todas estas personas sin pedir nada a cambio, conmovió a las hermanas Moscoso, quienes cada año se esfuerzan por colectar la mayor cantidad de pañales y recursos a favor de este centro, gracia al generoso aporte de empresas y personas particulares que se suman de forma desinteresada a esta campaña.

“Hay personas que desde los Bs 5 empiezan a dar sus donaciones y eso realmente nos conmueve”, acota Silvia.

Ambas en el día de Santa Ana y de San Joaquín hacen la entrega, por lo que este 2018 no es la excepción, estando prevista la misma para las 10.00 al interior del hogar. “Tenemos una montaña de pañales”, agrega feliz Silvia.

El amor hacia los demás, fortificó el mismo entre ambas que viene desde la infancia, e incluso marcó el rumbo de sus vidas.

“Mi hermana se enamoró de su actual esposo por las visitas que venía a hacerme a Tarija”, revela sonriente Silvia, pues ambas nacieron en Sucre, pero consolidaron sus familias en esta ciudad.

El amor en ambas está presente y con este tipo de actividades se sienten mujeres más completas… más humanas.

Gabriel Mariaca y la comunicación visual en Bolivia

Gabriel Mariaca y la comunicación visual en Bolivia

Creó la identidad visual del transporte Pumakatari en la ciudad de La Paz

Mercedes Bluske Moscoso

Mercedes Bluske Moscoso

(Verdadcontinta-julio/2018) Los últimos 10 años el mundo del diseño gráfico, uno de los pilares de la comunicación visual, vivió un crecimiento exponencial gracias a la inclusión de este oficio dentro de la oferta académica de las casas de estudio, entre otros factores. Gabriel Mariaca, con 31 años de experiencia en comunicación visual, hace un análisis del rubro en el país.

“El diseño ha ido transformándose, y muy rápido, en nuestro país”, relata Mariaca recordando que cuando él se inició en la profesión, eran muy pocos los que se dedicaban al diseño gráfico o comunicación visual y la demanda laboral era escasa.

“Yo soy periodista de profesión y autodidacta en el diseño gráfico”, aclara Mariaca, quien estudió periodismo en la universidad de Berkeley en California, y haciendo una práctica en un medio de comunicación se dio cuenta que lo que realmente le apasionaba era lo visual.

El valor que hoy en día tienen los profesionales dentro de los equipos institucionales, para poder comunicar ideas y mensajes a través de imágenes sencillas e integrales, no se compara con la escasa presencia que tenía en el pasado.“Ahora las instituciones y las empresas pueden entender el rol del diseñador gráfico”.

Grabriel Mariaca estuvo en Tarija dictando un módulo de invierno gracias al programa de movilidad de profesores de la UCB.

Según su lectura de la realidad, los avances en el sector se deben, entre otros factores, gracias a la profesionalización de la publicidad, especialmente desde 1984, cuando la televisión privada incursionó en el país.

“Ahí hubo una mayor demanda de publicidad gráfica”- agrega- “pues las empresas empezaron a publicitar y necesitaban replicar esos mensajes en otros medios”.

El rol del comunicador gráfico estaba definido: solucionar un problema de comunicación visual; y el mercado estaba listo para abrazar sus conocimientos en aquella era que prometía despuntar su potencial en el país. Y así fue.

Las marcas querían una identidad visual con un sólido concepto, mensajes coherentes y de ser necesario, empaques que reforzaran aquellas características que se querían atribuir.

Desde entonces, el diseño gráfico fue creciendo y la creación de una carrera fue de gran ayuda para continuar impulsando ese desarrollo con profesionales capacitados para satisfacer la demanda.

El caso de la Universidad Católica, es un claro ejemplo del impulso que mostró tener el sector, con la incorporación de la carrera hace 15 años, en 2003.

El desarrollo de las tecnologías fue acompañando la evolución de la comunicación visual no solo con mayor calidad gráfica, sino con la incorporación de nuevas técnicas y herramientas para transmitir los mensajes. “Hoy podemos imprimir en plástico, piedra”, dice el profesional a modo de ejemplo.

La diversificación de la industria nacional también ha significado una evolución en cuanto al diseño de empaques y editorial. Pero no todo es crecimiento. Aún hay aspectos que impiden que el sector se desarrolle al máximo, y uno de ellos es la falta de estudios o agencias de diseño gráfico “súper” profesionales.

El Dato

Gabriel Mariaca es propietario de Lúmina, la primera galería de reproducción profesional de imágenes y fotografía artística en Bolivia; un espacio que acerca el arte de la comunicación visual como la cultura, a la sociedad.

Fotografía de David Lanza, en una de las exposiciones realizadas en Lúmina.

“Todavía hay industrias como el caso de los vinos de Tarija, que recurren a la Argentina para hacer sus etiquetas”, menciona evidenciando la carencia y tal vez la falta de oportunidades a los diseñadores locales.

Una de las ventajas del diseño gráfico es que es muy amplio y hay profesionales bolivianos que brillan en diferentes áreas. Los carteles son una de ellas. “Hay cartelistas que hay ganado concursos internacionales”, resalta. Como en los carteles, hay quienes triunfan a nivel internacional vendiendo sus tipografías o siendo estas publicadas en revistas especializadas. Todos con el particular sello de “made in Bolivia”.

“Hoy podemos decir que tenemos un piecito en un escenario global, que antes no lo teníamos”.

En Bolivia se empezó a generar una fuerte movida dentro del diseño gráfico gracias a la Bienal del Cartel, un evento de carácter internacional apoyado por los diseñadores gráficos de Bolivia.

El evento logró traer al país a los máximos exponentes del diseño, así como poner a Bolivia y sus diseñadores en el radar internacional.

Pese a las conquistas, el mundo del diseño, según Gabriel Mariaca, tiene una “deuda pendiente” con el diseño de indumentaria y el diseño industrial, pero asegura que hay el potencial como un futuro prometedor en estos dos sectores.

Pumakatari, una marca creada por Grabriel Mariaca y estudiantes de la UCB

 La define como una de las campañas más importantes de su vida, no solo por la importancia y aceptación que tuvo la marca en la ciudad de La Paz, sino por haber tenido la oportunidad de trabajarla junto a los alumnos de la Carrera de Diseño Gráfico de la Universidad Católica de La Paz.

“Hemos armado un equipo de cinco personas, y hemos ido creando algo que era único en Bolivia”, dice respecto a la creación de la marca del transporte público de La Paz.

La creación de la marca y la imagen institucional, fueron parte del trabajo de este equipo, que logró un producto que tuvo un fuerte impacto en la sociedad.

“Recuperamos iconografía tiwanakoca”, cuenta Gabriel Mariaca sobre algunos de los componentes que incorporaron dentro del diseño gráfico.

Gracias al éxito de la primera etapa, hace dos días cerraron un acuerdo para el diseño de la segunda fase, en la que Mariaca también estará presente.

 

Bolivia y un apartheid social a las personas con discapacidad

Bolivia y un apartheid social a las personas con discapacidad

Una ministra que no conoce para qué es un perro guía, ciudades donde no se respetan las normas de tránsito, buses que lo rechazan y supermercados o restaurantes exclusivos que le cierran las puertas, la realidad que vivió en este país

Mercedes Bluske Moscoso Jesus Vargas Villena

Mercedes Bluske y Jesús Vargas Villena

(Verdadcontinta-julio/2018) Los bolivianos nos consideramos buenos anfitriones y por ende, muy buenas personas, abiertos a todo tipo de visitantes, pero hay situaciones dentro de la regularidad nuestra que son pasadas por alto, cuando en otros sitios, son faltas graves a los derechos humanos.

“Los tarijeños somos los mejores anfitriones”, dice un hombre orgulloso en su vagoneta, la cual estaciona en un paso para silla de ruedas. Gran contradicción. Para él es algo normal.

El hecho de tratar bien a una persona no solo se condice a invitarla a la casa o compartir un trago. Va más allá.

Para conocer la realidad, a veces es necesario recurrir a la mirada de quien viene de afuera.

Esa mirada nos la da Richard Mateos Rodríguez, un invidente español, que ve más que cualquier ciudadano de este país. Al menos eso pudo demostrárnoslo.

Richard, de 41 años, es un historiador de profesión al que la vida lo convirtió en periodista, o por lo menos, este mundo terrenal lo requería para esa labor.

Creció en las Islas Canarias en España, un sitio con problemas de inmigración, donde empezó su andamiaje en el periodismo en una radio comunitaria situada en un barrio marginal, del que recuerda, había grandes problemas con las drogas.

“Ahí empecé a hacer radio en un programa de apoyo a los inmigrantes que llegan a España, luego, participé en una caravana de conservación de derechos humanos en la frontera con África”, relata recordando que ese proyecto nació con un cura de la Iglesia Católica y tras la muerte del mismo, continuó por los jóvenes que lo conformaban.

Richard recorrió varios países escribiendo crónicas sobre su experiencia

En ese contexto, recibió una propuesta para hacer un documental audiovisual, que terminó por denominarlo Amurallados. El mismo refleja la realidad de la frontera entre España y África, la puerta a Europa, contada por una persona con una discapacidad física.

“Amurallados sigue a un viajero acompañado de su perra guía, que busca comprender el funcionamiento de la frontera Sur España-Marruecos. Frente a un periodismo que busca impactar, amurallados trata de humanizar a través de la conversación con los distintos”, dice la presentación de este trabajo audiovisual que está disponible en la red Youtube.

Cansado de la frontera y con ganas de seguir explorando, Richard decidió seguir su camino por Latinoamérica. “Tenía amigos y familiares por mis abuelos en Latinoamérica”, cuenta.

Primero llegó a Chile, luego pasó por la Argentina, donde participó del Festival Internacional de Cine Político y de ahí, llegó su encuentro con Bolivia, un destino que le cambiaría la vida por completo.

Su primera parada en este país fue Santa Cruz de la Sierra, la ciudad más desarrollada, por lo menos en economía y población, pero con serias falencias según pudo notar nuestro entrevistado.

El impacto de Santa Cruz fue tal, que le motivó a quedarse en el país para escribir y hacer un libro documental sobre la realidad de Bolivia en cuanto a este sector.

Su primer choque fue en un supermercado, Hipermaxi, cuando lo echaron por ingresar con Mali, su perro guía, quien lo había acompañado desde España.

Los perros guías son adiestrados para orientar a las personas ciegas o con deficiencia visual grave.​

El perro guía es el único reconocido legalmente, lo que le permite, según protocolos internacionales de derechos humanos, tener privilegios no reconocidos entre el resto de los animales como, por ejemplo, la aceptación obligatoria en el transporte público u otros espacios.

Pero en Bolivia se desconoce totalmente la funcionalidad del perro guía, y no se lo diferencia de cualquier otro can, situación por la que fue echado de este centro comercial.

“Fui a comprar, y fue donde me botaron”, recuerda de aquel suceso ocurrido hace tres años.

“Se juntaron muchas cosas, animalismo con discapacidad, el defensor del pueblo vino y la cadena tuvo que pedir disculpas, pero decía que era un problema de contaminación del pelo del animal de no sé qué”, cuenta.

Sin embargo, Richard les explicó que en España él fue con su perro guía a carnicerías y hospitales, y nunca le dijeron nada similar.

“Al final, me dijeron: ‘si te dejamos entrar, luego cualquier boliviano entrará con su perro’”, recordó.

Sobre el particular, agregó que no era una cuestión de entrar o no con animales, sino de derechos humanos.

Este no fue el único impacto que recibió en esa ciudad, pues si bien tenía su perro guía, que es preparado para respetar semáforos, cruzar líneas peatonales o guiarlo por las veredas, el mismo no fue entrenado para un escenario como este, donde el tráfico y la urbe en sí eran un caos.

“Hostia… en vez de hacer revista de crónicas, pensé en ese momento que haría una revista de guerras, porque era muy loco cuando caminé por ahí”. Pasaron tres años desde aquella vez, hubo mejoras…pocas.

Durante su estadía en el sur de Bolivia.

Su plan era estar cuatro meses como mochilero en cada país con el fin de escribir crónicas, pero la realidad boliviana lo invitó a escribir un libro.

El segundo gran choque se dio cuando decidió trasladarse a la sede de Gobierno, La Paz.

Uno de los grandes implementos de La Paz como ciudad es el moderno sistema de transporte público, PumaKatari, pero la experiencia del periodista español no fue de las mejores.

“Lo del PumaKatari fue muy surrealista”, asegura.

Incluso, al ser informados por un grupo de activistas cruceños de la historia de Richard Mateos, la misma Gerencia del PumaKatari a su llegada a La Paz, lo invitó a participar de un paseo como bienvenida, promocionando así la inclusión social.

“Mira…subí todo muy bien, imagínate como fue, las azafatas alucinante… hice un recorrido, y por la tarde ya fui como cualquier pasajero por mi cuenta, pero ahí me botaron”, dice riéndose atónito todavía por lo ocurrido.

El argumento del chofer de turno fue que Mali no tenía bozal. Cuando Richard les explicó que era un perro guía, el conductor dijo que “no había espacio”.

“¡Coño! En la mañana me recibe bien y en la tarde no me dejaron subir”, dice.

Pasado este suceso, lo denunció ante la opinión pública y, en este caso, la reacción de la Gerencia del PumaKatari no fue la esperada.

La respuesta fue a la defensiva, indicando que no estaba acreditado, pero luego él mostró todos los papeles necesarios.

El Gobierno Municipal de La Paz promulgó posteriormente una ley que obligaba al transporte público a permitir el acceso a cualquier vehículo a los perros guías.

La norma salió después de este lamentable suceso, pero nadie lo reconoció, menos desde la Gerencia del PumaKatari.

En base a estos dos hechos puntuales, Richard comenzó a recolectar historias de diferentes personas con algún tipo de discapacidad y constató que cada una, había vivido casos de discriminación.

Es así que participó de las manifestaciones en La Paz de las personas con discapacidad, donde tuvo un tercer hecho que lo dejó marcado.

Cuando se dieron las negociaciones entre el sector protestante con el Gobierno Nacional, la entonces ministra de Salud, Ariana Campero Nava, al ver a Mali le preguntó a Richard si no mordía.

“De un ciudadano común se puede esperar, pero de un ministro de Estado y más si es del área de salud, es inaceptable”, dijo casi perturbado.

La realidad es que las normas y los protocolos internacionales de derechos humanos son casi desconocidos en Bolivia, tanto por sus instituciones, autoridades como la ciudadanía en general, siendo desde su perspectiva, “un apartheid” para las personas con discapacidades físicas.

Tarija

La capital sureña forma parte de su recorrido y las primeras impresiones fueron buenas, pero también existen notorias falencias.

“Es una ciudad amigable y el ritmo es más tranquilo”, dijo en primera instancia al tomar un sorbo de un buen café, mientras corría un viento caliente que anunciaba un próximo surazo.

Richard se sienta junto a Mali en una de las sillas del restaurante Xoxo en la plaza principal y destaca con una ligera sonrisa, que el no echarlo por el perro, es un buen indicio de la capital tarijeña.

“En Tarija hasta ahora no me botaron de ningún restaurante o sitio público por Mali, eso es algo muy bueno a comparación de otras ciudades”.

No todo lo que encontró en Bolivia fue malo, pues en este país, conoció al amor de su vida, Fabiola Gutiérrez, una cruceña que se convirtió en parte de la agenda que va colectando historias y anécdotas en este viaje de vida que recorren juntos.

Richard, Junto a Mali, de nueve años, y su compañera de vida Fabiola, se sienta a charlar con el equipo de Verdad con Tinta en un encuentro donde se sincera, dando sus percepciones de un país que tiene brechas gigantes por acortar.

Si bien en Tarija notó un movimiento más tranquilo, también comprobó que hay pocos pasos para sillas de ruedas, hay puestos de venta en las veredas y los semáforos no son respetados, especialmente los de peatones, un gran problema para Mali.

El hombre de pelo negro con algunas canas que florecen, habla pausado, tranquilo y sereno como si fuese un tarijeño, pero con su característico acento español.

Él es invidente desde bebé, cuando al nacer prematuro, fue puesto en la incubadora, cuya cantidad de oxígeno en exceso le quemó los cristalinos del ojo.

Volviendo a Tarija, cuenta que a su arribo, desde la Secretaría de la Mujer de la Alcaldía, le invitaron a participar a una serie de eventos y le brindaron todas las atenciones, pero de pronto, se vio en medio de programas televisivos, como si hubiese sido traído a esta ciudad por la gestión municipal para hacer algún programa a favor de las personas con discapacidad, cuando no era así.

Pese a las aclaraciones que realizaba en las mismas entrevistas en estas revistas televisivas, los periodistas seguían mencionando a la gestión de la Alcaldía, algo insólito para él.

Se encontró con una ciudad bastante politizada y de a poco, el tono amigable de la misma, fue cambiando.

Por ejemplo, el activista y periodista español, calificó como un acto “patético” que las bolsas en las que entregan los productos de la canasta alimentaria, tengan la imagen gigantesca del gobernador. Hechos como este le siguieron marcando una realidad dinamitada para el sector en todo el país.

Richard nos mostró en unos minutos, lo que millones de bolivianos todavía no podemos ver.

Inseparables: Richard y Mali.

Mali la perra guía  

Otra situación que a Richard le pareció grotesca en el país, es la experiencia vivida con las empresas de viajes interdepartamentales, en cuyas flotas no quieren permitir que ingrese Mali, su guía de cuatro patas.

“Por más que existen leyes, los propietarios no quieren venderte el pasaje”, dice al encontrar contradicciones, pues al interior de estos buses se incumplen a diario una tras otra las normas de tránsito, comenzando por subir pasajeros a los pasillos.

Una situación similar vivió con las aerolíneas nacionales, pero logró hablar después con administrativos de Boliviana de Aviación BOA, quienes le dieron el visto bueno para que la perra viaje con él a sus pies, como debe ser.

Estas situaciones se dan por la ignorancia que ronda en todo el país, debido a que no existen perros guías.

“Hay compañeros ciegos que circulan con perros que no han sido entrenados, pero que el animal por instinto, te acaba guiando”, comentó.

Este no es el caso de Mali, que vendría a portar el título profesional en conocimiento, por decirlo así.

Estos animales tienen un entrenamiento científico y al culminar el mismo, el nuevo dueño también debe someterse a un proceso de adestramiento.

“Es un entrenamiento de dos años en el que se somete al perro, que desde cachorrito es sometido a la primera prueba de socialización con el ser humano”, explica.

Son como unas 10 a 11 pruebas científicas realizadas en dos meses, posteriormente el animal es llevado con una familia experimental, con la que convive por lo menos un año, aprendiendo órdenes básicas.

Tras el primer proceso de socialización, el perro es separado de la familia voluntaria, para volver al centro de adiestramiento e iniciar la segunda fase.

En estos centros, existen circuitos internos cerrados que simulan una ciudad con postes, vallas publicitarias, en donde los adiestradores pasan con autos a toda velocidad.

La siguiente fase es el entrenamiento en la ciudad, primero por las calles alrededor del centro de entrenamiento, luego por avenidas, buses y trenes.

La última fase inicia con la entrega al propietario, quien también es capacitado por un mes, recibiendo todas las técnicas de orientación.

Todo un proceso de aprendizaje que continúa hasta el último día de vida del can. Centros de entrenamiento de este tipo no existen en Bolivia, por eso Mali es única por ahora en el país.

Mientras transcurre la entrevista, Mali se echa y escucha en silencio, solo se levanta cuando su dueño lo hace, complementándose tan bien, como si fueran uno.

 

Tarija no es inclusiva: La ciudad vista desde un par de sillas de ruedas

Tarija no es inclusiva: La ciudad vista desde un par de sillas de ruedas

Restaurantes, comercios, instituciones educativas y calles en general, no brindan las condiciones para incluir a las personas con discapacidad.

Mercedes Bluske Moscoso Jesus Vargas Villena

Mercedes Bluske y Jesús Vargas Villena

(Verdadcontinta-julio/2018) La ciudad siempre es la misma, lo que cambia es la forma en la que la miran y viven las diferentes personas.

Cada quien, desde su ángulo y realidad, vive la ciudad en primera persona a través de sus ventajas y sus impedimentos.

Quienes caminan por la ciudad la perciben de una forma totalmente diferente de aquellos que la transitan en bicicleta o de quienes la recorren en automóvil o en transporte público.

Sin embargo, un pequeño grupo que se desplaza en silla de ruedas como principal medio de movilidad, mirando los edificios en plano contrapicado, la aprecian de una sola manera: como un laberinto de limitaciones.

Raquel Perales Copa, una estudiante de la Carrera de Arquitectura de la Universidad Católica San Pablo, cuenta su historia y cómo es su día a día desde su silla de ruedas.

“A los 10 años quedé sin caminar”, dice mientras cierra su chaleco para protegerse del intenso frío, recordando el accidente de flota que cambió su vida y la de su familia para siempre.

“Volvía de Santa Cruz con mi mamá y mi hermana”-continúa- “me golpeé tan fuerte que me tuvieron que poner una plaqueta en la columna”, cuenta sobre las consecuencias del accidente.

Aquel infortunado momento, la vida que hasta entonces ella y su familia conocían cambió por completo.

Raquel confiesa que rápidamente comprendió que no iba a poder caminar, pero reconoce que fue difícil asumirlo y acostumbrarse a su nueva vida;  en su familia nunca hubo alguien con discapacidad, por lo que no sabían cómo proceder en muchos aspectos.

Y aunque en su casa rápidamente encontraron solución a sus problemas de movilidad, fuera de esas cuatro paredes, en la jungla de la ciudad, encontraron grandes barreras.

“Las gradas”, dice sin necesidad de pensarlo, respecto a cuál es el principal impedimento para que pueda desplazarse de forma independiente.

Raquel Perales Copa, una estudiante de la Carrera de Arquitectura de la Universidad Católica San Pablo, cuenta su historia a Verdad con Tinta.

Raquel reconoce que gracias a que ensancharon las aceras del centro de la ciudad, ahora le es más fácil moverse por esa zona cuando no está acompañada, pues en otras partes, como la calle Domingo Paz, o la Daniel Campos, le es imposible desplazarse, porque el comercio invade las vías, pese a que son anchas.

“Escuché a personas renegando por las aceras anchas y calles angostas. Yo antes era de esas, pero ahora agradezco que lo hayan hecho, porque puedo subir y bajar sola en esos lugares”, dice al respecto la joven.

Sin embargo, la situación cambia drásticamente en los alrededores de la ciudad, donde no solo las aceras son angostas, sino que están llenas de desniveles y huecos, por lo que Raquel asegura que para asistir a esos lugares, debe estar acompañada.

Tomar un café con amigas o salir a cenar a un restaurante, no son actividades frecuentes ni que se den de forma espontánea, pues la joven resalta que la mayoría de los restaurantes no son inclusivos con las personas con discapacidad, por lo que debe planear sus salidas con antelación, para que la ayuden.

“Las mesas están muy pegadas, tienen gradas o los baños son pequeños”, agrega.

El transporte público es el factor de la ciudad que más evidencia la falta de inclusión, pues es imposible que alguien en silla de ruedas pueda ingresar, por más que tenga ayuda. “Desde que tuve el accidente no volví a subir a un micro”, dice a modo de ejemplo.

Por otro lado, pese a que diferentes instituciones ponen rampas, la joven resalta que gran parte de ellas no sirven, porque no cumplen los parámetros.

“Hay rampas que son tan chiquitas, que me dan ganas de prestarles mi silla de ruedas y decirles: ‘ponte en mi lugar, es difícil’”.

La universidad, en este sentido, fue un apoyo para ella, pues le brindaron todas las facilidades para que pudiera estudiar. También encontró apoyo en su equipo de básquet de silla de ruedas, con el que entrena los sábados en el coliseo San Bernardo.

“Conocer a esas personas me ayudó mucho”, explica, pues estar con personas que están en su misma situación y que ya superaron los prejuicios, es motivante.

“No me gusta que me tengan lástima”, dice respecto a la reacción de las personas que la ven por primera vez. “Eso no debería pasar, en vez de sentir pena por vos, te deberían animar, porque yo no tengo pena de mi misma”, concluye.

En la misma casa de estudios la historia de la estudiante se entrelaza con la de Cristian Rodrigo Michel Ibáñez, un joven de 24 años que cursa el tercer semestre de la Carrera de Derecho, y que también vive la ciudad desde su silla de ruedas.

El caso de Rodrigo es diferente, pues él nació con los músculos y nervios poco desarrollados a raíz de su prematuridad, esto le impide tener fuerza en brazos y piernas para moverse por cuenta propia.

“En mi casa logro caminar con ayuda de un burrito, pero me canso rápido, lo hago más como fisioterapia”, cuenta el muchacho respecto a su capacidad de desplazamiento.

Cristian Rodrigo Michel Ibáñez, un joven de 24 años que cursa el tercer semestre de la Carrera de Derecho, y que también vive la ciudad desde su silla de ruedas.

El resto del día Cristian utiliza su silla de ruedas como principal medio de transporte, y debe disponer de alguien que lo ayude, pues la falta de condiciones en las aceras y en la ciudad en sí, hace que la fuerza de sus brazos no sea suficiente para andar en medio de desniveles y baches. Para la ocasión va acompañado por su simpática novia.

“Cuando era niño las cosas eran peor, no habían ni rampas”- continúa- “incluso tuve que dejar el colegio dos años, porque las clases eran en el segundo piso, y la directora no quiso que mi curso se cambie a planta baja”.

Pese a los impedimentos, la lucha constante de su madre y la ayuda de la red Fe y Alegría, Cristian pudo ponerse al día en sus estudios haciendo dos cursos en un solo año, y posteriormente, ingresar a la universidad.

Y aunque reconoce los avances, el día a día le demuestra que tanto las calles, como la mentalidad de las personas, no están preparadas para incluir a las personas con discapacidad.

“Los conductores no son solidarios. Si pasas bien, y si no pasas, nadie frena”, dice sobre las actitudes de los ciudadanos que evidencian la falta de educación para la inclusión.

Para Cristian, las políticas públicas no son del todo efectivas y muchas de ellas no son cumplidas, haciendo que todo para ellos sea más complicado.

“El bono que nos da el gobierno de Bs 250 se va en una semana en taxi, porque no existen buses con rampas ni adaptados en el transporte público”, dice reflejando las falencias que hay a nivel de políticas públicas tan básicas como el transporte.

Al igual que Raquel, coincide que muchas rampas son puestas de forma arbitraria, sin contemplar las dimensiones ni la inclinación, haciendo que sean casi un ornamento. “La mayoría son muy angostas, no pasamos con la silla”, reconoce.

El acceso a cajeros automáticos también es limitado pues solo un par, en toda la ciudad, cumplen con los requisitos para que las personas en silla de ruedas puedan ingresar a la cabina o alcanzar el teclado.

Como ellos, cientos de jóvenes con algún tipo de discapacidad, esperan que las calles, restaurantes y oficinas, sean inclusivos, pensando en ellos a la hora de levantar las edificaciones.